El electrodoméstico de moda se me ha quedado corto. Aquí dos ideas para sacarle provecho
¿Eres de los que te has entregado a la fiebre de la airfryer pero no sabes cómo sacarle más provecho? Estas dos ideas te ayudarán a convertirlo en tu principal instrumento de cocina
Hay un electrodoméstico que sigue, a día de hoy, gozando de una inusitada popularidad en mi entorno: las freidoras de aire o air fryers. Tengo un buen puñado de amigos y familiares que, desde que cayó en sus manos, no han dejado de experimentar con este aparato. En muchos casos, se ha convertido en el instrumento de cocina al que más recurren a lo largo de la semana. Esto ocurre, sobre todo entre quienes tienen agendas tan apretadas que ponerse a cocinar les parece casi uno de los doce trabajos modernos de Hércules.
Pero esta luna de miel ha llegado a su fin para muchos cuando han intentado sacarle más provecho. Ya sea por falta de capacidad o de funciones, se han encontrado con que su freidora de aire se les ha quedado corta. En Me Lo Compro, la sección de pruebas de gadgets de Teknautas, hemos estado analizando varias opciones para quienes tienen esta sensación. Aquí traemos un par de propuestas que se salen de lo habitual y que permiten sacarle aún más partido a este electrodoméstico.
Hay varios aspectos clave: la capacidad y el número de raciones que queremos preparar, el espacio disponible en la cocina, la potencia (habitualmente entre 900 y 2.000 vatios; a mayor potencia, menos tiempo de cocción), la facilidad de limpieza, los controles y las funciones extra.
Uno de los modelos que hemos probado en las últimas semanas es de Create, la marca valenciana que se ha hecho un hueco en el mercado con su electrónica asequible. Se trata de su modelo Mist, que no se limita a las funciones clásicas de una air fryer, sino que también actúa como vaporera y permite combinar ambos modos de cocción.
Una freidora con cesta de cristal y función de vapor
Lo primero que llama la atención de esta freidora es su diseño. Además del clásico negro, está disponible en colores como verde y un rojo que oscila entre el naranja y el rosa. Normalmente, estos electrodomésticos se comercializan en acabados más convencionales, pero este modelo rompe con esa tendencia. Otro detalle destacable es el material de la cesta. En lugar de la habitual combinación de plástico y metal, en este caso es de cristal. Esto tiene varias ventajas: es antiadherente sin necesidad de teflón (que, aunque seguro, algunos prefieren evitar), es fácil de limpiar y permite ver la comida sin necesidad de abrir la cesta.
Sin embargo, hay algunos inconvenientes. La capacidad, para algunos, será algo justa: 4,2 litros. En mi caso, ha sido suficiente para hacer tartas de queso en un molde de 25 cm de diámetro, y para dos o tres personas es adecuado. Pero si necesitas hacer raciones más grandes, puede quedarse corto.
Otro aspecto a tener en cuenta es que la cesta de cristal pesa más que una convencional, lo que puede dificultar remover los alimentos. A mí no me ha resultado un problema, pero quizás algunos necesiten usar algún accesorio para ello. Los controles táctiles están en la parte superior. Son funcionales, pero no demasiado intuitivos. Requieren un poco de práctica para acostumbrarse y agilizar su uso. Otras marcas apuestan por sistemas más sencillos, así que si repiten este modelo, sería un punto a mejorar.
En cuanto a potencia, tiene 1.300 vatios. No es la más potente del mercado, pero es suficiente para su tamaño. Alcanza los 200 grados y permite programarla de 1 a 60 minutos. Mi recomendación es precalentarla unos minutos antes de usarla, ya que he notado que así los resultados son mejores.
Para usarla como vaporera, basta con llenar el depósito trasero y elegir el modo correspondiente. Es una alternativa más cómoda que cocinar al vapor de forma tradicional o con accesorios de microondas, donde hay más riesgo de que los alimentos queden secos si no se controla bien el tiempo. De hecho, cuando he hecho verduras o pescado al vapor en esta, Create, Mist, muchas veces he aprovechado la función air fryer al final para darles un toque crujiente.
Una característica interesante es que se pueden combinar ambas funciones. Mientras usas el modo freidora de aire, puedes activar la vaporización para añadir un poco de humedad a los alimentos. No es útil para unas patatas fritas, pero en carnes como filetes de pavo o contramuslos de pollo ayuda a que queden más jugosos.
El precio es otro de sus puntos fuertes. Ha bajado de los 100 euros y ahora se puede encontrar por 90 euros en Amazon y otros distribuidores.
Si necesitas más capacidad y cuentas con un presupuesto mayor, Ufesa tiene una freidora-vaporera de 6 litros por 130 euros. Eso sí, mantiene un diseño más tradicional y no incluye cesta de cristal.
Una freidora con doble bandeja en vertical
Uno de los problemas de usar una freidora de aire como electrodoméstico principal es que cada alimento requiere tiempos y temperaturas distintos. La solución es una doble cesta, pero esto implica un electrodoméstico más voluminoso. En mi caso, sería imposible tenerla en casa, y muchas personas de mi entorno tampoco cuentan con espacio suficiente.
Por eso me llamó la atención un modelo diferente: la Ninja Double Stack, una freidora de aire vertical. Ninja, conocida por sus electrodomésticos asequibles, llegó a España hace unos meses con este producto.
Está disponible en dos tamaños: 7,6 litros (divididos en dos bandejas) y 9,5 litros. Su diseño no es tan atractivo como el de la Create Mist, sino más industrial y funcional. Los controles están a la derecha e incluyen botones independientes para cada bandeja, además de una pantalla donde se ajustan temperatura y tiempo. Lo mejor es que ocupa prácticamente lo mismo que una cafetera, aprovechando al máximo el espacio.
Las bandejas incluyen rejillas para cocinar a distintos niveles, lo que permite preparar hasta cuatro platos a la vez. Además, su interior es antiadherente y fácil de limpiar. Tiene seis modos de cocción: freidora de aire, deshidratar, recalentar, hornear, gratinar y asar. El que más he utilizado es el de gratinar, perfecto para cocinar alimentos congelados. También destaco la función deshidratar, útil para hacer aperitivos con garbanzos o chips de verduras.
Eso sí, su formato también tiene limitaciones. Mientras que en la Mist puedo meter un molde de bizcocho sin problema, aquí he tenido que recurrir a otros accesorios y no he podido reutilizar los que ya tenía. Si quieres hacer este tipo de preparaciones y tienes espacio, quizá una freidora tradicional sea mejor opción.
En cuanto a potencia, tiene 2.400 vatios, pero al usar ambas bandejas a máxima temperatura he notado que una tarda un poco más en calentarse. Es cuestión de acostumbrarse y ajustar tiempos.
El mayor inconveniente es el precio. El modelo de 9,5 litros cuesta 210 euros, una inversión considerable. Si vale la pena o no, dependerá del uso que le vayas a dar.
Hay un electrodoméstico que sigue, a día de hoy, gozando de una inusitada popularidad en mi entorno: las freidoras de aire o air fryers. Tengo un buen puñado de amigos y familiares que, desde que cayó en sus manos, no han dejado de experimentar con este aparato. En muchos casos, se ha convertido en el instrumento de cocina al que más recurren a lo largo de la semana. Esto ocurre, sobre todo entre quienes tienen agendas tan apretadas que ponerse a cocinar les parece casi uno de los doce trabajos modernos de Hércules.