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Más allá de la Cúpula de Hierro: el complejo sistema de defensa que protege a Israel
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Las capas de la cebolla

Más allá de la Cúpula de Hierro: el complejo sistema de defensa que protege a Israel

La Cúpula de Hierro, o el 'Iron Dome', es el sistema de defensa israelí más efectivo contra ataques con morteros, artillería y cohetes. Pero la forma en la que Israel se está protegiendo de misiles balísticos va mucho más allá

Foto: El sistema de la Cúpula de Hierra intercepta misiles lanzados desde Irán el pasado 1 de octubre. (Reuters/Amir Cohen)
El sistema de la Cúpula de Hierra intercepta misiles lanzados desde Irán el pasado 1 de octubre. (Reuters/Amir Cohen)
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Israel es una de las naciones más avanzadas en el desarrollo de mecanismos de defensa aérea. Tanto es así que uno de sus productos, el Iron Dome o Cúpula de Hierro, en español, es conocido en todo el mundo. Sin embargo, su protección frente a los ataques iraníes no solo se basa en este sistema.

En el último año, la República Islámica de Irán ha atacado al país hebreo en dos ocasiones, una el 14 de abril y la otra el 1 de octubre. En el primero de ellos, el armamento lanzado se caracterizó por una amalgama de 170 drones, 30 misiles de crucero y 120 misiles balísticos de alcance medio (Medium Range Ballistic Missile). Mientras que el segundo estuvo compuesto íntegramente por misiles balísticos -unos 200-. Además, se cree que en este segundo ataque Irán empleó proyectiles más avanzados.

Sin embargo, el popular Iron Dome apenas jugó un papel decisivo en ninguno de los dos, ya que está pensado como un sistema contra morteros, artillería y cohetes. Esto en inglés se conoce como C-RAM: Counter-rocket, artillery, mortar. Sí es crucial para defender a las ciudades israelíes durante los lanzamientos de cohetes que efectúan los grupos terroristas Yihad Islámica de Palestina y Hamás. Nótese que en el primer ataque sí podía haber tenido algo de protagonismo, pero el 99% de los misiles de crucero y drones lanzados fueron derribados antes de entrar en espacio aéreo israelí.

La forma más sencilla de entender el sistema de defensa israelí es comparándolo con las capas de una cebolla. No es el símil más adecuado, pero cumple su función. Un sistema integrado de defensa antiaérea (Integrated Air Defense System, IADS) no es más que un conjunto de elementos interconectados entre sí -como si fueran las capas de una cebolla- que cubren las distintas amenazas a las que se enfrentan unas fuerzas armadas y, en definitiva, un país.

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Es conveniente especificar que ‘interconectado’ hace referencia a que los diferentes sensores de los sistemas pueden hablar entre sí y transferir objetivos, de tal manera que si uno no ha sido capaz de derribarlo, el siguiente pueda hacerlo. Y las capas de la cebolla, corresponden a que cada sistema se encarga de un rango de distancias y alturas determinado. Así, empezando de menor a mayor alcance, se encuentra el Iron Dome, seguidamente la Honda de David (David Sling) y por último, el sistema Arrow.

La Cúpula de Hierro, para proteger lo cercano

El Iron Dome, desarrollado por Rafael Advanced Defense Systems e Israel Aerospace Industries, es un sistema que podría denominarse como de defensa aérea cercana, esto es, corto alcance. Es capaz de derribar cohetes en una envolvente de entre 4 y 70 kilómetros de distancia y 10 km de altura, cubriendo con una batería un área de 150 km2.

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Está pensado para derribar los cohetes que lanza Hamás y la Yihad Palestina desde la Franja de Gaza hacia Israel. Se compone de tres elementos principales: el radar de adquisición y seguimiento, el centro de gestión de batalla y control de armamento -encargado de analizar la información captada por los radares y tomar la decisión de disparar o no-, y el lanzador de los interceptores.

placeholder Un lanzador del sistema Iron Dome dispara un interceptor Tamir. (IDF)
Un lanzador del sistema Iron Dome dispara un interceptor Tamir. (IDF)

Producen imágenes muy espectaculares, pues los interceptores deben describir trayectorias específicas en el cielo con el objetivo de perder velocidad (energía) y poder ser maniobrables en la última fase de vuelo antes de la interceptación. Aunque sobre el papel parezca sencillo, requiere una carga importante de trabajo para calcular el punto de interceptación adecuado y, en el caso conveniente, decidir si es necesario interceptar o no, dependiendo del punto previsto de caída. Para ello, precisa de los radares encargados de seguir la trayectoria de los cohetes.

El interceptor del Iron Dome se conoce como Tamir. Mide unos 3 m de largo, 160 mm de diámetro y un peso de 90 kg. Cada batería está compuesta de tres o cuatro lanzadores, con 20 interceptores por lanzador. En las últimas versiones, cuyo coste unitario ronda los 140.000 a 150.000 dólares, ha recibido la capacidad de hacer frente a misiles de crucero. No obstante, el sistema adecuado para confrontar esa amenaza es la Honda de David.

Recientemente, se ha anunciado una nueva variante del Iron Dome -además de la naval conocida como C-DOME-, el Iron Beam. En lugar de emplear misiles interceptores, recurre a un haz láser de estado sólido y capaz de disparar con una potencia de entre 100 y 150 kW que permite el derribo del aparato a una fracción del coste.

La Honda de David, distancias largas e intermedias

En el siguiente escalón se encuentra el sistema antimisiles David’s Sling. Dado que los misiles de crucero y los aviones enemigos describen un perfil de vuelo completamente diferente al de los cohetes y que es necesario derribarlos a mayor distancia, los israelíes cuentan con este otro mecanismo.

placeholder Lanzamiento de un misil Stunner del sistema Honda de David a finales de diciembre de 2015. (United States Missile Defense Agency)
Lanzamiento de un misil Stunner del sistema Honda de David a finales de diciembre de 2015. (United States Missile Defense Agency)

Es capaz de derribar también misiles balísticos tácticos, drones y cohetes de media y larga distancia. En este caso, se considera como de medio-largo alcance, siendo su rango efectivo desde 40 a 300 km de distancia horizontal y 15 km de altura. Fue diseñado por Rafael Advanced Defense Systems y Raytheon Missiles & Defense como sustituto a las vetustas baterías MIM-23 HAWK y MIM-104 Patriot de fabricación estadounidense.

Su vehículo interceptor, el cual se caracteriza por una cabeza cuyo diseño es asimétrico -lo que le permite supermaniobrabilidad en la fase final-, fue bautizado como Stunner y alcanza un coste de 700.000 dólares. Cuenta con dos etapas, logrando una velocidad máxima de Mach 7.5.

El seguimiento de la amenaza, previo al lanzamiento, se efectúa con el radar multimodo de barrido electrónico activo (AESA) ELTA EL/M-2084. Mientras que durante el vuelo, su cabeza buscadora integra un AESA milimétrico 3D y un conjunto de sensores ópticos, además de contra-contramedidas electrónicas y ópticas, y enlaces de datos que le permiten la readquisición del objetivo tanto de manera manual como automática.

Contra-contramedidas hace referencia a la capacidad del misil para no ser engañado por las contramedidas del adversario. Por ejemplo, en el caso de los misiles balísticos, algunas ojivas son señuelos, por lo que la cabeza buscadora del interceptor debe ser capaz de discernir entre ellos.

Arrow, el escudo frente a misiles balísticos

Por último, se encuentra la familia de misiles Arrow, desarrollada por IAI en colaboración con Estados Unidos. Es uno de los pocos interceptores en el mundo con capacidad frente a misiles balísticos de alcance intermedio, e incluso antisatélite. Tiene un alcance de 2400 km, por lo que se considera de largo alcance, y una altura de vuelo superior a los 100 km. Existen tres versiones: Arrow-1, Arrow-2 y Arrow-3. Aunque la primera está prácticamente dada de baja. La segunda puede derribarlos dentro de la atmósfera, mientras que la tercera lo hace fuera de ella. Se espera que en unos años, se culmine el desarrollo de la próxima versión, el Arrow-4, focalizado principalmente contra misiles de crucero y planeadores hipersónicos.

Los misiles balísticos de alcance intermedio -entre 1000 y 3000 km-, similar a los disparados por Irán en ambas ocasiones, describen un vuelo cuasiparabólico que se puede dividir en tres fases: ascenso, intermedia y terminal. Tanto la fase de ascenso como la terminal se completan dentro de la atmósfera, mientras que la intermedia se produce fuera de ella. De esta manera, el Arrow-2 los confronta en fase terminal y el Arrow-3 puede hacerlo en fase intermedia.

placeholder Lanzamiento de un interceptor Arrow-3 en 2014 durante un ensayo conjunto entre las agencias de defensa contramisiles estadounidense e israelí. (US Missile Defense Agency)
Lanzamiento de un interceptor Arrow-3 en 2014 durante un ensayo conjunto entre las agencias de defensa contramisiles estadounidense e israelí. (US Missile Defense Agency)

Estos interceptores cuentan con dos etapas, tanto el Arrow-2 como el Arrow-3. Sin embargo, el Arrow-3 dispone de un vehículo interceptor (kill vehicle) que, a diferencia de los otros interceptores exoatmosféricos, está propulsado por un motor cohete con combustible sólido junto con una tobera vectorial. El mencionado vehículo interceptor es el que, una vez ya en el espacio -después de que se hayan consumido las dos etapas-, debe buscar el misil enemigo. Para ello, cuenta con un sensor montado en un cardán (gimbal, en inglés), que permite una mejor búsqueda de los objetivos a batir. A diferencia del SM-3 estadounidense, su diseño es algo más simple.

El seguimiento de la amenaza se efectúa mediante los radares ELTA EL/M-2080 Green Pine y Super Green Pine, similares al estadounidense AN/TPY-2. Se espera que en un futuro se puedan colocar conjuntos electroópticos embarcados en aeronaves remotamente tripuladas.

En los dos ataques se difundieron vídeos en redes sociales que habían capturado intercepciones exoatmosféricas. A diferencia de las endoatmósfericas, que se caracterizan por una bola de fuego, en éstas se aprecia una nuble de plasma de varios colores. Esto se debe a que las partículas cargadas producto de la explosión son aceleradas a lo largo de las líneas del campo magnético terrestre, creando una especie de aurora artificial.

Para el desarrollo de todos estos sistemas antiaéreos es necesario la fabricación, de manera previa o paralela en el tiempo, de blancos que simulen la trayectoria de los artefactos enemigos y sirvan de ‘sparring’ durante los ensayos reales. Ahora, ha llegado el momento de activarlos en ataques reales. Y no parece que vaya a ser la última vez que Israel los usa para defenderse.

Israel es una de las naciones más avanzadas en el desarrollo de mecanismos de defensa aérea. Tanto es así que uno de sus productos, el Iron Dome o Cúpula de Hierro, en español, es conocido en todo el mundo. Sin embargo, su protección frente a los ataques iraníes no solo se basa en este sistema.

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