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No necesitas más monitores para trabajar. Necesitas uno mejor
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Un monitor panorámico vale por dos

No necesitas más monitores para trabajar. Necesitas uno mejor

Llevo años trabajando con varias pantallas, pero la solución a mis problemas de productividad no era esa. Cuando saltas a usar un único monitor, y bueno, se abre un nuevo mundo de posibilidades

Foto: El monitor panorámico de 49 pulgadas LG Ultragear.
El monitor panorámico de 49 pulgadas LG Ultragear.

Todo empezó con un monitor. De hecho, durante mucho tiempo la cifra se mantuvo ahí, pero un buen día me descubrí trabajando con varias ventanas abiertas a la vez. Al principio eran solo dos ventanas del navegador. Nada que no entrara en una sola pantalla. Poco a poco, esa cifra fue creciendo ante mis ojos. De dos ventanas del navegador pasamos a tres. A ellas se sumó el feed de noticias, la app de escritorio de Slack, Discord, Telegram... La puntilla al espacio disponible en mi escritorio fue el cliente de Twitter (ahora X) Tweetdeck, que básicamente se comía él solo toda la pantalla.

"Necesito otro monitor", pensé con la misma cara del gato en batín que decide comprar un barco en el popular meme. Mi primer movimiento fue comprar dos monitores Viewsonic de 27 pulgadas para sustituir mi viejo pero fiel Acer que aún hoy usan los abuelos. Uno de ellos era el que usaba con el PC, y el otro con el Mac Mini. En uno trabajaba con dos ventanas del navegador abiertas, y en el otro tenía Tweetdeck a cinco columnas.

Entonces llegó el primer cambio de domicilio y de trabajo. Mis responsabilidades crecieron, y con ellas mi necesidad de poder echar un vistazo rápido a una ventana sin tener que perder tiempo moviéndola al frente. Ahí fue donde decidí comprar un iMac y poner los dos monitores que ya tenía a los lados, cada uno conectado a un Mac Mini. Fue la configuración de mesa de trabajo más exultante de mi carrera. También fue la más estúpida.

En mi segunda mudanza, el iMac falleció durante el traslado en avión. Al parecer alguna descarga eléctrica dejó la placa base bien frita. La Apple Store de Augsburgo me pedía 650 euros por la reparación, así que hice lo que cualquier persona con criterio hubiera hecho... Mandé el iMac al carajo y me compré un PC, que es algo que puedo reparar yo mismo sea cual sea la avería. Desde entonces, el número de monitores ante mis ojos ha ido decreciendo y ahora mismo hago todo mi trabajo en un LG Ultragear de 49 pulgadas en formato panorámico curvo. La gloria.

Sirva todo esto para defender una tesis que es mía y solo mía, y es que los monitores extra no son más que un parche, una solución incómoda que debería ser provisional en la mayoría de los casos. No en todos.

Tres ventanas por pantalla

Como ya adelanto arriba, hay excepciones y no estoy condenando a muerte los escritorios con varios monitores. He usado esa configuración durante casi 15 años de mi vida y me ha sido muy útil. Lo que ocurre es que es una forma de trabajar que solo beneficia a personas que realmente necesiten tener más de tres ventanas abiertas en un momento dado.

El primer paso fundamental para decidir si esto de trabajar con varias pantallas es bueno para ti pasa por analizar tu forma de trabajar (o de jugar), y plantearte seriamente si realmente necesitas tener todas esas ventanas abiertas y en primer plano todo el rato. Slack, por ejemplo, dispone de un sistema de notificaciones de escritorio muy efectivo que puedes configurar a placer para que te avise cuando te mencionan o cuando aparecen en el mensaje palabras específicas. Al principio me gustaba tener el chat del trabajo permanentemente en el rabillo del ojo, pero llegó un punto en el que resultaba una distracción excesiva (y mi equipo de trabajo puede ser muy hablador). Al final resultó más eficiente para mí tener Slack minimizado y desplegarlo solo si la notificación me parecía merecedora de mi intervención.

placeholder ¿Algo mejor que trabajar con tres pantallas? Cuatro.
¿Algo mejor que trabajar con tres pantallas? Cuatro.

Otro tanto ocurre cuando juegas. La ventana principal del juego es irrenunciable, pero es raro que necesites más de tres, una para el streaming y otra quizá para ver un vídeo en segundo plano (si sigues una guía), o para ver las caras de tus amigos en videollamada cuando los abates por sorpresa. En mis partidas de rol online no suelo necesitar más de tres ventanas, una para el juego, otra de Discord con la videollamada en curso, y una tercera para mi hoja de personaje.

Mi viaje de vuelta hacia el minimalismo en número de monitores llegó a su fin cuando pude prescindir de Tweetdeck y de su agotador feed a cinco columnas. Sin embargo, entiendo que cada persona es un mundo, y las apps que necesitan abiertas pueden ser muy diferentes, tanto en tamaño como en número.

La resolución y el precio por pixel también son algo a tener en cuenta. Mi actual monitor ofrece una resolución de 5120x1440 en una anchura de 116 cm. Esa cifra es muy fácil de superar con dos monitores de 27 pulgadas 4K, que te van a dar dos espacios de 3840 x 2160 píxeles (o lo que vienen siendo 7680 x 2160 píxeles) en una anchura de unos 120cm.

La balanza se inclina aún más hacia el uso de dos pantallas si tenemos en cuenta el precio por pixel. Dos monitores 4K con características decentes cuestan unos 500 euros (258 cada uno en el caso de estos LG). Un monitor panorámico curvo de 49 pulgadas raramente baja de los 800 euros. En otras palabras, es más barato trabajar con dos pantallas que con una enorme.

Cómo es trabajar con varias pantallas

¿Por qué entonces digo que es mejor trabajar con una sola pantalla muy cara? Pues por una cuestión de simplicidad. Conectar dos o tres monitores requiere de cierta configuración. A veces, y dependiendo de nuestros equipos, es algo que precisa de bastantes ajustes y de comprar ciertos accesorios.

Para empezar, debemos revisar si nuestra gráfica soporta varias pantallas. A nivel de puertos, las gráficas dedicadas suelen tener varias salidas HDMI o DisplayPort a las que conectar los monitores extra. En caso de que no sea así, pero tenemos la suerte de contar con un DisplayPort, podemos conectar varios monitores a ese puerto siempre que los primeros lo soporten. La tecnología a buscar en las especificaciones se llama Daisychain. Tras comprobar la disponibilidad de conexiones, solo habría que entrar en la configuración de pantalla de Windows o Mac OS, y agregar estas pantallas si el sistema no las ha detectado ya automáticamente.

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Suena sencillo, pero a la hora de implementarlo no lo es tanto. Usar varios monitores añade carga de trabajo a la tarjeta gráfica, lo que puede redundar en una experiencia poco fluida, sobre todo si usamos resoluciones muy altas y queremos usar esas pantallas para videojuegos. Solo para jugar a máxima calidad en una sola pantalla 4K recomiendan que la gráfica tenga 12 o 16GB de VRAM. Imagina el monstruo de gráfica (o gráficas) que vas a necesitar si quieres conectar dos pantallas 4K para jugar.

Incluso si solo quieres trabajar a doble o triple pantalla, la gráfica del PC va a trabajar lo suyo y te puede dar problemas al ejecutar programas gráficamente muy exigentes como Photoshop o Fusion 360.

La alternativa a esto es separar el trabajo en varios equipos como lo tenía yo, con un iMac central y dos Mac Mini a los lados. El problema de esto es que entonces vas a necesitar periféricos específicos para cada equipo, como un interruptor KVM que permita controlar los diferentes PC con un solo teclado y ratón. Antes de conectar ese interruptor yo llegué a tener tres ratones en la mesa. Una alternativa es disponer de algún ratón o teclado que pueda conectarse a varios dispositivos a la vez como los Logitech MX. Sea cual sea el caso, tendrás que cambiar manualmente la conexión en el ratón y el teclado cada vez que quieras hacer algo en el PC de al lado. Es un paso un poco fastidioso.

placeholder Trabajar con varias pantallas es ideal si usas muchas apps a la vez.
Trabajar con varias pantallas es ideal si usas muchas apps a la vez.

En definitiva, que la experiencia con varios PC y varios monitores dista mucho de ser fluida o rápida. Está bien si en los monitores de los lados simplemente vas a mostrar información para verla por el rabillo del ojo, pero es poco conveniente si pretendes interactuar con la información que se muestra en esos monitores a menudo.

Hablando del rabillo del ojo. Trabajar con varios monitores requiere de orientarlos para que puedas verlos mejor desde el centro de la mesa . A menudo eso pasa por instalar los monitores adicionales mediante soportes VESA que hay que comprar aparte. Prescindir de estos soportes es posible si los monitores tienen un pie que permita buena movilidad, pero de la mesa de dos metros no te salva nadie.

¿Tiene ventajas entonces trabajar con varias pantallas? Sí, por supuesto. La primera es un escritorio extendido en el que caben muchas aplicaciones a la vez. La mecánica entre varios monitores conectados a un mismo PC o Mac es muy simple. Una vez activos como extensiones del escritorio, cuando llevas el cursor a un lado de la pantalla, automáticamente salta a lo que haya en la pantalla de ese lado. La fluidez de ese salto depende de que ambos compartan la misma resolución.

La segunda es la flexibilidad. Puedes poner los monitores a los lados en vertical para disfrutar de un espacio privilegiado en el que hacer scroll por documentos o páginas web muy largas. También es sencillo agregar más espacio simplemente cambiando la pantalla secundaria por otra más grande o con mejor resolución.

Cómo es trabajar con una sola pantalla panorámica

Generalmente, un monitor panorámico permite abrir tres ventanas del navegador en todo su esplendor. Hace años no había mucha gente trabajando con este tipo de pantallas, por lo que los sistemas operativos no facilitaban la tarea de abrir ventanas, darles el tamaño correcto y dejarlas en su lugar. Ese proceso era manual o dependía de aplicaciones de terceros como Magnet. Hoy en día, por suerte, tanto Mac OS como Windows 11 integran funciones nativas permiten ajustar las ventanas con apenas un par de clics. Abrir una y cambiarla por otra o hacer ajustes es un proceso tan intuitivo como cómodo.

En cuanto a tamaño y número de aplicaciones, un monitor de 49 pulgadas da de sobra para abrir hasta 4 ventanas muy cómodamente (dos en dos tercios de la pantalla y las otras dos en el tercio restante, una sobre otra). Más allá de eso probablemente sea mejor pasar a dos o más pantallas.

Un tema adicional es el de si la pantalla es curva o no. Los televisores curvos no tienen mucho sentido porque normalmente la tele es algo que se disfruta en grupo. Sin embargo, un monitor de PC está pensado para una sola persona. En el caso de los monitores panorámicos, la curva permite compensar el exceso de anchura para que podamos abarcar toda la pantalla con la vista en lugar de tener que mover la cabeza. En el caso de varias pantallas, mover el cuello es algo casi inevitable.

Yo también era un escéptico de las pantallas curvas. Por esa razón mi primer monitor en formato panorámico fue un InnoCN de 40 pulgadas completamente plano. La experiencia con él fue muy buena pero tras probar el primer panorámico curvo no hay marcha atrás. Puedo reconocer que el próximo también lo será.

En cuanto a la gráfica, tener una tarjeta potente es también requisito necesario para poder aprovechar todo el espacio de un monitor panorámico curvo. Sobre todo si pretendemos jugar con él. Las características de esa gráfica dependen mucho del tamaño del monitor y, sobre todo, de su resolución.

placeholder Trabajar con un solo gran monitor simplifica la configuración.
Trabajar con un solo gran monitor simplifica la configuración.

Como nota final, mencionar la que para mí es la mayor desventaja de los monitores panorámicos, y es que hay muy pocos contenidos diseñados expresamente para ellos. Las páginas web, por ejemplo, no van a darte más espacio por el hecho de que las abras a pantalla completa en un monitor de 5.120 píxeles de ancho. Sin embargo, el espacio extra es muy aprovechable en otras aplicaciones en las que el tamaño del área de visualización es flexible como Blender o Plasticity, y también lo es en videojuegos 3D y de simulación, donde el extra de visión a los lados puede incluso darte ventaja al jugar.

Todo depende, en definitiva, de cómo y para qué queramos usar la computadora. En cuanto al cine, despídete de verlo en formato panorámico a menos por supuesto que la película haya sido graba expresamente para ese formato. Lo que sí puedes hacer es ver dos películas a la vez. ¿Por qué alguien querría hacer eso? Pues porque se puede.

Dicho todo esto, os dejamos con una selección de buenos monitores para usar simultáneamente, o para usar como pieza central única de nuestro escritorio.

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Dell U2723QE
Compra a precio mínimo
DESCUENTO 5%

Este monitor 4K IPS de Dell no solo cuenta con una ergonomía fabulosa, sino que además es el rey de las conexiones para configuraciones multimonitor. Su salida Displayport le permite conectar varios monitores como él en cadena. Por otra parte, es de los pocos que integra un interruptor KVM, por lo que podemos conectar el teclado y el ratón directamente al U2723QE y manejar varios PC o Mac con él. Eso sí, sus 5 milisegundos de tiempo de respuesta y 60Hz de tasa de refresco no lo hacen el más indicado para un setup de videopjuegos. Cuesta 544 euros.

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BenQ PD2725U
Compra a precio mínimo
DESCUENTO 7%

Disponible en varias opciones con diferentes puertos, el fuerte de este monitor profesional es que puede conectarse directamente pr Thunderbolt o USB-C, lo que lo hace especialmente bueno como pantalla secundaria para portátiles, sean PC o Mac. También soporta Daisychain en PC, y cuenta con un estupendo panel IPS 4K DCI P3. Como el anterior, está más indicado para entornos profesionales que para gaming. Cuesta 388 euros.

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Asus ProArt Display PA278CV
Compra a precio mínimo
DESCUENTO 23%

Este miembro de la gama de monitores profesionales ProArt de Asus ofrece conexión en cadena como los anteriores, pero sin USB KVM y con una resolución algo menor (2560x1440 píxeles). A pesar de ello, ofrece buena calidad de imagen y su precio es muy asequible como para pasarlo por alto. Cuesta 329 euros.

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Asus ProArt Display PA147CDV
Compra a precio mínimo
PRECIO MÍNIMO

Si lo tuyo es el diseño gráfico, no puedo cerrar esta lista sin hablar de una rareza que definitivamente no es para todo el mundo, pero quizá sea para ti. Se trata de un monitor ultrapanorámico de 14 pulgadas pensado para servir como una extensión al monitor principal. Es plegable, se puede orientar en ángulo y además es táctil, por lo que facilita operaciones adicionales en algunos entornos. Su precio no es barato, pero merece la pena mencionarlo. Cuesta 516 euros.

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Samsung Odyssey G9 G95T
Compra en Amazon
PRECIO MÍNIMO

La serie Odyssey de los Samsung sigue siendo la mejor en cuanto a monitores curvos panorámicos con diagonales de vértigo. Aunque la joya de la corona actual es el G) Neo, el modelo anterior sigue siendo una pasada y su panel Qled le hace disfrutar de una calidad de imagen más que buena, con resolución 5120x1440 píxeles, 240Hz y 1 milisegundo de tiempo de respuesta.

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Rog Strix X>G49VQ
Compra a precio mínimo
DESCUENTO 15%
PRECIO MÍNIMO

El ASUS ROG Strix XG49VQ es una buena alternativa si lo que te interesa es solo jugar, pero mi apuesta en panorámicos de 49 pulgadas sigue siendo el LG Ultragear, que viene a costar lo mismo, pero cuenta con mejor resolución (5120x1440 píxeles) en formato 32:9 con un brillo de 450cd/m², 2500:1 de contraste y 1ms de tiempo de respuesta a 240Hz. Cuesta 1.280 euros.

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Dell U4924DW
Compra en Amazon
PRECIO MÍNIMO

Terminamos con el modelo que probablemente buscas si lo que quieres es un monitor de 49 pulgadas panorámico enfocado al trabajo y con la posibilidad de conectar varios equipos gracias a su conexión KVM integrada. El Dell U4924DW ofrece panel IPS de 60Hz a 5120x1440 píxeles. Cuesta 1.299 euros

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Todo empezó con un monitor. De hecho, durante mucho tiempo la cifra se mantuvo ahí, pero un buen día me descubrí trabajando con varias ventanas abiertas a la vez. Al principio eran solo dos ventanas del navegador. Nada que no entrara en una sola pantalla. Poco a poco, esa cifra fue creciendo ante mis ojos. De dos ventanas del navegador pasamos a tres. A ellas se sumó el feed de noticias, la app de escritorio de Slack, Discord, Telegram... La puntilla al espacio disponible en mi escritorio fue el cliente de Twitter (ahora X) Tweetdeck, que básicamente se comía él solo toda la pantalla.

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