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El supercohete Ariane 6 despega con éxito: ya no dependemos de Musk para ir al espacio
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Un viaje de ida y vuelta

El supercohete Ariane 6 despega con éxito: ya no dependemos de Musk para ir al espacio

El Ariane 6, sucesor del Ariane5, por fin ha despegado. Se trata de un vuelo inaugural de vital relevancia para proclamar y consolidar la plaza de Europa en la carrera espacial comercial

Foto: El cohete Ariane 6 en rampa de lanzamiento. (ESA)
El cohete Ariane 6 en rampa de lanzamiento. (ESA)

El nuevo cohete Ariane 6, el mayor desarrollado en Europa, ha despegado este martes con éxito desde el Puerto Espacial Europeo de Kurú, en la Guayana Francesa. Ha tenido que pasar más de una década para que la Agencia Espacial Europea (ESA) consiga este “hito histórico” que supone la independencia espacial del Continente de terceras compañías para llegar al espacio, entre ellas SpaceX, la firma de Elon Musk. Con el Ariane 6, Europa es, por primera vez, una potencia espacial capaz de poner satélites (y en un futuro astronautas) en órbita sin depender de nadie.

El Ariane 6, un gigantesco cohete de más de 60 metros de altura y 500 toneladas de peso, ha despegado esta noche a las 21:00 hora española, en su primer vuelo para demostrar que todos los sistemas funcionan a la perfección. A bordo lleva un total de once máquinas: nueve satélites, dos cápsulas y equipamiento para diversos experimentos. A diferencia de los Falcon de SpaceX, se trata de un cohete no reutilizable, aunque acaba de demostrar que está listo para competir en la carrera comercial espacial.

Todo el mundo temía el lanzamiento de este martes y tenía en mente una imagen. Su antecesor, el Ariane 5, explotó 37 segundos después de su despegue en 1996, destruyendo los cuatro satélites que transportaba. Desde entonces, los vuelos de prueba ya no llevaban equipos valiosos. El Ariane 6 ha demostrado que la tecnología espacial europea está a la altura de sus rivales.

Entre las novedades más destacadas del cohete, encontramos dos versiones, cada una con un tamaño de carenado que permite adaptarse a todo tipo de carga: una versión tiene dos propulsores (A62) y la otra cuatro (A64), para poder situar hasta 10.300 kg o 21.600 kg de carga en órbita terrestre y 4.500 kg o 11.500 kg en órbita geoestacionaria, según el tamaño de carenado. Otra de las grandes transformaciones con respecto al Ariane 5 es la Unidad de Potencia Auxiliar de propulsión (APU), que permite que el motor Vinci se encienda y apague varias veces en un solo vuelo. Los propulsores del cohete pueden estar encendidos más de dos minutos y tras el despegue son expulsados para aliviar el peso del cohete.

El lanzamiento se ha podido seguir en directo en el canal de YouTube de la Agencia Espacial Europea (ESA). El diseño del Ariane 6 es totalmente nuevo y cuenta con varias innovaciones localizadas sobre todo en su etapa superior.

Las fases del viaje estelar

El vuelo del Ariane 6 se ha compuesto de 3 fases: en la primera, el cohete se eleva al cielo durante 135 segundos gracias a dos propulsores de 22 metros, que se dividen del cohete una vez han ayudado a tomar vuelo. Asimismo, en esta fase, la etapa central también se separa de la etapa superior para aliviar el peso. La etapa superior, junto con el motor Vinci, elevan el cohete durante 18 minutos tras el despegue en una órbita de más de 500 kilómetros sobre la Tierra.

En la segunda fase, la etapa superior y el motor Vinci se vuelven a encender gracias a la Unidad de Potencia Auxiliar de propulsión. Durante esta fase, Ariane 6 cambia su órbita de elíptica a circular a 580 km de la superficie de la Tierra y despliega sus satélites y todo el material para sus experimentos, es decir, 11 plataformas desplegables con 17 cargas reagrupadas.

En la última fase del cohete espacial, la cápsula donde estaba la carga útil se desecha. Tras 2 horas y 40 minutos desde el inicio, el motor se encenderá una última vez y Ariane 6 emprenderá su camino de regreso dentro de la atmósfera en la llamada "maniobra de pasivación". Con este proceso se eliminará cualquier energía a bordo de la etapa superior para evitar que explote y quede en el espacio como desecho.

España ha aportado un 4,7% al programa del Ariane 6. La empresa que más ha contribuido es Airbus Defence and Space, en Getafe (Madrid), participando en la construcción de varios de los elementos del cohete.

Europa se la juega

La jubilación del Ariane 5 a comienzos del año pasado supuso que la Agencia Espacial Europea (ESA) buscara la ayuda de SpaceX para los lanzamientos del telescopio espacial Euclid y cuatro satélites Galileo. Asimismo, la guerra de Ucrania provocó que la ESA rompiera su relación con la agencia espacial rusa Roscosmos, impidiendo el uso de sus lanzadores Soyuz. Con el programa de observación de la Tierra Copérnico, la radionavegación por satélite Galileo o la constelación de satélites Iris, Ariane 6 es el nuevo componente clave para garantizar la soberanía europea en el espacio.

placeholder Un grupo de personas observa las primeras imágenes obtenidas por el proyecto ALISIO-1, el primer satélite canario en el espacio. (EFE)
Un grupo de personas observa las primeras imágenes obtenidas por el proyecto ALISIO-1, el primer satélite canario en el espacio. (EFE)

Además de la credibilidad que aporta la garantía del lanzamiento a la industria espacial Europea, el Ariane 6 es un paso más en la autonomía europea para la toma de decisiones espaciales y frente a sus principales competidores, como SpaceX y Boeing. Concretamente, el dominio de las herramientas espaciales demuestra el nivel tecnológico de Europa y supone muchas mejoras.

Una de las más importantes es el fortalecimiento de la defensa y de las fuerzas armadas: las herramientas espaciales permiten disponer de un gran abanico de posibilidades. Por un lado, no solo proporciona un aliado para la localización satelital de las tropas, así como una amplia cobertura de la comunicación que, gracias a los satélites, puede hacerse de forma segura. La capacidad de control sobre aquella tecnología que está por encima de la atmósfera y que permite recolectar datos de territorios permiten a los ejércitos de beneficiarse de unas ventajas tácticas necesarias para valerse por sí mismos.

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La interpretación y monitorización de fenómenos físicos, químicos y biológicos en la Tierra son algunas de las contribuciones que las herramientas de observación de la Tierra pueden hacer. Gracias a la observación de los satélites se pueden detectar fuentes de agua, depósitos de minerales e incluso estimar la producción de cereales. Los satélites también son la principal fuente de información para los pronósticos del clima. Las tormentas, la dirección del viento, su velocidad... todos estos fenómenos meteorológicos, difíciles de evaluar desde la Tierra, pueden verse desde en el espacio y pueden prevenirnos sobre las los riesgos climáticos a los que podemos enfrentarnos.

El nuevo cohete Ariane 6, el mayor desarrollado en Europa, ha despegado este martes con éxito desde el Puerto Espacial Europeo de Kurú, en la Guayana Francesa. Ha tenido que pasar más de una década para que la Agencia Espacial Europea (ESA) consiga este “hito histórico” que supone la independencia espacial del Continente de terceras compañías para llegar al espacio, entre ellas SpaceX, la firma de Elon Musk. Con el Ariane 6, Europa es, por primera vez, una potencia espacial capaz de poner satélites (y en un futuro astronautas) en órbita sin depender de nadie.

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