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El arma más eficaz de los ucranianos no es la artillería, es este 'Google Maps' de la guerra
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El arma más eficaz de los ucranianos no es la artillería, es este 'Google Maps' de la guerra

Ucrania lleva usando desde el inicio de la guerra un 'software' de mando y control llamado Delta, que le ayuda a estar casi siempre un paso por delante de Rusia

Foto: Vista de satélite de  la Isla de las Serpientes. (Maxar)
Vista de satélite de la Isla de las Serpientes. (Maxar)
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No es ningún secreto que las tropas ucranianas han manejado inteligencia muy precisa desde los primeros compases de la guerra. Lo que no era tan conocido es qué herramientas usaban para gestionar la ingente cantidad de información sobre movimientos de tropas enemigas, últimos ataques o cambios en el frente. Por eso, cuando se ha desvelado que Ucrania utiliza el moderno sistema de mando y control Delta, se comprenden muchos de sus éxitos. Los Javelin y los HIMARS están siendo fundamentales para plantar cara a Rusia, pero sin el software que permite saber dónde tirarlos, no servirían de nada.

La información es poder. Esta máxima, aplicable a la política, las empresas y muchos otros ámbitos, se cumple también a rajatabla en la guerra. En un conflicto bélico, se puede disponer de medios suficientes, armamento potente y tropas bien abastecidas, pero si no se dispone de un buen sistema de obtención de datos, el conjunto está incompleto. Si, además, todo lo anterior no está coordinado con otro sistema que gestione los datos recibidos, el fracaso está casi asegurado.

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El sistema Delta ucraniano es un sistema de mando y control, lo que se denomina en terminología militar C2, por ser las iniciales de Command and Control. Para entendernos, se trata de una especie de Google de combate, un complejo sistema que gestiona toda la información recibida. Es decir, no es un modo de obtención de inteligencia, sino de recopilación de todos los datos obtenidos mediante diferentes fuentes, con el objeto de gestionarlos y presentarlos de manera homogénea. Esta herramienta, común en la mayoría de ejércitos, es lo que permite que los mandos, cada uno a su nivel, sepan todo lo que necesitan para tomar las mejores decisiones de combate.

placeholder Un soldado ucraniano usando el sistema Delta. (Defense Express)
Un soldado ucraniano usando el sistema Delta. (Defense Express)

Lo interesante de esta herramienta es que es un diseño autóctono ucraniano que comenzó a gestarse en 2015, creado por una red de informáticos. Un año después, consiguieron presentar al Ministerio de Defensa ucraniano un prototipo, que combinaba un sistema de monitoreo de vídeo con otro de cartografía digital. A partir de 2017, el Ministerio ucraniano se hizo cargo del proyecto.

Delta utiliza la cartografía digital para representar en ellos todos los datos recopilados, de una manera fácil de manejar e interpretar. Los mapas generados son accesibles desde cualquier ordenador, tablet y teléfono móvil, de tal manera que cada nivel de usuario tiene acceso a la inteligencia que le corresponde e interesa, con su grado de detalle correspondiente. No ve lo mismo un comandante de una compañía mecanizada que el general a cargo de un sector.

El sistema tiene varios aspectos importantes, pero el que ahora resulta crucial para la guerra es que se desarrolló con estándares OTAN. Que esto se hiciera así en esas fechas, 2015 y 2016 —apenas un año tras la anexión rusa de Crimea—, ya nos da una idea de que el adiestramiento y la doctrina ucraniana, a la que se invoca a la hora de justificar sus éxitos, no solo afectaba al adiestramiento de los soldados o a las tácticas de combate. Iba mucho más allá.

placeholder Centro de mando norteamericano. (US DoD)
Centro de mando norteamericano. (US DoD)

Esta compatibilidad del sistema de mando y control ucraniano con los estándares OTAN ha resultado de vital importancia y es fácil entender el porqué. Desde el inicio de las hostilidades se ha hablado mucho del asesoramiento por parte de mandos norteamericanos, pero también del trasvase de información. El conocimiento de la situación de la batalla, que un mando militar necesita para tomar decisiones, pasa por dos fases que se deben cumplir. Baste que una de ellas falle para que nada funcione. Ambas son bastante obvias, pero la primera es evidente: obtener inteligencia.

Esta proviene de múltiples fuentes, de datos recibidos de un satélite de reconocimiento, de un dron que fotografía el terreno enemigo, de otro dron que analiza las comunicaciones, de un avión de guerra electrónica, de una unidad que ha establecido contacto con el enemigo, etc. Integrar todo esto es tan complejo como fundamental. Ahí es donde entran en juego los sistemas de mando y control como Delta. Su misión es desmenuzar los datos, filtrarlos, agruparlos, homogeneizarlos y presentarlos de manera coordinada.

La forma de hacerlo es conseguir que en un mapa digital de la zona de combate aparezcan las indicaciones de dónde se encuentran las unidades propias, su fuerza, su estado de combate, sus suministros, etc. y, a la vez, aparezcan las posiciones de las unidades enemigas detectadas. En definitiva, es una especie de Google Maps de la guerra en el que en lugar de hoteles, gasolineras y restaurantes o museos hay carros de combate, tropas y artillería pesada.

placeholder Misil lanzado desde un sistema HIMARS lanzado por el ejército de Ucrania. (Reuters)
Misil lanzado desde un sistema HIMARS lanzado por el ejército de Ucrania. (Reuters)

La inteligencia sobre fuerzas propias es la parte fácil y se puede alimentar de los sistemas de mando y control, de tal manera que las unidades van reportando de manera periódica o en tiempo real y por un canal de comunicación cifrado bidireccional dónde se encuentran y cuál es su estatus. La de las unidades enemigas es más compleja y es donde un buen sistema de mando y control demuestra su calidad.

Kiev carecía de suficientes medios sofisticados para monitorizar las actividades rusas y localizar sus unidades, pero recibió una importantísima ayuda exterior en este sentido. Los datos procedentes de la inteligencia occidental fluían sobre los centros de mando ucranianos y fue gracias a Delta y a su compatibilidad, que se pudieron distribuir a las unidades en combate. Una de las pruebas de todo esto es que en ningún momento los ucranianos perdieron unidades completas y organizadas en combate. Sus mandos sabían las posiciones y movimientos de las unidades rusas en tiempo real y podían tomar medidas para no dejarse cercar.

Fallos de seguridad

Sin embargo, el sistema tampoco es perfecto. Los rusos conocen Delta y, para la inteligencia de cualquier ejército, ser capaces de penetrar en la red de mando y control del enemigo es conseguir el premio gordo, pues es como abrir la caja fuerte de sus secretos. Es el equivalente a los espías en los conflictos del siglo pasado, ellos eran los que conseguían hacerse con los planes del enemigo.

Cuanto más versátil y de fácil acceso es un sistema, más vulnerable es. Esta es la virtud y la debilidad de Delta. Pese a las medidas de seguridad establecidas por los ucranianos, ha trascendido que los rusos consiguieron hackear Delta utilizando herramientas de robo de contraseñas para su acceso desde el móvil. Fuentes ucranianas aseguran que el acceso fue detectado y que los rusos tan solo tuvieron un acceso limitado —por el nivel intermedio de los usuarios— y durante 13 minutos. Esto habría que tomarlo con cautela y, es posible, que la realidad sea que el acceso por parte del enemigo haya sido mayor. En cualquier caso, la situación de la guerra, que no parece ir muy bien para las tropas de Putin, nos dice que, si obtuvieron mucha información, tampoco les sirvió de gran ayuda.

placeholder Puesto de mando ruso. (Mil.ru)
Puesto de mando ruso. (Mil.ru)

Por parte de Ucrania, se asegura que el sistema Delta ha sido una de las claves en la ofensiva de Jersón. Puede que haya sido una ayuda en ambos bandos, porque si bien la retirada rusa no indica nada bueno para sus tropas, también hay que reconocer que se hizo con bastante más orden del esperado y no parece que dejaran atrás tanto material como el perdido en la gran contraofensiva anterior, la de Járkov.

Por parte de Rusia, los sistemas de mando y control han constituido una decepción y es muy probable que una de sus conclusiones a la hora de conseguir acceso a Delta, es que su propio sistema funciona mucho peor. Hay varias pruebas de ello, desde las bajas entre oficiales rusos de alto rango, obligados a acercarse a las líneas del frente para saber qué es lo que estaba ocurriendo, a la utilización habitual por parte de comandantes de unidades de telefonía civil. El uso de redes civiles es algo muy fácil de rastrear y monitorizar, pero se vieron obligados a ello ante la debilidad de una red que les debería haber mantenido informados en tiempo real, al menos de la evolución de sus propias fuerzas. A buen seguro que todo esto les habrá costado cuantiosas pérdidas en tropas y material.

No es ningún secreto que las tropas ucranianas han manejado inteligencia muy precisa desde los primeros compases de la guerra. Lo que no era tan conocido es qué herramientas usaban para gestionar la ingente cantidad de información sobre movimientos de tropas enemigas, últimos ataques o cambios en el frente. Por eso, cuando se ha desvelado que Ucrania utiliza el moderno sistema de mando y control Delta, se comprenden muchos de sus éxitos. Los Javelin y los HIMARS están siendo fundamentales para plantar cara a Rusia, pero sin el software que permite saber dónde tirarlos, no servirían de nada.

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