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La "diosa con motosierra" gallega que señala el futuro a los 'influencers'
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UNA NUEVA ERA DEL 'MARKETING'

La "diosa con motosierra" gallega que señala el futuro a los 'influencers'

Con 90.000 seguidores en TikTok y 30.000 en Instagram, Laura Vallejo se ha convertido en la cara más atractiva para las marcas de motosierras, tractores y equipamiento técnico

Foto: Laura y su motosierra. (Instagram)
Laura y su motosierra. (Instagram)

“Muy guapa [corazón] [corazón] [corazón]”; “Eres un ejemplo a seguir”; “Carajo, xa deitas os arboles coa mirada” (“Diantres, tumbas árboles con la mirada”); “Unha guapa tiradora de eucalipto”; “Estas sí que son as muyeres que representan a nosa Galicia!! O resto son contos” ("¡Estas sí que son las mujeres que representan nuestra Galicia! El resto son cuentos"). “La adora todo el sector como una diosa de la motosierra”. ¿De quién hablan todos estos mensajes publicados en redes sociales? Por supuesto, de Laura Vallejo, la influencer de la motosierra que cuenta con más de 30.000 seguidores en Instagram y 90.000 en TikTok.

Ni modelo, ni actriz, ni presentadora, aunque sí tiene glamour: Vallejo es operaria forestal y se ha convertido en una de las caras más visibles del rural español a base de una hiperactividad que se reparte entre la tala de árboles, el trabajo ganadero y subir incansablemente fotos y vídeos a redes sociales. “Mi trabajo de lunes a viernes es cortar madera, lo que hago es dar apoyo a las dos procesadoras que vienen detrás de mí”, explica a El Confidencial por teléfono después de volver de una de esas jornadas laborales en el monte gallego.

Dos días en el monte, uno en la matanza y finde en un evento de herramientas rurales

Entre tala y tala de árbol, Vallejo saca la cámara, coloca el trípode y sus compañeros huyen despavoridos, por una cuestión de pudor. El diario visual de la lucense la presenta conduciendo un camión cargado de leños; tumbando árboles uno detrás de otro; recordando la importancia de llevar siempre equipos de protección para no terminar partido por la mitad, o vestida de Maléfica, el personaje de Disney, eso sí, acompañada por la omnipresente motosierra.

Vallejo se crio en una familia de ganaderos gallegos en Meira, un municipio de alrededor de 1.700 habitantes, a algo más de media hora de Lugo. Sigue echando semanalmente una mano a sus padres, como esta semana, “que me tengo que pasar por casa porque hay matanza”. Dos días en el monte con la motosierra a hombros, uno en la casa familiar ajusticiando gorrinos y un fin de semana como embajadora en Expofrain, un evento de exposición de herramientas para el sector forestal en Pazo de Feiras (Lugo). Así es la ocupada vida del influencer rural.

“El 90% de las fotos las hago yo con el trípode, la suerte que tengo es que los fondos ya funcionan por sí solos”, explica. Se refiere a los colores ocres y verdes de los parajes del norte de Galicia, que dan muy bien en cámara, una fórmula a la que hay que añadir un número de tomas que harían volverse loco a Stanley Kubrick. “Es cuestión de ir practicando y de probar, después de hacer 200 fotos siempre hay una que queda bien”. En eso, no es muy distinta a otras influencers: hay que trabajarse mucho la autenticidad.

Vallejo se crio en una pequeña aldea donde sus padres tenían vacas y su pareja la introdujo en el sector forestal a través del negocio familiar. Ahí fue donde hace unos tres años se enamoró de las motosierras. “Primero asusta, porque aquí nos han criado de manera bastante tradicional y si una niña de cinco años te dice que quiere ser motoserrista, te caerías al suelo”, explica. “No eres consciente de si vas a ser capaz de hacerlo, pero al final es un trabajo como otro cualquiera, y ahí da igual ser hombre o mujer”.

La creación de una ‘influencer’

La historia de Vallejo resume bien la nueva etapa en la que ha entrado el marketing de redes sociales, donde incluso las marcas con los productos menos sexy del mundo (sobre el papel) buscan rostros atractivos. Actualmente, Vallejo colabora “de manera diaria” con cinco marcas, todas ellas muy de lo rural, como Nokian Tyres (neumáticos), Finanzauto (maquinaria pesada) y Pewag (especializada en cadenas y neumáticos). La más importante de todas ellas es Husqvarna, la empresa sueca de productos para jardín y sector forestal que la descubrió hace años y que la lanzó al estrellato como su imagen española.

"La marca me contactó cuando tenía unos 2.000 seguidores en Instagram"

“Tenía las típicas cuentas de Facebook e Instagram para compartir fotos con amigos y conocidos de mi día a día en el monte, y empezó a levantar cierto interés entre la gente. Recuerdo que cuando me contactaron tenía unos 2.000 seguidores en Instagram, que no es nada, porque te imaginas que una influencer va a tener un millón, pero vieron mi perfil y me contactaron porque les había resultado interesante”, recuerda. “Lo bueno es que no había nada similar: la agricultura empezaba a despertar un poco más en redes sociales, pero el sector forestal era un nicho totalmente desierto”.

Un matrimonio hecho en el cielo: la marca había encontrado a alguien con el suficiente carisma como para disparar la venta de motosierras y Vallejo, una fuente de ingresos alternativa, así como la posibilidad de dar a conocer un sector (masculinizado) que da trabajo a miles de hombres en toda Galicia, pero que para la mayoría del mundo es desconocido. Sus fotos y vídeos empezaron a incluir hashtags como #chainsawgirl, #forestrylife, #loggergirl, #heavymachinery, #tractor o #tractorgirl; había nacido una estrella.

“Aparte del apoyo de los compañeros, llegas al público que piensas que nunca se va a interesar por esto, por ejemplo, gente que vive en Madrid o Barcelona, pero así les enseñas algo a lo que de otra forma no tendrían acceso”, razona. Aunque el grueso de sus seguidores es gallego, como se comprueba rastreando los comentarios de sus fans, abundan los españoles del resto del país o de otras zonas boscosas, como Chile o los vecinos del norte de Europa, en Finlandia o Suecia.

Por ahora, sus dominios son las profundidades de los bosques gallegos, lugares que “a veces están a 40 kilómetros del bar más cercano”. En lo más recóndito de las tierras de meigas, también se ha encontrado fans, “gente del otro extremo de Galicia que te conoce”. “Siempre parece que la gente más mayor no se involucra en las redes sociales, pero al contrario”, añade. Un compañero le contó que después de que Laura apareciese en la televisión local manejando una procesadora, una anciana se le acercó asegurándole que era capaz de manejarla “porque se lo he visto haciendo a Laurita en la tele”.

La era de los ‘microinfluencers’

La lucense es también ejemplo de la progresiva especialización de los influencers en redes sociales. Nada de Kim Kardashian intentando vender productos de belleza a una población global. Ahora lo que se lleva es Laura Vallejo hablando de motosierras a todos y cada uno de los fans de las motosierras que existen en las redes sociales, aunque por sus cifras esté más cerca de ser una influencer con todas las de la ley que una micro. Es la era de @rustem6646 haciendo chistes desde su badulaque o de @arrozmasdesgracias mostrando los entresijos de su cocina.

Que tenga un nivel económico semejante a sus seguidores es algo que les atrae

“Tiendes a pensar que una influencer va a lo grande, pero la gente valora mucho la cercanía”, responde. Vallejo también asesora a sus seguidores cuando tienen alguna duda. “Al final, si vas a la página de alguien muy famoso y tienes una duda sobre algún producto, no puedes ponerte en contacto con ellos porque no te van a responder”. Paradójicamente, que sus seguidores tengan “un nivel económico parecido al tuyo” es uno de los motivos que atrajeron a las marcas que la patrocinan: “Al final, ven que estás en el lugar de trabajo y tocas ese producto”. Como en esa publicación en la que Vallejo se pregunta si es mejor una Husqvarna 562XP o una Husqvarna 572XP.

¿Hay futuro como influencer montaraz? La gallega tiene claro que su modo de vida está basado en su trabajo como operadora y en el apoyo a su familia, porque las redes sociales son mucho más efímeras. Desde que comenzó con su cuenta, ha visto cómo TikTok sustituía a Instagram y las marcas empezaban a abrirse a nuevas fórmulas de marketing: “Me asusta un poco, porque no sabes nunca dónde vas a llegar, así que siempre tienes miedo de que algún día pase algo y dejen de tener el tirón que tienen actualmente”.

“Me gustaría mantenerme y me hace ilusión ver cómo crece el número de seguidores, pero al final, lo forestal y la agricultura no son un pintalabios que casi todo el mundo utiliza”, concluye, admitiendo los límites de su micromundo. “Por ahora, los números están bien, pero al final es sobre todo un orgullo y una satisfacción muy grandes que un trabajo tan rústico y tradicional pueda ser interesante para tanta gente, con eso me doy por satisfecha”. Como pasaba con aquellos anuncios de Coca-Cola que te hacían levantarte a por una tras escuchar el sonido de los hielos chocando y del gas estallando, ¿a ti también te han entrado ganas de comprarte una motosierra escuchando el rugido de la herramienta de Laurita Vallejo?

“Muy guapa [corazón] [corazón] [corazón]”; “Eres un ejemplo a seguir”; “Carajo, xa deitas os arboles coa mirada” (“Diantres, tumbas árboles con la mirada”); “Unha guapa tiradora de eucalipto”; “Estas sí que son as muyeres que representan a nosa Galicia!! O resto son contos” ("¡Estas sí que son las mujeres que representan nuestra Galicia! El resto son cuentos"). “La adora todo el sector como una diosa de la motosierra”. ¿De quién hablan todos estos mensajes publicados en redes sociales? Por supuesto, de Laura Vallejo, la influencer de la motosierra que cuenta con más de 30.000 seguidores en Instagram y 90.000 en TikTok.

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