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Cuenca en el metaverso: los ayuntamientos se gastan miles de euros en desiertos digitales
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¿LOS NUEVOS AEROPUERTOS FANTASMA?

Cuenca en el metaverso: los ayuntamientos se gastan miles de euros en desiertos digitales

Ciudades e instituciones de toda España están invirtiendo en unos espacios virtuales que anuncian a bombo y platillo... Pero, hoy por hoy, son auténticos páramos en los que no hay ni personas ni mucho que hacer

Foto: Las Casas Colgadas en el metaverso de 'Cuenca Land'.
Las Casas Colgadas en el metaverso de 'Cuenca Land'.

Lo que Mark Zuckerberg no ha conseguido en el año que ha pasado desde que convirtió Facebook en Meta, pretenden lograrlo en Cuenca o Benidorm. Estos dos ayuntamientos se han lanzado a construir sus propios metaversos, a pesar de que es probable que la mayoría de sus vecinos no le encuentren la más mínima utilidad. Y no han sido solo ellos. También el Gobierno de Navarra ha hecho un movimiento similar y se ha metido a construir y diseñar su propio mundo virtual. Todos ellos han anunciado los proyectos a bombo y platillo con argumentos de peso como el de tener "un escaparate virtual" para la ciudad o el de crear "un salto evolutivo en el plano digital para la interacción entre la ciudadanía". Los costes de cada uno de ellos van desde unos pocos miles de euros hasta multiplicar varias veces esa cantidad. Sea cuál sea el importe, la inversión generará dudas, ya que a día de hoy no son más que desiertos digitales que tienen menos tránsito que esos aeropuertos que surgieron por toda España en plena burbuja inmobiliaria.

Está claro que estas iniciativas son producto del efecto llamada que provocó la red social con su cambio de identidad y su apuesta por el metaverso. Una aventura, por cierto, que recientemente cumplió su primer aniversario y que cada vez levanta más dudas, porque la compañía no deja de gastar dinero, por ahora a fondo perdido, sin que ninguno de sus contenidos convenza al público para usarlo. Pero ni el tremendo batacazo de Facebook, que vale casi un 70% menos que hace un año, ha disuadido a estos consistorios de experimentar con estas tecnologías.

Foto: Geneva, confusa en World Horizons. (Meta)

Los metaversos de Cuenca y Benidorm han sido desarrollados por la misma empresa, Six 3D. De primeras, la accesibilidad de estos espacios no hay fuerte. Lo primero que tienes que hacer es descargarte un programa en esta web —te va a costar encontrar el enlace, está casi al final de la página— y contar con un ordenador con unos requisitos que no están al alcance de un equipo convencional, aunque en la web no te avisan en ningún momento y he tenido que buscarme la vida para encontrarlo. Aviso a navegantes: necesitas, como poco, una gráfica GTX 1050, pero la recomendada es la RTX 2060. Lo he probado con la primera, donde se nota que la optimización deja bastante que desear. La aplicación, que también puede usarse con gafas de realidad virtual, va a llegar pronto a la consola Steam Deck.

Una vez descargas Six 3D, puedes acceder tanto a los espacios Cuenca Land como a Benidorm Land, además de otros entornos creados por los usuarios. La interfaz hace que sea imposible no pensar que estás iniciando un juego de, al menos, hace 15 años, aunque los requisitos técnicos sí sean los de ahora. Una vez consigues instalarlo, hay que elegir a qué ciudad entrar. Bienvenido al metaverso made in Spain.

La España vacía era esto

Se abre el telón y aparezco en la puerta del Convento de las Esclavas, en Cuenca Land, así que voy para adentro. Vale, está cerrado. Voy a visitar las tiendas de alrededor, que parecen abiertas, pero tampoco puedo entrar. Hay gente alrededor de la oficina de turismo... Y no puedo hablar con ellos, porque son de atrezo. Mi avatar, por cierto, tiene dos piernas, algo que en Meta aún no han añadido. "Estamos a siete meses de terminar lo que Mark Zuckerberg quiere poseer en los próximos diez años", aseguraron en Six3D a finales de 2021. Es cierto que el aspecto es también más realista que el del gigante tecnológico, pero no parece haber mejorado mucho respecto a Second Life, un videojuego que nació en... 2003.

De repente, junto al Convento de las Esclavas, aparece una especie de agujero estelar con el rótulo Casa del Corregidor y corro hacia él. Vuelta a esperar mientras miro a mi avatar flotando en lo que parece ser un efecto psicodélico, pero que recuerda más al vídeo de All my lovin' los de Los Manolos que a Stanley Kubrick. Una vez allí, puedo entrar a la Casa del Corregidor y, bueno, deambular. En la planta baja me encuentro lo que parece una sala de exposiciones que está completamente vacía. Hay unas escaleras, así que sigo explorando para ver si hay algo mínimamente interesante o, al menos, alguna persona real. Spoiler: nada de nada.

placeholder El viaje dimensional de Cuenca Land.
El viaje dimensional de Cuenca Land.

Vuelvo al punto inicial y, una vez allí, voy hasta la Plaza Mayor, donde aparece otro portal dimensional que me lleva en el Puente de San Pablo. Me animo a cruzarlo —solo puedo hacerlo hasta la mitad— y me encuentro unos turistas que, de nuevo, son NPC. Miro alrededor y veo las Casas Colgadas en su versión digital, pero creo que es casi mejor experiencia echar un vistazo con Google Street View.

Según el alcalde de Cuenca, Darío Dolz, este proyecto es un "escaparate virtual para animar a los potenciales turistas a visitar la ciudad", aunque por ahora no parece que haya absolutamente nadie. El único dato que ofrece la plataforma es que el entorno ha recibido 5.000 visitas, pero sin aclarar nada más. El coste para las arcas del consistorio ha sido de 14.750 euros. Este periódico también ha intentado contactar con el consistorio, sin tener respuesta cuando se publican estas líneas.

placeholder Nada por aquí, nada por allá en la Casa del Corregidor.
Nada por aquí, nada por allá en la Casa del Corregidor.

Ahora es el momento de conocer cómo es Benidorm sin buena parte de todo lo que hace atractivo al lugar, empezando por la gente: es otro desierto. El punto de partida es la playa de Levante, el lugar en el que a todo el mundo que visita la ciudad le apetece estar. Lo primero que hago es meterme al agua, que me acaba cubriendo por completo, pero eso no hace que mi personaje se inmute. Allí aparece otro nuevo portal dimensional que me lleva al Mirador del Castillo, uno de los sitios más turísticos de la ciudad alicantina. De nuevo, más personajes de atrezo, miro de lado a lado, y no hay nada que hacer.

Desde la empresa Six 3D, aclaran que se trata de una "experiencia" y no del "metaverso público", razón por la que no puedes interaccionar con nadie. "Lo hemos paralizado porque estamos generando una nueva tecnología para poder levantar cientos de metaversos de forma casi instantánea", explican. "Nuestra plataforma va dirigida a gamers –generaciones Alfa y Z– y requiere de un ordenador con poder gráfico, aunque actualmente ya hay portátiles que por unos 700 euros cumplen las especificaciones", continúan en la empresa, donde destacan que estos espacios tienen "un mercado potencial de 600 millones de usuarios". Por su parte, el Ayuntamiento no ha respondido a las solicitudes de información de El Confidencial, aunque en este caso el coste ha sido de 5.000 euros. Según la nota de prensa, la idea es que se pueda "conocer Benidorm antes de viajar para saber cómo es, si responde a tus necesidades y aprender sobre el lugar".

placeholder Las vistas del metaverso de Benidorm.
Las vistas del metaverso de Benidorm.

Me voy a dar una vuelta por el paseo marítimo, que está lleno de locales comerciales con algunos letreros que imitan a franquicias de restauración, como esa hamburguesería con una W como logo. Si me intento desplazar hacia el interior de la ciudad, se acaba el metaverso, así que sigo recto hasta que, pasados varios minutos de aburrimiento, acabo huyendo a la penúltima parada: Zaragoza. Antes de que Zuckerberg fiara su futuro al metaverso, en 2020, la capital maña organizó una ofrenda de flores virtual en las Fiestas del Pilar, suspendidas por la pandemia, algo que han acabado haciendo más inmersivo.

Ahora acaban de lanzar un metaverso para jóvenes, una especie Casa de la Juventud digital en la que te puedes mover por distintas instancias, aunque se puede hacer poco más que ver carteles en formato texto y participar en algún sorteo. Desde el consistorio explican que el coste ha sido de casi 15.000 euros para las arcas públicas, aunque detallan que esa cantidad puede aumentar, ya que quieren incluir más opciones. "Lo hemos desarrollado interactuando con colectivos con los que trabajamos habitualmente para que sean el primer público objetivo y hagan de prescriptores", explica Sara Fernández, vicealcaldesa y consejera de Cultura y Proyección Exterior, a este periódico, donde enfatiza que es pronto para hablar de resultados, ya que el proyecto lleva apenas una semana en marcha.

Foto: Ilustración: Irene de Pablo (@trementine)

También han decidido presentar una oficina de turismo virtual, que han presupuestado en cerca de 200.000 euros, como proyecto para recibir los fondos europeos. "Es algo que tiene muchas posibilidades y que ciudades de otros países están poniendo en marcha. Puede ser un escaparate maravilloso", destaca la vicealcaldesa. Fernández también reconoce que, aunque ahora estos espacios no tengan una gran influencia, "es un campo que hay que explorar". "Las administraciones tenemos la obligación de impulsar también nuevos sectores, porque los hacemos crecer y ponemos en valor ese talento que hay en España que puede competir con lo que hay en otros países", argumenta.

El portero del metaverso

Hace unos meses, el Gobierno de Navarra también lanzó su particular metaverso. En realidad, un espacio virtual más limitado que los anteriores, pero que es accesible para cualquiera que sepa manejar mínimamente un ordenador. Solo hay que entrar a esta web y, en un par de clics, estás dentro de este entorno, construido dentro de la aplicación Spatial. Todo gira en torno a la sala del Departamento de Universidad, Innovación y Transformación Digital de la comunidad foral, un lugar donde "conocer de primera mano algunas de sus acciones principales, estrategia y objetivos para los próximos años", según explican. No parece el mejor plan para echar la tarde, pero ya me he convertido en un clásico de los memes. Shit, here we go again.

"Me gustaría recalcar la apuesta de este Gobierno por la transformación digital como herramienta que nos une y nos conecta", me dice un gemelo digital de Juan Cruz Cigudosa, el consejero de esta rama, que me invita a darme un paseo por una estancia en la que hay otros altos cargos contando su proyecto. Seguramente no sea mala idea, pero es como las excursiones escolares a las instituciones públicas: estás deseando salir. Al parecer, tanto Cigudosa como los consejeros generales tienen despachos de "uso exclusivo" para "reunirse con diferentes personas en el metaverso".

placeholder El auditorio del metaverso del Gobierno de Navarra.
El auditorio del metaverso del Gobierno de Navarra.

Duro cinco minutos y me voy al auditorio, donde ya no creo que haga falta decir cuánta gente me encuentro. Supuestamente, valdrá para hacer "presentaciones, conferencias, workshops y ruedas de prensa". Al menos, he descubierto que puedo hacer algunos movimientos, como chocar la mano, algunos pases de baile y... ¿lanzar mantequilla? No entiendo nada, aunque al menos todo es mucho más intuitivo que en el caso de Cuenca y Benidorm. Me marcho al FestRibVerso, un espacio donde hay expuestas fotografías y carteles de eventos culturales. La experiencia es similar a la de visitar una web pública, solo que cuesta incluso más encontrar la información. El Gobierno de Navarra tampoco ha respondido sobre el coste del proyecto ni el uso que se le está dando.

En cambio, hay alguien que me puede dar la respuesta: el portero del metaverso, un bot de Twitter que repasa cuánta gente ha acudido. Jaime Gómez-Obregón, ingeniero de telecomunicaciones y activista de transparencia en Administración pública, ha sido el encargado de programarlo. "Cuando lo vi, sabía que no iba a entrar nadie, cuatro curiosos. Ellos no dan cifras y, si no se hacía nada, iban a decir que era un éxito, así que decidí hacer una fiscalización", explica, recalcando que "cuando entra gente, lo hace para reírse de la iniciativa".

Este activista recalca que, aunque se desconozca el presupuesto de cada proyecto, no es ahí donde está el corazón del asunto. "Son proyectos que buscan visibilidad con una tecnología muy galáctica que al ciudadano de a pie no le sirve de nada", comenta, a la par que lamenta que el objetivo último "sea salir en los medios, decir que están en el futuro y que son muy modernos, pero es propaganda de la corporación, ni siquiera del lugar". Hay otro aspecto que sobre el que hacer hincapié. "Me niego a aceptar que el dinero público se dedique a estos fuegos artificiales cuando la Administración electrónica funciona como funciona", critica el activista, que lo sintetiza en una frase: "Ni tú ni yo vamos a ir al metaverso a pedir documentos públicos".

Además, la lista de espacios virtuales de las instituciones públicas va a seguir yendo en aumento. En Baleares, la Dirección de la Agencia de Estrategia Turística publicaba hace unas semanas un pliego de licitación para el "desarrollo del entorno virtual de las Illes Balears en el metaverso" y lo presupuestaba en 29.929 euros. Se trata de una tendencia que recuerda demasiado a lo que ocurrió hace un par de años, en plena pandemia, con los marketplace que impulsaron varias instituciones públicas. Tal y como explicó este periódico, tenían un cometido prácticamente imposible: que el pequeño comercio compitiera con Amazon. Hoy, los que no han cerrado son un cementerio. "Son proyectos que no dejan residuo visible, algo que sí ocurre con, por ejemplo, un aeropuerto", incide Gómez-Obregón, que remarca que "la tecnología tiene un marketing muy golfo: "Dentro de unos meses esto desaparecerá y nadie lo echará de menos".

Lo que Mark Zuckerberg no ha conseguido en el año que ha pasado desde que convirtió Facebook en Meta, pretenden lograrlo en Cuenca o Benidorm. Estos dos ayuntamientos se han lanzado a construir sus propios metaversos, a pesar de que es probable que la mayoría de sus vecinos no le encuentren la más mínima utilidad. Y no han sido solo ellos. También el Gobierno de Navarra ha hecho un movimiento similar y se ha metido a construir y diseñar su propio mundo virtual. Todos ellos han anunciado los proyectos a bombo y platillo con argumentos de peso como el de tener "un escaparate virtual" para la ciudad o el de crear "un salto evolutivo en el plano digital para la interacción entre la ciudadanía". Los costes de cada uno de ellos van desde unos pocos miles de euros hasta multiplicar varias veces esa cantidad. Sea cuál sea el importe, la inversión generará dudas, ya que a día de hoy no son más que desiertos digitales que tienen menos tránsito que esos aeropuertos que surgieron por toda España en plena burbuja inmobiliaria.

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