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Los cohetes 'made in Madrid' que competirán contra los de Elon Musk y Jeff Bezos
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"EL OBJETIVO ES COMPETIR"

Los cohetes 'made in Madrid' que competirán contra los de Elon Musk y Jeff Bezos

La Agencia Espacial Europea acaba de lanzar Vega-C, un cohete que puede transportar hasta 2,2 toneladas de satélites y con el que pretende poner el continente a la altura de la nueva carrera espacial

Foto: El lanzamiento de Vega-C. (ESA)
El lanzamiento de Vega-C. (ESA)

Plantar cara a los dos hombres más ricos del mundo y evitar que se hagan con más trozos de un pastel que no para de crecer. La gesta puede parecer disparatada para muchos, pero la Agencia Espacial Europea (ESA) quiere intentarlo. La organización internacional acaba de enviar el lanzador Vega-C al espacio exterior, un dispositivo con el que puede transportar hasta 2,2 toneladas de satélites a 700 kilómetros de la superficie terrestre. Es un servicio muy similar al que ofrecen compañías como Space X o Blue Origin —cuyos propietarios son Elon Musk y Jeff Bezos, respectivamente—, que han supuesto todo un revulsivo en el sector. Un nuevo episodio de la guerra espacial que tiene marca española, ya que buena parte del lanzador ha sido concebida en las plantas de Airbus en Tres Cantos y Barajas, ambas en Madrid.

"Es un vehículo de lanzamiento para satélites de tamaño pequeño y mediano. Está pensado especialmente para aquellos que se dedican a la observación de la Tierra, como pueden ser la toma de imágenes o el análisis del clima, pero también permite otras visiones", explica Jesús Ortiz, autoridad técnica de este proyecto en la planta de Tres Cantos, en conversación con El Confidencial. Una vez superado el primer vuelo, que tuvo lugar el pasado julio, ahora comenzará su etapa comercial. "Es un concepto de lanzador sencillo, robusto y que tiene el objetivo de ser competitivo en el mercado", defiende este ingeniero.

Foto: Jeff Bezos, fundador de Amazon y Blue Origin. (Cedida)

Cómo llevar toneladas de satélites al espacio

Este nuevo proyecto toma el testigo del lanzador Vega, que aún sigue en servicio. "Tuvo sus primeros 14 lanzamientos exitosos. Pocos lanzadores han podido tener esas cifras", celebra este ingeniero. Respecto a su antecesor, Vega-C ha conseguido aumentar el nivel de carga, pasando de 1.500 a 2.200 kilogramos cuando está a 700 kilómetros de altura. "Se han cambiado los motores de las dos primeras etapas para dar más potencia. El motor de la primera es común, el P-120, pero se han añadido los mismos propulsores laterales que lleva el cohete Ariane 6, por lo que también va a ser muy importante para su desarrollo", detalla Ortiz sobre el otro gran proyecto de lanzador de la ESA.

No es la única novedad en Vega-C, que también cuenta con una cofia de mayor volumen. En concreto, su diámetro ha pasado de 2,6 a tres metros y admite varias configuraciones, de modo que pueda lanzar satélites de distinto tipo, como los nanosatélites o los ópticos, dedicados a la observación. Es la tarea de la que se han encargado en la planta de Airbus en Barajas, donde han preparado las estructuras de la etapa superior del lanzador, que es la encargada de "llevar los satélites a su órbita correspondiente y soltarlos en el momento preciso".

En Barajas se han encargado de la estructura superior y en Tres Cantos de la electrónica

Por su parte, en Tres Cantos han desarrollado buena parte de la nueva electrónica del lanzador, como el cableado de la etapa mencionada o el denominado 1553, que es un estándar militar para la transmisión de datos en la aeronáutica. Son las tecnologías que posibilitan tareas como la distribución de la potencia o la gestión de comunicaciones.

placeholder Uno de los ensayos del lanzador Vega-C. (ESA)
Uno de los ensayos del lanzador Vega-C. (ESA)

"Hemos aplicado procesos mucho más industriales, similares a los que se utilizan en la producción de electrónica para automóviles. Eso hace que el precio sea más competitivo y la cadencia de fabricación más alta", cuenta Ortiz al respecto. Toda la construcción, en la que han participado decenas de empresas —la italiana Avio Aero es el contratista principal—, ha sido supervisado por la propia ESA, que no tiene capacidad para desarrollar un dispositivo así por sí misma.

"El ecosistema industrial en Europa no es como en Estados Unidos. Aquí los contratistas principales fabrican poco y lo que hacen es integrar sistemas que le llegan de su cadena de suministro, donde estamos nosotros", cuenta Ortiz. Después, la Agencia Espacial Europea pone a prueba al dispositivo en el Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial, ubicado en Noordwijk, Países Bajos.

El lanzador solo ha hecho un vuelo de prueba, pero en noviembre entrará en fase comercial

La misión inaugural está siendo un vuelo de calificación y que tiene un carácter meramente científico, ya que servirá para probar una de las teorías de la teoría general de la relatividad de Albert Einstein. "En esta ocasión era más ligero y subió hasta los 6.000 kilómetros", detalla el ingeniero. Para noviembre está prevista una segunda misión en la que el dispositivo será muy parecido, pero con carga comercial. De hecho, será la propia Airbus la que mande dos satélites de observación de la Tierra, Pléiades Neo 5 y 6, que son parte de la constelación con la que la compañía suministra imágenes de alta resolución a sus clientes.

Foto: El equipo de Satlantis prepara la cámara iSIM-90. (Satlantis)

"Esperamos que esta nueva generación de lanzadores europeos, Vega-C y Arianne 6, aumenten el número de lanzamientos por año", remachan en la compañía, donde explican que ahí entrará en "una fase de producción recurrente, industrial". ¿Qué puede aportar respecto a lo que ya hay en el mercado? Ortiz responde rápido: "Precio y fiabilidad, porque la competencia es feroz".

El papel de Europa en la nueva carrera espacial

El lanzador Vega-C es un claro intento por hacer frente a lo que está ocurriendo al otro lado del Atlántico. Allí, los dos hombres más ricos del mundo han decidido lanzarse a la que ya es la nueva carrera espacial. En primer lugar está Elon Musk, que cuenta con un patrimonio de cerca de 268.000 millones de dólares y es fundador y propietario de Space X, que se dedica a los lanzamientos, y Starlink, que ofrece conectividad a internet vía satélite. Por otro, Jeff Bezos, quien acumula una cantidad cercana a los 166.000 millones y hace un año dejó de estar al frente de Amazon para centrarse en Blue Origin.

La entrada de estos nuevos actores ha disparado la competencia, algo que no ven mal en las compañías históricas del sector. "Ha servido de acicate para que en la industria tradicional revisemos la forma que teníamos de trabajar y tengamos una visión más industrial y comercial", cuenta Ortiz cuando le preguntan sobre esta cuestión. El efecto, incide, va más allá del propio abaratamiento de costes, ya que también aumenta el tipo de empresas que se pueden permitir ofrecer servicios de este tipo. "Son menos costes, más actores y más servicios. Eso repercute en aumento de infraestructuras tanto en tierra como en órbita", sostiene.

placeholder Lanzamiento de Ariane 5 en 2019. (ESA)
Lanzamiento de Ariane 5 en 2019. (ESA)

Uno de los factores que han marcado la diferencia entre Europa y Estados Unidos ha sido la participación de las instituciones públicas. "Allí, el Gobierno manda muchísimos satélites al año, y eso es algo que crea un mercado importante de base", comenta el ingeniero, que celebra que "la industria europea ha conseguido un gran nivel de eficiencia". "Somos capaces de hacer sistemas tan complejos como las empresas históricas estadounidenses, pero con recursos más limitados", asegura. Pero una cosa es competir entre compañías con una trayectoria similar y otra muy distinta es hacerlo con las nuevas firmas de los hombres más ricos del mundo, que son verdaderas máquinas de hacer dinero. "Es el reto principal", reconoce.

"Somos capaces de hacer sistemas tan complejos como en EEUU, pero con recursos más limitados"

Tras haberse empleado a fondo con los viajes turísticos al espacio, Bezos anunció hace algo más de un año que quería ampliar sus miras a un nuevo negocio, la conexión a internet vía satélite, que es lo mismo que ofrece Starlink. Es lo que bautizó como Proyecto Kuiper, dotado de una partida inicial de 10.000 millones de dólares. "La única manera de obtener rendimientos superiores a la media es asumir riesgos, y muchos de ellos no se amortizan", explicó el propio fundador de Amazon a los inversores.

El pasado abril, anunció la que dijo que era "la mayor adquisición de vehículos de lanzamiento de la historia", formada por 83 cohetes que lanzarán una constelación de 3.236 satélites en la próxima década. De esos lanzamientos, 15 están comprometidos con Ariane. "Ahí ha demostrado que tiene un producto competitivo y que puede pelear en ese mercado", augura Ortiz. De cualquier modo, las contrataciones de material externo por parte de Bezos tienen fecha de caducidad: lo que Blue Origin tarde en desarrollar tecnologías para ser completamente autónoma.

Plantar cara a los dos hombres más ricos del mundo y evitar que se hagan con más trozos de un pastel que no para de crecer. La gesta puede parecer disparatada para muchos, pero la Agencia Espacial Europea (ESA) quiere intentarlo. La organización internacional acaba de enviar el lanzador Vega-C al espacio exterior, un dispositivo con el que puede transportar hasta 2,2 toneladas de satélites a 700 kilómetros de la superficie terrestre. Es un servicio muy similar al que ofrecen compañías como Space X o Blue Origin —cuyos propietarios son Elon Musk y Jeff Bezos, respectivamente—, que han supuesto todo un revulsivo en el sector. Un nuevo episodio de la guerra espacial que tiene marca española, ya que buena parte del lanzador ha sido concebida en las plantas de Airbus en Tres Cantos y Barajas, ambas en Madrid.

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