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Ahora también falta cable de fibra óptica (y tus fiestas con globos tienen parte de culpa)
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CONSECUENCIAS DE LA GUERRA DE UCRANIA

Ahora también falta cable de fibra óptica (y tus fiestas con globos tienen parte de culpa)

Al aumento de la demanda vivida a raíz de la pandemia, se une la escasez del helio, un material finito con múltiples usos industriales que durante años fue empleado con otros fines

Foto: Tambores de cable para tendido de cables de fibra óptica de internet en zonas residenciales. (iStock)
Tambores de cable para tendido de cables de fibra óptica de internet en zonas residenciales. (iStock)

No corren buenos tiempos para las cadenas de suministro. Desde hace dos años, se mire por donde se mire, uno se encuentra con una industria cuyas costuras se han estirado tanto que amenazan con estallar y producir roturas de 'stock' y desabastecimiento. Nunca se había hablado tanto de semiconductores. La crisis desatada por la pandemia puso de relieve las carencias de unos fabricantes que son fundamentales para la tecnología y cuya fiabilidad se daba por descontada hasta que han sido llevados al límite desde marzo de 2020. Son de sobra conocidos los estragos que se produjeron en negocios como el automovilístico, una actividad que a día de hoy sigue tiritando, intentando recuperarse de los daños sufridos.

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Michael Mcloughlin Gráficos: Darío Ojeda Infografía: Rocío Márquez

Ahora se ha encendido una nueva bengala roja: falta fibra óptica. Los síntomas que han hecho que se desate la alarma sobre un nuevo cuello de botella han sido los clásicos: retrasos en las entregas y subidas de precio. Un informe de la consultora Cru Group, adelantado en exclusiva por 'The Financial Times', recoge el incremento de precios que se ha experimentado en los últimos 15 meses.

En marzo de 2021, por un kilómetro de cable había que pagar una media de 3,70 dólares. Ahora, ronda los 6,30. El incremento en la factura ha sido del 70%. Y los territorios más afectados han sido China, la India y Europa, según el análisis. Esto ha hecho temer que muchas empresas y países sufran demoras y sobrecostes en el despliegue de redes de internet de nueva generación impactando en ese concepto tan repetido como vaporoso de la 'digitalización de la economía'.

La importancia de la fibra

"Al final, toda la economía se basa en unos anchos de banda que solo puedes dar con fibra", advierte Luis Manuel Díaz de Terán, director de la división de Telecomunicaciones, Medios y Servicios de Capgemini Engineering, una de las mayores consultoras del mundo. "Incluso cuando hablamos de 5G, es fundamental para interconexiones con grandes anchos de banda. Esto va a afectar al ritmo del despliegue de las redes de nueva generación".

El rotativo británico recoge el testimonio de varios proveedores de cable que están empezando a introducir cláusulas en los contratos para no tener que absorber ellos el incremento de costes o demorando las entregas, cuyos plazos van desde las 20 semanas hasta un año en el caso de los clientes más pequeños. ¿Les suena? En el fondo, es lo mismo que ocurrió con fabricantes de semiconductores como TSMC, que ante el aumento súbito de la demanda optaron por centrarse en los pedidos que más rentables les resultaban.

Porque en el caso de la fibra óptica también ha habido una explosión de la demanda desde el covid. "Un buen ejemplo es el de las operadoras, que han vivido dos años de rítmo frenético porque han tenido que reforzar las infraestructuras en tiempo récord para adaptarse a la situación. Eso les ha conllevado encima una altísima inversión que no se ha traducido en retorno de la inversión", añade este experto. Para entender esta paradójica situación, vayamos a un ejemplo concreto. Durante los confinamientos de primavera de 2020, el tráfico de la banda ancha vivió una explosión inédita en España debido al teletrabajo y el tiempo que no se podía salir de casa. Vodafone, por ejemplo, cifró el aumento en un 65%.

placeholder Varios operarios revisan el nuevo cable submarino de Google, Grace Hopper, en Sopela (Vizcaya). (EFE/M. Toña)
Varios operarios revisan el nuevo cable submarino de Google, Grace Hopper, en Sopela (Vizcaya). (EFE/M. Toña)

Solo durante los tres meses de encierro estricto, la filial de la operadora británica en nuestro país gastó 200 millones de euros extra en mantenimiento y renovación de equipos para poder dimensionar sus recursos. En abril de 2020, un informe de Moody´s ya alertaba de que los operadores en Europa iban a tener muy difícil sacar rédito de este aumento de flujo en las cañerías de internet debido a la popularización de tarifas planas en medio de la guerra de precios que se vive en este negocio por el auge de las operadoras móviles virtuales y su política 'low cost', algo que reduce tremendamente el margen de beneficio de los implicados y su capacidad para hacer nuevas inversiones.

Efectivamente, esos augurios se cumplieron y el aumento del tráfico tras la pandemia solo les sirvió a los operadores en España para salir marginalmente de los números negativos. En el primer trimestre de 2020, sus ingresos por banda ancha fija cayeron casi un 3% respecto a 2019, y ese año, un 3,1% respecto a 2018. La historia es parecida si miramos al móvil: durante el primer trimestre del año, los ingresos por banda ancha móvil de los tres principales operadores cayeron un 2,3%. Un vistazo a la foto global muestra que los ingresos por servicios minoristas de banda ancha (fijo, móvil y TV de pago) cayeron en total un 6% durante todo 2020 respecto a 2019.

Foto: Escena de 'El Juego del calamar'. (Netflix)

En este sentido, un encarecimiento sostenido de los precios del cable de fibra óptica puede impactar de lleno en los intereses y las estrategias de los operadores, sobre quienes recae, por ejemplo, la responsabilidad de que las nuevas redes cobren forma. Pero Díaz de Terán también hace una lectura positiva. "Creo que España, afectando como puede afectar, va a ser mucho menos perjudicada que otros, porque la penetración y la cobertura de fibra óptica es mucho mayor que en otros países. Creo que Alemania o Reino Unido pueden sufrir más debido a que el despliegue está más verde". En nuestro país, la fibra óptica, según datos del FTTH Council Europe, alcanza casi a un 70% de la población, lo que lo convierte en el segundo país más avanzado de la región.

"A las empresas de telecomunicación europeas se les presentan nuevos desafíos como la aceleración de la inflación, esa escasez global de cable de fibra que hemos visto en los medios, pero también la dificultad de encontrar mano de obra cualificada para realizar el despliegue debido al aumento general de la demanda", asegura a Teknautas Lise Fuhr, directora general de ETNO, la asociación de operadores europeos. "Estos desafíos suponen el riesgo de debilitar aún más la capacidad de las empresas de telecomunicación de implementar infraestructura y conseguir alcanzar los objetivos digitales que se ha marcado Europa para esta década. Es una situación sin precedentes", agrega esta directiva, que recuerda lo fragmentado que está el mercado europeo para estas compañías, lo que se traduce en una "falta de escala".

Los operadores no son los únicos que están demandando ingentes cantidades de cable. También lo están haciendo los grandes señores de la 'nube'. Solo hay que echar un vistazo al 'boom' de los centros de datos y regiones que AWS, Google Cloud o Microsoft están abriendo en lugares como España, así como los nuevos cables submarinos que están en construcción. "Es algo que tensa la demanda y el mercado", apostillan desde Capgemini.

Foto: Imagen del lanzamiento de la 'región cloud' de Google. (Google)

El 'invierno' del helio

Pero que haya más y más pedidos no es lo único que justifica que se esté produciendo esta situación. También hay problemas con ingredientes esenciales para la fibra óptica. Por una parte, tal y como señala el informe de Cru Group, el tetracloruro de silicio, que ha aumentado su precio en un 50%. Pero el mayor de los contratiempos viene por el helio, que está viviendo importantes problemas de suministro. "Esto ya no es cuestión de la pandemia. Esto tiene que ver más con la guerra. Rusia es uno de los mayores productores de helio del mundo y las sanciones han recortado el acceso a ese suministro, que ya estaba bastante tocado. Ucrania, aunque tiene más peso en la producción de gas neón debido a sus acerías, también es un importante exportador", explica Manuel Regueiro, presidente del Colegio de Geólogos.

Resulta extraño hablar de helio y de escasez, teniendo en cuenta que es el segundo elemento más abundante que existe en el universo. El problema es que es una sustancia más ligera que el aire y, por tanto, en cuanto es libre, rápidamente asciende hasta escapar de la atmósfera. Por eso este gas es el escogido para rellenar millones de globos cada año, algo que desde muchas empresas y sectores se ha criticado "como un desperdicio de un material finito".

En esta situación, la única vía para explotarlo es la extracción de las reservas subterráneas, donde suele estar 'mezclado' con gas natural o petróleo. Durante el proceso de extracción de estas materias primas (especialmente la del gas), se realiza un proceso de separación para obtenerlo. "Tiene muchas aplicaciones. En el caso de los circuitos impresos, es muy importante, porque cuando estos se realizan en atmósfera de helio la soldadura es mucho más resistente, produce menos pérdidas y mejora en general la durabilidad de los mismos", apunta Regueiro, entre sus múltiples usos. En los últimos años ha ganado popularidad, siendo utilizado para procesos de 'criogenia' o como refrigerante de los sistemas de resonancia. Mezclado con oxígeno, se utiliza, por ejemplo, para las bombonas de buceo o para dar soporte a enfermos con problemas o sondas meteorológicas. "Pero hasta que estos usos se popularizaron, su uso era anecdótico y principalmente para el tema de los globitos", remata este experto.

placeholder Detalle de la planta de Amur. (Reuters)
Detalle de la planta de Amur. (Reuters)

Precisamente uno de los problemas que han originado esta crisis del helio fue la poca importancia que se le atribuyó en el pasado. Eso es lo que llevó a Estados Unidos, por ejemplo, en 1996, a aprobar una ley que obligaba a los responsables de su depósito nacional (suponía prácticamente el 80%) a sacar a subasta estas reservas. ¿Cuál fue el efecto? Apareció una gran cantidad de este material a un precio bajísimo, algo que propició que este elemento acabase utilizándose para el negocio ornamental y no con fines industriales. Recientemente, en 2019, el país norteamericano quiso desandar este camino, pero la pérdida era notable. Además, se han encontrado con una serie de problemas técnicos en este tiempo que les ha impedido explotar las reservas como querían.

Y como a perro flaco todo son pulgas, este no ha sido el único problema que ha contribuido a este advenedizo invierno. Las esperanzas también estaban puestas en la empresa estatal rusa y Gazprom, que habían preparado una planta de procesamiento de gas en Amur, inaugurada por todo lo alto en 2021, con la esperanza de que ayudase a paliar parte de las necesidades del mercado derivadas de la política de desinversión estatal de EEUU.

Sin embargo, poco después de la puesta en marcha se produjeron dos grandes incendios con muy poco tiempo de diferencia entre ellos. Algo que dificultó que la producción llegase a los niveles esperados. Poco después llegaron la invasión de Ucrania y la batería de sanciones. Por si eso fuera poco, en marzo, Argelia también tensó un poco más la cuerda. El aumento de la demanda de gas natural en Europa hizo que el país aumentase los envíos a través de los gasoductos que lo conectan con España e Italia. La historia es que el mencionado proceso de separación es económico hacerlo cuando se hace para tratar el gas y enviarlo en barco. Cuando se envía a través de estos conductos, el proceso se encarece y no sale tan a cuenta realizarlo.

No corren buenos tiempos para las cadenas de suministro. Desde hace dos años, se mire por donde se mire, uno se encuentra con una industria cuyas costuras se han estirado tanto que amenazan con estallar y producir roturas de 'stock' y desabastecimiento. Nunca se había hablado tanto de semiconductores. La crisis desatada por la pandemia puso de relieve las carencias de unos fabricantes que son fundamentales para la tecnología y cuya fiabilidad se daba por descontada hasta que han sido llevados al límite desde marzo de 2020. Son de sobra conocidos los estragos que se produjeron en negocios como el automovilístico, una actividad que a día de hoy sigue tiritando, intentando recuperarse de los daños sufridos.

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