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Ni la PS5 ni la Xbox: esta es la consola que esperaste durante años (y es lo que querías)
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UNA PROPUESTA DIFERENTE

Ni la PS5 ni la Xbox: esta es la consola que esperaste durante años (y es lo que querías)

La Steam Deck de Valve es un deseo muy perseguido hecho realidad. Si bien es cierto que tiene que pulir cosas de 'software' y de formato, cumple lo que ofrece: poder usar juegos de PC en modo portátil

Foto: La nueva consola de Valve, Steam Deck. (Cedida)
La nueva consola de Valve, Steam Deck. (Cedida)

A día de hoy, cuando se piensa en una consola portátil, una de esas que se muevan de aquí para allá y que puedan mover una gran variedad de títulos sin complejo alguno, es lógico pensar en la Switch de Nintendo. Realmente, esta partida siempre la ha ganado la casa japonesa. Primero con la Gameboy, posteriormente con la DS y ahora con la Switch y sus diversas terminaciones (la clásica, la Lite o la OLED). Lo intentó Sony con su PlayStation Vita, una escaramuza que no tuvo continuidad en el mercado. Tampoco lo lograron otros como Nvidia o ese puñado de iniciativas 'indies', entre las que incluso se listaba un proyecto Smach Z, que acabó claudicando incluso antes de ver la luz. Pero ahora hay un nuevo jugador en el mercado y es diferente. Valve, desarrollador de origen estadounidense conocido, entre otros, por 'Half Life'.

Foto: Foto: EC.

¿Por qué este proyecto diferente? Porque Valve es conocido, entre muchas otras cosas, por ser propietario de Steam. Steam es una plataforma de distribución digital de videojuegos y, probablemente, la opción favorita por antonomasia de aquellos jugadores de PC que huyen de los cantos de sirena de PlayStation, Xbox o Nintendo. La Steam Deck es la primera portátil de Valve. Un lanzamiento, no nos engañemos, muy esperado por muchos, que siempre han querido una consola que les permitiese jugar a sus títulos de ordenador en un formato portátil, sin tener que renunciar a la jugabilidad o la potencia. Yo soy uno de esos, ya que llevo coleccionando durante años títulos en Steam de todo tipo. He pasado una semana larga con esta consola (gracias a la amabilidad de un compañero de redacción que no dudó a la hora de comprársela) y esta ha sido nuestra experiencia con ella.

placeholder Steam Deck. (Foto: M. McLoughlin)
Steam Deck. (Foto: M. McLoughlin)

Lo primero que sorprende es su tamaño. En mi cabeza, me había hecho a la idea de que iba a tener un tamaño similar a la Switch clásica. Pero el dispositivo resultante es como si la consola de Nintendo se hubiese metido un intensivo en el gimnasio y hubiese pasado meses haciendo una dieta de pollo, huevo y otras proteínas y echar muchísimo volumen. A pesar de lo abultado, la Steam Deck consigue mantener el peso a raya. Pesa unos 670 gramos. La Switch, por seguir el ejemplo, supera los 400 gramos. A pesar de las diferencias de peso, se puede sostener bien, incluso si tus manos no son excesivamente grandes. Eso sí, es cierto que si tienes una superficie donde apoyar los brazos, resulta más cómodo y se agradece si estás pensando echar una partida larga.

placeholder Parte trasera de la Steam Deck. (Foto: M. McLoughlin)
Parte trasera de la Steam Deck. (Foto: M. McLoughlin)

La máquina está gobernada por una pantalla LCD de siete pulgadas, con una resolución de 1280 por 800 píxeles. En términos generales (color, ángulos de visión...), es un panel correcto, de clase media. Tiene 60Hz de tasa de refresco y 400 nits de brillo máximo, que puede resultar insuficiente, por ejemplo, en algunos juegos en exteriores. Sobre el panel ya hablaremos en el apartado de la experiencia de juego.

La Steam Deck de Valve está llena de controles. En la parte delantera y en la parte trasera. Por delante, a una pantalla táctil, se suman dos 'trackpads', dos 'sticks', la cruceta, cuatro botones en el extremo superior derecho, así como dos botones para acceder a Steam y otras opciones. Por la parte trasera, como se puede ver en la imagen superior, contamos con un total de seis controles. Al principio puede abrumar un poco, pero no se tarda en coger el tranquillo y hacerte a los controles. Quizá los que más dudas me hayan despertado han sido los 'trackpads'. Cuesta familiarizarse a ellos, especialmente cuando quieres seleccionar algo muy concreto. Lo bueno, es que lo puedes solucionar con la pantalla táctil. Si te resulta incómodo, también puedes optar por emparejar un controlador externo.

placeholder Steam Deck. (Foto: M. McLoughlin)
Steam Deck. (Foto: M. McLoughlin)

El puerto de carga, USB tipo C, está en la parte superior, junto al botón de encendido, los de volumen o el indicador LED. Este puerto también nos sirve con un simple cable USB tipo C a HDMI (la base que vende Valve aún no está a la venta) para conectarlo a un monitor externo o la televisión de casa. Aquí es donde empecé a notar que esta Steam Deck es un producto de primera generación. En la tele de casa no me encontré problemas, pero cuando la conecté a la pantalla del ordenador, además de que el proceso no fue precisamente rápido, me agregó franjas a los lados. La solución fue conectarlo desde cero y ejecutar Steam después de conectar la consola al monitor en cuestión. No es, digamos, su punto fuerte. Pero también creo que tiene otras cosas que trabajar con más urgencia.

Señalar que si eres un poco manitas, utilizarla en 'modo escritorio' también te permitirá acceder a Xbox Game Pass para PC y otros contenidos que no están preparados para Linux, que al fin y al cabo es lo que utiliza esta máquina.

Foto: Vista del mando de la Switch y la pantalla de Inicio de 'Mario Kart 8'. (Getty Images)

La Steam Deck se ofrece en tres versiones. Nosotros hemos podido disfrutar de la intermedia, que cuenta con 256GB de memoria (549 euros). Hay una versión más básica, de 64GB (419), y una de mayor enjundia, con 512GB (679). Particularmente, descartaría la más básica. ¿Por qué? Porque hay juegos, los más pesados del mercado, que ya ocupan más. Siempre puedes recurrir a una tarjeta externa, pero creo que merece la pena dejarse los cuartos y optar por la versión media.

Por cierto, sobre el tema de utilizar una microSD. Yo opté por formatear una de las de SanDisk que tengo para mi Switch OLED y utilizarla aquí. La diferencia a la hora de lanzar juegos fue mínima, unos pocos segundos, gracias a la velocidad de lectura de la microSD en cuestión. Con esto, lo que quiero decir, es que si estás pensando en apoyarte en almacenamiento externo lo hagas comprando una buena tarjeta, que luego es algo que se agradece.

placeholder Steam Deck. (Foto: M. McLoughlin)
Steam Deck. (Foto: M. McLoughlin)

Sobre la autonomía, Valve aseguró que su Steam Deck daría con una carga para una horquilla que va desde las dos hasta las ocho horas. Particularmente, sin tener el brillo muy alto y el sonido disparado, me ha dado, en el caso de los títulos más exigentes, para hora y media. En el caso de juegos más ligeros y casuales, mi impresión es que se queda en torno a las siete horas de uso. Pero todo esto es muy voluble. La marca final depende del brillo, de si estás tirando del Wifi, del tipo de juego...

El audio es bastante limitado. Ocurre lo mismo con la Switch clásica. Se mejoró con la Switch OLED, pero si quieres disfrutar del sonido, mi consejo es que utilices unos auriculares externos, bien conectados con el 'jack' o por BT, tanto en la Switch como en esta Steam Deck.

Antes de afrontar la experiencia de juego, conviene hacer un mini repaso a otros componentes claves del 'hardware'. Cuenta con 16GB de RAM y un procesador desarrollado por AMD a medida, combinando arquitecturas Zen 2 y RDNA 2. No hay que olvidar que esto al fin y al cabo es un PC pensado para juegos y tiene que ser capaz de mover cosas pequeñitas, juegos de un puñado de píxeles, pero también ser capaz de mover juegos triple AAA con la misma soltura.

placeholder Steam Deck. (Foto: M: Mcloughlin)
Steam Deck. (Foto: M: Mcloughlin)

Sobre la experiencia de juego, puedo resumir en que la Steam Deck apunta bien alto. Me he encontrado cómodo jugando al 'FIFA', al GTA o a un puñado de juegos indies porque su 'hardware' está muy preparado y fuera de toda duda. También he echado varias horas al 'Age Of Empires IV', aunque en alguna ocasión me haya desquiciado por los 'trackpads'. No hay que olvidar que en este título hay que estar seleccionando y clicando cosas constantemente.

Hay dos formas de utilizar la Steam Deck, que funciona gracias a la tercera generación de SteamOS. El 'modo juego' es el que nos encontramos por defecto y el modo escritorio, más parecido a lo que nos encontraríamos en un PC tradicional. Este último, como comentábamos, es el que se parece más a un portátil 'gaming' y te permite experimentar por tu cuenta y riesgo y abrir la puerta a otras plataformas que no sean Steam como GamePass. En este caso, lo mejor es conectarlo a un monitor externo.

placeholder Steam Deck. (Foto: M. Mcloughlin)
Steam Deck. (Foto: M. Mcloughlin)

Steam tiene decenas de miles de juegos, pero no todos tienen garantía de funcionar correctamente en la Steam Deck. La configuración es sencillísima y en cuenta completas los pasos iniciales, tienes tu cuenta Steam con todas tus compras.

La propia Valve ha creado un sistema de etiquetas para catalogarlos. Si vienen con el marcador 'Verificado' es que funcionan perfectamente. Y así es. Los títulos que he probado etiquetados así no me he encontrado mácula. Las otras categorías son 'Jugable' (donde hay cosas que funcionan y cosas que no), 'Desconocido' (que todavía no ha sido probado) y 'Sin Soporte'. Mi sorpresa ha sido que al jugar títulos etiquetables como 'Jugable' o 'Desconocido' no me he encontrado problemas o los que me he encontrado han sido mínimas molestias.

Más allá de que los menús funcionasen correctamente o los controles se hayan tenido que adaptar, la mayor pega que le he encontrado, en algunos casos, es que hay títulos que han sido diseñados para jugar en pantalla grande y por muy bien optimizados que estén, se hace raro jugarlos en siete pulgadas únicamente. Sobre las capacidades de la máquina, decir que se ha calentado algunas veces, pero que en ningún caso ha llegado a ser algo preocupante.

Foto: Epic Games Store vs Steam: las tiendas de videojuegos se atomizan

Hay cosas muy interesantes de las que propone Steam. Si uno vincula la Deck a su cuenta de Steam podrá disfrutar de muchas ventajas. Por ejemplo, simplemente con Steam Link podemos hacer 'mirroring' en una pantalla más grande. Lo he hecho con mi televisión de casa y aunque la señal pierde resolución y la latencia es mayor, funciona relativamente bien. Probablemente, sea más interesante, para aventuras gráficas, plataformas y juego de 'point and click' que juegos de lucha donde necesites responder rápidamente. Particularmente, prefiero tirar del adaptador USB a HDMI y tener la experiencia completa.

La otra opción que tenemos es la reproducción remota. Un juego puede correr en el PC pero jugarse en la Steam. Esto puede ser interesante si tienes un buen PC de 'gaming' en casa y quieres ahorrarte espacio en la Steam Deck. Cuando lo he probado la experiencia ha sido estable, pero se ha interrumpido en ciertas ocasiones. También puedes empezar una partida en el PC y seguirla en la consola en el mismo punto que lo dejaste. La Steam Deck, al igual que Xbox, ofrece la reanudación inmediata y la posibilidad de pasar de un juego a otro sin cerrar el anterior. Eso sí, esto último 'lastra' un poco la fluidez de la que puede presumir Valve en circunstancias normales.

La gran pregunta es, ¿merece la pena? Todo depende del tipo de jugador que seas. Yo tengo decenas de juegos en mi cuenta de Steam y lo cierto es que ha sido muy interesante poder jugarlos en cualquier lugar. Sin embargo, pienso que muchas otras personas no van a sacar tanto provecho a la Steam Deck. Si estás pensando comprártela para jugar al 'FIFA' y poco más o para partidas muy ocasionales, creo que es más interesante la opción de la Switch Lite o la Switch normal.

Si estás satisfecho jugando con tu portátil o tu ordenador 'gaming' y no sientes la necesidad de jugar cuando vas de viaje en el avión o similar, estoy convencido que tampoco te la recomendaría por ahora. Creo que a día de hoy, los que más van a disfrutar de esto son los entusiastas de Steam. Pero es un muy buen comienzo, a falta de pulir detalles, para tener otra gran consola portátil en el mercado.

A día de hoy, cuando se piensa en una consola portátil, una de esas que se muevan de aquí para allá y que puedan mover una gran variedad de títulos sin complejo alguno, es lógico pensar en la Switch de Nintendo. Realmente, esta partida siempre la ha ganado la casa japonesa. Primero con la Gameboy, posteriormente con la DS y ahora con la Switch y sus diversas terminaciones (la clásica, la Lite o la OLED). Lo intentó Sony con su PlayStation Vita, una escaramuza que no tuvo continuidad en el mercado. Tampoco lo lograron otros como Nvidia o ese puñado de iniciativas 'indies', entre las que incluso se listaba un proyecto Smach Z, que acabó claudicando incluso antes de ver la luz. Pero ahora hay un nuevo jugador en el mercado y es diferente. Valve, desarrollador de origen estadounidense conocido, entre otros, por 'Half Life'.

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