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El as en la manga de las 'startups' en la guerra por fichar talento que se vive en España
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"EEUU Y UK NOS LLEVAN AÑOS DE VENTAJA"

El as en la manga de las 'startups' en la guerra por fichar talento que se vive en España

La 'ley de startups' pretende facilitar el pago en acciones a los trabajadores de estas empresas. Algo muy atractivo, pero que se puede llegar a convertir en un regalo envenenado

Foto: Foto: Getty Images/Oli Scarff.
Foto: Getty Images/Oli Scarff.

En los fogones del Congreso de los Diputados se está cocinando la que ha venido a bautizarse como 'ley de startups'. El anteproyecto elaborado por el Gobierno lleva semanas intentando alcanzar el punto de cocción exacto y, aunque el periodo de enmiendas se ha prorrogado más de lo esperado (va camino de los tres meses de retraso), está previsto que pronto vea la luz verde. Cuando salga del fuego, será lo que la secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, la principal impulsora de esta norma, ha definido como "un 'game changer". Un concepto heredado del mundo anglosajón que viene a decir que algo tiene capacidad para cambiar las normas del juego, en este caso las de la industria de las empresas emergentes, con el objetivo de que España se convierta en un polo de atracción para estas compañías.

¿Cómo pretenden lograrlo? Con diversas medidas, como una reducción que puede llegar a suponer un 15% en el impuesto de sociedades durante los primeros cuatro años de vida de estas compañías, lo que facilitaría a las 'startups' transitar por su etapa inicial con algo más de soltura. Pero también se incluyen instrumentos que pretenden ayudar a la captación de talento, como pueden ser menos trámites burocráticos a la hora de conseguir la visa de residente o la eliminación de la doble cotización para aquellos que mantienen un trabajo como asalariados mientras se atreven a emprender por su cuenta. En el texto hay un epígrafe para las 'stock options', elevándose su exención fiscal de 12.000 a 50.000 euros anuales y retrasándose el momento de la tributación al momento en que se hagan líquidas, bien porque uno las venda, bien porque la compañía deje de ser una 'startup' y comience a cotizar en bolsa.

Foto: Foto: Getty Images/Sean Gallup.

Estos cambios normativos que se están pergeñando en el Congreso en torno a las 'stock options' dan respuesta a una petición enarbolada por algunos de los grandes emprendedores de nuestro país en los últimos años. Juan de Antonio, CEO y cofundador de Cabify, se pronunció en este sentido al decir que un cambio de régimen fiscal ayudaría a la atracción de "talento internacional".

Esta, la de las 'stock options' u opciones sobre acciones, se ha señalado en múltiples ocasiones como una herramienta muy útil para que las 'startups' españolas puedan resistir el asalto de multinacionales como Amazon o Meta. Con su llegada a territorio patrio, estos gigantes van a recrudecer, y mucho, la lucha por el talento y por perfiles cualificados que existe en nuestro país, debido a su músculo financiero y sus capacidades para ofrecer salarios más altos y condiciones más competitivas que los de una empresa que está dando sus primeros pasos o que está tratando de cerrar su segunda ronda de financiación. Las ventajas de las 'stock options' apuntan, principalmente, en dos direcciones: p. Por un lado, poder competir en la remuneración a los profesionales que necesita una 'startup' sin que esto dependa del número de ceros que incluya la nómina. Por otro, un ahorro en los costes salariales desde el punto de vista meramente presupuestario y de liquidez.

El fundador de Cabify defendió, en una charla pronunciada antes de la pandemia, que en su caso pudieron hacer uso de esta carta porque tenían el 'holding' fuera de España. De Antonio remató aquella intervención afirmando que a día de hoy la opción de emprender está "mayoritariamente" al alcance de gente que nace "con bastantes recursos económicos". En resumen, cosa de gente pudiente. Aseguró este empresario que las 'stock options' podían cambiar esto y permitir a mucha más gente afrontar el reto de crear su propia tecnológica.

"Hasta los cocineros tenían"

"La verdad es que aquí, en este asunto, se está mucho más verde que en Reino Unido o Estados Unidos", confiesa un directivo de una 'startup' local, con una larga experiencia en tecnológicas norteamericanas. "Allí tenían opciones sobre acciones hasta los cocineros de la oficina. Obviamente, eso ya no es así, pero da idea de lo arraigada que estaba esta práctica. Aquello iba de que todo el mundo se sintiese identificado con la empresa y su visión", cuenta sobre su experiencia en una de esas firmas que recientemente dejaron de ser un decaunicornio (valorada en 10.000 millones o más) para protagonizar una oferta pública de venta de tintes estratosféricos, dejando un buen dinero en los bolsillos de empleados que habían recibido las 'stock options' como parte del paquete retributivo o como bonus en algún momento de su experiencia en la compañía.

Una de las cosas que más han lastrado el uso y la generalización de esta vía ha sido la política tributaria en torno a las opciones sobre acciones en España. Esta suerte de pago en especie está sometida a una doble tributación. El empleado firma esas condiciones y cuando decide adquirir las acciones o las participaciones al precio acordado, tiene que tributar en la declaración de la renta. Lo que tiene que declarar es la diferencia entre el precio a que las compra y el precio de mercado.

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Foto: EFE.

Pero hay una segunda vez que debe tributar: en el momento en que las vende, ya que ahí tendría que declarar las ganancias o las pérdidas que logre respecto al precio al que las adquirió. La 'ley de startups', si sale adelante en los mismos términos en los que se aprobó en el Consejo de Ministros, podría simplificar esto y hacerlo más atractivo.

Debido a las condiciones actuales, en las 'startups' españolas se han popularizado las 'phantom shares'. También son participaciones que se incluyen como parte de la remuneración, pero tienen ciertas diferencias. Solo dan al trabajador derechos económicos y no de 'gobierno' en la empresa. La ventaja es que solo hay que tributarlas cuando se hacen líquidas y no cuando se poseen.

"Lo que ha sido un verdadero 'game changer' ha sido la pandemia. Han venido y van a venir desde fuera muchas tecnológicas a fichar con mucha fuerza y eso obliga a todo el ecosistema local a ponerse las pilas y explotar otras opciones, como esta, que hasta ahora eran secundarios o estaban mal implementadas", admiten las voces consultadas por Teknautas.

"Van a venir desde fuera muchas tecnológicas a fichar con mucha fuerza y eso obliga a todo el ecosistema local a ponerse las pilas"

"Perdón por la expresión, pero en España las 'stock options' han sido y siguen siendo en muchísimos casos una mierda si nos comparamos incluso con países vecinos como Francia, ya que el precio preferente que se les ofrecía no era competitivo o porque las condiciones que traían aparejadas de permanencia en la empresa y otras letras pequeñas eran excesivamente duras, aparte de los mencionados problemas asociados a la tributación", dice un profesional dedicado al reclutamiento para empresas tecnológicas.

"¿Qué si ha cambiado? Algo, por supuesto. Faltaría más. Ahora es algo más habitual y en empresas cada vez más tiernas. Aunque ya existían desde hace tiempo, en muchos casos, los avances vinieron de la mano de profesionales que estuvieron en otros mercados, conocieron el potencial de estos instrumentos en primera persona y luego las decidieron utilizar aquí".

"Creo que se valoran poco por parte de la mayoría de empleados y candidatos, que lo que preguntan es por el salario fijo", comenta el fundador de una 'startup' española que está a punto de cerrar una nueva ronda de inversión. "Yo mismo, cuando entré en mi primera empresa en que me dieron 'stock options', no me fijaba y pasaba, pero aprendí a valorarlas. Ahora lo veo como fundador. Lo valoran los perfiles más sotisficados, que entienden la proyección de valor de la 'startup'. Pero ese 'know-how' no lo tiene todo el mundo", agrega. ¿Café para todos o incentivo para candidatos muy concretos? "En algunas compañías les han dado, pocas, pero les han dado hasta a los júniors. Particularmente, soy partidario de que si vas a dar pocas, no las des, porque tienes un número limitado de acciones y porque pueden perder atractivo".

Un pago que puede convertirse en peaje

Estas 'stock options' también pueden ser un regalo envenenado. Uno de los ejemplos más recientes es el de Glovo. El pasado 31 de diciembre, al filo de las campanadas, anunciaron un acuerdo de venta a Delivery Hero. El gigante alemán se hacía con el 83% de la empresa y la operación valoraba la 'startup' catalana en 2.300 millones de euros.

El pago se efectuaría en acciones de la multinacional teutona. El problema: el tremendo correctivo que han recibido los títulos de la compañía en bolsa. El 3 de enero, primera sesión hábil tras anunciarse la operación, sus acciones cerraban al borde de los 99 euros por título. A día de hoy, valen un tercio. "A los empleados se les ofreció cambiarlas también por títulos de Delivery Hero o quedarse con las de Glovo. Los que las canjearon, si no se las quitaron rápido de encima, han perdido mucha pasta", comentan fuentes del sector.

Foto: Ilustración: Learte.

"Las 'stock options' son muy golosas, pero hay que saber manejarlas", añaden. Señalan que, especialmente en 'startups' maduras, pueden convertirse en un arma de doble filo. Recuerdan que venimos de unos años en los que el dinero de los inversores ha estado "más suelto". No hay que olvidar que 2021 fue el año en el que más empresas se consolidaron como unicornios, 520. Una cifra que multiplicaba casi por cinco la de 2020 o la de 2019. Hasta finales de abril, la cifra de nuevos unicornios sobrepasó los 120.

"La cuestión es que en el mercado privado prácticamente nadie te corrige la valoración", argumentan estas mismas voces. "En Glovo se cerró el acuerdo porque en bolsa no les iban a dar esos precios, el mercado público no iba a pagar esa cotización", continúan. "El problema es que estaba sobrevalorada. Como lo están otras. Y si la empresa está valorada por encima de lo real, también lo están las acciones que utilizas a modo de salario para tus empleados", rematan, a la vez que recuerdan que hay que ver qué ocurre ahora con la previsible subida de los tipos de interés.

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Foto: Reuters/F. Bensch.

"Eso puede hacer que muchas personas se encuentren atrapadas en 'startups' con un buen número de acciones y tengan que venderlas a la empresa a menor precio si quieren salir de ahí. O directamente se pueden encontrar con que se dan un piñazo tremendo cuando la empresa sale a bolsa con una SPAC. La gente tiene en la cabeza casos como el de Uber o Roblox, que allí se sacó un pastizal, pero hay que tener cuidado. En empresas jóvenes, no es tan sensible, porque es fácil que te encuentres con una ronda de financiación extra o una recompra por parte de la empresa cuando se va haciendo crecer la compañía".

"Cuando yo hice efectivas mis 'stock options', podía haberme pagado perfectamente, al valor al que estaban, la entrada de la hipoteca de una muy buena casa y unas cuántas letras", explica una exdirectiva de una compañía de 'delivery'. Durante varios años, fue recibiendo más y más opciones sobre acciones como parte de su salario, ya que no se desbloqueaban automáticamente, sino que según ibas quemando cursos en la compañía, accedías a un mayor porcentaje.

Foto: Bicicletas de la turca Getir en una ciudad europea. (Reuters/Piroschka van de Wouw)

"Mi problema fue que no pude aprovechar la primera ventana para venderlas por ciertas cláusulas. Luego, por las condiciones que me impusieron, tuve que esperar seis meses". Medio año en el que la compañía sufrió un importante castigo por parte de los mercados. No hay que olvidar que prácticamente todas las empresas del sector del envío de comida a domicilio han perdido todo lo ganado en los años de pandemia.

La industria ha pasado de tocar techo, el pasado agosto, a ver cómo en febrero de este mismo año su cotización era, en algunos casos, menos del 50% de lo que llegaron a alcanzar el pasado verano. Estos mismos protagonistas también ponen matices. "He perdido más de la mitad de lo que he llegado a tener. Además, estaba el asunto de los impuestos. Si sumas todo, es una faena. En mi caso, me ha pasado esto, pero en otros caso, ha sido un festival".

En los fogones del Congreso de los Diputados se está cocinando la que ha venido a bautizarse como 'ley de startups'. El anteproyecto elaborado por el Gobierno lleva semanas intentando alcanzar el punto de cocción exacto y, aunque el periodo de enmiendas se ha prorrogado más de lo esperado (va camino de los tres meses de retraso), está previsto que pronto vea la luz verde. Cuando salga del fuego, será lo que la secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, la principal impulsora de esta norma, ha definido como "un 'game changer". Un concepto heredado del mundo anglosajón que viene a decir que algo tiene capacidad para cambiar las normas del juego, en este caso las de la industria de las empresas emergentes, con el objetivo de que España se convierta en un polo de atracción para estas compañías.

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