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Los ganadores de la guerra de Twitter: quién se ha llevado la pasta de Elon Musk
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EL MILAGRO DEL MAGNATE

Los ganadores de la guerra de Twitter: quién se ha llevado la pasta de Elon Musk

El futuro de la red social es una incógnita para todo el mundo, pero los inversores pueden estar de celebración, ya que han conseguido lo que todo el mundo veía imposible hace nada: ganar una millonada con esta empresa

Foto: Elon Musk. (EFE/EPA/Alexander Becher)
Elon Musk. (EFE/EPA/Alexander Becher)
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Jack Dorsey es alguien acostumbrado a vaivenes y giros de guion, pero ni siquiera él podía prever que, medio año después de dimitir como CEO de Twitter, la compañía acabaría en manos de Elon Musk. Y lo que es mejor: se embolsará casi 1.000 millones como propietario de un 2,4% de la empresa. Es uno de los ganadores de la guerra que ha vivido la red social en las últimas semanas. Mientras su futuro es todo incertidumbre, buena parte de los inversores y directivos han conseguido ganar dinero con Twitter, algo que hace poco parecía un auténtico milagro.

La consecuencia inmediata de la adquisición es que la firma deja de cotizar en bolsa. Es por lo que Musk va a pagar cerca de 44.000 millones de dólares y, entre otras implicaciones, supondrá que Twitter no tenga que cumplir con ciertas obligaciones, por ejemplo, en materia de transparencia. Por cada título, se pagarán 54,20 dólares. Es cierto que las tres últimas cifras son un vacile, ya que es un número asociado al consumo de cannabis. Más allá de la anécdota, lo cierto es que esos guarismos superan en un 38% el valor bursátil de la compañía en el momento previo a que el fundador de Starlink o SpaceX revelara sus posiciones. El empresario había comenzado a comprar semanas antes, el 28 de enero. Desde ese día, la diferencia de precio es del 54%.

Foto: Elon Musk. (EFE/Pool/Britta Pedersen)

Por supuesto, en otros momentos, Twitter ha valido mucho más que ahora, pero esto ha ocurrido durante dos momentos de furor bursátil. Al poco de salir a bolsa estuvo en 69 dólares cada acción, pero a partir de ahí encadenó una serie de bajadas que nunca recuperaron este valor... hasta la pandemia. El confinamiento aupó las constantes vitales de las tecnológicas y, en su caso, las llevó a un máximo de 77,06 dólares. Pero aquello fue en febrero de 2021 y, desde entonces, la caída ha hecho que perdiera más de la mitad de su valor hasta ahora.

Así se repartirá el dinero de Musk

La compra de la red social implica que algunos de los principales accionistas —los cinco primeros controlaban el 37%— hayan recibido unos dividendos que ni podían imaginar hace no tanto. The Vanguard Group es un claro ejemplo de ello. Se trata de un fondo que ha actuado de forma pasiva, casi siempre apoyando a la dirección, pese a ser una de las mayores carteras de inversión a nivel mundial. Cuando Musk anunció que había comprado el 9,2% y, por tanto, se convertía en el máximo accionista, este fondo de inversión le paró los pies. El primer puesto era de ellos, ya que el 31 de marzo habían comunicado a la Comisión de Valores y Bolsa (SEC, por sus siglas en inglés) que tenían un 10,3% de la compañía, casi dos puntos más que tres meses antes. Aquel día, al cierre de los mercados, el indicador mostraba 38,69 dólares. Es decir, solo con este movimiento, han ganado un 40% más en menos de un mes (en total, 120 millones de beneficios en apenas tres semanas).

En el caso del resto de principales inversores, algunos llevan ligados a la compañía desde sus primeros años en bolsa, como Morgan Stanley o BlackRock, que han mantenido una cantidad variable de acciones desde entonces, aunque nunca superando el 10%. La sucesión de compras y ventas durante estos años hace difícil seguir el rastro de las ganancias, al igual que ocurre con State Street, quinto inversor con un 4,6%.

placeholder Foto: Reuters/Dado Ruvic.
Foto: Reuters/Dado Ruvic.

También hay quien se ha encontrado, casi por sorpresa, con una alta rentabilidad sin tener una gran cantidad de acciones. Fueron quienes compraron cuando peor estaba la compañía, como Elliot Management y Silver Lake. Los primeros, que entraron como inversor activo con un 4% y estuvieron enfrentados a Dorsey por su gestión, compraron a principios de 2020; es decir, a poco más de 32 dólares. De ser así, habrían invertido 1.000 millones y habrían obtenido 700 de beneficio. Silver Lake se dejó el mismo dinero, pero algo más tarde, así que recibirá 300 millones de ganancias, tal y como indican en 'The Information'.

Por otro lado, cabe recordar que, entre los 10 primeros inversores de Twitter, todo eran fondos de inversión, con la excepción de Jack Dorsey, fundador y dos veces director ejecutivo de la compañía (la última, entre 2015 y 2021). Él tiene un 2,4% de la red social, algo que hará que ahora se embolse cerca de 978 millones de dólares. En cualquier caso, y más allá de la cuestión económica, la sintonía de Dorsey y Musk es evidente. Sin ir más lejos, el exdirectivo celebró la compra con la canción 'Everything In Its Right Place' (algo así como 'todo está en su lugar'), de Radiohead. "Recuperar Twitter de Wall Street es el primer paso correcto", continuaba el también propietario de Square. "Su objetivo de crear una plataforma que sea 'de la máxima confianza y ampliamente inclusiva' es el correcto. Es también el objetivo de Parag y el motivo por el que lo elegí. Gracias a los dos por sacar a la empresa de una situación imposible. Este es el camino correcto".

Parag es el nombre de pila de Agrawal, el director ejecutivo que llegó al cargo el pasado diciembre y en cuyo contrato había una cláusula de control, que implica recibir cierta compensación si el nuevo propietario decide no contar con él. El todavía jefe de finanzas, Ned Segal, tendría una disposición similar. Así, en caso de que Musk prescindiera de ellos, Agrawal recibirá 38,7 millones de dólares y Segal 25,5, según fuentes de 'The Hollywood Reporter'. Para recibir este dinero, tendrían que firmar ciertos compromisos de confidencialidad y dejar por escrito que no dirán una palabra mala sobre Twitter y sus nuevos gestores. De acuerdo con esta información, el presidente de Twitter, Bret Taylor, también recibirá algo más de tres millones de dólares y el expresidente del consejo Omid Kordestani, 50,6. Por ahora, se desconocen los planes de Musk con el actual equipo.

Cómo se puede torcer todo para Musk

Aunque el empresario ha repetido hasta la saciedad que no le interesa la economía, lo cierto es que todo ese dinero ha salido de un mismo sitio: su bolsillo. Bueno, ni siquiera eso. Pese a ser la mayor fortuna del mundo (270.000 millones de dólares, según 'Forbes'), el magnate apenas tiene liquidez, por lo que ha tenido que endeudarse para cerrar la adquisición. En concreto, un tercio del importe ha llegado mediante un crédito de varios bancos, liderados por Morgan Stanley, que para muchos ha sido el caballo de Troya de la operación, al ser la segunda accionista de Twitter. Sea como fuere, por ahora se desconoce de dónde saldrá la otra parte, aunque Musk ha asegurado que la afrontará con sus propios recursos.

Foto: Elon Musk, tras la compra de Twitter: nadie sabe qué hará con la red social (Reuters)

El fundador de SpaceX ha puesto como garantía crediticia sus acciones de Tesla, un mecanismo que usa habitualmente para financiar sus proyectos. Si la compañía de coches eléctricos pierde un 40% de su valor, el empresario tendrá que empezar a afrontar los pagos, según ha informado Reuters, que también ha detallado que los intereses y gastos de amortización del préstamo rondarían los 1.000 millones anuales. El problema es que Tesla ya ha perdido un 20% en bolsa desde que Musk anunció su interés en Twitter, algo en lo que muchos ven una causa evidente: no es una inversión económica, sino repleta de distracciones.

Además, toda la operación ha tenido lugar en un momento en que la amenaza de recesión económica suena cada vez más fuerte. Es algo que puede hacer mella en el fallido modelo publicitario de Twitter: ante la adversidad, los anuncios son la primera partida que cualquier empresa recorta. Musk ya ha declarado que quiere que el negocio no tenga esa dependencia, pero se desconoce cuánto tiempo durará esa transición.

Lo que está claro es que el culebrón seguirá dando que hablar durante la semana porque, en mitad de todo el embrollo, Twitter presenta resultados este jueves. Sus números son una incógnita, pero darán que hablar y, sobre todo, guiarán el camino que Musk acaba de comenzar.

Jack Dorsey es alguien acostumbrado a vaivenes y giros de guion, pero ni siquiera él podía prever que, medio año después de dimitir como CEO de Twitter, la compañía acabaría en manos de Elon Musk. Y lo que es mejor: se embolsará casi 1.000 millones como propietario de un 2,4% de la empresa. Es uno de los ganadores de la guerra que ha vivido la red social en las últimas semanas. Mientras su futuro es todo incertidumbre, buena parte de los inversores y directivos han conseguido ganar dinero con Twitter, algo que hace poco parecía un auténtico milagro.

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