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La guerra por Twitter no ha hecho más que empezar y Elon Musk tiene muy difícil ganar
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"NO LO HACE POR EL DINERO"

La guerra por Twitter no ha hecho más que empezar y Elon Musk tiene muy difícil ganar

El interés del fundador de Tesla en comprar la red social ha desatado una cascada de reacciones y nadie sabe cómo puede acabar. La maniobra de Elon Musk es una gesta económica con muchas probabilidades de descarrilar

Foto: Elon Musk, en una imagen de archivo. (Getty/Maja Hitij)
Elon Musk, en una imagen de archivo. (Getty/Maja Hitij)

Nadie esperaba que la conversión de Elon Musk en máximo accionista de Twitter fuera a ser una aburrida compra de acciones. Tan excéntrico como millonario (es la mayor fortuna del mundo), apenas han bastado un par de semanas para que ponga a compañía patas arriba. La gran bomba la lanzó hace unos días, cuando anunció que quería hacerse con el 100% de la plataforma. La empresa ha respondido ahora con una 'píldora venenosa' que busca entorpecer el proceso hasta el punto de evitarlo, pero Musk podría recibir un inesperado apoyo financiero. Lo último: Apollo, fondo propietario de AOL y Yahoo, ya ha mostrado su interés. La guerra es total, algo sin apenas precedentes en el sector, pese a que acaba de empezar.

Todo empezó el 4 de abril. Fue el día que se anunció que el fundador de Tesla había adquirido un 9,1% de Twitter, una gran sorpresa para muchos: pese a ser una de las personalidades más activas en la plataforma, sus críticas habían llegado hasta el punto de comparar al CEO, Parag Agrawal, con Stalin. En un principio, no iba a entrar en el consejo de administración, pero eso no quitó que empezara a hacer consultas aleatorias sobre cómo mejorar la plataforma. También recalcó algo especialmente doloroso para Twitter, que hace tiempo pasó su mejor momento: la mayoría de cuentas con más seguidores apenas tenían actividad.

Foto: El CEO de Tesla y máximo accionista de Twitter, Elon Musk. (Reuters / Lucy Nicholson)

Pese a este inicio, desde la compañía intentaron calmar la tormenta ofreciéndole un asiento en la cúpula, lo que implica un mayor poder de decisión. Musk hizo un amago de aceptar, aunque luego reculó por un motivo no revelado hasta entonces: eso habría implicado no poder pasar del 15% del accionariado. Después, se reveló que Musk había empezado a comprar acciones semanas antes de realizar la adquisición de mayor calado.

Así, se empezó a presagiar que el verdadero plan de Musk pasaba por hacerse con gran parte de la compañía, algo que se confirmó el 11 de abril, cuando el multimillonario cambió su declaración ante la Comisión de Valores y Bolsa (SEC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos para eliminar la parte en la que aseguraba que su participación se limitaría al 14%. Fue el prólogo para ofrecer 43.000 millones de dólares por Twitter, que tiene una capitalización bursátil de 37.000 millones, aunque esta ha sido tan volátil como la de las criptomonedas en el último año. Era "su mejor y última oferta", aseguró.

¿Está vacilando a medio mundo?

Muchos vieron un troleo en la cantidad que ofrecía por acción (54,20 dólares), ya que 420 es un número que se suele asociar con el mundo de la marihuana y Musk ha protagonizado ya alguna polémica al respecto. También ha seguido escribiendo algunos tuits algo crípticos en mitad de todo este embrollo, como el de la tarde de este martes, donde dejaba un hueco vacío antes de escribir "es la noche".

"No es un trol, va totalmente en serio: si esa oferta se acepta, va para adelante", señala a este diario Franc Carreras, profesor de Esade y especialista en redes sociales, que tiene claro que "no lo hace por el dinero". Twitter no es, ni por asomo, una gran inversión para conseguir dinero fácil. De hecho, la gran duda es cuánto capital está dispuesto a dejarse Elon Musk en esta aventura, ya que hoy en día Twitter es una máquina de quemar dinero y no tiene muchas vistas de rentabilidad. En 2021, perdió 221 millones de dólares, que no son demasiados si se compara con los 1.100 millones que se dejó en el ejercicio anterior.

Entonces, ¿por qué le interesa tanto Twitter? El propio Musk aseguraba que la plataforma tenía que "dejar de ser una empresa cotizada" para asumir una serie de cambios, como la función para editar tuits, aunque en realidad la clave está en relajar las normas de moderación y convertir su algoritmo en código abierto. "Twitter debería ajustarse a las leyes del país", comentó durante una entrevista en un evento TED celebrado en mitad de la polémica, además de señalar que los tuits son "misteriosamente promovidos o degradados", motivo por el que pide que la operativa interna sea publicada.

Carreras apunta a la peculiaridad de este empresario, que "se siente capaz de resolver grandes problemas tecnológicos de nuestro tiempo, y este es uno de ellos". Eso sí, una cosa son los viajes espaciales de SpaceX o la conexión por satélite de Starlink y otra muy distinta resolver un dilema tan profundo y antiguo como este. "Solo hay que ver cómo están el resto de redes sociales", incide. Ahí está el caso del expresidente de Estados Unidos Donald Trump que, después de que su cuenta fuera vetada, creó su propia red social, Truth Social. Ahora está en fase beta, pero ha vuelto a aparecer un viejo problema y difícil de resolver: ¿qué se puede decir (y qué no) en internet? En cualquier caso, él ha tomado una decisión y no parece que en esa plataforma se pueda ser crítico con Trump.

"A los dueños de las redes les gustaría no tener ninguna responsabilidad sobre lo que se dice en ellas y dedicarse a ganar dinero, igual que ocurre con las compañías telefónicas, como ha dicho Mark Zuckerberg en alguna ocasión", explica Carreras, que enfatiza que "inevitablemente, son más sociales que redes; es decir, cuando están llenas de personas, entran las dinámicas sociales por encima de la tecnología". Así, este especialista destaca que "cuando te pones a regular algo tan complejo, es difícil acertar y fácil cometer errores cuando te mojas, porque gente de toda ideología conoce ejemplos donde una red social ha intervenido en su contra".

Conseguir 20.000 millones de liquidez

En cualquier caso, lo que está ocurriendo en Twitter es un espectáculo que tiene pocos precedentes en el sector, donde las adquisiciones suelen ser más pacíficas. No obstante, en este caso se trata de una compañía que ha tenido demasiados problemas internos, empezando por el pasotismo de su fundador, Jack Dorsey. "Es coherente con la trayectoria de Twitter que ocurra algo así", reconoce Carreras, que destaca que es una compañía sobre la que "siempre ha habido expectativas demasiado grandes para sus resultados".

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Foto: Reuters/Dado Ruvic.

Al contrario que otras tecnológicas, Twitter no tiene ningún tipo de acción que permita a los fundadores controlar la empresa, así que la respuesta a la oferta del empresario fue activar un botón de emergencia llamado 'píldora venenosa'. Consiste en dar a los accionistas la posibilidad de comprar más títulos a precio reducido si un comprador intenta hacerse con el control. Es decir, una forma de ralentizar el proceso para ganar tiempo y, según han explicado, ver qué otras ofertas puede haber. De hecho, otro fondo, Thoma Bravo, ya ha dejado caer que lanzará una oferta que compita con la del magnate..

El propio Musk ha reconocido que no está claro que esta vez consiga su objetivo. Pese a ser la persona más rica del mundo, apenas tiene dinero líquido y se estima que necesitaría entre 15.000 y 20.000 millones en efectivo para materializar su oferta. Es el motivo por el que tendría que buscar una ayuda externa como la de Apollo Global Management, nombre completo del fondo de inversión, que el pasado año ya compró AOL y Yahoo por 5.000 millones de dólares a Verizon. Medios como 'Wall Street Journal' o 'New York Times' han revelado su interés en la operación, aunque aún no han tomado una decisión. El asalto a Twitter no ha hecho más que comenzar y, por cierto, Musk ya ha dicho que tiene plan B.

Nadie esperaba que la conversión de Elon Musk en máximo accionista de Twitter fuera a ser una aburrida compra de acciones. Tan excéntrico como millonario (es la mayor fortuna del mundo), apenas han bastado un par de semanas para que ponga a compañía patas arriba. La gran bomba la lanzó hace unos días, cuando anunció que quería hacerse con el 100% de la plataforma. La empresa ha respondido ahora con una 'píldora venenosa' que busca entorpecer el proceso hasta el punto de evitarlo, pero Musk podría recibir un inesperado apoyo financiero. Lo último: Apollo, fondo propietario de AOL y Yahoo, ya ha mostrado su interés. La guerra es total, algo sin apenas precedentes en el sector, pese a que acaba de empezar.

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