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La forma en que usas WhatsApp o te bajas 'apps' en el móvil va a cambiar muy pronto
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La ley más ambiciosa de la UE en 20 años

La forma en que usas WhatsApp o te bajas 'apps' en el móvil va a cambiar muy pronto

Europa va a forzar a las 'big tech' a 'abrir' sus sistemas para frenar su abuso de poder. Es un movimiento sin precedentes ante el que Apple o Google ya se han rebelado y que va a cambiar la forma en que usamos nuestros dispositivos

Foto: Foto: Reuters/Dado Ruvic.
Foto: Reuters/Dado Ruvic.
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Imagina que alguien te envía un wasap y puedes verlo en la aplicación que quieras, sea Telegram, Signal, iMessage o cualquier otra. Imagina no estar obligado a descargarte 'apps' en tu iPhone desde la tienda de Apple y poder hacerlo desde Google Play u otra tienda de terceros. Imagina entrar en Google y que un mensaje te avise de que puedes usar otros buscadores como DuckDuckGo y otros navegadores como Firefox o Edge. En definitiva, imagina tener total libertad para decidir qué servicios digitales usar en lugar de que las grandes tecnológicas dicten qué debes hacer. Si nada se tuerce, algo así va a ocurrir muy pronto en Europa, y Google, Amazon, Apple y compañía se están echando las manos a la cabeza.

El pasado 24 de marzo, el Parlamento Europeo y el Consejo acordaron las nuevas reglas de una de las leyes más ambiciosas de la UE de las dos últimas décadas: la ley de mercados digitales (DMA, en sus siglas en inglés). Se someterá a votación en el Parlamento en julio, pero será un mero trámite, habrá mayoría y entrará en vigor este verano. Las plataformas tecnológicas tendrán varios meses para adaptarse (probablemente medio año), pero el terremoto ya ha comenzado. Las 'big tech' tendrán que reinventar desde ya la forma en que operan a nivel mundial si no quieren enfrentarse a sanciones multimillonarias en Europa.

Foto: Mikael Lindahl, consejero delegado de PriceRunner. (Foto: cedida)

"Hemos ido siempre por detrás durante más de 15 años. Esto va a cambiar". Así de contundente explicaba esta semana el negociador principal de la DMA y europarlamentario alemán, Andreas Schwab, lo que se juega Europa con esta ley, diseñada, básicamente, para frenar en seco el poder de las grandes tecnológicas. Hasta ahora, la normativa de competencia de la UE obligaba a las instituciones a demostrar que Amazon, Google o Microsoft estaban abusando de su poder de mercado. Eso significaba adentrarse en años y años de tediosa investigación, procesos que podían llegar a durar hasta 10 años antes de que se impusiera una multa insuficiente. Una absoluta pérdida de tiempo y recursos públicos que no ha conseguido frenar el poder de las 'big tech'.

placeholder El europarlamentario alemán Andreas Schwab, negociador principal de la nueva ley europea de mercados digitales (DMA). (Reuters)
El europarlamentario alemán Andreas Schwab, negociador principal de la nueva ley europea de mercados digitales (DMA). (Reuters)

"Ahora son las grandes tecnológicas, y no la UE, las que tendrán que demostrar que están respetando la ley, eso lo cambia todo", explicaba Schwab esta semana en Estrasburgo a un reducido grupo de medios, entre los que se encontraba El Confidencial. Schwab recuerda la importancia de que esta ley se haya aprobado como reglamento y no como directiva: los primeros son de obligado cumplimiento por cada Estado miembro y no se puede cambiar ni una coma. Las directivas, sin embargo, se tienen luego que adaptar (o transponer) a la legislación de cada país y cada uno acaba regulando lo que quiere.

¿Qué cambia con la DMA? Las grandes plataformas no podrán incluir su propio 'software' por defecto en móviles u ordenadores (como hace Apple y Google); tendrán que asegurarse de que sus programas son interoperables con los de la competencia (WhatsApp y Telegram, por ejemplo, tendrán que 'hablar' entre sí); no podrán usar datos de clientes para mejorar otros servicios prestados por ellos mismos (como hace Amazon, motivo por el que tiene una investigación pendiente con la UE), y tampoco podrán obligar a los desarrolladores a usar métodos de pago propios para quedarse una comisión (como le ocurre, por ejemplo, a Spotify con Apple).

Una bofetada a los 'porteros de discoteca'

"Yo les llamo 'porteros de discoteca', se trata de controlar su poder", señala Adriana Maldonado, europarlamentaria del grupo socialista y una de las que han participado en las negociaciones de la DMA. Este fue justo uno de los puntos más debatidos de la regulación: ¿a quién se debe aplicar? ¿Cómo definir quién es 'portero de discoteca' (o, como se les llama en inglés, 'gatekeeper', o 'guardianes') y quién no? Cualquier compañía con ingresos anuales en la UE superiores a 7.500 millones de euros en los tres últimos ejercicios o con una capitalización de mercado de 75.000 millones y, además, con 45 millones de usuarios en la UE y 10.000 empresas clientes, tendrá que cumplir las nuevas reglas. Dicho de otra forma: pone en el punto de mira a las grandes tecnológicas estadounidenses.

placeholder Foto: Getty Images.
Foto: Getty Images.

Apple y Google, entre otras, han cargado duramente contra Bruselas tras la aprobación de la DMA. Google aseguró que va a "reducir la innovación en Europa" y Apple advirtió de nuevos "riesgos de seguridad y privacidad para los usuarios". Ambas señalan también que se trata de una ley diseñada para frenar solo a las empresas estadounidenses. "No hemos pensado en países a la hora de elaborar la norma, sino en el abuso de poder dominante. Nos da igual si el monopolio viene de Rusia, Cuba, Europa o EEUU. Corea del Sur, por ejemplo, regula las tiendas de aplicaciones y nadie se queja", explica Andreas Schwab.

Más allá de los dardos geopolíticos, el verdadero problema va a ser técnico. Algunos de los mayores expertos mundiales en criptografía señalan que conseguir la interoperabilidad entre WhatsApp, Telegram y el resto de servicios de mensajería, como exige Bruselas, será "entre extraordinariamente complejo e imposible", explicaba recientemente Steve Bellovin, profesor de computación en Columbia University (Nueva York) y exjefe de tecnología de la FTC. Su argumento es que la identificación de cada usuario es un reto enorme. "Apple me conoce por mi AppleID, un email personal. Signal me conoce por mi número de teléfono. Google por mi email de la universidad. Facebook no me conoce... Si recibo un mensaje de un usuario de WhatsApp que se llama Steven Bellovin, ¿quién es? ¿Soy yo? ¿Un atacante? ¿Otra persona con el mismo nombre?". Este problema de identificación entre plataformas con cifrado de principio a fin aún no ha sido resuelto.

"¿Cómo le dices a tu teléfono con quién quieres hablar y cómo encuentra el teléfono de esa persona? Si el objetivo es que todos los sistemas de mensajería traten a cada usuario exactamente de la misma forma, entonces esto es una pesadilla de privacidad y seguridad", señalaba a 'The Verge' Alex Stamos, exjefe de seguridad de Facebook y director del Stanford Internet Observatory. "Escribir una ley diciendo 'debéis permitir total interoperabilidad sin crear ningún riesgo de seguridad o privacidad' es como pedirles a los doctores que curen el cáncer".

placeholder La europarlamentaria danesa Christel Schaldemose, negociadora principal de la ley de servicios digitales (DSA). (Cedida)
La europarlamentaria danesa Christel Schaldemose, negociadora principal de la ley de servicios digitales (DSA). (Cedida)

Preguntado al respecto por este diario, Andreas Schwab, aclara que la DMA no va a "obligar" a las plataformas a ser interoperables. "Vamos a obligar a que abran sus plataformas, pero no sabemos si les va a interesar interconectarse o no. La clave es que, si quieren, puedan hacerlo. Los expertos que hemos consultado nos han asegurado que esto es viable, pero requiere trabajo, por eso daremos un plazo de dos años para solucionar cualquier problema de privacidad y cifrado".

Está por ver cuál será la reacción de las tecnológicas al pulso de Bruselas, pero, ahora sí, se arriesgan a múltiples sanciones millonarias: hasta el 10% de sus ingresos globales la primera vez y hasta un 20% si cometen una infracción dos o más veces. La clave, más que la cantidad, será la rapidez con la que la Comisión Europea podrá imponer ahora estas multas. En lugar de una vez cada cinco o diez años, Bruselas podrá multar de forma mucho más rápida, algo que pondría las cuentas de las 'big tech' contra las cuerdas. Además, las grandes tecnológicas se verán forzadas a operar de forma estándar a nivel mundial: permitir interoperabilidad entre servicios o elección de sistemas de pago en Europa, pero no en EEUU o Asia, es simplemente inviable a nivel técnico y financiero.

El "Salvaje Oeste"

La DMA es solo el primer misil a la línea de flotación de las 'big tech' que ultima la Comisión Europea. La siguiente será la ley de servicios digitales, o DSA, en sus siglas en inglés. Esta normativa forzará a Facebook, Twitter, TikTok y el resto de grandes plataformas de internet a combatir de forma más estricta la desinformación y a ser más transparentes sobre la forma en la que funcionan sus algoritmos. Entre otras medidas, exigirá al menos una vez al año que estas tecnológicas expliquen a la Comisión los cambios que están realizando en sus servicios para cumplir con las exigencias de transparencia.

placeholder Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

"Frances Haugen [exempleada de Facebook que reveló graves fallos en los algoritmos de la red social] nos explicó aquí en el Parlamento cómo Facebook daba más puntos al contenido negativo que al positivo para que se viralizara más rápido. Nos contó que Instagram sabía que tenía un impacto negativo en la salud mental de los adolescentes y no hicieron nada. Esto es inaceptable y justo lo que vamos a vigilar", explicó esta semana en el Parlamento Europeo Christel Schaldemose, europarlamentaria danesa y negociadora principal de la DSA, que no entrará en vigor probablemente hasta comienzos de 2023.

A la DMA y la DSA le acompañarán otra batería de leyes, como el Data Act, centrada en establecer unas normas para el tratamiento e intercambio de datos entre empresas, organismos públicos y ciudadanos y las plataformas tecnológicas. "El problema de los datos ahora es que no se comparten, son propiedad de quien los recoge, de Amazon o Google. Y no hay transparencia de qué hacen con ellos. Es lo que queremos cambiar", explica la europarlamentaria Pilar del Castillo, ponente de la próxima ley de datos y una de las artífices del fin del 'roaming' en la Unión Europea. Bruselas prepara también la ley de inteligencia artificial, aún lejos de aprobarse, pero pensada también para conseguir, por fin, que Europa no esté a merced de los grandes monopolios de EEUU. "Internet era el Salvaje Oeste, ya no", dijo desafiante Thierry Breton, comisario europeo de mercado interior, tras aprobarse la DMA el pasado 24 de marzo. "Vamos a retomar el control".

Imagina que alguien te envía un wasap y puedes verlo en la aplicación que quieras, sea Telegram, Signal, iMessage o cualquier otra. Imagina no estar obligado a descargarte 'apps' en tu iPhone desde la tienda de Apple y poder hacerlo desde Google Play u otra tienda de terceros. Imagina entrar en Google y que un mensaje te avise de que puedes usar otros buscadores como DuckDuckGo y otros navegadores como Firefox o Edge. En definitiva, imagina tener total libertad para decidir qué servicios digitales usar en lugar de que las grandes tecnológicas dicten qué debes hacer. Si nada se tuerce, algo así va a ocurrir muy pronto en Europa, y Google, Amazon, Apple y compañía se están echando las manos a la cabeza.

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