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El negocio fallido de las bicis compartidas vuelve a Madrid: así van a tomar la ciudad
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"UN PROBLEMÓN QUE SOLUCIONAR"

El negocio fallido de las bicis compartidas vuelve a Madrid: así van a tomar la ciudad

Varias compañías empiezan estos días el despliegue de parte de las 2.800 bicicletas eléctricas sin base fija. También supone un reto para el aparcamiento y que no se conviertan en el enésimo obstáculo en las aceras de la ciudad

Foto: Bicis de Lime, en Sevilla. (Ayuntamiento de Sevilla/Twitter)
Bicis de Lime, en Sevilla. (Ayuntamiento de Sevilla/Twitter)

Desde este lunes, habrá cientos de Lime más circulando por las calles de Madrid. No es que la empresa estadounidense vaya a reforzar su ingente y numerosa flota de patinetes. Nada de eso. La empresa desplegará en la capital desde hoy sus bicicletas eléctricas compartidas, siendo la segunda ciudad de España donde hace esto después de su experiencia en Sevilla. En este caso, esta plataforma ha apostado por concentrar sus bicicletas en la zona centro, donde colocará más de 500 bicis sin base fija.

No llegará sola. También lo hará Dott, una empresa de micromovilidad que pretende poner en circulación 104 de estos vehículos. Es probable también, si han paseado por la capital estos días, que hayan visto también las de Bird, que hizo lo propio a finales de la pasada semana. Estas empresas forman parte del grupo de cinco compañías autorizadas para poner en marcha flotas sin base fija en la ciudad, que se unen así a las que puso en marcha BiciMAD, identificadas con el nombre BiciMAD Go. Una segunda oportunidad para un negocio, el del 'bikesharing', que falló estrepitosamente en el pasado, no únicamente en Madrid sino en toda España; haciendo que las dos 'startups' chinas que distribuyeron miles de sillines hiciesen una recordada bomba de humo, dejando tras de sí un notable cadáver de chatarra tras abandonar sus propiedades a su suerte.

Foto: Una de las bicis de OFO 'abandonadas' en Madrid, que lleva semanas en la misma posición, sin moverse. (Foto: Michael Mcloughlin)

Lo que estamos viendo estos días es el primer capítulo de un desembarco que se debe completar, si no se quiere perder las licencias concedidas de forma temporal y gratuita, antes del 30 abril. La mitad de las bicicletas debe estar en las calles antes del 31 de marzo y la mitad restante, durante el próximo mes. De esta manera, se dará un impulso al plan del consistorio de dar otra oportunidad a las bicicletas compartidas, algo habitual en otras ciudades europeas, pero que desde hace varios años en Madrid se limitaba a la plataforma BiciMAD. En esta primera fase, se han otorgado 2.800 permisos en todo el término municipal. 1.999 de ellos en el interior de la M-30 y los 801 restantes en las zonas fuera de la llamada 'almendra central', donde hay todavía margen.

Bolt, que ha desembarcado en el mercado patrio con la intención de robarle parte del pastel de los viajes con conductor a Uber, ha sido el que más licencias ha recibido. Desplegará 695 en el interior y 303 en el exterior. Le sigue Bird, con 243 y 330, respectivamente. El tercero en discordia será Lime. Ridemovi, una empresa que ya intentó hacer negocio en la ciudad con bicis compartidas en el pasado, repite con 348. Ride Dott aterrizará con una pequeña flota de 104 bicis. Las cifras se completan con BiciMAD Go, que mantiene las 80 bicis en los barrios del centro y 200 fuera de la carretera de circunvalación que delimita el 'cogollo' de los distritos del centro de la capital.

"No es lo mismo"

El principal reto, coinciden fuentes consultadas por este periódico, es conseguir atraer nuevos usuarios o que se produzca un trasvase desde un servicio tan consolidado como BiciMAD, que se ha visto en los últimos meses obligada a tomar medidas ante la degradación progresiva del servicio debida, según las autoridades municipales, al vandalismo. Pero también por una expansión acelerada a nuevas zonas de la ciudad sin reforzar adecuadamente la plantilla y sus recursos, como han denunciado en múltiples ocasiones los trabajadores. El plan de choque ha consistido, además de en una veintena de nuevas contrataciones, en la instalación de un nuevo candado en la totalidad de sus bicicletas, dificultando la sustracción.

Las compañías consideran que hay margen para este negocio en la capital y que la situación no se parece, en absoluto, a la que se vivió en el pasado. "Entre otras, porque las empresas que fallaron ofrecían en su mayoría bicicletas normales y corrientes y ahora tenemos eléctricas", añaden estas voces. Además, indican, la tecnología "les va a permitir un control mayor y establecer un nivel de seguridad mayor" y evitar el vandalismo que dejó seriamente tocadas a otras empresas que intentaron traer este modelo de transporte a la ciudad. "No es la misma situación".

placeholder Una de las bicis de OFO abandonadas en Madrid. (Michael Mcloughlin)
Una de las bicis de OFO abandonadas en Madrid. (Michael Mcloughlin)

Uber ya se planteó en el pasado traer su flota de bicicletas eléctricas compartidas, que operaba bajo la marca Jump, y que llegó a desplegarse en ciudades como París. Sin embargo, hubo varios motivos que impidieron que esto se hiciese realidad. Lo primero, el reducido volumen que les dejaban desplegar hacía que los ingresos no diesen para cubrir los costes del servicio. Otro motivo fue la política en torno a los aparcamientos. Finalmente, la empresa se salió del negocio y transfirió sus patinetes y bicicletas en todo el mundo a Lime, de la que era accionista. Los signos de aquel acuerdo aún son visibles: las bicicletas de Lime mantienen el mismo diseño, aunque personalizadas con su marca.

BiciMAD, ¿el rival a batir?

Uno de los retos que se presentan es crear una oferta competitiva y a la vez atractiva para el usuario. Las tarifas de bicicletas sin base fija suelen ser mayores que un servicio como el de BiciMAD. Esto es algo que ha sufrido, incluso, el servicio municipal. El precio del minuto de BiciMAD Go es de 0,19 euros. Hacer un trayecto de 30 minutos con el servicio estándar sale solo a 0,50 euros. Eso sí, si los viajes de BiciMAD Go se terminan en una de las estaciones del ayuntamiento, se aplica un descuento del 50%. Si tienen origen y destino en uno de estos puntos fijos, se aplica la tarifa estándar.

El gran problema que tienen los operadores es hacerse un hueco junto a BiciMAD

En el caso de los nuevos operadores, es de esperar encontrar una 'guerra' de precios en las primeras semanas para fomentar el uso y captar nuevos usuarios. Sin embargo, las diversas personas consultadas confían en la futura integración con la aplicación pública de Madrid 360 para ofrecer servicios de multimodalidad que permitan crear sinergias para rentabilizar y captar los usuarios. Otros confían en que la fuerte base de usuarios que ya tienen de patinetes les permita rápidamente coger un buen volumen.

Un ejemplo de cómo las compañías van a tratar de armar sistemas tarifarios que se escapen del clásico pago por desbloqueo y pago por minuto es Dott. Esta compañía ha diseñado varios bonos. Por ejemplo, habrá un pase de día que te permitirá dos viajes por 2,99 euros, junto a uno de turistas y visitantes que por 6,99 euros te permitirá realizar una decena de trayectos. 30 viajes mensuales tendrán una tarifa de 24,99 euros.

El reto del aparcamiento

El otro gran reto que se presenta, sobre el papel, es el de los aparcamientos. La licitación del ayuntamiento ha puesto unas condiciones: no se podrán aparcar estos vehículos ni en aceras ni en calles de prioridad peatonal, y tampoco en los laterales de parques históricos como el del Retiro. Este problema es una nueva extensión de lo que ya se ha vivido con los patinetes.

El Área de Medio Ambiente y Movilidad emitió el pasado año casi 124.000 denuncias a motos, bicicletas y patinetes por infracciones a la hora de estacionar. De esa cantidad, el 82% (más de 100.000) corresponde a patinetes. A esto hay que sumar las 11.000 denuncias interpuestas por los agentes de movilidad. En este caso, el porcentaje de multas a este tipo de vehículos es menor, 2.213, pero la práctica totalidad es por aparcar incorrectamente.

placeholder Aparcamientos para VMP en París. (Reuters)
Aparcamientos para VMP en París. (Reuters)

"Aquí hay un problemón por solucionar", confiesan fuentes del sector. "Aunque el ayuntamiento ha hecho un esfuerzo por crear zonas de aparcamiento y colocar anclajes, faltan, y muchos", añaden. Dicen que esa escasez ya era patente con los patinetes y ahora se va a agravar con un vehículo de "mayores dimensiones".

Las diferentes 'apps' estarán configuradas para evitar que se puedan aparcar las bicis en zonas no permitidas e incluso algunas de ellas prevén sanciones y castigos por no hacerlo, como que el viaje no finalice y se siga consumiendo el saldo. Sin embargo, esto es un arma de doble filo para las ambiciones de estas compañías, porque si no existen suficientes plazas de aparcamiento, "especialmente en las zonas más demandadas", se pueden encontrar con que muchos usuarios tengan una mala experiencia y no repitan con este sistema.

Foto: Patinete en un contenedor en Madrid. (Manuel González)

Las compañías suelen colaborar con las autoridades para la detección del infractor, pero muchas multas acaban recayendo sobre ellas, debido a que la actual normativa de protección de datos plantea dudas a la hora de identificar a los usuarios 'a posteriori'.

El retorno de las bicis compartidas coincide en el tiempo, además, con el regreso de Voi, que ha desplegado 400 patinetes en la capital, donde vuelve a operar en vísperas de un nuevo concurso que puede cambiar absolutamente todo el sistema que impuso la anterior Administración, que repartió las licencias entre 16 operadores, de los que a día de hoy solo quedan ocho en pie. La licitación, que empezará su cuenta atrás de forma inminente, pretende tirar como mucho de dos o tres empresas que se ocupen de gestionar entre 6.000 y 8.000 patinetes. Un volumen, explican fuentes consultadas, que podría generar masa crítica de usuarios y llevar a la rentabilidad real a estas empresas en la ciudad, al aprovechar economías de escala.

Desde este lunes, habrá cientos de Lime más circulando por las calles de Madrid. No es que la empresa estadounidense vaya a reforzar su ingente y numerosa flota de patinetes. Nada de eso. La empresa desplegará en la capital desde hoy sus bicicletas eléctricas compartidas, siendo la segunda ciudad de España donde hace esto después de su experiencia en Sevilla. En este caso, esta plataforma ha apostado por concentrar sus bicicletas en la zona centro, donde colocará más de 500 bicis sin base fija.

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