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La 'navaja suiza' que puede ahorrar cientos de millones de € a las telecos españolas con el 5G
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Y DE PASO EVITAR OTRO CASO 'HUAWEI'

La 'navaja suiza' que puede ahorrar cientos de millones de € a las telecos españolas con el 5G

Los operadores no quieren cargar con toda la factura de la infraestructura de red y piden que las 'tech' aporten. Pero también plantean dar una vuelta histórica a la construcción de las mismas con 'Open RAN'

Foto: Vista del stand de SK Telecom durante la jornada inaugural. Foto: Efe.
Vista del stand de SK Telecom durante la jornada inaugural. Foto: Efe.

A las operadoras no les terminan de cuadrar las cuentas del 5G. Del 5G de verdad, no esa versión 'lite' que se ha desplegado utilizando y mejorando las redes que dan vida al 4G. Un parche temporal que, aunque sirva para meter la punta del pie en la nueva generación de internet, no les permite exprimir plenamente sus virtudes, como puede ser la latencia y el soporte para conectarse a muchos dispositivos, elementos claves para la aplicación de esta tecnología a entornos industriales, donde parece residir gran parte del negocio. El coste en esta ocasión podría dispararse hasta cuatro o cinco veces si lo comparamos con el capital que hubo que movilizar para poner en pie el 4G.

Lo que quieren en el gremio, tal y como verbalizó durante el discurso inaugural del MWC José-María Álvarez Pallete, presidente de Telefónica y también de la GSMA, es que los gigantes del contenido, Netflix, Meta, Google o Amazon, por citar algunos, corran con parte del presupuesto, que se reparta el coste de cimentar las redes, imprescindibles para sus negocios en cuyo desarrollo no se implican. "No pedimos privilegios, pedimos justicia", justificó el directivo. Esa preocupación de poder gestionar la carga monetaria que supone el salto al 5G es la que también está detrás, al menos en parte, de las especulaciones y cálculos sobre una posible fusión que involucre a dos de los cuatro grandes actores que conviven en el mercado española. De esta forma, se podría crear otro campeón patrio que tuviese la capacidad de acometer la tarea más allá de Telefónica, que parece la única con el músculo suficiente.

Foto: Escena de 'El Juego del calamar'. (Netflix)

Que Europa es un enjambre de telecos es algo bastante conocido. El paisaje difiere, mucho, frente a lo que podría verse en China o en EEUU, donde hay una mayor concentración y todo está en pocas manos. Algo que se ha fomentado desde Bruselas, con la idea de que un panorma súper competitivo redundaría en mejores condicones para los clientes. Hasta ahí todo bien. La guerra de precios ha ocurrido y los usuarios tenemos opciones muy asequibles.

El problema son los efectos secundarios: unos márgenes de negocio mucho más reducidos y, por tanto, menos capacidad para enfrentar desembolsos clave como las de las redes y, claro, toca exigir que otros actores se involucren. Si no ocurre, al final los consumidores y las empresas también pagamos el pato: porque nos quedamos sin acceso temprano a una tecnología que apunta a ser diferencial a la hora de crear empresas competitivas.

Aquí se cierra el circulo de un debate enconado. Pero además de pedir eso, las telecos también han movido pieza bajo la premisa de que si ellos son los que tienen que montar las cañerías de internet, que les sea lo más fácil posible. En todos los sentidos. Y ahí es donde surge 'Open RAN', una suerte de navaja suiza que da más posibilidades a este sector y que puede ahorrarles cientos de millones de euros en el despliegue del 5G e incluso del 6G, del que ya se empieza a hablar abiertamente, aunque tenga que pasar casi una década para verlo en funcionamiento. El ahorro, como el nombre indica, es posible gracias a crear una plataforma abierta, que sustituya el cerrajón de la tecnología actual.

El bosque y la cueva

Para entender qué es exactamente una RAN abierta, hay que entender qué es una RAN a secas. La mejor manera para hacerlo es imaginarse las telecomunicaciones como un bosque que tiene una profunda cueva en el centro. Esa gruta sería el 'core', el lugar donde se producen las operaciones más sensibles y fundamentales. En la linde estarían los usuarios, con sus ordenadores, sus móviles y sus 'routers'.

Entre un punto y otro, estarían los árboles. Multitud de estaciones base y antenas encargadas de conectar un punto y otro. Eso es la 'radio acces network', más conocida como RAN. Además, con el 5G se da la circunstancia de que se pueden virtualizar procesos y ejecutarlos en esta zona de la cadena y no en el core.

placeholder Foto: Quique García (EFE)
Foto: Quique García (EFE)

¿Cuál es el problema? Para plantar la arboleda en Europa se recurrir apenas a tres empresas sobradamente conocidas: Huawei, Ericsson y Nokia. También estaban ZTE y Samsung, pero por motivos diferentes, no han logrado tracción por estas latitudes.

Lo que proporcionaban esas empresas eran soluciones completas y cerradas. No se podía comprar el fertilizante a una compañía, el arbol a otro proveedor, las palas para plantarlo a otro y la tierra a un cuarto. Todo tenía que ser al mismo.

Lo que 'Open RAN' plantea es trocear la RAN, desacoplar software y hardware y que, en vez de poder recurrir a solo tres proveedores, se pueda recurrir a decenas de ellos con encargos mucho más concretos y especializados. "Lo habitual es encontrarse tres o dos jugadores", recuerda Yago Tenorio a Teknautas en una conversación mantenida durante Mobile. "Con todo lo que hay por hacer, no podemos dejar todo depediendo de un oligopolio. Sean dos o tres, si los suministradores no tienen competencia, ¿qué acicate queda para el I+D?", explica este ingeniero de telecomunicaciones encargado de dirigir la estrategia de redes de Vodafone a nivel global.

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Foto: Enric Fontcuberta. (EFE)

Que haya dos o tres jugadores depende del veto a Huawei se ha sucedido en múltiples países desde que EEUU le puso en la lista negra, acusándole de ser una suerte de caballo de Troya de Pekín. Países de tanta relevancia como Reino Unido lo han hecho. El problema es que extirpar la tecnología de la firma china no era ni es sencillo. Al ser una solución de principio a fin no es tan fácil como quitar una pieza y cambiarla por otra.

Si sumamos los efectos de este conflicto que sigue vigente, la necesidad de financiar las nuevas redes y ese escenario ultracompetitivo reinante en España, el resultado es que el desarrollo de 'Open RAN' ha sufrido en estos últimos años un efecto similar al de alquien que le han inyectado la hormona del crecimiento. "Esto no es algo teórico. Esto no es algo qué puede suceder. Esto está listo para desplegarse masivamente", remata el experto de la teleco británica. Minutos antes de la conversación ha realizado la primera llamada en España con un equipo de estas características. "En Reino Unido ya empezamos a desplegar estaciones base de este tipo el pasado otoño. Empezamos por lo rural, pero ya estamos dando soportes a grandes clientes con esta tecnología gracias a más de 2.000 estaciones", remata.

En este sentido, Vodafone, Teléfonica y Orange se unieron recientemente a Deutsche Telekom y Telecom Italia (TIM) para pedir a Europa que facilitase y empujase un ecosistema de este tipo si se pretende cumplir con los objetivos de 5G para todos en 2030. El informe que remitieron a Bruselas alertaba del peligro de quedarse atrás frente a otras regiones del mundo. Explicaban que en el Viejo Continente solo había 13 grandes jugadores relacionados con el Open RAN, frente a 57 de otros países. "Las políticas de Estados Unidos y Japón, entre otros países, ya respaldan firmemente Open RAN. Estados Unidos ha destinado más de 1.500 millones de dólares a financiar la Open RAN, y Japón ofrece incentivos financieros y ventajas fiscales a las empresas que desarrollen, suministren y desplieguen equipos relacionados".

Para el 5G y el 6G

"Gracias a esa flexibilidad y escalabilidad, esta tecnología aparece como uno de los grandes habilitadores y facilitadores no ya del 5G sino del 6G, aunque puedan quedar todavía diez años más para que llegue", explica Maite Aparicio, responsable de Open RAN en el área global de Redes y Sistemas de Telefónica, que también está moviendo ficha. Tras una primera fase de selección de compañeros de viajes (en su caso, han optado por empresas como Rakuten o Intel, entre otras) ya empezaron el pasado con los pilotos en Alemania y esperan a lo largo de este curso extenderlos a España y otros mercados como Brasil para posteriormente, de forma faseada, pasar a un lanzamiento más amplio.

Obviamente, las telecos son las principales interesadas en que este estándar abierto triunfe. Pero hay muchos más que están empujando para lograrlo. "Hay una cosa del Open RAN que creo que es insuperable. No es que sea un tercer actor que venga a competir con los otros dos actores. Es que es un conjunto de ellos, un grupo de 50 o más compañías, en el que cada uno es muy bueno en lo suyo", explican desde Vodafone, que pone, a modo de ejemplo, que el proveedor de los servidores es Dell mientras que el software se contrata a Samsung. "Es gente que sabe lo que hace, pero que hasta ahora no podía entrar al mercado local porque el esquema era muy cerrado".

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Foto: Nacho Doce (Reuters)

Aparicio además pone el acento en un punto clave: el trabajo de la estandarización que se realiza en organismos como la Open RAN Alliance, para sentar y asegurarse que el producto que se incorpore a las redes cumple "unas mínimas especificaciones técnicas".

Pero también suponen ciertos retos para estas compañías. "Ahora te lo tienes que integrar tú. Cuando se lo compras a un tercero, te viene con un servicio detrás. Ahora cuando algo no funciona vas a tener que arreglarlo tu", agrega el, que también asegura que les toca interesarse mucho más áreas de conocimiento que antes no tocaban, como pueden ser los componentes, las arquitecturas de los procesadores... "Es un proceso que tienes que afrontar cuando pasas de ser un operador a una empresa de tecnología", explica.

Telefónica, en su caso, ha optado también por contar con una empresa que le haga ese proceso de integración. "Hay que tener en cuenta que hay que manejar muchos 'partners'. Eso sí, reducir el número de vendors cerrados y apostar por la apertura de interfaces, te permite escoger lo mejor de cada compañía".

Aparicio insiste en las oportunidades y las facilidades que da este nuevo escenario. "Obviamente nosotros actualizamos constantemente nuestra red con el socio que nos la proporciona, pero en un sistema modular, con varios proveedores, eso aumenta", apunta. Además, va a permitir estudiar nuevos "casos de uso". "Lo que ocurría hasta ahora es que nos daba un paquete cerrado y eso también tiene sus límites", continua. "Ahora vamos a poder correr pequeñas aplicaciones de terceros para optimizar o sacar más provecho a nuestra infraestructura".

Menos gasto operacional

Toda esta tecnología aparece además con el aval y la promesa de ayudar a las compañías a reducir el gasto operacional. Aún es difícil establecer cuánto puede caer, depende de cosas como si se pueden aplicar sobre la infraestructura, pero las horquillas apuntan a un ahorro de entre 30% y 50% en estos gastos. Es evidente que parte va a venir por una posible caída en los precios provocada por la entrada de más proveedores, pero Tenorio también habla de un impacto indirecto. "Introducir competencia lo que va a traer es mucha más innovación y acelerar nuevos desarrollos. Y aquí estamos hablando de que los equipos pueden ir haciéndose más ligeros, por lo que tendrías que meter menos acero en las torrres; o más eficientes, por lo que el gasto energético sea menor y, por tanto, consumas menos electricidad. Es decir, no todo la reducción de costes se va a producir de manera directa".

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Foto: E. Fontcuberta (EFE)

"Los operadores tienen una nueva herramienta para abaratar la explotación, pero todo depende de que consigan hacer también economías de escala. Hay muchos cambios, tanto en cómo se consumen los componentes pero también de cómo se opera con estas redes. Y eso es lo que están afinando ahora mismo", argumenta Hanen García, de Red Hat, que recuerda que el 5G, en lo que se refiere a las instalaciones, necesita de una mayor densidad de antenas que lo que necesitaba el 4G. Este experto asegura que las expectativas de las operadoras pasaban por lograr ejecutar un despliegue masivo entre 2022 y 2025 y considera que se están cumpliendo los plazos visto lo visto. "La base tecnológica de Open RAN ha avanzado mucho en estos dos años sin MWC, se ha hecho un trabajo muy grande durante estos dos años", agrega, puntualizando que ya se han dejado atrás las pruebas de concepto y que se están viendo las pruebas de campo con clientes. "Esa el mejor prueba de que está avanzando".

Hace años que se empezó a hablar de Open RAN. Y una de las primeras objeciones que se le puso a esta tecnología fue la seguridad de las redes. Los partidarios de los proveedores cerrados aseguraban que estaban más expuestas. Los simpatizantes de la nueva vía decían que la auditoria de un sistema abierto y modular era más sencillo y que podía dificultar cosas como la creación de puertas traseras al funcionar con interfaces abiertas. "Insisto, que estén ya ensayndo en pruebas de campo es la prueba de que se han vencido estas resistencias. En las pruebas se ha visto que el resultado es más transparencia". Resistencias que venían en muchos casos desde los jugadores que salían ganando con el modelo aún vigente. "No tienen por qué ser sustituídos. Ya se han visto en otras partes del mundo casos que se ha producido el desacoplamiento, sin tener otros vendedores. No se les reemplaza, sino que se les pide que se adapten a la nueva situación".

A las operadoras no les terminan de cuadrar las cuentas del 5G. Del 5G de verdad, no esa versión 'lite' que se ha desplegado utilizando y mejorando las redes que dan vida al 4G. Un parche temporal que, aunque sirva para meter la punta del pie en la nueva generación de internet, no les permite exprimir plenamente sus virtudes, como puede ser la latencia y el soporte para conectarse a muchos dispositivos, elementos claves para la aplicación de esta tecnología a entornos industriales, donde parece residir gran parte del negocio. El coste en esta ocasión podría dispararse hasta cuatro o cinco veces si lo comparamos con el capital que hubo que movilizar para poner en pie el 4G.

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