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¿Nos hemos autoconfinado contra ómicron? El impacto de la sexta ola, en nuestro día a día
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MENOS RESTRICCIONES QUE EN 2020

¿Nos hemos autoconfinado contra ómicron? El impacto de la sexta ola, en nuestro día a día

Los datos arrojan una situación peculiar en las últimas semanas. Suben los viajes al supermercado y las farmacias, pero caen los desplazamientos al trabajo

Foto: Vista de la calle Preciados (Madrid) la víspera de Navidad. (EFE/Juanjo Martín)
Vista de la calle Preciados (Madrid) la víspera de Navidad. (EFE/Juanjo Martín)

"Estaba como con catarro. Tuvimos algún caso a nuestro alrededor. No habíamos salido de juerga, pero tampoco nos habíamos quedado en casa. Además, seguíamos yendo a la oficina", cuenta Lucía, una joven de 29 años residente en Madrid. "Hablamos de hacernos un test, pero no lo conseguimos hasta el 24. Como andábamos preocupados, les dijimos a mis suegros que no bajábamos ni a comer ni a cenar. Dimos negativo, pero nos daba cosa", añade. La opción de la PCR la descartó, porque "es un pastón" y "porque igual te tienes que tirar cuatro o cinco horas en la cola".

A David le pasó lo mismo por la cabeza. "Como los test no nos daban mucha seguridad, cené solo con mi pareja en Nochebuena. Y con mis padres comimos en Navidad, pero con todo abierto y sin mis hermanos. En Año Nuevo irán ellos y nosotros nos volveremos a quedar los dos", explica. Lleva teletrabajando desde el 15 de diciembre. "Nos hacían ir al menos dos días por semana. Había quien no iba más y quien iba los cinco. Cancelaron la fiesta de empresa unos días antes y dijeron que todos en remoto hasta finales de enero", añade. "Tampoco estoy saliendo mucho. La compra y alguna quedada con poca gente. No sé si autoconfinarme, pero ya te digo que hago menos vida que hace un mes. He cancelado comidas, cines y alguna historia más".

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Jade sí se tuvo que autoconfinar. Un sábado se levantó como con "resaca", después de unas cañas la tarde anterior. No le dio más importancia. Una más. Unos días después, en los que apenas salió de casa, el malestar seguía. Pudo hacerse un test de antígenos. Positivo. No consiguió hablar con su médico casi hasta una semana más tarde de su positivo, pasado ya el día de Navidad. "Porque se me ocurrió hacerme la prueba. Si no, camino a Jaén".

Lucía, David y Jade son solo tres de los muchos españoles que han tenido que improvisar o abortar sus planes ante el avance desatado de la sexta ola, de la que todos responsabilizan a la variante ómicron, que apunta a tener efectos menos graves a cambio de ser tremendamente más contagiosa. Muchos tienen la sensación de que a su alrededor se está produciendo una Navidad más atípica, incluso, que la de 2020, con más cancelaciones o planes en 'petit comité'. Pero ¿esto es cierto?, ¿nos estamos quedando más en casa a pesar de que no hay ni restricciones ni toques de queda como hace 12 meses?, ¿nos hemos autoconfinado por ómicron?

Los datos de movilidad que Google recopila desde que la pandemia irrumpió en nuestras vidas indican que se ha recobrado más actividad que en las pasadas fiestas. Sin embargo, como se apuntaba anteriormente, las restricciones eran mayores por aquel entonces. La mayor dificultad para hacer vida normal era el confinamiento perimetral de todas las comunidades autónomas, excepto Canarias y Baleares, que el Gobierno decretó entre el 23 de diciembre y el 6 de enero para limitar los movimientos. Aunque la medida se moduló de diferente forma en cada región, todas hicieron ciertas concesiones. Junto a las habituales excepciones como los viajes laborales o el regreso a la residencia habitual, se relajaron estas medidas en días clave como el 24 y 25 de diciembre o el 1 y 2 de enero. Es decir, sí se volvía a casa por Navidad.

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También había toque de queda generalizado, que no permitía estar más allá de la 1:30 fuera del hogar en el mejor de los casos. Además, como está sucediendo ahora, cada región podía imponer medidas más restrictivas.

El escenario en 2020 daba menos opciones a la movilidad, pero el repunte de contagios provocado por ómicron ha frenado parte de la recuperación de los movimientos. Hay una excepción evidente: la afluencia a farmacias y tiendas de alimentación. A las compras para las cenas de Nochebuena y el almuerzo en Navidad se suma la fiebre por conseguir test de antígenos, que ha disparado las visitas a las farmacias. Aunque hay más gente que el año pasado en las estaciones de transporte público (metro, tren o autobús), los niveles siguen estando por debajo de la época previa a la pandemia.

No se aprecian grandes diferencias entre los cambios de movilidad registrados en cada comunidad autónoma. Todas ellas han incrementado las visitas a establecimientos de alimentación y farmacias en los últimos días. Y también en todas los niveles de asistencia al trabajo están por debajo del periodo de referencia (el primer mes del año 2020).

Sí hay niveles distintos de confinamiento si se miran los datos de estaciones de transporte, que muestran las tendencias en el metro, los trenes o los autobuses. En Extremadura, Galicia y Castilla y León, la movilidad supera la del periodo de referencia (primer mes de 2020). Y en Andalucía prácticamente está en los niveles habituales prepandémicos. Pero el resto de comunidades autónomas todavía están por debajo, aunque llevan así desde noviembre y los datos no reflejan un impacto evidente de ómicron.

Marcha atrás con la presencialidad

Una de las cosas que más están condicionando el actual escenario es el retorno, forzoso en algunas empresas, al teletrabajo. En marzo de 2020, millones de personas se vieron de la noche a la mañana abandonando su oficina, sin tener claro cuándo volverían. Aquello supuso un reto en muchos niveles, incluso para las telecomunicaciones patrias, que tuvieron que soportar a medio país dando el callo desde casa.

En los últimos días, los datos del tráfico en Madrid sí que apuntan a ese autoconfinamiento, al menos en el ámbito laboral. En la M-30, durante la hora punta de la mañana, las retenciones han caído de forma similar este año a como lo hicieron el año anterior, con más medidas restrictivas. Incluso el pasado viernes 17, la caída fue superior a la del mismo día de la semana en 2020. Las cifras muestran cómo desde el martes 14 el tráfico en la M-30 se redujo de forma más repentina a la que se vivió en 2020, cuando la evolución fue más sostenida. Las cifras, no obstante, se ven asimismo afectadas por las vacaciones de las que algunos disfrutan estos días.

El pasado verano, coincidiendo con el avance en la campaña de vacunación y las buenas expectativas para llegar a los objetivos marcados por la administración, hizo que muchas empezasen a desactivar estos planes de contingencia y recuperasen la presencialidad o gran parte de ella. En otoño esta tendencia se reforzó. Según el INE, en el tercer trimestre, solo un 8% de la fuerza laboral en España eran empleados en remoto. La cifra era mayor a 2019, donde apenas rozaba el 5%, pero estaba lejos del 30% que se llegó a superar durante el confinamiento.

Sin embargo, ahora muchas empresas han decidido dar marcha atrás por la situación sanitaria. Entre las grandes corporaciones, nombres como Telefónica, Orange, Mapfre, Endesa o el Santander han vuelto a teletrabajar o, por lo menos, han suspendido la obligación de acudir parcial o totalmente en esta fechas. Y lo mismo está ocurriendo en cientos de pequeñas y medianas empresas. También algunas CCAA han optado por soluciones similares entre el funcionariado público por el auge de ómicron. Algo que se está dejando notar en las cifras de tráfico de las grandes ciudades como Madrid, donde se están produciendo descensos en los kilómetros de retenciones y de entradas en el centro.

"Estaba como con catarro. Tuvimos algún caso a nuestro alrededor. No habíamos salido de juerga, pero tampoco nos habíamos quedado en casa. Además, seguíamos yendo a la oficina", cuenta Lucía, una joven de 29 años residente en Madrid. "Hablamos de hacernos un test, pero no lo conseguimos hasta el 24. Como andábamos preocupados, les dijimos a mis suegros que no bajábamos ni a comer ni a cenar. Dimos negativo, pero nos daba cosa", añade. La opción de la PCR la descartó, porque "es un pastón" y "porque igual te tienes que tirar cuatro o cinco horas en la cola".

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