"Se piensan que esto es Corea del Norte": así le colaron el Black Friday a los ayatolás
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REBAJAS HASTA EN TUS PRINCIPIOS

"Se piensan que esto es Corea del Norte": así le colaron el Black Friday a los ayatolás

Países como China, Irán o Venezuela han versionado la fiesta de las rebajas que nació en EEUU y que medio Occidente celebra como pistoletazo de salida de la campaña navideña

Foto: Momento de la gala que monta Alibaba para hacer recuento de sus ventas en el 11.11. (Reuters/Aly Song)
Momento de la gala que monta Alibaba para hacer recuento de sus ventas en el 11.11. (Reuters/Aly Song)

En 2015, Ramtin Monazahian trató de hacer algo que sobre el papel puede ser equiparable a pedir una ensalada en una cadena de comida rápida: introducir el Black Friday en Irán. "Muchísima gente ni siquiera había oído hablar de ello", confesó al periódico 'The Guardian' este empresario de origen germano-iraní. La maniobra de este hombre, fundador de Bamilo, una de las primeras 'startups' de comercio 'online' que surgieron en aquel país, escoció al régimen de los ayatolás, que torpedearon la iniciativa de todas las formas posibles. La razón, considerar esa fecha como uno de tantos inventos de la factoría cultural estadounidense.

Foto: Jeff Bezos abandona la dirección de Amazon. Foto: EC Diseño.

Algo a todas luces incompatible con la bandera antiimperalista que ondean los líderes locales. Tras ese primer gatillazo, Monazahian no se rindió. Un año después, 'reempaquetó' su idea. Combinó dos vocablos del persa. 'Haraj', que significa ventas, y 'jome', que significa viernes. La maniobra evasiva funcionó y el 'Harajome' es a día de hoy una jornada consagrada en el país de Oriente Medio, donde se vive una orgía consumista similar a la que estos días se celebra en Estados Unidos y medio Occidente con la fiesta de descuentos que da el pistoletazo de salida a la campaña navideña.

"Lo que hizo Alibaba por China con el Día de los Solteros, queremos hacerlo por Irán", confesó el directivo en su momento. El CEO de Bamilo tenía muy claro qué modelo había que seguir: el de Jack Ma, quien logró convertir una 'chufla' iniciada en los círculos universitarios en un festival de compras que en su última edición, según los datos de la propia empresa, movió 84.540 millones de dólares en ventas. Hace una década, en 2011, solo movía 8.200 millones.

Así colapsan las webs en Irán

Aunque hoy en día Bamilo ya no existe (se fusionó en 2019 con la compañía de reparto Snapp!), su proyecto de importar el Black Friday a Irán ha resultado todo un éxito. Los portales de compañías de comercio electrónico iraníes como Torob, Rojashop, Banimode o la gigante Digikala —denominado frecuentemente como el Amazon de Irán por su enorme peso, siendo la tercera página web más visitada del país— lucen esta semana gigantescos anuncios en negro que promocionan el día de rebajas.

La fórmula ‘Harajome’, no obstante, no caló del todo y cada empresa utiliza hoy en día su propia denominación, como ‘Jome ta Jome’ (de viernes a viernes). Otras han abandonado la cautela propia de 2015, empleando directamente el vocablo Black Friday, con pronunciación inglesa y deletreado en farsi. Ninguna, eso sí, traduciría directamente 'viernes negro' al idioma persa ('jome-ye siyah'), pues así es como se conoce el 8 de noviembre de 1978, fecha en que al menos 64 manifestantes fueron asesinados por las fuerzas del sha durante la Revolución iraní.

Un empleado de una de estas compañías iraníes contactado por Teknautas asegura que la popularidad de este periodo de descuentos se ha disparado en los últimos años. “Hoy en día, la gente está muy acostumbrada a ello y muchos esperan a que lleguen esos días para realizar sus compras”, explica. Durante el viernes de marras, el tráfico en estos portales digitales, especialmente en los que ofrecen electrónica de consumo, es tal que las páginas web suelen colapsar, incapaces de satisfacer la masiva demanda. “Normalmente, nuestro portal se cae los Black Friday, hay demasiadas personas. El año pasado, los colapsos se extendieron hasta el lunes. Es más popular que nunca”, admite el trabajador iraní, que solicita mantenerse en el anonimato.

placeholder Imagen del portal Dikigala, uno de los que celebran el Black Friday iraní. (EC)
Imagen del portal Dikigala, uno de los que celebran el Black Friday iraní. (EC)

El contraste ente la narrativa antiimperialista del actual ejecutivo ultraconservador de Ibrahim Raisi —su facción política, los principalistas, organiza frecuentes marchas cuyo grito principal es “Muerte a América”— y la creciente evidencia de que los iraníes quieren consumir como todo hijo de vecino es un reflejo de la realidad de un país en el que hay una profunda desconexión entre Gobierno y ciudadanía. “La gente del resto del mundo piensa que en Irán no sabemos nada sobre lo que ocurre en Estados Unidos”, indica el empleado. “Creen que esto es Corea del Norte, pero la realidad es totalmente distinta. Los medios extranjeros solo hablan del Gobierno iraní y de sus partidarios e ignoran la experiencia del pueblo iraní, que no tiene nada que ver”, sentencia.

Célebres regateadores y amantes de una buena jornada de compras, los ciudadanos iraníes tienen una edad promedio de 32 años, 12 menos que la española. La mayoría cuenta con Facebook o/e Instagram, habla inglés y está al tanto de las tendencias internacionales. Aunque sienten el peso económico tras años de sanciones lideradas por Estados Unidos, eso no significa que compren el discurso que viene del Gobierno. En las elecciones presidenciales celebradas este año (en las que fueron vetados todos los candidatos que pudieran plantarle cara a Raisi) únicamente participó un 48,8% de la ciudadanía, el porcentaje más bajo de su historia.

El 11.11 abrió el otro camino

En lo que respecta a la fiebre del consumismo, Irán no es una excepción. Pocos países pueden serlo en una era en la que cualquiera con un smartphone de cuatro duros puede enterarse de lo que ocurre del otro lado del continente, océano o planeta. "El Black Friday se ha convertido en una tradición mundial en un momento en el que todas las culturas del mundo se interconectan con la ayuda de los medios de comunicación de nueva generación", resume Deniz Unay, experto tecnológico asentado en Turquía —donde esta época de rebajas también se ha vuelto un fenómeno masivo en los últimos años— a la agencia estatal Anadolu.

Foto: Foto: Reuters.

"Cuando yo llegué aquí, si te soy sincero, pensaba que esto del 11 del 11 era algo más antiguo, como una fecha o una tradición súper arraigada y que eso había derivado en el tema de hacerse regalos y demás", cuenta un empleado de una importante compañía de aquel país con mucha presencia en Europa. "Luego te enteras que esto se hace desde 2009 y que tiene origen en una chuminada que empezó en los noventa y te quedas un poco frío", bromea. Y es que el Día del Soltero, la mayor alternativa al Black Friday que se ha conseguido articular fuera del paraguas de Estados Unidos, surgió por generación espontánea en la universidad de Nanjing, en 1993. Allí los estudiantes se inventaron el 'Guanggun Jie' (Día del Soltero) como contrapunto a San Valentín.

Esta idea peregrina, intercambiarse regalos para celebrar su soltería, no tardó en expandirse como una oposición oficiosa a la presión que existe en aquel país porque los jóvenes contraigan matrimonio lo más rápido posible y cumplan con el modelo tradicional de familia. La elección del 11 de noviembre no es casual: los cuatro dígitos representan las ramas de un árbol completamente desnudas.

Aquello fue el caldo de cultivo perfecto para que Ma, que ha conseguido levantar el homólogo chino de Amazon (incluso tiene su división de servicios 'cloud' al estilo de AWS), encontrase una fecha en la que versionar la tradición estadounidense. El invento le sirvió para sacarse de la manga un día de promociones salvajes. La primera edición fue en 2009, animando a aquellos que vivían sin pareja a darse un caprichito. Esa particularidad no tardó en diluirse. La propia empresa empujó al 11.11 a convertirse en un fenómeno de compras demográficamente global y no solo en algo para solteros.

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Empleados de JD, durante el pasado Singles Day. (Reuters/Tingshu Wang)

La fórmula ha funcionado. Según Bloomberg, la facturación de este evento ya consiguió hace tres años superar el volumen de ventas que mueven en EEUU entre el Black Friday, que arranca el día después de Acción de Gracias; y el Cyber Monday. Las cifras ofrecidas siempre han levantado las suspicacias de las autoridades estadounidenses, lugar donde cotiza la compañía, por el temor a que estas pudiesen estar ligeramente infladas.

Aunque la idea partió de Alibaba, la competencia patria no tardó en subirse al carro. JD, otro gran gigante del 'e-commerce' chino, inició este año las ventas el 31 de octubre. El resultado, una vez finalizó la campaña, fueron más de 50.000 millones de dólares en envíos. Esta festividad se ha ido extendiendo paulatinamente a otros países del entorno. También ha llegado a estas latitudes, pero con mucha menor aceptación que en el sudeste asiático. Especialmente significativa fue la adopción en Indonesia, que trasladó su 'Harbolnas', como se denomina allí esta efeméride, desde 13 de diciembre al 11 de noviembre.

Foto: Uno de los centros logísticos de JD. (Foto: JD)

"Aquí el principal patrocinador de esto es Aliexpress, que es propiedad de Alibaba", cuenta un trabajador de otra empresa de electrónica. "Tu implicación dependerá mucho de cómo sea tu relación con ellos", agrega. Compañías y marcas que tienen fuertes 'partnerships' con esta plataforma diseñan ya una campaña que empieza a principios de noviembre y ya engancha con el Black Friday. "Pero sea como sea, no tiene nada que ver con la implantación que tiene el Black Friday", confiesa una empleada de otro conocido fabricante. "Ese es el plato fuerte para la mayoría".

En Venezuela, todo por el consumo

Venezuela es un país en el que las cifras económicas hace tiempo que dejaron de tener sentido. Solo por mencionar unas cuantas: 21 trimestres consecutivos en recesión, una hiperinflación anual que en 2018 alcanzó el 1.698.488% y 14 ceros que han tenido que ser eliminados del bolívar, la divisa nacional, para lidiar con la depreciación (un bolívar de hoy son 100.000.000.000.000 de bolívares de los de 2007, es decir, 100 billones más). Son números que, por absurdos, ya ni sorprenden a los venezolanos. Lo que sí supuso una sorpresa mayúscula fue cuando, en 2019, los centros comerciales del país anunciaron que celebrarían por primera vez en su historia el Black Friday.

¿Cómo reaccionó el Gobierno de Nicolás Maduro ante tal anuncio? De un presidente que tantas veces ha condenado “los antivalores acumulados de la sociedad capitalista de consumo”, cabría esperar una crítica demoledora. Pero resulta que, días antes, el Ejecutivo chavista había hecho una proclama todavía más extraña: las fiestas de navidad se adelantaban a noviembre.

placeholder Fotografía de un aviso de ofertas por Black Friday en una tienda, en Caracas (Venezuela), durante el pasado año. (EFE/Miguel Gutiérrez)
Fotografía de un aviso de ofertas por Black Friday en una tienda, en Caracas (Venezuela), durante el pasado año. (EFE/Miguel Gutiérrez)

Para el Ejecutivo venezolano, cualquier herramienta que le permita potenciar el consumo interno en el país y distraer a una población (lógicamente) hastiada es un plus. Por ello, lejos de protestar, recibió con los brazos abiertos la llegada del Black Friday al país. De hecho, esta campaña solo fue posible porque Maduro impulsó —tras años de calificar a la divisa estadounidense como moneda "criminal"— la dolarización de la economía de Venezuela. De este modo, la minoría de la población que contaba con poder de compra tras años de ahorrar en dólares comprados en negro, una práctica común contra la hiperinflación, pudo usarlos para aprovechar unas rebajas que alcanzaban el 80% de descuento en establecimientos cuya mercancía llevaba años paralizada.

Desde entonces, nada frena al Black Friday venezolano. Ni siquiera la pandemia. Entre mascarillas, gel desinfectante y colas, el año pasado los centros comerciales volvieron a celebrar la fiesta de las rebajas. Ya para entonces, el pago predominante en las tiendas era en dólares. Este 26 de noviembre, se espera una asistencia aún más masiva que la de años anteriores, cuando las filas ya daban la vuelta a la manzana. El Gobierno de Maduro lo ha facilitado al anunciar una flexibilización casi total de las restricciones pandémicas durante los meses de noviembre y diciembre. No es de extrañar. Después de todo, un año más, ya es Navidad en Venezuela.

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