El acierto de Apple que nadie esperaba con el MacBook y una polémica que olvidarás pronto
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EL IPHONE NO SORPRENDE, ESTO SÍ

El acierto de Apple que nadie esperaba con el MacBook y una polémica que olvidarás pronto

En un año, han conseguido pasar de ser un invitado prometedor a ser protagonista de la fiesta de Intel y AMD con los nuevos procesadores de unos MacBook que ahora llegan con 'notch'

Foto: Tim Cook, en una imagen de las facilitadas por Apple tras la 'keynote'. (Reuters)
Tim Cook, en una imagen de las facilitadas por Apple tras la 'keynote'. (Reuters)

Para Apple la presentación del iPhone es a lo que Loterías y Apuestas del Estado el 22 de diciembre. Es el día en que todos, interesados y no tan interesados, tienen sus ojos puestos en el escenario de Cupertino de la misma forma que los que esperan un pellizco de suerte tienen las orejas puestas en los gorgoritos de los niños de San Ildelfonso. Pero, una vez la fortuna pasa de largo, todo lo que viene después sabe a poco.

En ese contexto, el evento que los de Cupertino celebraron ayer suele ser percibido como una especie de Lotería del Niño, que genera una emoción y una atención contenida. Es lógico. El teléfono de los californianos supone alrededor del 50% de los ingresos de la compañía. Sus ordenadores mucho menos. En las últimas cuentas trimestrales, un 10%. Es una división que 'lucha' con el iPad y ese cajón de sastre llamado 'Accesorios' para no ser el furgón de cola en lo que se refiere a las ventas de la manzana.

Hablemos menos del iPhone

Pero este lunes la sensación es diferente. Quizás este año para los parroquianos de Apple el premio gordo no ha llegado con el iPhone. El teléfono está maduro y cada año es más difícil encontrar una vuelta de tuerca que asombre al gran público o que realmente arrastre a tantos, como ocurría en el pasado, a renovar sus equipos. Sin embargo, con los MacBook la compañía ha recuperado frescura y capacidad de sorpresa.

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Foto: EFE.

El año pasado lo hizo diciendo que se emancipaba de Intel y su arquitectura x86. Dio un primer paso con el M1, un procesador de diseño propio basado en las creaciones de la británica ARM y fabricado por TSCM, esa empresa taiwanesa que se ha destapado como un actor fundamental para nuestras vidas tecnológicas debido a la crisis de los semiconductores.

No es que estuviesen desahuciados ni mucho menos, pero lo cierto es que los portátiles y los ordenadores de la compañía habían perdido algo de lustre. El público objetivo los seguía utilizando sí, pero el cuerpo les pedía más. No hay que olvidar que los fabricantes que utilizan el sistema operativo de Microsoft tienen una potente estructura de distribución para hacer que acabes teniendo uno de sus equipos y no uno que funcione con macOS. Por muchos avances que presente Apple, habrá personas y empresas que seguirán apostando por Windows por escalabilidad, posibilidades, plataforma de trabajo o por precio.

Muchos de esos argumentos seguirán este martes sobre la mesa. Pero los estadounidenses han conseguido anular en la última 'keynote' muchos otros. El rendimiento difícilmente va a ser un pero en la mayoría de casos.

Hay argumentos para decir no a los Mac, pero el procesador no será uno de ellos

El primer motor 'made in Cupertino' consiguió una relación entre rendimiento y autonomía muy buena para el común de los mortales y ciertos, algunos, perfiles profesionales. Los M1 aparecían como procesadores para ordenadores que, sin embargo, estaban basados en una tecnología que tradicionalmente se utilizaba en los teléfonos móviles por una razón: eran capaces de ofrecer la suficiente potencia y una autonomía a la altura de lo que se espera en una máquina así. Pero un 'smartphone' no es un portátil ni un iPhone o un iPad es un MacBook. Quedaban cosas en el tintero. La principal, saber qué músculo era capaz de llegar a tener esta tecnología, si un procesador ARM era capaz de tener una potencia capaz de absorber las tareas más pesadas y especializadas.

Una ensalada de cifras que impresiona

Todavía falta conocer las primeras pruebas más allá del laboratorio, pero las iteraciones del M1 tienen una carta de presentación muy buena. Parecía que iba a haber solo un nuevo procesador sobre la mesa, pero fueron dos. Aunque alguno de ellos era digno incluso de llevar el nombre M2, Apple decidió optar por las coletillas Pro y Max, como ha hecho en otras ocasiones, como sus iPhones o los AirPods. M1 Pro y M1 Max. Dos pura sangre que consiguen, entre otras cosas, disipar muchas dudas sobre el encaje 'profesional' de los MacBook Pro.

El M1 Pro es un chip que tiene hasta 10 núcleos de CPU y 16 de GPU. Importante el 'hasta'. La versión de entrada, por ejemplo, ofrece ocho y 14, respectivamente. Cuenta con casi 34.000 millones de transistores, que se han podido encajar en la pieza de silicio gracias a una arquitectura de cinco nanómetros. Soporta hasta configuraciones de 32 GB de RAM, puede mover dos monitores externos y la memoria cuenta con un ancho de banda que puede rozar picos de 200 gigas por segundo.

placeholder Un momento de la presentación de ayer. (EFE)
Un momento de la presentación de ayer. (EFE)

Si este procesador es un ejercicio de definición y musculación llamativo, el M1 Max es un ejercicio de culturismo. Potencia bruta elevada al máximo nivel. Hablamos de 10 núcleos de CPU, pero hasta 32 de GPU. El número de transistores sube hasta los 57.000 millones. Puede aguantar hasta 64 GB de RAM, dar señal a tres monitores externos y una televisión 4K al mismo tiempo y su memoria puede lograr tasas de transmisión de hasta 400 gigas por segundo.

¿En qué se traduce esta ensalada de datos? Por una parte, que algunas configuraciones con el M1 Max pueden ofrecer un rendimiento gráfico hasta 13 veces superior al que pueden ofrecer procesadores Intel que vienen con la GPU integrada. Si no sabes la importancia de estas tres siglas, sin entrar en demasiados vericuetos técnicos, basta con que sepas que es el corazón de una tarjeta gráfica.

Una pieza fundamental para resolver los cálculos que nos permite editar vídeos en altísima resolución, disfrutar de nuestros juegos en pantalla y otras tantas actividades pesadas. Además, insisten, en que la fuerza bruta no se verá resentida cuando se utilice en un portátil, gracias a los núcleos de alta eficiencia que incluyen sus procesadores. Apple es meridianamente clara: un MacBook equipado con el M1 Max, su mejor mula de carga, hará el mismo trabajo que un PC compacto profesional gastando un 40% menos.

El M1 Pro es un ejercicio de musculación bueno. El M1 Max es puro culturismo

Esa es la otra gran lectura: la gestión energética. El primer M1 demostró una buena habilidad, pero estaba lejos de ser una pieza Pro. La verdadera prueba de fuego estaba en cuanto se le exigiera más potencia. Y, según sus datos, lo ha logrado. En ambos casos. Con el M1 Pro, el procesador más modesto de los presentados hoy, puede llevar a cabo las mismas tareas que un procesador con GPU integrado de PC equivalente consumiendo hasta un 70% de batería menos. Es como si un coche fuese capaz de correr a 300 kilómetros por hora y a la vez fuese capaz de ahorrar gasolina mientras los otros conductores que le mantienen ven cómo el indicador de combustible baja a toda velocidad. No hay que olvidar que dependiendo el tamaño escogido son capaces de dar hasta 17 o 21 horas de servicio por carga.

Una reconciliación y... ¿un nuevo público?

De esta manera, Apple se reconcilia con un grupo que había dejado algo abandonado en los últimos tiempos: los perfiles profesionales. Ya habían recuperado el favor de muchos de ellos el año pasado, pero ahora probablemente borren las reticencias de los más reservados. Incluso, por capacidades, podría convencer a algún 'gamer', un público poco de los de Cupertino.

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Foto: EFE.

Lo presentado hoy, sobre el papel, poco o nada tiene que envidiar en términos de CPU o GPU a portátiles especializados que le doblan en precio. Tradicionalmente, la manzana se estampaba contra la pared por un simple motivo: sus equipos no eran buenos para jugar. Había gráficas mucho más potentes a costes mucho más contenidos. Quizás, a falta de que se confirmen los buenos presagios en las pruebas reales por parte de los especialistas, se haya dado la vuelta a la tortilla.

Otra cosa muy diferente es que los desarrolladores de los juegos estén convencidos o vayan a adaptar sus creaciones a macOS, después de años con el chip de Windows en la cabeza. En la parte de los usuarios también entran otras cosas como la facilidad para cambiar componentes o repararlos, algo por lo que Apple precisamente no suele destacar.

¿Necesita 'notch' el MacBook?

Apple ha tomado otras buenas decisiones. Un portátil es eminentemente un equipo para trabajar. Y deja muy claro el tipo de profesionales a los que quiere dirigirse con estos equipos. Trabajadores que muchas veces requieren cosas tan sencillas como un lector SD a mano o un puerto HDMI. En el pasado, pensando en un usuario más generalista, prescindió de estas conexiones con un fin. Crear equipos más minimalistas. Ahora da marcha atrás y particularmente me parece un acierto.

Más cuestionable es la opción de poner un 'notch' coronando la pantalla. Es cierto que los ordenadores portátiles de Apple pedían a gritos un rediseño de esos marcos gruesos y abultados que llevaban años sin modificarse, pero no sé si es la mejor opción o está bien ejecutada. Me surgen dudas sobre cómo se verán cosas como las pestañas o los menús a todo el ancho que pongan los desarrolladores y si se aprovecharán las orejas que quedarán a ambos lados. Me pregunto por qué no se ha aprovechado y se ha implementado Face ID en los equipos de Apple.

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Foto: Apple.

Es un sistema de reconocimiento facial, prácticamente el único en el mundo de la electrónica de consumo, que goza de bastante popularidad gracias a la fiabilidad demostrada. Creo que es una oportunidad perdida utilizarla solo para la 'webcam', aunque estoy convencido que esta es una polémica que hace mucho ruido en un primer momento, pero acaba silenciada muy poco después. Si no, recuerden lo que ocurrió con el iPhone. Si la ceja puede generar algo de discusión, donde parece que hay mucho más consenso es en el adiós a la TouchBar, una funcionalidad que no ha logrado enganchar a la gente.

El puerto HDMI o el lector de SD era algo que había que recuperar en un portátil profesional

Como siempre, en toda presentación de Apple, está el asunto de los precios. Los nuevos MacBook Pro no son en absoluto baratos. Son caros. Parten, en la configuración más sencilla, por encima de los 2.000 euros. Es probable que digas que no necesitas muchas de las novedades que traen estos aparatos. Por eso se llaman Pro, porque están pensados para un perfil profesional con unas necesidades que cualquiera no tiene y que cualquier equipo no puede cubrir. Creo que es de justicia decir que este MacBook Pro si es un MacBook Pro y no tanto el de 2020.

Aquel modelo, de poco más de 13 pulgadas, queda ahora para un público más general o trabajadores sin tanta carga. Es lógico el proceder que han seguido: primero a por un público general, menos exigente, y luego a crear portátiles para los más especializados. Sin embargo, el usuario de a pie, el que quiere un ordenador con la manzana estampada en su parte superior puede verse tentado también por el MacBook Air, algo más barato y que perfectamente puede estar a la altura de lo que necesita una gran mayoría.