El iPhone 13 tiene lo mejor y lo peor de Apple y a pesar de todo se va a vender como churros
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UNA SEMANA PROBÁNDOLOS

El iPhone 13 tiene lo mejor y lo peor de Apple y a pesar de todo se va a vender como churros

La renovación del teléfono más vendido de la manzana es una puesta a punto de batería y cámara. La versión Mini intenta mejorar la autonomía, el error que lo condenó el año pasado. La pregunta es si merece la pena renovarlo ahora

Foto: Vista del iPhone 13 y el iPhone 13 Mini. (Foto: EC)
Vista del iPhone 13 y el iPhone 13 Mini. (Foto: EC)

Apple decidió celebrar el décimo aniversario de su teléfono estrella con el lanzamiento del iPhone X. Además de un rediseño profundo, fue la primera vez que la versión básica de uno de sus modelos rompía la por aquel entonces pudorosa barrera de los 1.000 euros. Pero no fue lo único que sacó de la chistera. A sabiendas de que aquello era una inversión que ni muchos de los que quieren uno de sus 'smartphones' están dispuestos a hacer, acompañaron el lanzamiento con el iPhone 8, una opción más modesta.

En esa ocasión, aquella propuesta quedó eclipsada. Un año después, cuando apareció el Xs, retomaron la idea y de ahí nació el iPhone Xr. Un modelo de última generación más modesto, con recortes en la cámara o en la pantalla y con un diseño diferente a cambio de tener un precio más ajustado. La fórmula funcionó: ese terminal no solo fue el más vendido de su catálogo, fue el más vendido en toda la industria aquel año. El iPhone 11 repitió la jugada con idéntico resultado. El iPhone 12, aunque no fue tan contundente, fue el terminal más demandado de la anterior generación, ligeramente por delante del modelo Pro.

Ahora les toca al iPhone 13 y al iPhone 13 mini, con los que he pasado una semana larga. El reto es claro: repetir la jugada y convertirse en otro móvil de masas. El segundo modelo, el compacto, tiene además la tarea de levantar la tibia acogida que tuvo su predecesor por las dudas que generaba lo corta que resultaba su autonomía.

Foto: Foto: EC

A diferencia de lo que ocurre con los Pro, que llegue una nueva generación de estos terminales no jubila la anterior, sino que la rebaja, haciendo que muchos opten por comprar el modelo del año anterior. Y no son precisamente pocos. En algunos momentos del año, estamos hablando de que uno de cada cuatro o uno de cada cinco móviles (según datos de Counterpoint) que coloca la manzana pertenece a una generación anterior. Una tendencia impulsada por el hecho de que cada vez los saltos entre un modelo y otro son menores y que los componentes (y el 'software') son capaces de envejecer mejor. No en vano, el ciclo de renovación se sitúa ahora una media de tres o cuatro años.

A la hora de la verdad, es probable que el iPhone 13 genere muchas más preguntas en su posible comprador que los interrogantes que despiertan los iPhone Pro en quienes se inclinan por el pata negra de la familia. Porque este dispositivo está pensado para lo que está pensado: ofrecer la experiencia del iPhone a un coste más razonable y, por tanto, los que lo compran lo hacen pensando en ahorrarse un dinero, que ya se sabe que el bolsillo es el órgano más sensible del ser humano. ¿Merece la pena el iPhone 12 ahora que está rebajado? ¿Qué me pierdo por decir no al Pro? ¿El 13 o el 13 Mini? ¿Merece la pena jubilar mi iPhone 11 o mi iPhone Xr?

Partimos de la situación de que el kilo de iOS no es barato. Pero es lo que tiene ofrecer algo que absolutamente nadie más puede ofrecer. Y la gente, por ahora, parece dispuesta a pagarlo. El iPhone 13 y el 13 Mini además son 'víctimas' de una particular paradoja. Apple mantiene siempre una postura conservadora en lo de meter nuevos ingenios a sus terminales. La madurez que han logrado los teléfonos móviles en general hace que a veces les cueste vender los avances de los modelos Pro y explicar el verdadero alcance de los mismos, incluso a algunos de los que guardan cierta simpatía por sus dispositivos. Por este motivo también tiene que andar con cuidado a la hora de dar rienda suelta al iPhone 13, no vaya a pasarse de frenada y arrastrar a indecisos que duden entre el modelo básico o el más premium.

Casi indistinguible del 12

El iPhone 13 es a simple vista casi indistinguible del 12. Solo maneja un 'notch' más pequeño (un cambio simbólico, porque el espacio ganado en realidad no se está aprovechando para nada), tiene un perfil más grueso, un peso mayor y las lentes de la parte trasera han cambiado de posición, ya no están en vertical sino en diagonal. El motivo de este último cambio es el mayor tamaño de los sensores. Por lo demás, tenemos un cuerpo exactamente igual.

placeholder iPhone 13 versus iPhone 13 Mini. (M. Mc.)
iPhone 13 versus iPhone 13 Mini. (M. Mc.)

Eso incluye resistencia al agua IP68 y puerto 'lightning', a pesar de que ya andamos en 2021 y hasta en Bruselas andan pergeñando una norma para que todo dispositivo electrónico tenga conexión USB tipo C. Los colores, en este caso, disponibles son rosa claro, azul oscuro, blanco, negro y rojo. Nada de verdes, amarillos o corales, que se estrenaron con el XR y han quedado descartados según pasa el tiempo.

No se puede criticar mucho esta decisión de mantener el diseño prácticamente inalterado. Ha funcionado y a la gente les ha gustado. Quizá lo más reprochable sea el mantener la ceja de su parte superior y no haber planteado un sensor de huellas bajo la pantalla, más aún después de un año y pico como el que llevamos con la pandemia y las mascarillas. Pero esa decisión también sería el fin de Face ID, el único sistema de reconocimiento facial que ha conseguido ser utilizado de manera masiva en parte al nivel de fiabilidad y seguridad conseguido hasta ahora.

Si la del iPhone 13 Pro es una renovación menor, lo del iPhone 13 es simple y llanamente una puesta a punto. Sí, trae unos sensores en su cámara más grandes que mejoran la experiencia de tomar fotos y videos como gran novedad. Pero todo lo demás son las actualizaciones esperables y exigibles: más batería, más memoria y nuevo procesador. La pantalla vuelve a ser una OLED, Retina XDR, como la del año pasado. Se repiten los tamaños de 6,1 pulgadas en el caso del modelo estándar y de 5,4 en el caso del modelo Mini. En ambos manejan una resolución Full HD+. Es algo más brillante que la del iPhone 12, pero particularmente no he notado esas diferencias.

En general cumple tanto en color como en ángulos de visión y luminosidad. Si hay algo de lo que nos podamos quejar es que todavía siga siendo un panel con 60Hz de refresco. Aquí es donde el iPhone 13 y su versión Mini pagan los malabares que tiene que hacer la manzana para dar argumentos al Pro, que viene con un panel de 120Hz. Es una función que hasta que no la pruebas no la echas de menos, sí, pero me cuesta mucho pensar, como Apple pretende hacernos creer, que 60Hz sea una cifra adecuada para un terminal que cuesta 909 en el precio de salida (809 en el caso del más compacto). Cabe esperar que el próximo año, la compañía realice cambios en este aspecto.

Sobre el tamaño de pantalla a escoger, para gustos las pulgadas. Personalmente me gusta la comodidad del Mini, pero lo cierto es que se te puede quedar algo pequeña a la hora de jugar o navegar por internet. Donde pocas objeciones se puede sacar es en el aspecto del rendimiento. Toda la gama monta el A15 Bionic. Un procesador fuera de toda duda y como ya dije en la prueba del iPhone 13 Pro está muy por delante del desempeño que ofrecen Qualcomm o Samsung con sus Exynos. Si a eso le sumas que iOS está hecho a medida del hardware pues comprendes que se pueda manejar holgadamente con 4GB (6GB en el caso de los Pro).

placeholder 'Lightning', en 2021... (M. Mc.)
'Lightning', en 2021... (M. Mc.)

Sin embargo, empiezo a pensar que los de Cupertino deberían ser algo más generosos en este apartado. Con un par de gigas más, el teléfono va estar mejor preparado para envejecer, ahora que la política de Apple es que las nuevas entregas de su sistema operativo cada vez sean compatibles cada vez con dispositivos más antiguos. El único cambio frente a los Pro es que tienen un módulo menos de GPU. Ya les digo que pocos, y cuando digo pocos son muy pocos, van a notar esa diferencia.

Donde los californianos si han abierto la mano, es en la memoria. Ya no hay versión de 64GB. Lo mínimo son 128GB. Otra cosa hubiese sido inaceptable y aun así la cifra a algunos les parecerá corta. Las configuraciones superiores ofrecen 256 o 512.

El reto de la batería

Un apartado importante es el de la batería. Ya es de sobra sabido que el iPhone 12, tanto el normal como el pata negra, supuso un paso atrás en autonomía por un salto al 5G ejecutado de forma mejorable. No es que ahora hayan hecho un ejercicio mayúsculo de optimización. El mérito es del grosor extra de sus terminales.

Si hablamos de solo reproducción de video, el iPhone 13 logra ahora unas 10 horas y media. El iPhone 13 Mini, dos horas menos. Pero nadie utiliza su teléfono únicamente para ver películas, series o YouTube. En un uso mixto, la versión de 6,1 pulgadas se maneja muy bien y todos los días de la prueba me ha dado para llegar al final del día, en las mejores ocasiones, hasta con un 25%, aunque lo normal ha sido estar en torno a un 10-15%. En el caso del modelo compacto, he necesitado en más de una ocasión darle un chute a media tarde para terminar la jornada con algo de sopa en el plato. La opción de un terminal pequeño para los usuarios que sean relativamente intensos en el uso del teléfono sigue siendo, a día de hoy, algo un tanto irreal. No es el drama de la pasada generación, el iPhone 13 mini mejora, pero puede seguir resultando insuficiente para muchos usuarios incluido el que firma estas líneas.

placeholder Vista de la frontal del iPhone 13. (M. Mc.)
Vista de la frontal del iPhone 13. (M. Mc.)

En el aspecto energético, hay otro punto flaco: el de la carga no tan rápida como cabría esperar. Con el cargador rápido oficial (20W), solo he conseguido llenar el 50% del teléfono grande en 30 minutos (60% en el caso del compacto). Es un registro algo justo si lo comparamos con la competencia. Cabe recordar que el adaptador de corriente no está incluido en la caja, así que es probable que más de uno acabe tirando de un cargador de generación pasada.

Una cámara solvente pero coja

El último gran bloque de esta prueba es el de la cámara. El iPhone 13 tiene dos ojos. Así ha sido desde el iPhone 11. Tenemos un gran angular o sensor principal y un ultra gran angular. Nada de teleobjetivo, que nos permita hacer zoom óptico. Eso queda reservado para los Pro. Algo que hace que este terminal se quede un poco cojo si tienes cierta afición por la fotografía. También tenemos limitado el zoom digital. En este caso, solo tenemos cinco aumentos, algo que choca con los 15 digitales y los tres ópticos de los Pro. Está claro que la frontera más visible entre una gama y otra, hasta que lleguen los móviles con pantalla plegable a Apple, va a ser el de la fotografía.

Otra cosa que se pierde es la posibilidad de hacer retratos más cerrados con la lente de 77mm, al no tener el mencionado telefoto. Eso recae, como ya hemos visto en anteriores generaciones, en el sensor princiapl, lo que puede hacer que las fotos con 'bokeh' no queden tan resultonas, entre otras cosas porque se hace por software. Habrá que ver cómo evoluciona el modelo de entrada en el futuro. Personalmente, me parece que la solución más justa sería que Apple incluyese también un zoom óptico en su modelo más modesto (que no olvidemos que sale por 900 euros), aunque no tuviese las mismas capacidades que el de su hermano mayor. Eso sí, una cosa hay que agradecer a los de Cupertino: que no anden metiendo sensores monocromo o macro que tienen cero sentido, como hacen algunos de sus competidores por el simple hecho de decir eso de que el terminal de turno viene con triple cámara.

placeholder Vista de la cámara del iPhone. (M. Mc.)
Vista de la cámara del iPhone. (M. Mc.)

El gran angular (o sensor principal) y el ultra gran angular (que cuenta con 120 grados de visión) no montan exactamente los mismos sensores que en los Pro. Las diferencias se centran especialmente en la distancia focal (aquí tenemos f/1.6 y f/2.4, respectivamente. En los Pro, los valores son de f/1.5 y f/1.8). Tampoco tenemos sensor Lidar, que ayuda, por ejemplo, a la hora de utilizar aplicaciones de realidad aumentada.

En el caso del sensor principal, no he notado grandes diferencias a la hora de utilizarlo en multitud de escenarios diurnos y nocturnos. Donde más diferencias he notado respecto al iPhone 13 Pro ha sido en el ultra gran angular. Especialmente a la hora de usarlo por la noche y en malas condiciones de luz, donde se activa antes el modo nocturno. Si no tiras de esta función, a veces el resultado final tiene menos definición y más granos. Sin embargo, lo justo es decir que es una lente que, aunque no es la mejor del mercado, ofrece unos resultados solventes.

Foto: M. Mc.Foto: M. Mc.

Estos teléfonos reciben dos de las grandes novedades del año. Por una parte, los 'estilos fotográficos', esa especie de pseudofiltros personalizables que cambian matices de la imagen sin arruinar el cielo o el tono de la piel cuando se usan. Por otra, el modo cinematográfico (limitado a 1080p y 30 'frames'). Es pintón, funciona relativamente bien a la hora de hacer el 'bokeh' en vídeo pero creo que aquí rinde un poquito peor que en los teléfonos superiores de la gama. A la hora de grabar video, mención también para la estabilización que se consigue con todas las lentes. En esta ocasión perdemos la posibilidad de trabajar con ProRAW, una especificación que no te debe importar mucho si no quieres la cámara con un fin profesional y que solo incluyen los iPhone Pro, por ahora.

Disparo del iPhone 13. Disparo con el iPhone 13. (Foto: M. Mc.)

Los iPhone 13 e iPhone 13 Mini son modelos muy continuistas. Se han ocupado, principalmente, de arreglar las carencias que tenía la pasada generación en autonomía, mejorar la fotografía y borrar por fin del catálogo las versiones de 64GB. Solo por eso creo que son muchos que en otras ocasiones optarían por la generación anterior los que apostarán por el modelo de 2021.

Después de la 'keynote' dije que el gran perdedor de la noche era el iPhone 12. No es que sea mal teléfono, pero en algunos aspectos podría haber sido mejor. Por eso creo que este teléfono se va a vender muchísimo este año. Y eso a pesar de que la aparición del iPhone Mini ha jugado en contra del atractivo del iPhone no Pro. El modelo compacto, menos demandado y un producto relativamente de nicho, hizo que el precio del modelo de 6,1 pulgadas se colocase por encima de los 900.

Mucha gente me ha preguntado estos días si cambiaría su Xr por esta generación. Particularmente creo que estos móviles pueden dar fácilmente algún año más de servicio. Todo depende del estado de conservación y las necesidades que tenga. Incluso si alguien busca un iPhone asequible, y no le importa no tener 5G, el iPhone 11 puede ser una buena compra a día de hoy. Si no tienes urgencia y no te importa esperar un año también creo que es una decisión inteligente. El iPhone 13 puede quedar en muy buen lugar el próximo otoño cuando llegue la nueva generación y ocurra la tradicional rebaja de los modelos antiguos.

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