Estos catalanes acaban de levantar 80M del inversor más agresivo y "chalado" de EEUU
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Primera inversión en España de Tiger Global

Estos catalanes acaban de levantar 80M del inversor más agresivo y "chalado" de EEUU

Tiger Global lidera la inversión de 80 millones de dólares en la 'startup' catalana Factorial. Este megafondo neoyoquino está dejando fuera de juego a Silicon Valley

Foto: Pau Ramon (izq), Bernat Farrero (centro) y Jordi Romero, cofundadores de Factorial. (Foto: cedida)
Pau Ramon (izq), Bernat Farrero (centro) y Jordi Romero, cofundadores de Factorial. (Foto: cedida)

Se llaman Jordi Romero, Pau Ramon y Bernat Farrero y, muy probablemente, no has oído hablar de ellos hasta ahora, pero estos tres ingenieros acaban de lograr lo que muchas 'startups' españolas persiguen durante años y nunca consiguen: levantar una ronda de financiación millonaria, de casi nueve dígitos, al otro lado del charco. La cifra es de las mayores que veremos este año en España, 80 millones de dólares, y el inversor que hay detrás hace el dato aún más jugoso. Se trata de Tiger Global, el megafondo con sede en Nueva York que está rompiendo todos los récords y poniendo Silicon Valley patas arriba. Tanto, que los avezados VC de California ya describen a su rival neoyorquino como los "chalados" de Tiger.

"¿La verdad? Nos escribieron ellos. Tras la anterior ronda de 15 millones nos contactaron decenas de firmas de capital riesgo, entre ellas Tiger. Pero a ellos les contestamos. Tienen un modelo muy agresivo, vinieron súper preparados a la reunión, sabían todo sobre nosotros. Cerramos el acuerdo muy pronto", explica a Teknautas Jordi Romero, cofundador y CEO de Factorial. Además de Tiger (inversor inicial en Facebook, Spotify, Coinbase o Xiaomi), en la nueva ronda también han entrado los inversores existentes CRV, Creandum, Point Nine y K Fund.

Foto: Jacinto Roca, CEO de Rakuten TV. (EFE)

Fundada en 2016, Factorial cuenta con más de 75.000 usuarios activos ("miles" de pago) en 65 países. Hace año y medio tenía 40 empleados, hoy pasan los 160. En un lustro ha levantado un total de 100 millones de dólares, algo muy poco habitual en nuestro país, y menos si el dinero viene de fondos de calado como Tiger Global. Las cifras sorprenden aún más si se mira al negocio de Factorial: un 'software' de gestión de recursos humanos. Tan simple y efectivo como eso. La mayoría de clientes son pequeñas y medianas empresas, pero también presumen de nombres globales como KFC o Booking.com.

Factorial promete algo que muchas otras empresas en este mismo sector llevan tiempo prometiendo: automatizar los procesos de recursos humanos. Su misión es evitar que las 'pymes' sigan perdiendo tiempo y dinero a la hora de gestionar nóminas, realizar procesos de selección o algo tan simple como pedir los días de vacaciones u horas de compensación por festivos trabajados. Su 'software' automatiza todo eso en un par de clics, dicen, permitiendo a las empresas centrarse en lo que realmente deben centrarse.

placeholder Scott Shleifer (izquierda), gurú de inversiones en Tiger Global, y Chase Coleman (derecha), fundador de la compañía.
Scott Shleifer (izquierda), gurú de inversiones en Tiger Global, y Chase Coleman (derecha), fundador de la compañía.

Esto es muy parecido a lo que otras firmas de 'software' españolas, como la barcelonesa Holded, prometían. Y Holded también lo reventó: vendió su negocio por 120 millones a la noruega Visma. Ahora Factorial sube la apuesta con 80 millones más y todo el mundo se pregunta lo mismo: ¿cómo algo tan aburrido y poco estratégico para una empresa como la gestión de nóminas y procesos de RRHH (que no de talento) está creciendo como la espuma?

"Las 'pymes' están muy poco informatizadas y necesitan cosas sencillas. Nosotros ofrecemos hasta 12 productos de 'software' para digitalizarse, desde una función para fichar, hasta sistemas de evaluación del desempeño. Todo esto se ha disparado tras la pandemia, hay más necesidad que nunca de llevar procesos a internet", explica Romero. Otros emprendedores e inversores dudan del valor de estos sistemas. "La mayor parte de SaaS para B2B o SMB (ej. RRHH) son horripilantes y a pesar de eso van como un tiro. La razón: el decision-maker es alguien sin criterio al que se lo vende un comercial vía demo y el 'software' funciona como un grillete del que es casi imposible quitarse", escribía hace unas semanas el emprendedor Eduardo Manchón, creador de Mailtrack (y columnista de El Confidencial).

Consultados por este diario, clientes actuales de Factorial tampoco pintan una situación tan optimista. "Nos intentaron gestionar las nóminas y los seguros médicos y fue imposible, el servicio era horrendo. Pero es que ni los módulos para gestionar las vacaciones funcionan. Aquí nadie tiene claro los días que le quedan por disfrutar, así que acabamos apuntándolos a mano porque nadie se fía de Factorial", explica un directivo de una empresa cliente que pide mantener el anonimato.

"Esto tiene una explicación. Empezamos ofreciendo servicios y 'software', pero nos dimos cuenta que era imposible escalar lo primero. Si pasas de 0 a 1.000 clientes en unos meses, es imposible dar un buen servicio sin incurrir en costes brutales. Por eso hace más de un año decidimos centrarnos solo en el 'software'. Y nos va muy bien. Si algún cliente tiene problemas puntuales, puede ocurrir, pero desde luego es una excepción y es algo que solucionaremos", señala Romero. En otras palabras: no se cierra una ronda de 80 millones si el producto y el negocio no funcionan. Salvo, tal vez, que firmes con Tiger Global.

Esta firma neoyorquina, fundada por Chase Coleman (46 años), es conocida por su agresividad, por cerrar contratos en días sin la exasperante auditoría que llevan a cabo las VC de Silicon Valley. Y suele poner sobre la mesa hasta un 20% más de lo que ofrecen sus rivales, muy por encima de las cifras lógicas de valoración. "Incluso cuando ya habíamos firmado, me enviaron mensaje de texto tras mensaje de texto pidiéndome si podían poner más dinero", reconocía un emprendedor recientemente a The Economist. Son, en definitiva, un rodillo que está dejando obsoletas las prácticas de Silicon Valley.

placeholder Bernat Farrero (izq.) y Jordi Romero, cofundadores de Factorial. (Foto: cedida)
Bernat Farrero (izq.) y Jordi Romero, cofundadores de Factorial. (Foto: cedida)

En lo que va de año, Tiger Global ha invertido cantidades millonarias en cerca de 200 'startups', ocho veces más que en 2020. Es la firma que más unicornios tiene en cartera (empresas valoradas en más de 1.000 millones de dólares), según CB Insights. Y no deja de levantar fondos cuyas cifras marean: uno de 6.650 millones hace unos meses, justo un año después de haber levantado otro de 3.750 y de estar preparando el siguiente de 10.000 millones. Hasta ahora la estrategia de regar con millones les ha funcionado: su rentabilidad ha multiplicado por 8 la del mercado bursátil.

Sin embargo, muchos se preguntan ahora, especialmente en Silicon Valley, hasta cuándo durará el reinado de Tiger Global. Cada vez hay más preocupación en el sector por el desmesurado crecimiento de la compañía. Otros apuntan a la excéntrica vida de sus directivos clave como una señal del descarrilamiento que viene. Scott Shleifer, el gurú tras la mayoría de sus inversiones, compró en febrero una mansión en Palm Beach (Florida) por 132 millones de dólares, la mayor operación inmobiliaria residencial en la historia de la ciudad. Calderilla para su sueldo de 1.500 millones en 2020. O para la fortuna de 5.000 millones de Chase Coleman. Si a Tiger Global se le acaba la racha, será un lastre para sus invertidas, como la catalana Factorial. Hasta entonces, que siga la fiesta.

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