Los 'marines' de Kabul: qué podrán hacer los talibanes con el arsenal capturado a EEUU
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40 Blackhawk y 350.000 fusiles

Los 'marines' de Kabul: qué podrán hacer los talibanes con el arsenal capturado a EEUU

Es indiscutible que la salida de Afganistán no se ha hecho bien. Ha sido precipitada y caótica, cuando se podía haber planificado y escalonado

Foto: Black Hawk del Ejército Regular Afgano o ANA. (Reuters)
Black Hawk del Ejército Regular Afgano o ANA. (Reuters)

El desastre afgano, tras la retirada de las tropas estadounidenses y occidentales, deja un importante efecto colateral más allá de la tragedia humanitaria. No se trata solo de un país que puede quedar sumido en un tremendo caos. Además, la retirada de estas tropas, tras 20 años de adiestrar y armar al ineficaz ejército afgano, deja en manos de los talibanes un verdadero arsenal. Se trata de una gran cantidad de armamento y material muy sensible. La pregunta es si, aparte de imitar la estética militar occidental y grabarse vídeos, como los que han publicado estos días, los talibanes harán algo más con todo ese armamento.

Es indiscutible que la salida de Afganistán no se ha hecho bien. Ha sido precipitada y caótica, cuando se podía haber planificado y escalonado. Sin embargo, dramas personales aparte, una de las cosas que más se está comentando en estos días es la ingente cantidad de material de origen norteamericano que se ha quedado en Afganistán. Jake Sullivan, consejero de Seguridad Nacional, afirmaba recientemente que, “una buena parte [de ese arsenal] ha caído en poder de los talibanes y no parece que nos lo vayan a entregar en el aeropuerto”. Sorprendente.

Foto: Un A400M, tras aterrizar en Alemania procedente de Kabul. (Reuters)

Estos días, Jim Banks, miembro de la Cámara de Representantes por el Partido Republicano, detalló durante una rueda de prensa y como una muestra de la “negligencia de la actual Administración”, todo el material norteamericano dejado a los talibanes, especificando que el conjunto ascendía a más de 85.000 millones de dólares (72.000 M€), incluyendo algunos materiales sofisticados e incluso sensibles. Una cifra que equivaldría a casi cinco veces el presupuesto anual de defensa de España. Pero quizá lo más llamativo es que por muchos sitios (redes, foros, etc.) circulan listados e infografías muy detallados de ese material americano en manos ‘ajenas’.

El material de la discordia

Aunque algunas cifras hay que ponerlas en ‘cuarentena’, lo cierto es que los listados de armamento ponen los pelos de punta. Las cuentas de material norteamericano que circulan hablan de que los talibanes se habrían hecho con cerca de 76.000 vehículos de todo tipo, entre los que se encontrarían 800 camiones y más de 2.000 vehículos blindados: unos 1.200 Humvees, más de 600 M1117, unos 170 M113 y cerca de 150 MRAP. Los Humvees son el conocido y extendido utilitario de cuatro ruedas, utilizado hasta la saciedad en multitud de versiones. El M1117 es un blindado ligero de cuatro ruedas para labores de vigilancia, mientras que el M113 es el clásico transporte oruga de tropas y los MRAP, quizás los elementos más sensibles, son ese tipo de blindados especiales a prueba de minas y trampas explosivas, tan utilizados en Irak y Afganistán.

placeholder A-29 Super Tucano de la Fuerza Aérea Afgana. (USAF)
A-29 Super Tucano de la Fuerza Aérea Afgana. (USAF)

El material aéreo también es un capítulo importante, aunque (es obvio) no hay ningún avión de combate sofisticado. En los listados se habla de 208 aviones y helicópteros, aunque estas cifras, como luego veremos, deben ser ampliamente matizadas. Lo que hay de verdad en esto es que entre 2003 y 2016 ese material fue entregado por Estados Unidos a la autoridad afgana para dotar a su fuerza aérea. Entre ese material hay desde 4 aviones de transporte C-130 Hercules, 24 aviones ligeros Cessna 208 en versión de transporte y 10 más en su versión armada y lo más importante, 23 aviones A-29 Super Tucano, un avión turbohélice para ataque ligero de fabricación brasileña, muy útil en misiones COIN (Counterinsurgency).

El apartado de helicópteros no es menos llamativo. Los más importante son los cerca de 40 UH-60, el celebérrimo Blackhawk, junto a más de 40 MD-530, éste último un versátil helicóptero ligero utilizado para reconocimiento y ataque. También hay otros modelos, como el CH-46 Sea Knight, del que al menos 4 ejemplares se ven en un vídeo, aunque parecen no estar en condiciones de vuelo. En cualquier caso, solo la cifra de esos 40 Black Hawk (que ya le hubiera gustado tener a nuestro Ejército de Tierra) es importante si consideramos que es similar a la que disponen países como Israel.

Toneladas de munición y material sensible

Es el capítulo más abultado y uno de los que nos deberían preocupar. Las cifras que se manejan dan vértigo solo de pensar que se trata de más de medio millón de armas de tipo variado, entre las que estarían casi 130.000 pistolas, más de 350.000 fusiles de asalto, la mayoría de la familia M16 como el moderno M4, más de 65.000 ametralladoras ligeras M249 SAW (Squad Automatic Weapon), un número indeterminado de fusiles de francotirador M24 SWS (Sniper Weapon System), ametralladoras pesadas de calibre 12’70 mm y ametralladoras multitubo de 7,62 mm M134 ‘Minigun’ y de 20 mm ‘Gatling’.

También hay armamento más pesado, como 170 obuses, morteros, más de 20.000 granadas de mano, unas 2.500 bombas de diverso tipo y cerca de 10.000 cohetes de 2,75 pulgadas para uso desde aviones y helicópteros. Igualmente, habría abundante munición para todas estas armas, incluyendo unos 20 millones de cartuchos de 7,62 mm y 9 millones de 12,70 mm.

placeholder Un control talibán cerca del aeropuerto de Kabul con uniforme y armamento estadounidense. (Reuters)
Un control talibán cerca del aeropuerto de Kabul con uniforme y armamento estadounidense. (Reuters)

Sin embargo, lo que es difícil de explicar es que se haya podido dejar material muy sensible. Estaríamos hablando de más de 160.000 equipos de comunicaciones, entre los que estarían equipos de comunicación segura, teléfonos cifrados y ordenadores portátiles, algo que es muy crítico, ya que contendría información y datos militares muy sensibles. También habría mucho material de operaciones especiales, como gafas de visión nocturna, visores nocturnos y miras telescópicas de última generación (más de 16.000) y equipos de designación láser.

Por si fuera poco, los talibanes también han heredado equipos de reconocimiento e ISR, incluyendo drones SacanEagle (como los que usa la Armada española), equipos HIIDE (Handheld Interagency Identity Detection Equipment Biometrics), unos dispositivos portátiles que analizan datos biométricos (iris, dedos y cara) para establecer la identidad de personas y lo que puede ser peor, una enorme cantidad de explosivo militar: C-4, Semtex, detonadores, ‘cargas huecas’, cargas ‘termita’ (de gran poder incendiario y usadas para inutilizar armas o equipos), explosivos incendiarios y del tipo perforante/incendiario.

Matices y preocupaciones

Todo lo anterior, aun siendo escandaloso, debe ser matizado sobre todo en lo que se refiere al material aéreo y pesado. Parte de ese material fue abandonado por los norteamericanos en su acelerada retirada, pero hay que reconocer que buena parte de él procede del material suministrado al ejército regular afgano o ANA (Afghan National Army) que cayó fácilmente en poder de los talibanes.

Además, cuanto más sofisticado es el material, más sensible es a la falta de adiestramiento, de mantenimiento y de recambios, por lo que buena parte acabará en el basurero al ser incapaces de hacerlo funcionar. Esto aplica en especial a los medios aéreos que, mientras pertenecían al ANA, estaba asistido y mantenido por personal militar norteamericano o contratistas.

Según parece, al menos 46 helicópteros y aviones fueron utilizados por pilotos afganos (sobre los que los talibanes hicieron caza y captura) para huir a Uzbekistán con sus familias. Otros están en reparación y muchos más quedaron inservibles tras la retirada americana y del ANA. Por ejemplo, de los 4 C-130, solo hay constancia de un ejemplar capturado y averiado. Los otros estarían alguno huido y otros se especula que incluso en Estados Unidos (habrían ido para mantenimiento). De los 23 Super Tucano tan solo estaban operativos 16 (antes de la caída del Gobierno), hay imágenes de hangares con muchos de ellos medio desmontados y se especula con muy pocos ejemplares estarían operativos.

Por tanto, los vehículos, blindados y artillería, así como la aviación, no deberían preocuparnos. No saldrán de allí y lo que los talibanes hagan con ellos, poco va a importar más allá de sus fronteras. Lo grave, más bien gravísimo, es que se hayan hecho con tanto material ligero, fusiles, granadas, municiones, explosivos, equipos sensibles y uniformes, chalecos antibalas y material de operaciones especiales. Esto podría pasar con enorme facilidad del lado talibán a cualquier organización terrorista e incluso al ISIS, todo es cuestión de la fluidez con la que el dinero circule.

Para occidente la amenaza va a ser tremenda. Imaginen grupos terroristas adiestrados, con armas y equipos occidentales, con radios y ordenadores militares (que también pueden ser vendidos a rusos o chinos), vistiendo y actuando como soldados de operaciones especiales y con explosivos militares. Imaginen la cantidad de munición, granadas, cohetes, etc. que, a partir de ahora, puede estar accesible a organizaciones como Hamás o Hezbolá, facciones del ISIS o cualquier nuevo grupúsculo terrorista que pueda surgir. Imaginen un grupo de terroristas infiltrados en cualquier gran ciudad europea, armados de fusiles de precisión, con miras telescópicas de última generación y equipos de visión nocturna.

placeholder Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Todo esto pondrá en jaque a los servicios de inteligencia de medio mundo y nos preguntamos cómo pudo ocurrir semejante desastre. Las respuestas son varias y parten de un error de base. No es otro que el intento de establecer un Gobierno de corte occidental en una sociedad cuya población no tiene conciencia de país. Afganistán es eminentemente tribal. Lo primero es la tribu, la etnia, la religión y luego, todo lo demás.

El ANA no era más que una entelequia, algo que sobre el papel medio funcionaba cuando el occidental estaba al lado, pero era una organización desmotivada y corrupta hasta el extremo de altos mandos amasando fortunas y tropa sin cobrar su sueldo. La descomposición de sus fuerzas, que tampoco eran tan numerosas como se ha dicho, era previsible cuando había muchísimos talibanes infiltrados en sus filas, éstos hicieron una fácil campaña de terror amenazando a las familias de los soldados y todo ello estuvo aderezado con los errores de bulto norteamericanos, como la retirada de la Base de Bagram, de un día para otro y sin avisar a nadie.

En su conjunto, un buen aderezo para lo que ocurrió y un gris presagio de lo que nos deparará el futuro de este inestable escenario, del que con seguridad padeceremos sus consecuencias miles y miles de kilómetros más allá de Afganistán.

El desastre afgano, tras la retirada de las tropas estadounidenses y occidentales, deja un importante efecto colateral más allá de la tragedia humanitaria. No se trata solo de un país que puede quedar sumido en un tremendo caos. Además, la retirada de estas tropas, tras 20 años de adiestrar y armar al ineficaz ejército afgano, deja en manos de los talibanes un verdadero arsenal. Se trata de una gran cantidad de armamento y material muy sensible. La pregunta es si, aparte de imitar la estética militar occidental y grabarse vídeos, como los que han publicado estos días, los talibanes harán algo más con todo ese armamento.

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