10 días con el último móvil plegable de Samsung: por fin hacen algo para que compres uno
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10 días con el último móvil plegable de Samsung: por fin hacen algo para que compres uno

¿El qué? Bajar el precio. El Z Flip 3 es casi un tercio más barato que su predecesor, algo que puede hacer que muchos usuarios se animen a probar un formato que todavía tiene que convencer

Foto: Foto: EC.
Foto: EC.

Recuerdo la primera vez que tuve un móvil sumergible entre manos. Era un Xperia de Sony. Me insistieron en que nada de agua salada y cumplí a rajatabla. Cuando apenas llevaba cinco días probándolo, quedé a cenar con unos amigos en un restaurante de Zaragoza. En cuanto alguien preguntó qué teléfono andaba probando en ese momento y qué tenía de especial, los acontecimientos se precipitaron. "¿Puedo?", dijo una buena amiga mientras sostenía el aparato como quien sujeta una galleta que va a sumergir en un tazón de leche.

Foto: Foto: EC.

Fue asentir y no tardó en hundirse en una enorme cubitera que había en el centro de la mesa para mantener fresco el vino blanco. Tras varios baños y sacudidas, el efecto 'wow' se disipó del golpe y porrazo. "Pero ¿esto para qué sirve? ¿Qué esperas sacarte muchas fotos debajo del agua con ese cuerpo escombro?", dijo el más incrédulo y cabrito de los comensales. Unos segundos después, alguien respondió señalando el altavoz de su iPhone: "A mí se me cayó un café encima y oía a la peña fatal". Otro de los presentes recordó el día que, después de una buena jarana, se le cayó el terminal al fondo de la taza del váter y ni el truco del arroz le sirvió.

La resistencia al agua me parece una de las mayores conquistas de los teléfonos móviles, desde el punto de vista de extender la vida útil de los aparatos. Por eso sentí cierto alivio cuando comprobé que la nueva hornada de terminales plegables de Samsung abraza por fin resistencia IPX8, es decir, a los líquidos. Todavía queda certificar la del polvo. Pero es un paso adelante. Que lo tenían que dar obligatoriamente, también. No era de recibo pedir lo mismo que por el mejor de los iPhones y no tener estas garantías. Que al final es un móvil con pedigrí.

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Foto: M. Mc.

Pero Samsung ha tenido un acierto mucho mayor. Un acierto de cajón, por otro lado. El precio de salida para hacerse con uno de estos móviles contorsionistas era de 1.500 euros. Eso es lo que había que soltar para hacerse con un Galaxy Z Flip, concretamente con el modelo más básico. Ahora, con el Galaxy Z Flip 3 5G (a partir de ahora Z Flip 3, que el 5G se da por descontado) el precio es de 1.049 euros. Prácticamente, un tercio más barato.

Obviamente nadie necesita un teléfono de 1.000 euros. Ni los que suelen utilizar. Ni de 500. Ni de 200 e incluso menos. Pero cada uno gasta el dinero en lo que quiere. ¿No hay gente que vive feliz con su latilla con ruedas de hace años tan contentos y otros se gastan un dineral en un Tesla? Pues aquí más de lo mismo. Seguramente, si hablásemos de coches en vez de móviles la discusión no generaría tanto revuelo.

Más Flips y menos Folds

Tras 10 días con el Z Flip 3, creo que, de comprarme un teléfono plegable, sería este. El precio es un argumento importante. ¿Qué alternativas tiene= La otra propuesta de la marca es el Z Fold 3, un teléfono plegable que se abre como un libro. Cuando está cerrado, muestra un panel de 6,2 pulgadas en su exterior. Cuando lo abres, gozas de una de 7,5 pulgadas. Es impresionante tecnológicamente hablando, pero me cuesta y mucho verle una ventaja diferencial. Algo, una tarea o una función, que lo haga tan tremendamente bien y sea tan cómodo que dejes de lado tu ordenador o tu tableta.

Y también me pasa al revés. Algo, una tarea o una función, que lo haga tan tremendamente bien que suponga una ventaja competitiva frente a un móvil de alta gama. Es más, cuando lo utilizaba desplegado me encontraba con dos problemas: por una parte, no era cómodo si lo utilizaba en lugares como el metro o el autobús. Por otra, que me sentía un poco desnudo ante las miradas de los curiosos. Me vuelve a ocurrir lo que me ocurrió en su día con el terminal sumergible. Vuelvo a preguntarme, tras la grata impresión inicial, para qué sirve. Lo que pasa es que, en esta ocasión, con el Fold no encuentro una respuesta que me termine de convencer. Quizás es que el argumento de tener una tableta pequeña en el bolsillo no es suficiente. Quizás es que hayamos llegado al tope de tamaño que queremos tener en un 'smartphone'. Si a estas reticencias le sumas que el precio son 1.800 euros, pues se comprende mi escepticismo sobre este modelo concreto. Y no me pasa solo con los de Samsung, esta sensación también lo he tenido con otros plegables, como los de Huawei, que en un par de años ha pasado de ser candidato a ser el mayor vendedor global de 'smartphones' a tener para el sector la misma importancia que Australia en Eurovisión.

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Foto: M. Mc.

Pero volvamos al Z Flip 3. Aquí encuentro una ventaja evidente: poder llevar una pantalla de 6,7 pulgadas en un espacio realmente pequeño. Cuando se pliega ocupa prácticamente un tercio de lo que ocupa el iPhone 12 Pro Max que suelo utilizar como móvil para mi día a día, cuando no estoy probando otro. El grosor es algo mayor, pero, a la hora de la verdad, no supone una diferencia mayúscula. Soy de esas personas a las que llevar el móvil en el bolsillo, al tener un tamaño de pantalla grande, le resulta incómodo. No ha sido el caso con este Z Flip 3, ya que, además de ocupar poco cuando está cerrado, tampoco es muy pesado. Incluso han creado una serie de accesorios para llevarlo como un llavero o similar.

Es uno de los móviles más bonitos que he visto en tiempo. O al menos uno de los que ha roto esa sensación de eterna monotonía, que apenas Google con sus Pixel fueron en contadas ocasiones capaces de romper. La unidad de prueba que hemos dispuesto estaba rematada en un color crema, con una banda negra para la zona de las cámaras. El armazón está hecho de cristal templado Gorilla Glass Victus, la iteración más resistente que han creado los responsables de uno de los materiales más populares entre los fabricantes de móviles. Los marcos y la bisagra están hechos con un aluminio de tacto pulido y reforzado. Lo cierto es que lo he sentido mucho más robusto y firme que la primera edición (aunque se llame 3, en realidad este es el segundo Flip que existe, que se han saltado una generación).

El diseño se ha rematado bastante bien. Cuenta con USB tipo C en la parte inferior, junto al altavoz principal. El otro altavoz para crear el sonido estéreo se oculta en el auricular. Tiene un audio más que potable, aunque es cierto que se producen ciertos desequilibrios, porque una fuente es mucho más potente que otra. No es un sonido que te impactará (cuando lo utilices sin altavoces), pero tampoco creo que falle estrepitosamente en nada. El lector de huellas (también se puede desbloquear utilizando reconocimiento facial) está colocado en un botón lateral, que también hace las veces de control de desbloqueo. Nada que objetar a su desempeño. Es un lugar cómodo y responde bien.

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Foto: M. Mc.

Es hora de hablar de las pantallas. En este caso también tenemos dos. La principal, de 6,7 pulgadas cuando la estiramos. Y una secundaria (una Super AMOLED) para poder interactuar con el móvil que ha disminuido hasta las 1,9 pulgadas. Lo cierto es que le sienta bien este panel remozado. Es un espacio lo suficientemente generoso como para leer bien las notificaciones, consultar citas de la agenda... También permite utilizar la función de grabadora y notas de voz (algo especialmente interesante para los periodistas) o contestar llamadas sin abrir el terminal.

Eso sí, de nada servirá acercarlo a la oreja. Sonarán por el manos libres o por los auriculares que lleves conectados. También te servirá como control de la cámara si quieres hacer un selfi o un videoselfi, tanto solo como en grupo. Bastará con apretar un par de veces el botón de desbloquear para que se active. Deslizando la pantalla podrás cambiar de lente (entre la principal y el gran angular) o iniciar la grabación de vídeo.

Aunque el móvil incluye una segunda cámara en el interior, salvo en videollamadas, he utilizado siempre las de la parte exterior, porque ofrecen una mejor calidad. Mencionar una última función que se puede llevar a cabo con este móvil 'tipo concha' cerrado: pagar. Bastará con deslizar un dedo y desbloquearlo con el lector de huellas para poder abonar cualquier pago con cualquier tarjeta compatible con Samsung Pay (están trabajando en la compatibilidad con Google Pay). En general, creo que han sabido sacarle muy buen partido a esta pantalla, que se puede personalizar para ir a juego con el fondo de pantalla que tengas en el reloj.

Foto: Vista del Galaxy Fold 3 por detrás. (Samsung)

Pero obviamente este panel secundario da para lo que da y necesitarás recurrir a la pantalla principal. Si no lo necesitases podrías vivir con un 'smartwatch' con eSIM. Obviedades aparte, hay que hacer varias anotaciones sobre esta pantalla Dynamic AMOLED que llega con una resolución Full HD+ y 120 Hz de tasa de refresco adaptativa. La primera es que el formato alargado que han escogido hace que sea manejable solo con una mano. La segunda es que, cuando se abre y se cierra, se siente todo más compacto, mejor construido que en anteriores ocasiones. La tercera es que ese pliegue por donde se dobla la pantalla sigue siendo visible. Es cierto que te acabas acostumbrando, pero esa marca sigue ahí. Por lo demás, tanto en colores, brillo, ángulos de visión y refresco de pantalla, se comporta como una pantalla de alta gama. Además, a la hora de hacer ciertas actividades, podemos utilizar el modo de pantalla partida. Doblamos el teléfono, en la parte de arriba tenemos una videollamada y en la otra la web, el 'mail' o un documento que quieras consultar.

Aunque en otros países se ha comercializado un modelo con hasta 12GB de RAM y 512GB de memoria interna, en España han optado por dejar la RAM en 8GB, con dos modelos en base al almacenamiento: 128 o 256GB. Personalmente, me parece más que suficiente en cualquiera de las dos versiones. El procesador es un Snapdragon 888, un procesador de Qualcomm que ha dado muy buen resultado en múltiples Android a lo largo de este año. Es una buena mula de carga que es capaz de aguantar actividades pesadas y varias 'apps' corriendo en paralelo, pero sí que he notado que la temperatura del dispositivo ha subido más veces de lo que estoy acostumbrado en teléfonos de esta categoría. Al grabar vídeo durante mucho tiempo o en la configuración inicial he notado picos significativos. No es algo muy preocupante, pero deberían mejorar la disipación de calor de cara a próximas ediciones.

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Foto: M. Mc.

El Galaxy Flip Z 3 consigue ofrecer una pantalla de un teléfono grande que se puede llevar en un tamaño muy compacto. Sin embargo, no consigue lo mismo con la autonomía. Es más, uno de los grandes talones de Aquiles de este terminal, especialmente para los usuarios más intensos, será la batería. Con 3.300 mAh no se puede hacer milagros y yo, con un uso normal, he llegado al fin de la jornada prácticamente temblando, con el depósito en reserva. Eso significa un 5 y 10% de batería restante. He llegado a alcanzar, en los mejores días, unas cuatro horas y media de uso de pantalla, quizás un poco más. Es una cifra muy normal, incluso para los que hacen un uso moderado del terminal. Si eres de los que le das mucha caña al teléfono, da por descontado que tendrás que cargarlo en algún momento del día con la carga rápida de 15W u optar por la conducción eficiente y tener atadas en corto funciones como el brillo o la tasa de refresco adaptativa.

Un último apunte sobre las cámaras. En la parte exterior contamos con una cámara doble compuesta de un sensor principal de 12 megapíxeles, estabilización óptica y f/1.8 de apertura de campo. El ultra gran angular, también de 12 megapíxeles, 123 grados de apertura y f/2.2 de profundidad de campo. Puede grabar en 4K tanto a 30 como 60 'frames' por segundo. La calidad es muy similar a la del Galaxy S21 (el modelo básico) y otros terminales de unos 800 euros. Rinde bien durante el día, el modo noche ofrece unos resultados decentes (aunque no es el rey de la categoría), lo mismo que el modo retrato. La cámara de selfi cuenta con un sensor de 10 megapíxeles y f/2.4. Como he dicho, la posibilidad de disparar selfis con la cámara externa me ha hecho que recurra más bien poco a esta opción, que puede funcionar de forma resultona cuando hay luz, pero que falla un poco cuando no la hay.

El no contar con una tercera lente, en forma de zoom óptico o sensor macro (por citar alguno) es un sacrificio lógico y esperable. La propuesta del Galaxy Z Flip 3 no va en la dirección de otros móviles de 1.000 o más euros y no pretende ofrecer todo, absolutamente todo, lo necesario y lo innecesario. La clave de este terminal es el diseño y la comodidad. Tener un móvil diferente en lo estético, que sea muy cómodo de llevar y de usar. Esto, que esconde un ingente trabajo tecnológico detrás, supone un peaje en otros aspectos como puede ser la autonomía o el apartado de la cámara. Hace unos días en la revista 'WIRED' comparaban este tipo de teléfonos con las televisiones 3D. Y es una analogía que comparto hasta cierto punto. Impresionan mucho, pero, a la hora de la verdad, no son para todo el mundo. Yo mismo soy bastante escéptico con que acabe siendo un producto de masas en el corto plazo. Pero por lo menos ahora, con la bajada de precio, son algo más accesibles.

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