La 'startup' que puede alargar la vida de tu perro hasta tres años más ya vale 700 M
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De cero a 700 millones en cinco años

La 'startup' que puede alargar la vida de tu perro hasta tres años más ya vale 700 M

Embark Veterinary es la nueva apuesta del magnate japonés Masayoshi Son: acaba de liderar una inversión de 75 millones en una empresa de genética de mascotas

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Foto: Embark.

Masayoshi Son lo ha vuelto a hacer. El millonario japonés, dueño del conglomerado tecnológico Softbank y conocido por sus enormes inversiones en compañías tecnológicas alrededor del mundo, se ha colado en otro sector que apunta maneras. Se trata de Embark Veterinary, una 'startup' de genómica y biotecnología que procesa el perfil genético de las mascotas con el fin de aumentar sus años de vida. Vision Fund, el brazo inversor de Son, ha liderado una ronda de financiación de 75 millones de dólares para esta nueva compañía, cuya valoración se ha disparado ya a los 700 millones. El empresario nipón, que posee acciones en empresas de la talla de Netflix, Amazon o Tesla, ahora cree que la genómica de tu perro es el próximo gran negocio.

Con sede en Boston, Embark Veterinary está liderada por Ryan Boyko y su hermano Adam, que la fundaron en 2015. Embark, que ha ido creciendo desde entonces hasta aumentar su base de datos en un millón de perros, ofrece una prueba de ADN para tu mascota que identifica su origen concreto y determina las condiciones de salud a tener en cuenta. Con esta información, es posible adelantarse a posibles enfermedades futuras de los perros y aumentar su esperanza de vida.

Foto: Javier de la Torre (izquierda), cofundador de Carto, junto a Luis Sanz, CEO.

Por ejemplo, el test puede mostrar que un perro sano tiene un elevado porcentaje de sufrir roturas de huesos, por lo que será importante cuidar su peso y dieta. Otra posible enfermedad que se puede detectar es la hiperuricosuria, que se produce cuando existen elevados niveles de ácido úrico en el organismo, lo cual puede dar lugar a cálculos en el riñón o la vejiga. Nuevamente, controlar la dieta del animal será importante para evitar la aparición de esta y otras enfermedades y alargar la esperanza de vida de la mascota.

Según informa Bloomberg, los ingresos de la compañía aumentaron un 235% en 2020 y están cerca de superar los 100 millones de dólares este año. Pero ¿cómo ha llegado hasta ella el inversor japonés?

Este último fichaje sedujo al japonés con su pretensión de aumentar la esperanza de vida canina en tres años y su plan de conseguirlo en la próxima década. De hecho, entre los perros a los que Embark está procesando su ADN se encuentra la mascota del propio Son, que ha demostrado con ello la confianza depositada en su inversión. Según Bloomberg, la compañía de los hermanos Boyko descubrió, entre otros hallazgos, que, si se evita el cruce de perros de una misma familia, la vida de los perros puede alargarse hasta dos años.

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Foto: Embark.

La prueba de ADN de Embark, denominada Breed ID, se vende por 129 dólares y quizá pronto pueda adquirirse en España. Embark está considerando una expansión internacional tras sus últimos resultados y el chute económico realizado por el principal inversor, Vision Found, y otros que participan en esta ronda de financiación, entre los que se encuentran F-Prime Capital, SV Angel, Freestyle Capital, Slow Ventures y Third Kind Venture Capital. "El tema de la mortalidad, debido a la pandemia, ha hecho que las familias se den cuenta de que quieren a sus perros cerca durante el mayor tiempo posible", ha declarado Boyko a Bloomberg.

Un inversor con una larga experiencia

Antes de las mascotas y el ADN, Masayoshi Son se fijó en muchos otros negocios. Su historia empresarial comenzó allá por 1981, cuando fundó, a los 23 años, la que por entonces era una empresa dedicada a la distribución de 'software' y para la que invirtió 80.000 dólares, una cifra con la que no podía contar cualquier universitario de a pie. Son, que se había trasladado desde Japón a los Estados Unidos con apenas 16 años, acabó estudiando Economía en Berkeley, donde descubrió su vocación empresarial. Para costearse la carrera, se involucró en distintos negocios, entre los que destacan la importación de recreativos ‘Space invaders’ y un traductor electrónico que diseñó a los 19 y por el que acabó recibiendo un millón de dólares al vender su patente a Sharp. Parte de esta ganancia fue lo que le ayudó a comenzar a levantar su imperio.

Diez años después de su fundación, Softbank ya se había convertido en todo un conglomerado que reunía, sobre todo, empresas tecnológicas. En los años ochenta, Son se centró en la informática personal; en los noventa, fue uno de los responsables de la implantación de Yahoo! como buscador de referencia en Japón. Antes del estallido de la burbuja de las 'puntocom' se convirtió, por un breve periodo, en el hombre más rico del mundo, antes de reducir de su fortuna 70.000 millones de dólares.

placeholder Masayoshi Son. (Reuters)
Masayoshi Son. (Reuters)

No tardó en recuperarse. En el año 2000, invirtió 20 millones en Alibaba y se hizo con el 25% de la empresa. Poco a poco, empezó a tener participaciones en distintas compañías entre las que se encuentran las ya mencionadas Tesla, Amazon y Netflix y a las que se suman otras como SuperCell o T-Mobile, y adquirió otras, como Vodafone Japón (en 2006) y Sprint (en 2013).

Su estrategia de invertir en un gran número de 'startups', sin embargo, también le ha generado pérdidas millonarias. Le ocurrió con Uber y WeWork, apuestas que le costaron 16 millones de dólares en pérdidas. Lejos de impedirle seguir cosechando éxitos, el japonés ha continuado ampliando su imperio desde entonces. Está por verse si este último movimiento se une a la lista de negocios redondos o a la de fracasos. En este caso, todo dependerá del número de años que logre alargar la vida de las mascotas, o si finalmente se queda en días... o en nada.

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