Lo último de Amazon y Google es útil hasta para el teletrabajo: ahora sí vas a querer un asistente
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ECHO SHOW 10 Y NEST HUB 2 GEN

Lo último de Amazon y Google es útil hasta para el teletrabajo: ahora sí vas a querer un asistente

Ambas compañías llevan trabajando en completar sus altavoces inteligentes con pantallas. Hemos probado sus nuevas propuestas, muy diferentes, que han traído este año a España

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Foto: EC.

Este texto no es apto para negacionistas. Al menos para esos que hablan de 'plandemia' y que creen que el malvado y ahora soltero Bill Gates anda metiendo chips en cada dosis de Astrazeneca, Pzifer o Moderna. Porque si son capaces de elucubrar esto en torno a las vacunas, imaginen las disparatadas cábalas que pueden hacer en torno a un aparato de Amazon que, equipado con una cámara, es capaz de seguirte por casa o uno de Google que si se coloca en la mesilla de noche sabe el tiempo que pasa entre que te metes a la cama y te duermes porque andas leyendo o pasando el tiempo entre historias de Instagram y tiktoks. Seguro que más de uno se imagina al mismísimo Jeff Bezos recostado en un butacón con un copazo de brandy mientras acaricia un gato gordísimo y observa en una enorme pantalla lo que hacen miles de personas que han comprado la máquina en cuestión.

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Pero si no eres dado a esto, te gusta la tecnología lo suficiente como para plantearte tener un altavoz inteligente en casa o tienes tu apartamento o tu chaletazo lleno de domótica quizás puedas encontrar algo en las siguientes líneas que sea de tu interés. Yo no tengo la casa abarrotada de aparatos conectados. Pero no por falta de deseo, sino de espacio.

Pero sí que soy el prototipo de persona a la que los 'gadgets' le generan la suficiente inquietud como para meter a Alexa o Assitant en casa. Hasta este momento no me había terminado en enganchar. Los he tenido pero según pasaba el tiempo los iba utilizando de ciento en viento hasta ir prácticamente olvidándome de ellos más que para pedir música alguna vez. Pero ese sentimiento ha cambiado en las últimas semanas, en las que he podido probar la nueva generación de asistentes virtuales que han preparado Amazon y Google. Su característica principal: una generosa pantalla que complementa la experiencia de voz.

También ha influído el giro que han dado, obligados por errores del pasado, estas compañías a la hora de gestionar la privacidad de nuestras interacciones con el altavoz. No tiene nada que ver con la primera generación. Y no hablamos de las opciones de silenciar micros, hablamos de opciones, por citar algunas, como que esas grabaciones o la lista de interactuaciones no queden almacenadas, no se suban a la nube ni se compartan con la respectiva compañía. Es cierto que para muchos puede no ser suficiente, pero algo es algo. Si te inquieta esto, es importante que prestes atención a la configuración y te empapes de las formas que tienes para evitar por ejemplo que tus interactuaciones, aunque sean anonimizadas, se utilicen para mejorar el asistente. A pesar de ello, hay personas que no se sentirán a gusto con uno de estos aparatos en casa y en vez de perder el tiempo intentando atarlas en corto en los menús de configuración.

Reconozcámoslo: aunque las interfaces de voz se nos han presentado como el futuro de nuestra relación con la tecnología en demasiadas ocasiones, somos animales de costumbres. Nos gusta ver las cosas y tocarlas. Ambas empresas, los dos grandes triunfadores de esto de vender altavoces inteligentes, son conscientes de ello y han creado una nueva generación de aparatos en este 2021 para satisfacer este capricho (no hablaremos de necesidad, porque no lo es). Se trata del Echo Show 10 y el Nest Hub de segunda generación. No son los primeros altavoces inteligentes a los que se les pega una pantalla, pero sí que han alcanzado un nivel de madurez nunca visto antes por lo que son capaces de ofrecer y por cómo lo hacen. Tanto que, después de varias semanas con ellos, me han vuelto incluso ganas de volver a tener (y sobre todo usar) un asistente en mi casa. Son dos propuestas diferentes que analizamos y comparamos a continuación.

Echo Show 10: ojalá en el confinamiento

Hay ciertas cosas que hasta que me vi encerrado solo en mi casa durante tres meses no valoré. Una de ellas era hacer la compra 'online'. Me parecía poco útil teniendo un supermercado a tiro de piedra. Pero tras hacer uso de ello me di cuenta que podía ser útil para ganar tiempo las semanas que voy más apretado. Con las videollamadas me pasaba algo similar. Hasta entonces había hecho dos en mi vida. Y aunque después de meses de pandemia llegué a prometerme que no haría ni una más, eso no ha sido cierto. Con mi familia, viven fuera de Madrid, es algo recurrente. Dos por semana caen. También con amigos que viven en la otra punta de España o directamente en el extranjero. Y también muchas por trabajo. Por eso tener un dispositivo que se ocupe de ello esto no me parece una locura.

Y ese ha sido el Echo Show 10, que además presenta una particular funcionalidad. Gracias a su cámara es capaz de seguir tus movimientos y girar sobre su base para que la pantalla siempre quede orientada a ti y por tanto nunca te salgas de plano. Tarda medio segundo en identificar el movimiento y acompañarte, pero lo hace con cierta precisión. Esta herramienta (que puede ser activada o desactivada al gusto) no es exclusiva de las videollamadas. El movimiento ocurrirá si estás viendo una receta en YouTube mientras cocinas, viendo una serie o lo que te venga en gana. No solo gira la pantalla. También lo hace los altavoces (concretamente los 'tweeters'), de manera que el sonido también queda dirigido al punto en el que estés. Esto es un avance frente a los anteriores Echo Shows, que eran pantallas completamente estáticas y de menor tamaño.

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Foto: M. Mc

Particularmente, esta función de seguimiento solo la he utilizado a la hora de hablar con otras personas. Cuando lo configuras indicas donde está colocado el aparaqto (junto a una pared, en medio de una mesa,...) y fijas el rango. Puede girar hasta casi 360 grados. Tienes que cuidar que esté despejado todo para que no choque en el camino y se quede esperando que despejes su trayectoria. No es un aparato pequeño, ocupa más que el típico altavoz inteligente que la mayor parte de la gente tiene en la cabeza. Por tanto conviene tener en cuenta bien el espacio que escoges para que pueda moverse con libertad.

Hay una pequeña pega a la hora de hacer videollamadas, bien sea dual o grupal. Solo es posible si el interlocutor tiene la app de Alexa o un dispositivo Amazon Echo Show anterior. Si quieres llamadas, puedes llamar a otros usuarios con Echo, pero también puedes optar por Vodafone OneNumber y meter una especie de SIM virtual, que te permitirá llamar a quien quieras.

En mi caso no ha sido excesivamente problemático, porque gran parte de personas con las que interactuó así tienen o la app (la mayoría) o un Echo. Lo ideal, en el caso de las videollamadas, sería que abriesen el puño lo antes posible para dar soporte a Skype, Zoom (en EEUU ya han lanzado esta actualización) o incluso Hangouts. Llevaría la experiencia a un nuevo nivel y lo haría interesante para el ámbito laboral. Por lo demás, solo comentar que la imagen es lo suficientemente clara gracias al sensor de 13 megapíxeles (puede ser tapada gracias a la cubierta integrada) y una combinación de cuatro micrófonos lo suficientemente capaces para que se te oiga sin tener que levantar la voz.

Pero este Echo Show 10 tiene alma de hombre orquesta. Además de poder ofrecerte la imagen de cámaras y accesorios de marcas como Ring (timbres inteligentes), utiliza su propia cámara para convertirse en el guardián de la estancia en cuestión. Desde tu móvil podrás acceder e incluso mover el encuadre en el eje horizontal, siempre que lo tengas habilitado en el dispositivo.

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Foto: M. Mcloughlin

El primer día que fui a utilizarlo me encontré que lo había desactivado y solo podía ver una imagen fija. Es interesante la idea, pero hay que hacer dos matizaciones. Al no poder controlar remotamente la inclinación de la pantalla, tendrás que ajustarla manualmente para obtener el encuadre que quieres antes de marcharte. Si la dejas inclinada hacia arriba sobre un mueble alto es probable que lo único que veas es una estupenda panorámica de tu techo.

Por otra parte, se agradecería que se pudiese configurar como una cámara de vigilancia normal, con alertas de movimientos inesperados y otras funciones típicas de estos dispositivos. No se puede almacenar el vídeo, es imagen en directo. Cuando alguien hace uso de esta funcionalidad, un mensaje aparece en la pantalla para alertar de que hay una mirada indiscreta observando lo que ahí ocurre.

Hay que pulir detalles, pero el Amazon Echo Show 10 es una gran propuesta

La pantalla de diez pulgadas es una LCD con resolución HD. Tiene unos márgenes generosos. No es el mejor panel, pero cumple con lo que se le puede pedir. Quizás se agradecería un mejor ángulo de visión, pero no me parece que vaya a ser un dispositivo que se vaya a utilizar para consumir contenido en grupo, así que es una pega menor. Puedes ver series, películas y programas gracias a aplicaciones como Netlflix, AtresMedia o Amazon Prime.

Obviamente no me he hinchado a ver capítulos, pero te puede hacer un apaño. Me parece más interesante para controlar Spotify o Amazon Music e incluso como pantalla secundaria. Al tenerlo junto a mi portátil, he podido tener Twitter a mano o la portada de El Confidencial o ver vídeos y directos de YouTube o Twitch mientras seguía trabajando. El problema que he tenido que utilizar el navegador nativo del aparato y no siempre va todo lo fluido que debería. Bing tampoco me ha maravillado aunque iba algo más fluído. Si mejorasen este punto, podrían tener otro argumento para convencer a los que se estén planteando comprar este Echo Show 10.

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Foto: M. Mc

En lo que se refiere al sonido, da para llenar de sobra un salón medio. Es cierto que en los agudos puede distorsionar un poco si se utiliza a gran volumen. Es un sonido correcto que se apoya en los mencionados 'tweeters' así como un 'subwoofer'. Si estás buscando un equipo donde el sonido sea 'premium' y lo demás pase a un segundo plano tienes el Amazon Studio que te ofrece una calidad superior por un coste parecido. El coste de este Echo Show, también compatible con dispositivos conectados que funcionen con Zigbee, es de 249 euros. Lo sitúa en el rango alto de estos altavoces inteligentes, pero es cierto que la propuesta está por encima de lo que habíamos visto hasta ahora tanto por el tamaño como por la concepción y funcionalidades.

Nest Hub 2ª Gen: directo a tu mesilla

Hasta ahora los altavoces inteligentes no tenían un sitio asignado. Ahora quizás tampoco, pero lo cierto es que el último invento de Google está pensado para aprovecharse al máximo desde un punto de la casa: el dormitorio. Y más concrentamente desde tu mesilla. Una de las grandes apuestas de este Nest Hub de segunda generación es un 'radar' -el mismo chip Soli que ya vimos en el Pixel 4- que es capaz de medir tu calidad del sueño. ¿Cómo lo hace? Pues combinando esa tecnología con sensores ambientales, de temperatura o de sonido que le ayudan a radiografiar tu sueño por completo. Al principio era bastante escéptico respecto a este punto. Lo era porque creía que era una de esas probaturas de Google que iba a fallar más que una escopeta de feria. A la hora de la verdad no ha sido así.

Al poner en marcha esta función (si quieres tener el aparato en la cocina, puedes desactivarla), tienes que escoger bien la ubicación. Tiene que estar más o menos a tu altura. Ni muy por encima ni por debajo porque entonces quedaría 'eclipsado' por el colchón. También se pide que esté a 30 o 40 centímetros de donde sueles tener la cabeza. Vamos, la posición normal de una gran mayoría de mesitas de noche. Cabe puntualizar que esto no es una cámara frontal. Por si alguno ya estaba temiendo un hackeo y que alguien terminase viéndoles dormir como si fuesen uno de esos 'youtubers' nipones que comercializan sus horas de descanso por una especie de 'Onlyfans'. Es una pieza que envía ondas electromagnéticas con el fin de detectar tus movimientos y con ello poder establecer patrones de descanso.

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Foto: M. Mc

¿Qué es lo que me he encontrado? Pues informes más completos de lo que pensaba, informes que posteriormente he podido consultar con Google Fit. Básicamernte da un resumen con la duración del sueño y la calidad genérica, luego puedes consultarlo de manera más precisa.

No solo ha sabido si he tenido momentos de alteración del sueño, sino que ha registrado también los ronquidos (pocos, afortunadamente), así como la tos o la frecuencia respiratoria. Obviamente estamos en la misma circunstancia de siempre: no es un dispositivo médico, solo debe tomarse como referencia. Te puede ayudar con consejos para descansar más o a ser consciente del tiempo que pierdes desde que te metes en la cama o al levantarte. Tras varios días te sugerirá patrones para mejorar tus hábitos o tener alguna pista que te sirva, incluso, para consultar al médico.

Es más cómodo que tener una pulsera o un reloj, porque yo soy una de personas que no puede dormir con nada en la muñeca. Cuando lo he hecho en algún momento de la noche me lo he quitado sin tan siquiera darme cuenta. Hay una cosa que me ha llamado la atención y es que Google te dice que el acceso a esos datos de sueño son gratis durante un año. Me resultaría raro que acabasen poniendo de pago una funcionalidad así. Sería un tiro en el pie. Habrá que ver qué ocurre tras la compra de Fitbit y si existe algún tiempo de colaboración cruzada. Por cierto, ese 'radar' también detecta gestos que te sirven para cosas como parar la alarma sin tener que tocar la pantalla.

Mejoran el sonido e incluyen una función interesante y diferente

Decíamos antes que las propuestas de ambas compañías era diferente. Por varios motivos. El primero, la ausencia de cámara frontal. Si eres de los que te inquieta tener un ojo vigilante, optar por el de Google te permite ganar en ese sentido, aunque cuentas con pestañas para bloquear fisicamente el sensor. La cruz es que pierdes la capacidad de hacer videollamadas. Eso sí, puedes hacer llamadas a través de Google Duo, algo que es bastante útil si el contacto al que vas a llamar tiene un terminal Android, porque hay más posibilidades de que el destinatario tenga la app instalada que en iOS.

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Foto: M. Mc

Otra diferencia es el tamaño. Este Nest Hub tiene una pantalla de 7 pulgadas, que ofrece una buena calidad en terminos de resolución, color y ángulos de visión. Google tiene una versión Max para competir directamente con el Amazon Echo Show 10 pero de momento no lo trae a España. Aquí también puedes ver series de Netflix o Disney Plus. Por supuesto, está integradísimo con YouTube. El espacio es menos amigable para un consumo constante, pero una de las noches en las que andaba yo dando vueltas intentando dormir, sí que me pude poner un par de capítulos de 'Futurama' hasta conseguí quedarme planchado. Donde tiene una pequeña ventaja es su compatibilidad con Chromecast, lo que permite lanzar contenidos desde el móvil fácilmente.

En donde queda un poco en desventaja frente al Amazon Echo Show 10 -y el predecesor de este- es en el sonido. El audio depende de un único controlador, de 1,7 pulgadas. Y esto, ¿qué diantres quiere decir? Pues básicamente que es un sonido normal, mejor que el de altavoces como el Google Home Mini o un Echo Dot, pero peor que el altavoz Nest Audio, que comparamos en Teknautas frente al Homepod Mini entre otros. Ha mejorado este Nest Hub los graves frente a su anterior edición, según afirma la propia marca. La sensación que tengo es que cumple, sin grandes estridencias. Puede servirte para reproducir música y podcast, pero si lo que buscas es tener un equipo de cierta entidad para escuchar temazos, por ejemplo, en el salón de casa, el cuerpo te va a pedir más. Sin embargo, para tener temas de fondo antes de ir a dormir (por lo de tenerlo en la mesilla) va sobrado.

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Foto: M. Mc.

No hay mucho más que comentar. Es cierto que aquí perdemos las vídeollamadas y un genoroso espacio, pero tenemos ciertas cosas interesantes como es el sensor de sueño o la compatibilidad con Chromecast. Y todo a un precio mucho más bajo. Este Nest Hub llega por 99,99 euros, un coste que lo deja en un lugar muy atractivo. A la hora de escoger uno u otro, todo depende del ecosistema que utilices. Mi consejo es que revises los aparatos que tienes susceptibles de ser gobernado con un asistente para ver la compatibilidad con Assistant o Alexa. Obviamente si eres cliente de Amazon siempre vas a tener alguna ventaja más de irte a un Echo. Si haces bastantes videollamadas o quieres una manera de controlar, por ejemplo, a tus mascotas cuando estás en el curro, tienes una buena opción de tenerlo con este aparato. Si no necesitas tanto, tienes un Android y eres usuario del universo Google, por supuesto vas a sacar mucho más provecho a Assistant. Sea como sea, creo que estos asistentes ganan mucho con estas pantallas.

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