Lío tecnológico por el 'visado covid': España lo quiere usar en mayo, pero hasta la UE recela
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¿Un nuevo fiasco como la 'app' de rastreo?

Lío tecnológico por el 'visado covid': España lo quiere usar en mayo, pero hasta la UE recela

El Gobierno ya ha encargado a las CCAA que desarrollen contrarreloj sus certificados y todo lo necesario, pero Europa sigue sin tener una posición común que apuntale el proyecto

placeholder Foto: Pasajeros en el aeropuerto de Palma de Mallorca. (Reuters: Enrique Calvo)
Pasajeros en el aeropuerto de Palma de Mallorca. (Reuters: Enrique Calvo)

Con la cantidad de informaciones, polémicas, anuncios y dudas que ha suscitado en los últimos meses, el pasaporte de vacunación se está convirtiendo en la nueva, aún no sabemos si la última, batalla tecnológica por el covid. Tras lo ocurrido en 2020 con las 'apps' de rastreo, que aún siguen levantando críticas y polémicas, los estados se afanan para que esta vez la cosa salga mejor, que la tecnología muestre su fuerza, pero no está nada claro que vaya a ser así. España acaba de anunciar que quiere tener un sistema listo para junio con pruebas en mayo, y empuja a la UE para que siga sus pasos; sin embargo, no todos los países europeos lo tienen claro y hay otro problema en el horizonte: ¿cómo va a funcionar?

Las últimas noticias al respecto llegaron de forma oficial este lunes, con el secretario de Estado de Turismo español, Fernando Valdés, que aseguró en la cumbre anual del World Travel & Tourism Council (WTTC) que España implantará el ‘certificado verde digital’ de la Unión Europea (el llamado CVD) en junio con una prueba piloto en mayo. Es una ruta similar a la que marcó el secretario general de Salud Digital, Alfredo González, el pasado 15 de junio, cuando presentaron los primeros bocetos sobre cómo sería este nuevo desarrollo tecnológico que intentará potenciar el turismo entre, al menos, toda Europa. Incluso países como Estados Unidos o Reino Unido han empezado a hablar de que este verano sus ciudadanos podrían viajar a nuestro continente aprovechando esta opción. Pero la UE no tiene una posición común, no queda clara su utilidad, y, lo más importante, sin una integración común al menos europea, o global, el programa hace agua desde la base.

Foto: Foto: EFE.

Justo este miércoles, el Parlamento continental daba luz verde al proyecto de CVD en un pleno con una amplia mayoría, 540 votos a favor, 119 en contra y 31 abstenciones, pero su idea choca con la planteada por el Consejo de la Unión Europea (los países). El Parlamento Europeo propone que el conocido como pasaporte de vacunación sea algo similar a un 'fast track', una vía rápida que evite a sus portadores pasar por restricciones adicionales cuando viajen de un país a otro de la UE, y pide también que las vacunas y los test PCR sean gratuitos para dejar a un lado las discriminaciones en un certificado con una duración máxima de 12 meses.

Es decir, la idea es que te quites más colas, chequeos y cualquier otra restricción, aunque si no lo tienes también podrías acabar cruzando la frontera cumpliendo la normativa establecida. Por su parte, el Consejo, en una resolución del 14 de este mes, vetaba esa idea de 'vía libre' y puntualizaba que cada Estado tendría potestad para poner las restricciones extra que viese convenientes, a pesar de que un viajero tuviese el pasaporte. Y ahora toca negociar.

La negociación empezará, en principio, la semana que viene, ante la urgencia de llegar con algo al inicio del verano, pero el lío tecnológico ya está montado. Países como Francia o Dinamarca ya están probando dos tipos de desarrollos de forma unilateral y con medidas, normativas y soluciones a su gusto, mientras que España, que lidera buena parte del proyecto europeo con el diputado socialista canario Juan Fernando López Aguilar al frente, por su parte, aprieta con un 'roadmap' definido y una estructura más o menos clara para construir la solución tecnológica, siguiendo, en principio, las pautas europeas. Trabaja con tiempos muy ajustados y busca marcar la pauta regional.

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Imagen del futuro CVD. (UE)

¿El problema más básico? Que, según lo planteado, desde el punto de vista tecnológico, sin el compromiso de todos los países de la UE para trabajar en una plataforma común, o al menos de la mayoría de ellos, el sistema no funciona. Por mucho que se desarrollen soluciones nacionales y se expidan certificados a cada usuario que lo pida, si no se integran de forma comunitaria, esas soluciones no se podrán verificar por los lugares de destino respetando la privacidad y los datos personales. Y no es el único problema que rodea al proyecto.

Así será el CVD español

Aunque aún el Gobierno no ha dado detalles sobre esto, y a preguntas de Teknautas desde Sanidad se han remitido a lo dicho hasta ahora por la ministra Carolina Darias, fuentes conocedoras del proyecto explican a este periódico cómo funcionará el caso español. Serán las comunidades autónomas las que se encarguen del desarrollo del CVD y de la integración con los sistemas de salud autonómicos, estas tienen hasta el 7 de junio para entregar su solución y la Administración central solo se encargará de recopilar en una base de datos las certificaciones enviadas por las CCAA, base que a la vez se compartirá con el resto de países para que el país de destino pueda verificarlo.

La OMS vueve a posicionarse en contra del pasaporte de vacunación

Para aligerar trabajo y tiempos de los ya cargados sistemas regionales, la idea es que el primero que consiga desarrollar lo pedido lo comparta con el resto, y ya hay regiones como las Islas Baleares que se han ofrecido para ser las primeras en probar el CVD. Aunque otros conocedores de las negociaciones aseguran a El Confidencial que "está todo muy verde" y que todavía hay cosas básicas por decidir. "Están probando cómo se van a desarrollar y entregar los QR con las especificaciones necesarias".

Santiago García Blanco, director general de Transformación Digital y Relaciones con los Usuarios de la Consejería de Sanidad de Cantabria, que también está presente en todo este proyecto, es más optimista y cree que se pueden cumplir los tiempos, pero será una sobrecarga para unos equipos que llevan trabajando al límite desde que estalló la pandemia. "Ya hay comunidades como Galicia o la Comunidad de Madrid que tienen un desarrollo inicial de CVD, por lo que se va avanzando, y una vez que alguien lo tenga listo y adecuado a lo que se está pidiendo, los demás solo tendrán que replicarlo, pues se hará con código abierto. Lo más complejo es que en la versión digital cada certificado debe ir sellado con una firma digital especial que evite la falsificación y hay que ver cómo lo hacemos, igual que en versión impresa también debe llevar algún tipo sello".

placeholder Certificado de vacunación de Galicia. (Xunta de Galicia)
Certificado de vacunación de Galicia. (Xunta de Galicia)

Además, no se trata de un solo certificado, pues para evitar discriminaciones, además de los vacunados también lo podrá tener todo el que haya pasado la enfermedad en los últimos 180 días y la persona que se haya hecho una PDIA (prueba PCR o de antígenos) en los tres últimos días. Todos estos documentos, cada uno con su información y su periodo de validez particular, estarán accesibles a través de, en principio, las aplicaciones de cada Consejería de Salud, que ya cuentan con sistemas de seguridad fuerte, o se podrán conseguir en papel en los centros de vacunación o similares.

Según lo publicado por la UE y España, en ambos casos (digital y físico), ese CVD contará con un código QR también especial que será el que lean en el país de destino para verificar que tu certificado es correcto, pero además vendrán detallados en él una serie de datos personales y referentes a la vacuna o la prueba realizada, como si fuese un pasaporte inmunológico típico. En concreto, incluirá cuatro datos personales: nombre y apellidos; documento de identificación como el DNI; fecha de nacimiento, y género, este último opcional. Además, 11 datos sobre la vacuna, como todos los detalles sobre la marca, el lote o las dosis que ya has recibido, y habrá un tercer bloque con cinco datos sobre el emisor del texto, su identificación y las fechas de validez. Hablamos del caso de los vacunados, variando en los otros dos supuestos.

La idea del Gobierno es que en mayo todo esto esté listo para una prueba piloto, que aún no se ha detallado dónde ni cómo se hará, y a principios de junio haya una solución definitiva que impulse decididamente el turismo, incluso desde fuera de Europa, mostrando el CVD como una forma de acceder más rápido a un país sabiendo que con total seguridad podrás disfrutar del viaje y la estancia sin más turbulencias. Pero las dudas sobre su utilidad y los detalles técnicos, legales e incluso científicos apuntan a que su aprobación puede retrasarse. Es más, el comisario de Justicia europeo, Didier Reynders, ya dejó claro que ellos se mueven en un calendario en el que el sistema esté operativo para finales de junio.

Demasiadas dudas y una utilidad limitada

El proyecto se ha vendido como una pieza clave para la vuelta del turismo en Europa y la recuperación económica durante meses, e incluso se habló de usar fondos europeos para financiar este desarrollo, pero corre el riesgo de convertirse en un nuevo fiasco comunitario que recuerde al de las 'apps' de rastreo. Fuera de los recelos sanitarios y científicos que ya se resumieron en este artículo publicado en Teknautas, hasta el momento cada país europeo trabaja en su propia solución, la coordinación se ralentiza con países turísticos interesados y otros que recelan de la solución y en último lugar la utilidad parece más que limitada.

Según expertos en tecnología y protección de datos, como el abogado e ingeniero de telecomunicaciones Sergio Carrasco​, antes de poder instaurar un sistema así debería estar claro cómo se van a proteger los datos personales de los ciudadanos, garantizando que no se usan más que los necesarios y evitando que se creen bases de datos ni nada parecido. En principio, por lo explicado por las distintas fuentes a este periódico, y lo expuesto por las autoridades, la estructura podría ser similar a la que expone la OMS en un texto publicado a finales de 2020 por su grupo de expertos creado para agilizar la creación de un certificado de vacunación inteligente que sustituya al clásico usado hasta ahora para todo tipo de enfermedades.

Este habla de un pasaporte creado en el país de origen con el cual se genera una clave pública. Esa clave, sin datos personales, es la que se comparte con la OMS a través de una base de datos que almacenan y comparten todos los países adheridos al sistema y permite la verificación en el país de destino. Pero queda la duda de cómo evitar la falsificación de esos documentos, algo que en el caso europeo tampoco está resuelto, y se habla simplemente de que se añadirán los datos estrictamente necesarios para demostrar que el que presenta el certificado es efectivamente el dueño de ese pase y no se pueda hacer un mal uso de información tan delicada.

placeholder Idea del pasaporte planteado por la OMS. (OMS)
Idea del pasaporte planteado por la OMS. (OMS)

En cuanto a la utilidad, está bastante limitada a la llamada 'vía libre' para entrar a un país, pues no se podrá prohibir la entrada a alguien que no lo lleve, no afectará, o eso parece, para entrar a lugares cerrados, conciertos o eventos deportivos, y ni siquiera está claro qué pasará con los usuarios que estén vacunados con soluciones que no hayan sido aprobadas por la Agencia Europea de Medicamentos (como las vacunas rusas y chinas), aunque todo apunta a que quedarían fuera del CVD. Por todo esto, Carrasco cree que lo que hay que preguntarse es si es necesario todo este despliegue tecnológico, con el coste y los riesgos que tiene. "Parece que volvemos a usar la tecnología por usarla, para reforzar las decisiones, pero ni está claro el funcionamiento ni parece necesario", añade este experto.

Lo cierto es que España y Europa no son los únicos lugares donde se está intentando montar un sistema parecido, aunque en todas partes están surgiendo las mismas dudas. Corea del Sur o Nueva York han optado por apostar por tecnología Blockchain, con sus polémicas particulares, y Estados Unidos ya ha desechado la idea de crear una plataforma federal ante las guerras desatadas entre estados para su integración. "Se usan términos como Blockchain porque ahora están de moda, pero nadie explica por qué es necesario usar todo esto. En Francia, han incluido el certificado en la 'app' de rastreo, un sinsentido. Después de todo lo que se hizo para conseguir que la 'app' fuese anónima y no se recabase ni un dato personal, pues ahora meten ahí el pasaporte con toda la información que lleva. Y habría que hablar con Google y Apple para ver qué piensan de ello".

¿Y si tiramos con el papel?

Carrasco recuerda que hasta ahora ya había otros certificados de vacunación que se usaban en papel y se pregunta si no se podría seguir utilizando un sistema similar. "Incluso durante la pandemia, se han seguido usando papeles para demostrar que te habías hecho una PCR y ha ido funcionando. Se entiende que se busca una forma de garantizar que los documentos no se falsifican y se puedan verificar de forma ágil, pero todo eso tampoco está detallado en estos proyectos. Lo que sí se ve es que aquí, de momento, la tecnología puede poner incluso más problemas, por los riesgos y porque solo serviría para los países que estén dentro de la plataforma", señala.

placeholder CVD en Dinamarca. (Reuters)
CVD en Dinamarca. (Reuters)

Por su parte, García Blanco sí añade algunos beneficios extra. "Puede ser también una forma de unificar notificaciones, por ejemplo, de los laboratorios privados, que siempre hay más problemas para recabar las pruebas que hacen y sus resultados. Ahora, con esto, habría un proceso más que deberían cumplimentar para que el interesado tenga su certificado que le permita moverse. Además, la idea es que incentive la vacunación y demás, aunque obviamente se podrá seguir yendo con el papel del PCR y hacer la cola correspondiente".

"Tecnología para hacerlo bien y seguro existe, aunque con riesgos. Se puede hacer con un QR cifrado que al verificarlo muestre a la persona que lo haga el número de pasaporte del viajero y así chequear que corresponde con el individuo en cuestión, pues el mayor problema en todo esto está en la información que recaba el verificador, el lugar de destino, y qué hace con ella. Pero volvemos a algo básico, la tecnología puede sumar o restar, y hay que ponderar en cada caso, no es algo obligatorio usarla porque sí", termina Carrasco.

Con la cantidad de informaciones, polémicas, anuncios y dudas que ha suscitado en los últimos meses, el pasaporte de vacunación se está convirtiendo en la nueva, aún no sabemos si la última, batalla tecnológica por el covid. Tras lo ocurrido en 2020 con las 'apps' de rastreo, que aún siguen levantando críticas y polémicas, los estados se afanan para que esta vez la cosa salga mejor, que la tecnología muestre su fuerza, pero no está nada claro que vaya a ser así. España acaba de anunciar que quiere tener un sistema listo para junio con pruebas en mayo, y empuja a la UE para que siga sus pasos; sin embargo, no todos los países europeos lo tienen claro y hay otro problema en el horizonte: ¿cómo va a funcionar?

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