"Yo con Ayuso". El lío del PP y otros partidos con WhatsApp para cazar votos el 4-M
  1. Tecnología
Dudas legales y poca inversión

"Yo con Ayuso". El lío del PP y otros partidos con WhatsApp para cazar votos el 4-M

Solo populares y el PSOE se atreven con un canal especial en WhatsApp, pero los expertos dudan de si cumple las normas. El resto se acerca desde Telegram y con pequeños grupos

placeholder Foto: Foto: EFE.
Foto: EFE.

Si seguimos el calendario oficial, la campaña electoral para los comicios del próximo 4 de mayo en Madrid empezó el pasado domingo 18 de abril. Esa es la fecha que marca la norma, pero con internet hace tiempo que esas barreras han desaparecido. Los políticos lanzan consignas con semanas de antelación y las campañas propagandísticas, aunque difusas, se mueven por las redes sociales con actos y presentaciones que esquivan, por poco, las normas electorales. Así, el 16 de marzo, el Partido Popular ya había lanzado su propio canal de WhatsApp para unir sus fuerzas en torno a la candidatura de Isabel Díaz Ayuso. Un movimiento más dentro de la vorágine, pero que ha despertado viejos fantasmas y vuelve a enfrentar a los partidos políticos a un lío que pocos saben, y quieren, afrontar.

El PP, con un escueto anuncio en el Instagram de Isabel Díaz Ayuso, fue el primero, y hasta este fin de semana el único (ahora se ha unido el PSOE de forma más discreta) en rescatar del olvido un arma propagandística, la de WhatsApp, que tuvo su auge en España en las primeras elecciones generales de 2019 y que acabó con diversos escándalos, con cuentas de partidos cerradas, bronca en internet y un aviso claro de la plataforma de Mark Zuckerberg para los comicios de noviembre: no permitiría más su uso con estos fines. ¿Por qué ahora el Partido Popular lo rescatan, el PSOE lo deja caer, Facebook, de momento, lo permite, y el resto de partidos no se anima a probar? Pues todo apunta a una razón clara: a pesar del mensaje de la empresa, en torno al uso de WhatsApp como herramienta política aún no hay nada claro.

Foto: Imagen de promoción de la lista de difusión de Vox en WhatsApp.

La idea del equipo de Ayuso es clara y simple. Cuando agregas a tu agenda el número que dan en el 'post', que encabeza un "Yo con Ayuso. Únete al equipo", e interactúas con él, ves que es una cuenta de empresa, de WhatsApp Business, y un mensaje automático te explica que antes de nada debes dar tu permiso para empezar a recibir las consignas y otros mensajes completando un Google Forms con varios datos personales. Es decir, estás aceptando ese bombardeo de mensajes políticos y la donación de tus datos, pero el problema, según muestra la propia aplicación en sus términos y condiciones y señalan distintos expertos consultados por este periódico, no es solo el consentimiento.

Según el abogado experto en derecho tecnológico y protección de datos Sergio Carrasco, o el experto en 'marketing' digital Nacho Martín (creador de Millionchats, una 'app' que ayuda a automatizar y gestionar el uso profesional de WhatsApp por parte de comercios y autónomos) el fallo en todo esto, y que se arrastra desde 2019, es que ni WhatsApp ni WhatsApp Business están pensados como herramientas de publicidad masiva o similar. Se trata de una 'app' de conversación, principalmente de persona a persona, a la que se le ha añadido una versión para comercios cuyo objetivo es dar un servicio parecido a la atención al cliente. Aunque un usuario, y miles más, hayan aceptado ser bombardeados por una cuenta, esta puede ser detectada por el sistema o denunciada y acabar cerrada por 'spam'. "Al final, si nota que lanzas miles de mensajes sin respuesta, porque la encriptación hace que no puedan leer el contenido, la compañía puede entender que estás utilizando el servicio para un uso que no es el que permite la aplicación, sino que va contra las normas", comenta Carrasco.

Este aspecto discrecional, el de que sea la empresa la que decida lo que va o no contra las normas, se acrecienta según se miran los términos de la aplicación, y se otean las opciones que ofrece. En principio, esos términos, que fueron en los que se basaron en 2019 para finiquitar el asunto electoral en España, prohíben el 'spam' del tipo que sea, pero es que, además, entre las entidades permitidas en WhatsApp Business la opción para empresas de la herramienta de Facebook no incluye los partidos políticos.

Entonces, ¿el canal del PP y el del PSOE se saltan las normas? Pues, aunque en 2019 dijera que casos casi calcados sí se las saltaban, solo WhatsApp puede decidirlo. Martín añade un punto clave aquí: el dinero. "WhatsApp permite, si usas WhatsApp Business API y pagas, enviar mensajes a clientes una vez pasadas las 24 h desde que hablas con esa persona a modo de 'mailing'. No de manera masiva, pero sí que te permite hacerlo". Es decir, WhatsApp te puede acusar de hacer 'spam' y llegar a cerrarte la cuenta, pero puedes estirar esa opción si pagas (unos 0,03 céntimos por mensaje). Una situación tan difusa que deja todo el peso de la decisión en manos de la compañía y que puede haber llevado a muchos partidos a replantearse su utilización.

Ante estas dudas sobre el canal, y las que también surgen a raíz del formulario que se debe completar, por la cantidad de datos personales que pide (nombre completo, municipio, móvil e 'e-mail') y las dificultades que da para darte de baja (tienes que poner hasta tu DNI, pero solo para darte de baja), el PP asegura a este periódico que "en todo momento está cumpliendo la ley de protección de datos y la normativa europea de protección de datos porque cumplimos los requisitos a través del formulario, incluso de forma más exigente". Además, aseguran que siguen "escrupulosamente" las normas de uso de WhatsApp.

El caso del PSOE empezó el pasado lunes, cuando decidió lanzar una batería de SMS a miles de números sacados de una base de datos que, como explica Maldita.es, compró a un 'startup' francesa. Ese mensaje de texto llevaba un enlace que te metía directamente en una conversación de WhatsApp con el canal oficial de la campaña. En este caso se nota de forma más clara que es un 'bot' por cómo interactua con los usuarios, que primero han de interpelarle. Pero igualmente deja dudas sobre la protección de datos y el encaje del canal en la plataforma. Y alguna chapuza, como mensajes mal escritos o que en la información que se añade al perfil del canal aparece el logo del PSC y el programa electoral de los socialistas catalanes, en vez del madrileño.

placeholder Imagen del 'bot' del PSOE.
Imagen del 'bot' del PSOE.

Se trata de nuevo de un canal informativo que, aunque está planteado desde un punto de vista conversacional, no deja de ser una posible forma de enviar propaganda masiva y automatizada con una aceptación algo sospechosa (solo tienes que abrir el enlace del mensaje y enviar alguna palabra al chat para que este empieza a funcionar). Esta vez, eso sí, no hay que dar ni la mitad de los datos que pide el PP y tienes que interactuar de forma continuada para recibir más y más información y para darte de baja basta con poner ADIOS, al igual que puedes volver a hablar con él siempre que quieras. ¿Es suficiente con esto para salvar las trabas de Facebook? No está claro.

Chapuzas y poco interés

Para otros expertos, tanto el caso del PP como el del resto de partidos, son un ejemplo claro de una mala estrategia digital, por problemas tanto de entendimiento como de inversión. "Lo que se está haciendo en España con WhatsApp es una chapuza. Lo del PP es un buen ejemplo. Guardas el número y lo primero que te dice es que es una cuenta de empresa. WhatsApp prohíbe expresamente en sus términos de uso usar cuentas de empresa con fines políticos", asegura a este diario un especialista en campañas digitales que trabajó con varios partidos políticos durante las elecciones generales de noviembre de 2019. La realidad es que los partidos políticos no aparecen entre los entes autorizados expresamente por WhatsApp. Se quedan en un incómodo limbo.

Este directivo, que pide no revelar su nombre, señala que la estrategia digital de los partidos en España hace aguas. No hay ni dinero ni personas suficientes destinadas a este frente. Se hace sin tiempo y planificación, y eso resulta en acciones irrelevantes, como crear un canal por WhatsApp que "solo sirve para generar una cámara de eco. Con eso no vas a movilizar gente, no vas a cambiar votos. Solo movilizas a tus simpatizantes. Se requiere más personal, más dinero y crear contenido personalizado para cada tipo de ciudadano, segmentar bien y atacar a potenciales votantes".

Desde el PP no aclaran si utilizan un 'software' especial o cómo gestionan el canal, pero Martín también habla de comportamientos extraños. "Si está automatizado, está regular automatizado. Creo que puede haber gente detrás enviando mensajes a pico y pala, tirando de listas de difusión, porque en muchos casos no contestan al instante. Eso es muy raro, y no sería extraño que en vez de un sistema tuvieran a gente mandando uno a uno los mensajes, aunque claro eso necesita de trabajadores a tope con ello si tienen mucha gente apuntada".

placeholder Imagen del canal del PP.
Imagen del canal del PP.

Esto también se muestra en el Google Forms del formulario, que denota falta de preparación y 'amateurismo', según los expertos. "Debes facilitar la baja por el mismo medio que ofreces el alta a la gente y no creando mayores dificultades. En este caso, para darse de baja tienes que enviar un correo electrónico o un escrito postal, adjuntando siempre una copia de tu DNI. Es innecesario. Si no hay duda de tu identidad para el alta, no la tiene que haber para la baja. No puedes pedir solo un clic para el alta y luego un correo, un escrito, DNI, etc. para la baja, incumple los principios de pedir solo los datos estrictamente necesarios para el fin del servicio", señala Carrasco.

Otras fuentes consultadas se muestran sorprendidas por el movimiento del PP. "En noviembre de 2019 WhatsApp dejó muy claro que esto no se podía hacer", señala otro especialista en campañas digitales que ha trabajado con varios partidos en las últimas elecciones generales. "Ahora, si alguien denuncia esa cuenta, WhatsApp probablemente la cerrará en 48 horas. Pero ya tendrán el móvil del usuario y pueden enviarle peticiones desde otros números, y vuelta a empezar. Es pura guerrilla". Lo malo: el Partido Popular no es el único que participa en esa batalla.

¿Qué hace el resto?

Lejos de los dos grandes partidos, otros como Más Madrid o Podemos no renuncian a su importancia. La red de Facebook es una de las aplicaciones más utilizadas en España (tiene unos 26 millones de usuarios) y han lanzado estrategias alternativas, como botones para compartir sus contenidos de sitios como Telegram o Facebook directamente en WhatsApp o montar grupos de barrio para todo el voluntario que se quiera sumar a la causa. Ideas mucho más simples, pero que, según explican fuentes cercanas a una de estas formaciones, son las únicas permitidas por la compañía desde lo ocurrido en 2019.

Telegram se ha convertido en la gran alternativa a WhatsApp para los partidos españoles. Todos los grandes tienen sus canales principales allí e, incluso, sus candidatos tienen sus altavoces propios en la plataforma de origen ruso y enlazan al mismo desde otras de sus redes como Twitter. Su funcionamiento, similar a WhatsApp, pero con muchas más opciones y libertad para acciones, permite un trabajo parecido al que se podría realizar en la red de Facebook, aunque, claro, con menos alcance. Eso sí, las últimas polémicas que han vivido los del bocadillo verde han llevado a que mucha más gente se descargue la plataforma del avión de papel y, sobre todo, sea más sencillo llevar hasta allí a tus votantes más arraigados. Pudiendo ellos difundir tus mensajes al resto de redes.

La API de WhatsApp sí permite esas triquiñuelas, y partidos como Podemos incitan directamente a llevarse vídeos a WhatsApp, pero no queda claro cómo de efectiva es una estrategia de este tipo. Lo que sí indica es que, pese al paso dado por el PP y el PSOE, pocos se fían de que la batalla por la 'app' de mensajería más usada en nuestro país pueda volver a abrirse al estilo de 2019. No hay que olvidar que en esos momentos llevó, por ejemplo, a Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil o fue un punto clave en el resultado de Vox en Andalucía. Es más, la formación de ultraderecha fue una de las más críticas con WhatsApp durante la pandemia y ahora explota como pocas el caso de Telegram.

Fuera de estos dos entornos, ya se ha visto cómo los equipos empiezan a copar nuevos sitios como Twitch (Más Madrid y Vox ya lo utilizan a diario) o TikTok y, algo más llamativo, hay quien ha vuelto a los clásicos. El PSOE, además de los mencionados SMS también ha empezado a llamar casa por casa con una grabación de Ángel Gabilondo pidiendo el voto. Unas prácticas que tampoco se libran de la polémica y que podrían ir contra las normativas de protección de datos.

Propaganda electoral
El redactor recomienda