iPhones 'made in India': el giro de Apple para no depender de China que lo cambia todo
  1. Tecnología
¿PUEDE PARAR LA GRAN CADENA CHINA?

iPhones 'made in India': el giro de Apple para no depender de China que lo cambia todo

La compañía mudará parte de la producción de su dispositivo fetiche a este país del sudeste asiático, que desde hace años ha puesto en marcha un plan para atraer a los fabricantes de tecnología

placeholder Foto: Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

'Designed in Cupertino... ¿made in India?' Imaginen leer esto en la finísima caja, ahora que viene sin cargador, de un iPhone 12. Quizás no sea tan loco. Y es que Apple estaría pensando trasladar parte de la fabricación de su teléfono fetiche lejos de China, el lugar donde lleva ensamblando, salvo excepciones que se cuentan con los dedos de una mano, la gran mayoría de sus productos desde el principio de siglo. Como prácticamente la totalidad de fabricantes de tecnología de consumo, sea cual sea el aparato, que recurren a los proveedores de aquel país para encontrar mano de obra barata y cualificada para dar forma a sus 'gadgets'.

Lo de la manzana no va a ser una mudanza total. Los californianos, según diferentes informaciones, estarían planteándose llevar a esta 'segunda residencia' un 10% de la producción del mencionado 'smartphone', así como derivar el montaje de algún otro dispositivo de los que pondrán en circulación en los próximos meses. Puede parecer un bocado pequeño, un volumen sin excesiva importancia.

Un pequeño porcentaje de gran simbolismo

Estadísticamente lo es. Pero está cargado de simbolismo y puede sentar un precedente en una de las industrias más pujantes del planeta, que durante la pandemia se ha percatado de un mal estructural que puede jugarle una mala pasada: su dependencia de la capacidad productiva del dragón asiático. Cuando el resto del mundo a principios de 2020 mirábamos el coronavirus como algo más inofensivo que una gripe, una China ya febril decidió confinar varias ciudades y echar el freno a varias plantas de producción.

placeholder Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Un estornudo cuyos efectos se dejaron notar durante varios meses, impactando, por ejemplo, en el calendario de lanzamientos de muchas marcas tecnológicas así como en el 'stock' de sus productos. Apple, que es la que nos atañe aquí, tuvo que retrasar el lanzamiento del iPhone SE e incluso el del iPhone 12, que llegó al ralentí y en dos entregas diferentes. No fue el único problema asociado a la pandemia. No hay que obviar la escasez de chips y semiconductores existentes en el mercado. Aunque hay matices, el diagnóstico es el mismo: una demanda descabalgada de bienes que se producen por muy pocas manos.

Hay que entender la relación longeva de Apple y China. Llevan 20 años de noviazgo. Desde 2001. En ese momento encargó a Foxxconn que ensamblase el iPod, ese dispositivo que revolucionó, junto a iTunes, parte de la industria musical y que sentó las bases de su gran éxito, el iPhone. Con el paso del tiempo, según iba aumentando su catálogo, se unieron otras compañías, Pegraton y Winstron. Todas ellas son gigantescas compañías multinacionales con una amplia implementación en China pero también con algo de presencia en otros países colindantes.

¿Dónde se montan los iPhone?

Pero hasta el día de hoy los casos de diversificación se cuentan con los dedos de una mano. Son islotes inconexos incapaces de constituir un archipiélago visible. La agencia Reuters publicó en 2019 un exhaustivo análisis de dónde se ubicaban tanto los proveedores de pantallas, circuitos integrados, altavoces o cargadores así como de las plantas donde se unen los componentes para dar forma a los aparatos. En el primer caso, casi una de cada dos compañías estaba en aquel país. Había pasado a suponer desde 2015 algo más del 44% a pasar el 49% en el momento de la publicación del informe. Esto venía a demostrar que la dependencia estaba yendo a más. En el caso de las fábricas la cifra era más apabullante: 9 de cada 10 estaban en suelo chino. Las que no eran pequeñas plantas colocadas en países como Brasil, pero con el objeto de atender más la demanda local.

No es lo único que hay que tener en cuenta. Las tecnológicas se han convertido en una pieza más del tablero de ajedrez geopolítico en el que las fichas negras las maneja China y las blancas eran manejadas por EE UU. El ejemplo más claro ha sido Huawei, al que Washington ha marcado tanto que incluso ha diversificado su negocio metiéndose a montar granjas de cerdos por las estrecheces que pasa su negocio.

placeholder Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Ha quedado claro que las tensiones pueden salpicar a cualquiera. Incluso algunas medidas de su propio Gobierno pueden acabar afectándole, como podrían ser impuestos a las importaciones de productos que provengan de aquel mercado. Es lo que tiene diseñar en California pero montar en Shenzen, Wuhan o las afueras de Shanghái. El iPhone 12 no será el primer iPhone que se montará en la India. Ya ocurrió, a menor escala, con otros modelos previos. El primero fue en 2017 el iPhone SE. El terminal más barato de la compañía no se fabricó en una planta de Winstron para ser repartido posteriormente por todo el mundo. El objetivo era surtir la demanda, muy pequeña, que tenía en aquel rincón del mundo.

De esta forma, la manzana, probablemente una de las compañías con una de las maquinarias financieras más engrasadas y estructuradas del planeta, como se explica bien en este artículo, encontraba un butrón en el proteccionismo impuesto por Nueva Delhi, que castigaba la importación de teléfonos hechos en el extranjero. No ha sido ni mucho menos la única. Multitud de marcas, entre ellas varias chinas, también han abierto delegaciones, fábricas e incluso se han inventado marcas enfocadas al mercado indio, el único que supera los mil millones de personas aparte de China.

El proteccionismo indio

El proteccionismo ha sido una suerte de cebo para que estas compañías se establezcan allí. No en vano se grava con un 20% las importanciones de electrónica. Xiaomi, una de las marcas que más han crecido a nivel global, también ha realizado esta maniobra. Produce en la India lo que se vende en India, y en China lo que se vende en todo el mundo. Poco, su marca blanca, nació en aquel país. Samsung ha trasladado fábricas allí y compañías como Realme o OnePlus también han establecido importantes delegaciones en el lugar. Por cierto, al contrario de lo que pasa en la mayoría del mundo, la popularidad de Apple allí es muy limitada.

Otro problema que se encontró Apple era la imposibilidad de poder establecer una red de tiendas propias en el país, por la excesiva regulación. La solución pasaba por minoristas externos. Y ahí, los de Tim Cook tenían menos margen, tanto de beneficio como de presión. No hay que olvidar que el 90% del mercado de 'smartphones' está dominado por Android. Esto va a cambiar. Apple inaugurará este año su primera Apple Store allí. Lo hará en un centro comercial de Mumbai. Y pretende abrir más a lo largo de los próximos meses.

placeholder Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Ese es un síntoma de que el Gobierno local se ha dado cuenta de su potencial. Ha puesto en marcha un plan dotado con más de 6.500 millones de euros para incentivar la inversión extranjera para atraer más tecnológicas hasta allí. Unas intenciones que se ven reforzadas por los problemas vistos en 2020, que no han hecho más que dejar latente la relación, incluso algo tóxica, con China. Foxxconn ya empezó a montar allí parte del iPhone 11 y Winstron también. Además se ven empujados a producir los componentes localmente, porque las tasas impositivas también afectan a semiconductores.

Eso es algo que, a costa de la libertad de mercado, les ha valido para que estos jugadores se asienten en ese territorio de manera relativamente estable y no temporal. Otro de los cantos de sirena: el coste de la mano de obra. Existe la idea de que China es el paraíso del trabajo barato, pero en los últimos años esto ha cambiado y le han surgido rivales como Vietnam o la propia India, donde los salarios son más bajos. El problema de esto, las condiciones laborales. No hay que olvidar las crisis de reputación que tuvo que afrontar Apple a cuenta de los desmanes que hacían sus proveedores asiáticos; algunos incluso fueron acusados de esclavismo. Este cúmulo de circunstancias, además de ser un mercado con una infraestructura logística y legal más tierna que la de Pekín, parece que son los principales motivos para que la compañía no se llevase un volumen significativo de aparatos hasta ese lugar.

Ganar más autonomía

Cabe destacar que la relación entre Nueva Delhi y Washington dista de ser la de buenos amigos y aún depende mucho de las relaciones con Pekín. Es decir, muchos de los materiales y componentes necesarios para la fabricación de teléfonos sí o sí van a depender de sus vecinos chinos, donde están muchos de los socios de la manzana, así que cualquier tensión entre estas dos potencias asiáticas puede afectar también a la importación de componentes a las plantas locales y, por tanto, repercutir en la ganancia final de la compañía.

placeholder Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Es cierto que gran parte de los iPhones que se produzcan allí servirán para el asalto que pretende acometer la compañía a dicho mercado, pero supone un nuevo paso para romper el cordón umbilical que le une con China. O, si no romperlo, complicado en el corto o incluso en el medio plazo, por lo menos tender puentes con otros puntos de producción. El objetivo último no es otro que ganar autonomía y capacidad de control. Esa filosofía es la que lleva aplicando Apple desde hace años y la que le ha llevado, por ejemplo, a crear sus propios procesadores, primero para teléfonos y tabletas y, cuando estos estuvieron lo suficientemente maduros, a portátiles.

Algo que les permitió prescindir de parte de los servicios de Qualcomm e Intel y aumentar sus beneficios. Algo que ahora pretende profundizar con la creación del laboratorio de semiconductores más grande de Europa en la ciudad de Múnich. Allí ya emplea a 1.500 ingenieros en el centro de tecnología que tiene en la ciudad alemana, pero pretende multiplicar esta cifra en tres años. Ese es el plazo que se ha dado para tener lista esta ampliación en la que invertirá 1.000 millones de euros. Entre otras cosas, este centro tendrá el objetivo de investigar y desarrollar las piezas clave para las conexiones 5G de sus dispositivos, que ahora mismo compra a Qualcomm.

IPhone Tecnología
El redactor recomienda