'G-exit': hay un país que puede quedarse sin Google para siempre (y Europa se lo piensa)
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Pelea entre Google y Australia

'G-exit': hay un país que puede quedarse sin Google para siempre (y Europa se lo piensa)

Google ha amenazado con abandonar Australia si este país le obliga a pagar a los medios por mostrar su contenido. La pelea ha tenido eco en Europa. La Comisión no descarta medidas similares

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Han pasado apenas dos meses desde que la Unión Europea pusiera sobre la mesa los borradores de las dos nuevas normas que regirán el mercado digital durante los próximos años, la DMA y DSA. Mientras Europa leía, debatía y analizaba estas propuestas, al otro lado del mundo Australia presentaba una controvertida ley para obligar a Google y Facebook a pagar por las noticias que aparecen en sus plataformas. Esto no ha sentado nada bien a ambos gigantes y Google ha soltado una bomba: si la ley australiana sigue adelante, abandonarían el país por completo. Harían lo que ya se ha denominado un 'G-exit'. Y la cosa no queda ahí. Esta semana varios europarlamentarios han asegurado que Europa podría incluir medidas en su legislación que copien la 'vía australiana'. ¿Amenazaría también Google con irse de Europa?

Si nos preguntamos qué recibe más visitas para buscar información, la barra de Google o un medio de comunicación, seguro que gana el primero. Con los datos en la mano, cerca del 92% del tráfico de internet pasó por la barra de Google en España el año pasado. Y no es que en España seamos especiales. Cifras tan abrumadoras como estas se repiten en nuestro entorno. Algo similar sucede en Australia, donde más del 94% de la población usa el buscador para encontrar información en internet.

Foto: EFE.

En cualquier parte del mundo, salvo en China donde prefieren a Baidu, Google es la puerta de entrada al contenido de la World Wide Web. Por esto es por lo que la Unión Europea le ha llamado 'gatekeeper', portero en inglés. En Australia lo ven como un error del sistema salvable: por eso quieren obligar a las plataformas a realizar acuerdos de licencia con los medios por los derechos de autor de las noticias que aparecen en el buscador, y a informar sobre cómo se ordenan las noticias. Cualquier cambio en el algoritmo culpable de ello también deberá ser compartido. No tiene mala pinta, ¿no?

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(Reuters)

“Es como si te obligaran a pagar la cuenta de todas las cafeterías de la ciudad por haberle recomendado unas cuantas a un amigo”, se queja Google en una carta abierta. “Recuerda: no nos dedicamos a enseñarte noticias. Nos dedicamos a enseñarte a dónde puedes ir y a cómo llegar”. Google es rotundo: obligar a la plataforma a pagar por los links que aparecen en su buscador va en contra de cómo funciona cualquier buscador. Se defiende añadiendo que apoya al periodismo a través de su plataforma News Showcase, que permitiría a los usuarios a acceder a noticias tras muros de pago después de que Google haya pagado por ellas.

De hecho, esta iniciativa es una de las que está detrás de los casi mil millones de euros que Google quiere gastarse en los próximos tres años y con la que ya ha cerrado acuerdos con medios en varios países eurpeos. En España, como adelantó este diario, también ha llegado a acuerdos con medios a la espera de la derogación (o no) del canon AEDE. El caso australiano, sin embargo, puede descarrilar este delicado equilibrio.

Para los australianos, los pagos que Google promete a medios seleccionados no son suficientes. La remuneración, argumenta, se pactaría de acuerdo con criterios internos de la compañía y esa opacidad podría beneficiar a algunos medios, más “rentables” para el buscador, sobre otros, menos “rentables”. Para evitar la discriminación, una autoridad será la que supervise los acuerdos y aquí es donde Google tiene otro problema: si hay que hacerlo se hará uno por uno.

Un ojo en Bruselas, otro en Camberra

Sobre la mesa del Parlamento Europeo están los borradores de la DSA y la DMA. La primera norma, contra el contenido ilegal en las plataformas y para favorecer la transparencia, y la segunda, para favorecer la competencia, están en proceso de aprobación. A pesar de que la Comisión las presentó a mediados de diciembre aún caben modificaciones y es ahí donde entra el caso australiano: no es descabellado que se utilicen ciertas partes para apretarle más los tornillos a las plataformas. En concreto, que se añadiera el modelo de mediación y el de los acuerdos de licencia en bloque.

placeholder El primer ministro australiano, Scott Morrison. (Reuters)
El primer ministro australiano, Scott Morrison. (Reuters)

Es el momento perfecto. Con una Europa optimista y segura de sí misma a la hora de regular el mercado digital, introducir estos cambios no sería un cambio de posición con lo que ya hay sobre la mesa, sino otro paso adelante para proteger a empresas que usan a Google como intermediario. La DSA y la DMA serían el repositorio perfecto. “Si puede ocurrir va a ocurrir”, opina Borja Adsuara, abogado experto en derecho digital. “Estas empresas no son ‘una empresa más’: son un servicio público y por ello no pueden priorizar un contenido sobre otro. Es como la luz. Tienen que ser sectores hiperregulados”.

Pero Google ha amenazado de irse de Australia y podría también repetirlo en Europa, aunque no parece una posibilidad. De hecho, los resultados de 2020 muestran que la región a la que pertenece Europa fue la segunda más rentable para Google seguida—de lejos—por Asia Pacífico, donde está Australia. Google no va a renunciar al 30% de sus beneficios y Facebook tampoco lo haría. De hecho, recuerda Adsuara, “Facebook también amenazó con irse de Europa cuando la UE invalidó el Escudo de Privacidad y aquí siguen”. El Escudo de Privacidad es el nombre rimbombante del acuerdo con el que se traspasaban datos desde la UE a EE. UU..

Tampoco va a renunciar a los beneficios económicos—aunque no sean tan importantes como otros servicios o, por supuesto, la publicidad—, ni al prestigio, ni al monopolio de las búsquedas por bloquear su buscador en regiones como en Europa. Nos viene bien saber que Australia existe en estos momentos: si hay que parecerse a alguien será a ellos. Allí el 'G-exit' parece algo más que solo una amenaza pero, si ocurre, los efectos de semejante decisión serán totalmente impredecibles.

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