Así es la 'smartTV' de Xiaomi por la que habrá tortas: ¿es tan 'chollazo' como la pintan?
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LLEGA EN MARZO A ESPAÑA

Así es la 'smartTV' de Xiaomi por la que habrá tortas: ¿es tan 'chollazo' como la pintan?

La factoría china va a traer en marzo su primer televisor de 75 pulgadas a España. Un equipo que saldrá a la venta por 1.000 euros y que aspira a emular el éxito de sus móviles

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Foto: M. Mcloughlin

Hay miles de productos que Xiaomi vende en China. Otra cosa es que los fabrique todos. La gran mayoría de ellos los hace a cuatro manos, como relojes y pulseras a los que ha dado forma con Amazfit o robots aspiradores cofirmados por Roborock. Solo hay tres categorías que de principio a fin se hacen en casa: móviles, routers y televisiones. Los primeros han inundado ya el mercado patrio -con los que ha conseguido tocar el liderato en varias ocasiones- y los segundos no se dejan ver demasiado por España. Algo más de ruido han hecho con sus televisiones. A finales de 2019 desembarcaron sus primeros tres modelos. Una de batalla de 32 pulgadas y resolución HD y dos ‘smartTV’ 4K de 43 y 55 pulgadas, que jugaban la baza de tener un precio más ajustado.

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Ahora han dado un nuevo paso con el que pretenden apuntar mucho más arriba. A partir de marzo traerán su primera pantalla de alta gama a nuestro país. Se trata de un equipo que da el salto hasta las 75 pulgadas. Pero no es su único gran atractivo. En esta ocasión cambia el LCD IPS firmado por LG que montan, por ejemplo, las de 55 pulgadas. Ahora han apostado por un panel QLED. Es probable que les suene. Se trata de la variedad de LCD más avanzada del mercado. Una variedad impulsada por Samsung como forma de contrarrestar el atractivo del OLED y sus negros más puros. El panel ha sido suministrado, en este caso, por TCL.

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Foto: M. Mcloughlin

Todavía quedan varias semanas para que se pongan a la venta. Pero ya se sabe que no será fácil conseguirlas. ¿Por qué? Primero, porque la marca ya ha avisado que, al menos, en esta primera fase no va a andar sobrada de ‘stock’, algo que empieza a ser un problema generalizado, no solo en el sector de la electrónica de consumo, sino en otras industrias como la automovilística por problemas de suministro derivados de la pandemia, entre otras cosas. Pero a las unidades limitadas hay que añadirle otro aspecto más: un precio de derribo. La promoción de lanzamiento será de 999 euros. Luego subirá a 1.290.

Hemos podido tener un primer contacto con esta televisión para experimentar algunas de sus bondades y carencias antes de que se ponga en la bandeja de salida con el objetivo de saber si es tan ‘chollazo’ como lo han vendido y para tratar de ayudarte a decidir si encaja con lo que buscas, si andas pensando en renovar la ‘smartTV’ y hacerte con una nueva.

Foto: M. Mcloughlin

Lo primero que te puede echar para atrás puede ser el tamaño. 75 pulgadas. Te puede parecer incluso monstruoso. ¿Qué televisión me conviene comprarme? La más grande que puedas permitirte y la más grande que te permita tu salón. Lo primero es una cuestión de presupuesto y lo segundo ya no es una cuestión de espacio. En la memoria tenemos esa idea de que para ver bien la tele hay que estar al menos a dos metros. Pero nada de eso. Con el salto al 4K (el problema se reduce aún más para el 8K), la distancia recomendada se sitúa en poco más de un metro y medio. Eso da más juego a los que sufrimos con la distribución al tener un salón más largo que ancho.

¿Cuál es el tamaño que deberías comprar? El más grande que tu salón y tu bolsillo te permita

Esta Xiaomi TV Q1 tiene un aspecto elegante. No es un diseño que te vaya a dejar sin palabras, pero está a la altura de lo que se puede pedir por este precio. El espíritu es similar al de su modelo de 55 pulgadas, aunque esté mejor rematada y acabado. Nos encontramos con un televisor que en tres de sus cuatro lados de la frontal tiene bordes casi invisibles. Solo son notables en la parte inferior. La verdad que sorprende mucho el trabajo que han realizado en este sentido.

En lugar de apostar por colocar las patas en los extremos, han optado por poner una gran peana en la zona central. Se siente estable y segura porque esa base es lo suficientemente ancha y profunda para aguantar los 33 kilazos que pesa la criatura.

Foto: M. McloughlinFoto: M. Mcloughlin

Sobre el panel, decir que cuenta con un panel con calidad 4K, con una resolución 3840 por 2160 píxeles. Ofrece un contraste de 10.000:1 así como tecnología de 10 bits para mostrar 1.070 millones de colores, logrando cubrir el 100% del espectro NTSC, 95% del DCI-P3 y 99% del BT 709. Más allá de tecnicismos, cabe resumir que la experiencia de visionado promete con esta carta de presentación.

La hemos podido probar en una sala con una iluminación que dista de ser igual que la de un salón, pero lo cierto es que la impresión que me he llevado es la de cumplir solventemente. Es cierto que con un nivel de 1.000 nits, se queda un poco lejos de los 3.000 que ofrecen las últimas QLED de Samsung. Pero ese nivel es suficiente como para ver en buenas condiciones para ver películas y series y aprovechar las virtudes de tecnologías como el HDR para rescatar información de zonas sobreexpuestas y subexpuestas.

Este panel QLED hecho por TCL, aunque lejos de los top, se maneja a un muy buen nivel

El QLED, a diferencia del OLED, sigue utilizando filtros de color. ¿Qué significa esto? Al no ser orgánico no puede encender y apagar cada píxel independientemente, lo que le penaliza a la hora de crear sombras, degradados o negros más puros. En este sentido las LCD han ido jugando con las técnicas de iluminación para reducir la brecha. Esta Xiaomi Mi TV Q1 maneja Full Array Local Dimming, una tecnología conocida por el acrónimo FALD. Esto significa que los puntos de luz están repartidos por todo el panel en lugar de situarse en uno de los bordes. Estos puntos se dividen en zonas independientes, que pueden regular su brillo de manera autónoma.

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Foto: M. Mcloughlin

Cuantas más de estas zonas haya, más posibilidades hay de ajustarse y crear una imagen con mejores degradados y contrastres. En este caso tenemos 192. La QLED de referencia de este año de Samsung maneja casi 400 en una superficie de 10 pulgadas de diagonal menos. Obviamente hay diferencias. Pero creo que consigue, dentro de las posibilidades de las LCD, un muy buen nivel general, incluso en la reproducción de negros, sin halos exagerados que desentonen en la reproducción.

Una ventaja frente a modelos como los de Samsung es que puede digerir contenidos Dolby Vision (además de HDR 10 y HDR 10+). Este estándar, que básicamente se deja notar en la riqueza de la imagen y la representación de color, es cada vez más utilizado y está muy presente en plataformas como Amazon Prime y Netflix. La tasa de refresco máxima que admite, por cierto, es de 120Hz.

Los ángulos de visión de 178 grados, por cierto, nos permitirán verlo prácticamente de frente y también desde los laterales sin perder muchos en la imagen. Con el sonido pasa tres cuartas partes de lo mismo. Es difícil juzgarlo con la acústica que tenemos, diferente a la de un salón. Quizás aquí es donde más diferencias se aprecie con los modelos que aspira a derribar. No está mal, pero estos dos altavoces estéreo de 30W (2x15W, dos 'tweeter' + cuatro 'woofer') da para lo que dan. Están situados en la zona trasera, por cierto. Mi impresión es que si quieres un buen sonido y puedes permitírtelo enchufes una barra de sonido.

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Foto: M. Mcloughlin

En el corazón de este televisor tenemos un Mediatek MT9611 de cuatro núcleos a 1,5Ghz. Aunque la pantalla solo pueda ofrecer resolución 4K, este motor estaría preparado también para mover 8K. Está acompañado de 4GB de RAM y 32GB de memoria de serie.

Lo que da vida a este aparato es Android 10. Viene con apps como Netlfix y Amazon Prime preinstaladas. Es una interfaz bastante intuitiva, que trae Chromecast integrado y que permite utilizar el asistente de Google para gobernar tus aparatos. También podemos optar por utilizar 'Patchwall', una capa de personalización que ha creado Xiaomi para sus teles, que hace las veces de guía universal, sugiriendo contenido de varias fuentes.

Esta tele vuelve a jugar la baza que ha colocado a la marca donde está: la calidad-precio

No son excluyentes. Con un botón se activa y se desactiva. Cuando hablamos de la conectividad, la mayor pega que se le puede sacar es no haber incluido Wifi 6. Se queda en la anterior generación (2.4Ghz/5Ghz) y BT 5.0. En lo que se refiere al HDMI maneja el estándar 2.1. Incluye tres puertos de este tipo y dos USB tradicionales. El mando no tiene nada de llamativo, es un mando continuista, con botones directos para algunos servicios de 'streaming'. Lo cierto es que es una televisión que va a ofrecer un precio muy competitivo para aquellos que quieran hacerse con una televisión realmente grande de casa. La oferta de lanzamiento es realmente competitiva. Esta televisión vuelve a ser un buen ejemplo de esa baza que ha colocado a Xiaomi en el lugar que está: una muy buena relación calidad-precio.

¿Hay alternativas similares? Aunque no es fácil, también hay otras opciones en esa franja de precio. La Samsung 75Q60T, un modelo de 2020, tenía un precio de 1.700 euros y ahora ya se puede encontrar en una horquilla que va desde los 1.200 a los 1.500, dependiendo la plataforma y la oferta que caces. Eso sí, no cuenta con iluminación FALD, la tasa de refresco se queda en 60hz y los HDMI se quedan en la versión 2.0. Ocurre lo mismo con otros modelos como la 'smartTV' LG 75UM7110PLB o la HiSense 75A7100F, ambas con una factura parecida, que llegan con paneles LCD estándar (no QLED, al no incluir tecnología de puntos cuánticos) y menor tasa de refresco. Aunque Xiaomi queda por delante en algunas especificaciones, la Philips 75PUS7855, que maneja un precio de 1.200 euros; o la Sony Bravia KD75X, son dos alternativas a valorar si quieres una tele grande a ese coste.

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