Acciones, bitcoins y dinero fácil para todos: la gran 'tómbola' que se cuece en internet
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"Mis amigos ven la bolsa como un casino"

Acciones, bitcoins y dinero fácil para todos: la gran 'tómbola' que se cuece en internet

Anuncios en cada esquina, mercados al alza, tecnología al alcance de cualquiera y uno o varios confinamientos. Este cóctel ha disparado la inversión, y sus riesgos también

placeholder Foto: ThinkTek. (Diseño: Raquel Cano)
ThinkTek. (Diseño: Raquel Cano)

Diego Puertas tiene 20 años y es un pequeño inversor. A los 16, gracias a la tele y a internet, se fue informando y 'jugando' a comprar y vender en los mercados sin dinero real, hasta que empezó a hacerlo con sus ahorros. "Empecé a los 18 con 100 o 200 euros para aprender cómo funcionaba la psicología cuando te juegas tu dinero, y tenía claro que algo iba a perder. Ahora ya tengo metidos un 60 o 70% de mis ahorros, que es bastante más de lo que recomiendo, pero mis pérdidas están controladas al detalle y diversifico mi dinero". Este joven, que estudia comercio y sueña con dedicarse profesionalmente a este sector, es un buen ejemplo del 'boom' que se está viviendo en los últimos años con la democratización de las inversiones 'online'. Acciones, bitcoin, derivados financieros... Nunca había sido tan fácil y barato invertir en estos productos. Si preguntas a tu alrededor, es probable que hasta el panadero que te atiende cada día se lo esté pensando. Y eso es lo preocupante.

"Sé de gente que mete pasta aquí como si fuera una casa de apuestas, se interesan por empresas o activos muy volátiles que están en plena euforia buscando dinero fácil y rápido, y de eso se aprovechan luego los que buscan estafar", detalla Puertas a El Confidencial. "A algunos les interesa este mundo y se forman, pero en general mis amigos ven la bolsa como un casino". Igual que los amigos de Puertas, cada vez más gente ve en la inversión 'online' la vía más corta para el pelotazo fácil.

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Estás leyendo ThinkTek, nuestra serie de artículos de análisis sobre los grandes temas tecnológicos del momento. Esta es la primera entrega de la serie que dedicamos al fenómeno de la inversión online y cómo se ha disparado tras la aparición del coronavirus. La llegada de la pandemia provocó que nos quedáramos en casa y este hecho que ha generado tantos cambios también fue el trampolín perfecto para el 'trading' online. Con sus puntos buenos, y los malos. 

Si aún no has leído los anteriores ThinkTek, puedes acceder a ellos aquí. Hemos analizado a fondo el fenómeno de los monopolios de las 'big tech' y cómo nos afecta (parte III y III), el polémico despliegue del 5G (parte III y III), la crisis de los grandes intermediarios de internet, desde Amazon a Airbnb pasando por Spotify (parte I y II) o la nueva deslocalización que viene (I y II).

A raíz de lo ocurrido con GameStop, Reddit, Wall Street Bets y Robinhood, o los vaivenes provocados por Elon Musk en ciertos activos como acciones o criptomonedas, se ha puesto mucho más el foco sobre cómo el 'trading' se ha disparado en la red. Cualquier persona, sin necesidad de educación financiera, puede hoy operar desde una sencilla 'app'. Ahora se ve más claro con los casos mencionados, pero lo cierto es que es algo que viene creciendo en los últimos años, y en especial desde que estalló la pandemia. El número de pequeños inversores a nivel global ha crecido como la espuma, herramientas como Robinhood se han disparado y ya es raro estar en un grupo de amigos en el que nadie invierta, sobre todo entre los más jóvenes.

En España, los datos de CNMV, Banco de España o los propios brókeres apuntalan la tendencia. En el primer semestre del año 2020, la operativa en acciones de clientes minoristas aumentó un 117% con respecto a la media semestral de 2019 y el volumen de operaciones hasta noviembre creció un 50,5%. Las plataformas de inversión de bancos como Santander, ING u Openbank también crecieron en cuentas y clientes por encima del 50% durante la pandemia (ING creció hasta un 359%). El regulador europeo ESMA ha detectado un aumento que recoge en su informe anual destacando un aumento de las transacciones tanto de aquellos pequeños inversores que ya operaban en los mercados bursátiles como la incorporación de nuevos particulares que han abierto cuentas para operar en Bolsa con intermediarios especializados.

Bajando al día a día, basta dar una vuelta por redes como Twitter para ver el interés: comentarios como "he empezado a invertir en bolsa y estoy viciado" o "ahora todo el mundo invierte", cada vez son más comunes y sitios como TikTok han empezado a controlar los perfiles que hablan sobre estas temáticas. Pero, ¿por qué hay esta fiebre, que riesgos tiene y a quiénes beneficia? Los expertos no se ponen de acuerdo sobre cómo puede acabar esto y hasta qué punto no es solo un riesgo para los propios interesados que meten sus ahorros, sino para el devenir de los mercados, pero sí ven varias razones claras: un cambio de hábitos que nos ha llevado a estar en casa y gastar menos, un mercado volátil con mucha liquidez, publicidad por todas partes y un cambio tecnológico claro.

Un mercado en movimiento y dinero en casa

El primero de estos motivos es el que señala la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) como piedra angular de lo que está ocurriendo. A las preguntas de este periódico, la CNMV asegura que, aunque ya se venía observando un aumento en el número de interesados, el gran cambio lo ha propiciado la pandemia. "Ha habido un cambio de hábitos, la gente se ha quedado en casa, no ha podido gastar o invertir su dinero así que ha buscado otra forma de rentabilizarlo", explican desde el regulador español. Su idea también la defienden otros expertos, que añaden más variantes.

Uno de ellos es Edgar Fernández Vidal, banquero de inversión y profesor de finanzas, que tiene una postura bastante optimista con la entrada de tantos nuevos inversores, aunque con matices, y pone el riesgo en otra parte de la ecuación. "La gente se ha visto en casa, con ahorros y observando que ese dinero en el banco o no da rentabilidad o incluso pierde valor, y ha decidido probar con los mercados. Además, ahora en internet puedes encontrar toda la información, la formación y las herramientas que quieras para estar al tanto de cómo operar. Claro, hay que querer", apunta este experto.

Fernández, de 29 años, sabe bien de lo que habla pues hace unos días saltó a la fama por ser uno de los pocos que vio venir, desde hace años, lo que ocurriría con GameStop, y lo aprovechó. "Esta entrada de nuevos usuarios es buena, este sector no debe ser solo para los fondos, la gente que aprenda se quedará y el que vea que pierde saldrá", añade. "Es verdad que hay muchas frases como la de Rockefeller, eso de que 'cuando mi limpiabotas invierte en Bolsa yo lo vendo todo', que hablan de que cuando todo el mundo está invirtiendo es señal de que hay que salir o que hay una burbuja, pero la situación de hoy es muy diferente a épocas como el crac del 29. Ahora la información está al alcance de cualquiera y el que se interese puede saber qué pasa y cómo operar para no hundirse", comenta Fernández.

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Foto: Reuters.

En cuanto al posible problema que esta tendencia pueda estar creando, él mira más al mercado y en especial a los bancos centrales. "Todos estos vaivenes que estamos viviendo no tiene tanto que ver con nuevos inversores, sino que se provocan porque los bancos centrales están regando todo de dinero, hay mucha liquidez, movimiento y se está invirtiendo con apalancamiento. Esa es la clave y el gran peligro actual, aunque parece que se quiere culpar a otros cuando la mayoría de los que están operando así y provocando la volatilidad son los fondos de siempre", añade Fernández.

Con él coincide, en parte, Fernando Castelló, economista y profesor de ESIC que también cree que se puede entrar a invertir sin volverse loco y buscando algo de rentabilidad. Castelló menciona el problema del apalancamiento, aunque añade que esto también puede afectar a los nuevos inversores. "El problema es que estas personas que entran sin mucho conocimiento ven que les ofrecen la posibilidad, no sé, de poner 1.000 euros, pero en realidad mover 10.000 porque el resto se lo presta el bróker (los llamados CFD), pues corres un gran riesgo. Puede sonar bien, claro, y si crees que inviertes en algo seguro ves en seguida la rentabilidad, pero para alguien nuevo es un peligro increíble. A la mínima que la tendencia vaya en contra de lo que pensabas puedes acabar perdiendo muchísimo más de lo que tienes y sobre todo no saber qué hacer".

Eso mismo le ocurrió a Alexander Kearns, un joven estadounidense de 20 años que acabó suicidándose y levantó una polvareda alrededor de Robinhood. Según su padre, que tras su muerte fue denunciando lo ocurrido en redes sociales, la 'app' le había permitido un apalancamiento de más de 730.000 dólares, cuando era un joven sin ingresos. Luego la 'app' fue corrigiendo y asegurando que la situación no había llegado a ese límite, que ese número no era tal, pero quedó la duda sobre los CFD.

Castelló es profesor de finanzas, y ve claro que este nuevo 'casino' que se está rumiando en torno a esta idea de inversión afecta sobre todo a los jóvenes, de ahí que se conozca como la fiebre de la "inversión 'millennial". "Cuando damos asignaturas que tocan estos temas se les ve que están muy atentos. Empiezan a ver a gente que dice que gana, luego que es fácil entrar desde el móvil, y claro pues se lanzan. A esto se suma que al menos aquí falta mucha formación financiera", destaca. "No sé si saben lo que tienen que presentar a Hacienda o qué impuestos acarrea... Ahora, por ejemplo, si trabajas con un bróker extranjero, como lo son muchos de los más populares, tienes que presentar ante la AEAT un documento o te puedes llevar una buena multa. Son detalles que hay que tener muy en cuenta".

Sobre esto pone como ejemplo las operaciones en corto, que se han hecho famosas en las últimas semanas por lo ocurrido con GameStop. "Mira, es algo técnico, pero sirve como prueba de lo claro que tienes que tener el riesgo cuando entras en mercados y debes saber a qué te enfrentas. Las operaciones más habituales que son de comprar acciones y ganar dinero, si van al alza, tienen un límite de pérdidas, que es que la acción llegue a cero y pierdas lo invertido, pero si tu posición es que la empresa va a caer y empieza a subir, el límite es el cielo, no hay freno, que es lo que les ha pasado a los fondos que iban contra GameStop".

Publicidad 'lucrativa' en cada esquina

El movimiento de los mercados y la situación de la pandemia ha sido clave en el 'boom', pero algo que juega un papel también determinante es la publicidad, de todos los tipos, sobre inversión. Seguramente tú también hayas visto publicidades de plataformas de 'trading', cursos o 'influencers' en todo tipo de redes o webs, y su aumento no es casual. Las temáticas financieras son de las mejores pagadas en YouTube, como han confesado distintos 'youtubers', todas las plataformas tienen programas de afiliados por los que el 'influencer' que la recomiende se lleva una comisión por alta, y los datos de Google también muestran la tendencia al alza.

Según datos de la compañía de análisis y consultoría de redes sociales SEMRush, facilitados a este medio, los términos 'cómo invertir', 'invertir en bolsa' o simplemente 'bolsa' han disparado sus precios en Google llegando a multiplicar su valor. Es decir, muchas más empresas están compitiendo para posicionarse en los primeros puestos cuando buscas uno de esos conceptos. El número de búsquedas también ha crecido en dobles dígitos.

"A mí me recuerda un poco a la polémica de las casas de apuestas. Aquel 'boom' que hubo hace unos años cuando salieron todas estas webs que permitían apostar casi a cualquier detalle de los partidos y llenaban todo de publicidad. Estas 'apps' te llenan todo de anuncios con gente famosa, prometiéndote que si metes dinero en algo vas a sacar millonadas muy rápido o que si hubieses comprado acciones de Amazon hace un año ahora serías rico. Te ofrecen múltiples mercados, criptomonedas, empresas tecnológicas... Todo eso atrae mucho a los jóvenes, que ven lo que anuncian, conocen lo que les dicen y encima es barato probar", explica Castelló.

El parecido es más que razonable, a lo ya citado se une que las campañas de inversión en 'bitcoin' ya han llegado incluso a la radio, como las de las apuestas, y hasta equipos de LaLiga como el Sevilla o el Atlético de Madrid comparten los importantes patrocinios de las webs de apuestas con los de plataformas de 'trading' como Plus500 o Everfx. Las caras conocidas no se salvan y hasta José Mourinho, entrenador del Tottenham, es la imagen de la última de las plataformas citadas.

Además, la semejanza también tiene que ver con el tipo de mercados que promueven, tanto las plataformas como los 'influencers'. Como explica el propio Puertas, lejos de la inversión a medio o largo plazo en un mercado más clásico, se promueven Forex (divisas), materias primas o criptomonedas que son fáciles de entender, los movimientos se pueden hacer 'intradía' o incluso en minutos y tienen ese punto para engancharte al juego. "Las redes sociales están llenas de anuncios de retos y compra de acciones en grandes empresas. Y la realidad es muy distinta, la gente de los retos gana dinero por comisiones gracias a meter a más gente dentro del bróker y si inviertes 250 euros en Amazon lo vas a hacer a través de CFD (igual que Forex) que vas apalancado, y cualquier perdida puede suponerte un gran problema".

Plataformas, cursos y adicciones al acecho

Al final la rueda de esta nueva ¿burbuja? de internet acaba en los otros que se benefician de esta entrada apelotonada: 'apps', cursos y otros productos derivados de la tendencia. Ya se ha comentado cómo las plataformas de los bancos se dispararon durante la primera ola del covid gracias a la volatilidad del mercado y el sueño de comprar barato y vender caro, pero no fueron los únicos. Como recuerda El Independiente, las plataformas independientes de los bancos que funcionan en España subieron incluso más que los sitios tradicionales con aumentos de nuevos clientes del 226% en el caso de XTB o del 265% en Degiro. El 'boom' de GameStop ha disparado incluso a 'startups' patrias como Ninety Nine, una especie de Robinhood español, que han crecido un 500% en estas semanas y lo dejan claro en una entrevista en Bussines Insider: "Casi el 40% de las personas que han entrado nunca antes habían invertido".

Fuera de las plataformas es más difícil medir el número de perfiles que se han sumado a la tendencia, pero la sensación es clara: los cursos de 'trading' tanto serios como más dudosos se han multiplicado y reguladores como la CNMV están llevando a cabo campañas de concienciación y avisos para intentar controlar la ola.

Las operaciones contra este tipo de 'chiringuitos' también han crecido con los años y en los últimos meses hemos visto operaciones como la que acabó con la detención del dueño de Arbistar, una empresa que prometía rentabilidades altísimas en la inversión automática en criptomonedas y que acabó descubriéndose como un supuesto sistema piramidal, o incluso acciones contra 'influencers' españoles afincados en Andorra que vendían cursos de 'trading' para hacerse millonario. Como se ve en el gráfico que está sobre este párrafo, el número de estos actores no autorizados crece año tras año.

Las asociaciones contra la ludopatía y las adicciones como Acencas (Asociación Centro Catalán de Adicciones Sociales) también están atentas a estas tendencias. Como explica el presidente de Acencas, Francisco Blázquez, existe la adicción a la Bolsa que en su caso llega al 10% de los casos que manejan y están viendo la generalización de operaciones derivadas como las "opciones binarias" que, como explica Blázquez es otra forma de apostar, intentando adivinar si un valor subirá o bajará en minutos, casi siempre con Forex (divisas), criptomonedas o materias primas. "La mayoría de los que acaban con problemas son perfiles similares a los de las casas de apuestas, pero quizá con mayor interés por la posición social, equiparando las ganancias en los mercados con el éxito personal. Creen que si tienes éxito invirtiendo, serás una persona de éxito y, por el contrario, si pierdes, tienes que seguir y seguir porque si no eres un fracasado", termina Blázquez.

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