Una semana con una mascarilla electrónica: ¿más efectiva y cómoda que las tradicionales?
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UN PURIFICADOR DE AIRE EN EL HOCICO

Una semana con una mascarilla electrónica: ¿más efectiva y cómoda que las tradicionales?

Algunas tecnológicas se han atrevido a crear un 'gadget' a raíz de este complemento. LG ya la comercializa en España. ¿Cómo funciona? ¿Qué aporta? Y, sobre todo, ¿es eficaz contra el covid?

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Foto: Samuel Verdejo de Campos.

Cartera, llave, móvil y... mascarilla. Este objeto se ha convertido en uno de los grandes 'efectos' secundarios de la lucha contra el covid-19. "No pasa nada, es mejor que morirse". Eso lo decía una niña a la vuelta al cole convertida en un crudo viral poco después. Se popularizó porque en el fondo estaba poniendo voz a los millones de españoles que llevan esta protección, indispensable para controlar la pandemia, con obligada resignación. Es un accesorio diario inevitable. Cuando echó a rodar la nueva normalidad, quedaba reservada para ir al supermercado y otros interiores. Pero, según avanzaba 2020, en que las semanas han parecido meses, acabó decretándose su uso general hasta en playas o paseos al aire libre, con la salvedad de la hostelería.

Foto: Un móvil con una 'app' de rastreo sobre una mascarilla. (Reuters)

Una mayoría se ha decantado por las mascarillas higiénicas, aunque no todos cumplen esa recomendación de cambiarlas cada cuatro horas. Otros tantos, por las FPP2 o por las KN95 (que ya no se pueden vender en España). Los hay que han jugado con portafiltros, deportivas, lavables, transparentes e incluso caseras, algo que Francia ha desaconsejado por las nuevas variantes.

Aunque muchos se han acostumbrado a llevarla puesta sin molestias, los hay que experimentan la 'fatiga de las mascarillas'. Sensación de cierto ahogo, incomodidad y dolor en las orejas tras varias horas con las gomas fijadas. También la imposibilidad de no sentirla lo suficientemente fijada, algo que hace que muchos no dejen de toquetearla. Por supuesto, la imposibilidad que sufrimos algunos de evitar que se te empañen las gafas.

placeholder La mascarilla electrónica de LG, la primera en salir a la venta en España. (S. Verdejo de Campos)
La mascarilla electrónica de LG, la primera en salir a la venta en España. (S. Verdejo de Campos)

Cada una tiene su particularidad, efectividad, sus pros y sus contras. A partir de ahora, hay una nueva opción: las mascarillas electrónicas. No, no son una idea peregrina (o no solo) de una 'startup' que surge por generación espontánea y que ha intentado hacer de la pandemia una oportunidad. Aquí se han metido algunos de los mayores fabricantes de electrónica, como LG o Xiaomi. Incluso Razer, la marca de equipos y periféricos para 'gamers', ha presentado un proyecto para crear un accesorio de estos con luces RGB, micrófono y altavoz.

Pero no todas se venden oficialmente en España. De momento, solo una. La de los surcoreanos, que la pasada semana pusieron en circulación en nuestro país su LG Puricare. Lo primero que te preguntarás es qué narices hace una mascarilla electrónica. Seguramente, una vez lo sepas, te surjan más preguntas. La principal es si son más efectivas que otras opciones a la hora de protegerse del covid-19. En Teknautas, hemos pasado una semana con una de ellas y hemos hablado con algunos expertos para resolver las dudas que puedan surgir en torno a su efectividad.

Lo primero que hay que decir sobre su aspecto es que en absoluto es discreto. Los fans de 'La guerra de las galaxias' verán en este aparato algo más parecido al casco de un 'stormtrooper' de las fuerzas imperiales que a una mascarilla.

Filtros HEPA y filtro TNT

Construida en plástico, su parte frontal cuenta con dos 'tapas' donde se esconden los ventiladores. Ventiladores sobre los que hay que colocar los filtros HEPA 13, que serán los encargados de filtrar el aire que entra y que sale de la mascarilla. En uno de los laterales, contamos con un botón con led (para indicar la autonomía restante) que sirve para ajustar el flujo de aire, así como para apagar y encender el sistema de ventilación. Dependiendo de las circunstancias, se pueden fijar tres velocidades distintas. Además, cuenta con un sensor de respiración que aumenta el flujo de aire cuando estás inspirando.

placeholder El ventilador, junto al filtro HEPA. (S. Verdejo de Campos)
El ventilador, junto al filtro HEPA. (S. Verdejo de Campos)

Para ponerla, cuenta con dos correas, que sirven para ajustar la presión y ceñirla a la cara. Su peso es de 126 gramos. En un primer momento, es inevitable sentirse raro con ella puesta. Tampoco diría que es excesivamente pesada. Lo incómodo puede venir, si estás acostumbrado a mascarillas higiénicas o más ceñidas, más por lo voluminoso que resulta el aparato.

En la parte interior, tenemos que colocar un accesorio que nos 'enmarcará' la boca y la nariz hasta el tabique, quedando 'selladas' nuestras vías respiratorias. Un accesorio elaborado con silicona de grado médico, en cuyo interior hay que colocar otro filtro. Se trata de un filtro desechable, hecho de un ingrediente conocido como 'tejido no tejido' (TNT). Hay que recordar que este material, presente en otras mascarillas, no es lavable.

La marca asegura que cada recambio aguanta hasta una semana haciendo un uso de unas 10 horas cada jornada. Ocurre lo mismo con los filtros HEPA. Tampoco se pueden lavar, a diferencia de lo que ocurre con algunos de los que traen incorporados purificadores de aire o robots aspirados que se comercializan en España. Aquí recomiendan cambiarlo una vez al mesn con una media también de unas ocho o 10 horas diarias.

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Foto: Samuel Verdejo de Campos.

Aunque maneja dos filtros HEPA (uno en cada ventilador) de categoría 13, considerados efectivos contra el covid-19, no tiene todavía la homologación oficial contra el coronavirus, algo que desde la compañía aseguran que está en trámites.

Hay que hacer varias puntualizaciones a este respecto. Muchas de las mascarillas deportivas o de tela que vemos a diario no lo están. También hay que decir que esta LG Puricare se empezó a pergeñar con otro fin. Iba a ser un 'gadget' ideado para personas que se mueven en entornos con baja calidad del aire y ciudades con altos niveles de polución. Pero, con la pandemia, ha tomado un nuevo significado, objetivo y un mercado potencial mucho mayor.

El fabricante surcoreano ha realizado tres estudios diferentes (realizados por TUV Rheinland) para validar las capacidades de su mascarilla electrónica. Las pruebas se realizaron en un espacio de ocho metros cúbicos (una furgoneta grande) a una temperatura de 25 grados y humedad del 50-60%. En la primera de ellas, consiguió filtrar una media del 97,3% del virus Phi X 174. En la segunda, consiguió filtrar una media del 93% de bacterias Staphylococcus epidermidis. La última referencia es que consiguen eliminar el 99,1% de los alérgenos de polen. Para el común de los mortales, esto puede resultar indescifrable o dejarlo con las mismas dudas, ya que no hace referencia al covid-19. Por eso, hemos recurrido a dos expertos para que nos aclaren su efectividad.

¿Qué dicen los expertos?

"Los filtros HEPA homologados han demostrado su eficacia contra el covid", opina Ricardo Díaz, catedrático de Ingeniería Química y Materiales, especialista en higienización del aire y profesor de la Universidad a Distancia de Madrid. "Hay que tener en cuenta que el patógeno, sea el covid o sea el virus al que se hayan sometido, viaja en la gotícula en el aerosol. Estos filtros tienen la capacidad de atraparlos", añade.

Comenta también que esa 'asistencia' de ventilación del sensor de respiración que incluye puede ser interesante y resultar cómoda para esas personas que sienten cierto agobio con el uso de mascarillas y que afinando ciertos aspectos del diseño podría incluso elevarse en un futuro al mercado de los EPI. Este especialista y docente destaca también lo interesante de estas propuestas de cara a reducir el impacto del enorme volumen de mascarillas 'de usar y tirar'. "Esto ayudaría enormemente a reducir el consumo y el desecho de materiales para la asepsia que se hacen".

Díaz agrega que el precio será una barrera para su popularización —"todo el mundo no puede permitirse pagar 150 euros de entrada"— y que habría que cuidar más la forma en que se realizan los recambios. "Un filtro HEPA utilizado durante muchos días puede contener muchos patógenos. Hay que cuidar mucho cómo se hace ese reemplazo".

Foto: Foto: M. Mcloughlin.

Javier Ballester, catedrático de Mecánica de Fluidos de la Universidad de Zaragoza, no centra lo novedoso en los materiales. "Es superior a lo que hemos visto, pero otras ya ofrecían un alto grado. Las mascarillas FFP2 logran retener cerca de un 92% de capacidad de retención. Las N95, del 95%. En las higiénicas, las marcas son más bajas, en torno al 70%", cuenta. Lo que destaca de este sistema es la capacidad de minimizar la pérdida de aire.

Según la marca, es menos de un 10%. "Esa cifra es muy buena, ya que deja la efectividad de filtrado final en torno al 90%", añade. Explica Ballesteros que uno de los problemas de las mascarillas desechables o reutilizables es su capacidad de sellado. "En las pruebas que hemos realizado, una N95, puesta de forma corriente, puede tener fugas de hasta el 20 o 30% del aire. En el caso de las higiénicas, esto puede aumentar hasta el 50%, dependiendo cómo se coloque", añade. Este investigador muestra su sorpresa porque nadie haya pensado y comercializado accesorios "que mejoren el aislamiento de las mascarillas", destacando algunos inventos caseros que se pueden encontrar en internet.

Mi experiencia

¿Cómo ha sido mi experiencia? La verdad es que mejor que lo que se planteaba en un primer momento. He de decir que yo utilizo mascarillas quirúrgicas para el día a día y tengo una serie de mascarillas deportivas para cuando hago deporte. Para sustituir las diarias, no ha habido ningún problema. A la hora de hacer ejercicio, no es la más cómoda. Yo la he podido utilizar en la elíptica, bici estática o algunas máquinas de gimnasio y, aunque no era la más cómoda, era algo llevable. Pero a la hora de hacer actividades con más impacto, como correr o modalidades con saltos, no es muy recomendable, porque se puede mover bastante.

placeholder Interior de la mascarilla. (S. Verdejo de Campos)
Interior de la mascarilla. (S. Verdejo de Campos)

Obviamente, cuando la he utilizado en estas situaciones, he tenido que tener los ventiladores a máxima revolución. LG no habla en ningún caso de uso deportivo. En la mayoría de ocasiones, al andar por la calle o por el supermercado, he tirado del nivel intermedio. Cuando he estado en una cafetería trabajando o en casa de algún amigo, el mínimo es más que suficiente. Uno puede pensar (a mí me ocurrió) que al ser un soporte rígido y tener la nariz y la boca dentro del protector de silicona, la sensación de ahogo iba a ser recurrente. Nada de eso. ¿Por qué? Porque el sensor de respiración detecta perfectamente el momento en que estás inspirando para aumentar el flujo de aire. La sensación que se tiene es que estás cogiendo una bocanada mayor.

Hay otra derivada: su capacidad antivaho. Cada vez que me pongo las gafas con una mascarilla corriente, parece que he abierto la puerta del horno para ver si el pollo estaba ya en su punto. Lo cierto es que las gafas, de las que casi me había olvidado en estos meses salvo cuando estoy en casa, se me han empañado mínimamente y saliendo a primera hora de la mañana de casa en estos días de ola de frío. Una prueba del buen aislamiento que logra es la condensación que me he encontrado en más de una ocasión en el interior del protector de silicona.

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Foto: Samuel Verdejo de Campos.

He de decir que este formato también tiene sus cosas mejorables. A la hora de hablar, tendrás que hacerlo un poco más alto. Se te oirá con un tono metálico, como con resonancia. Además, los primeros días se te hará raro vocalizar debido al ajuste. Esto también es aplicable al hablar por teléfono. No es ningún drama, pero es extraño, dado que el plástico exterior me cubre la parte de la cara donde suelo apoyar el móvil. Obviamente, si utilizas unos auriculares para tus conversaciones, cero problemas. Sobre la autonomía, haciendo un uso mixto y teniendo en cuenta que he pasado tiempo en casa, me ha dado para pasar el día sin ningún tipo de apuro, aunque la he recargado a diario por si acaso. Cabe puntualizar que aunque la batería se agote, se puede seguir utilizando, ya que a lo que afecta es a la ventilación mecánica.

La principal barrera, ya lo señala alguno de los expertos, es el precio: 150 euros. Por esa cantidad, tienes la mascarilla, dos filtros HEPA, 10 filtros interiores así como el cable de carga y la bolsa para guardarla. Los recambios cuestan 12 euros un paquete de 10 filtros. Una decena (siendo conservador y cambiándolos durante cinco días en lugar de siete) daría para dos meses. Y también 12 euros los dos filtros HEPA, que habría que cambiarlos cada 300 horas de uso, lo que sería un mes utilizando la mascarilla 10 horas al día.

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