Hemos probado las mejores pulseras deportivas y estas son las que merecen la pena
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A PONERSE EN FORMA EN ENERO

Hemos probado las mejores pulseras deportivas y estas son las que merecen la pena

Muy lejos de los Apple Watch o el Galaxy Watch, hay un mar de 'wearables' que pelean en la franja más económica. Buscamos la mejor opción entre cuatro serias candidatas de Huawei, Realme, Xiaomi y Fitbit

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Foto: El Confidencial.

Las mismas marcas que pelean por vendernos sus 'smartphones' están inmersas en una profunda batalla por también tomar posiciones en nuestras muñecas, en forma de 'smartbands'. Un mercado que hace unos años era todo o casi todo Fitbit, ahora tiene un dominante claro por la gama más alta, el Apple Watch, pero por la gama de entrada tiene infinidad de protagonistas. Por eso, he querido despojarme del reloj de Apple por unos cuantos días para probar cuatro 'smartbands' de precio reducido.

Foto: De izquierda a derecha: POCO X3, Mi 10T Lite 5g, Moto G9 Plus, realme 7 5G

El primer paso no fue nada sencillo: elegir las protagonistas. Buscando variedad de marcas y dos escalones de precios dentro del “lowcost”, no hubo dudas: de entre las 'smartbands' más económicas tenía que probar la Realme Band (24,99 euros) por ser la más barata de entre las marcas más “conocidas” y por supuesto, la reina de las 'smartbands' baratas, la Xiaomi Mi Band 5 (39,99 euros). En el siguiente escalón, sobre los 100 euros, el clásico es Fitbit, siendo la elegida la Charge 4, y la novedad con punto atractivo es la Huawei Watch Fit, a medio camino ya del 'smartwatch', pero muy centrada en el deporte.

Antes de abrochar cada una de las pulseras a mi muñeca ya tenía una idea de qué me podía encontrar en ellas. La Realme Band a simple vista parece una pulsera traída a España pero no pensada para este mercado precisamente. Que uno de los pocos deportes a monitorizar sea el críquet deja pistas de ello. Su aspecto también es algo low cost, pero si algo positivo cabe destacar de entrada es que no se necesite cables para cargarla: tiene un USB escondido bajo una de las correas, que permite cargarla directamente a un ordenador, cargador o lo que sea.

De la Xiaomi Mi Band 5 está todo dicho a estas alturas, de hecho ya ha pasado por la mesa de análisis de Teknautas. La promesa de una autonomía de verdad duradera, mezclada con un dispositivo poco “intrusivo”, estrecho y cómodo de llevar para quien se estrene en este tipo de dispositivos. No presenta grandes novedades frente a su anterior versión, la mayor quizás sea una pantalla ligeramente más grande, pero es que tampoco parece que tenga que reinventar la rueda la marca china para seguir dominando en este sector.

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Bienvenidos a ¿Me lo compro?, nuestros análisis a fondo de los 'gadgets' más deseados del momento. Cada semana analizaremos nuevos dispositivos y, sobre todo, los compararemos entre sí para que puedas responder al instante a esa pregunta que a veces nos quita el sueño: ¿qué móvil, TV, portátil, auriculares... me compro? Podrás preguntarnos lo que quieras sobre cada producto, la idea es ayudarte a tomar mejores decisiones y... de paso, ahorrarte tiempo y dinero. Si estás detrás de Mi Band, una Fitbit u otro medidor de actividad, puedes mandarnos tus dudas a teknautas@elconfidencial.com y te responderemos cuando sea posible.

Puedes ver el resto de nuestras pruebas en este enlace.

En otra liga parecen jugar las otras dos protagonistas. La Fitbit Charge 4 en apariencia sería la opción para los más deportistas, por su aplicación, por contar ya con GPS integrado o por su construcción, que parece la más cómoda a la hora de hacer deporte. Ahora, el hecho de tener una pantalla en escala de grises le resta muchos puntos para los que además quieran un dispositivo en el que poder ver las notificaciones de su móvil, que aparecen con un texto extremadamente pequeño.

La gran promesa, o la pulsera más atractiva a simple vista, es sin duda la Huawei Watch Fit. Promete por algo que, no nos engañemos, más de una marca hace: imitar los dispositivos de Apple, en este caso el Apple Watch. Para ello cuenta con una pantalla algo más alargada y una batería que sobre el papel da para una semana de uso. Además no han descuidado los chinos el apartado deportivo: es capaz de monitorizar 96 actividades distintas y cuenta hasta con un entrenador personal, que va dando indicaciones mediante la pantalla para hacer rutinas de distintos niveles de dificultad. Lo que decía, promete.

Rendimiento (y notificaciones)

placeholder Huawei Watch Fit. (M. Cid)
Huawei Watch Fit. (M. Cid)

Más allá de mis ideas preconcebidas sobre cada una de las pulseras, entremos ya de lleno a hablar de la experiencia usando cada una de ellas, empezando por sus pantallas. Es cierto que todas ellas cuentan con aplicaciones desde las que consultar al detalle los datos sobre los entrenamientos, aunque si queremos usar la pulsera también como centro de notificaciones, su pantalla juega un papel crucial. Eso sí, desconozco si habrá algún usuario de iPhone tentado en hacerse con una Realme Band, serán mínimos seguramente (si es que existen), pero por si acaso se pueden ir olvidando de esa idea, porque es la única de las cuatro pulseras analizadas que no se puede conectar a un iPhone, al carecer de app para iOS.

Las pantallas de nuestras 'smartbands' económicas son realmente pequeñas, alrededor de una pulgada, por lo que su uso para ver notificaciones no es muy recomendable para usuarios con problemas de vista, que se la dejarán intentando leerlas. Por lo menos son a color. Igualmente, todo depende del uso que se vaya a querer dar a la pulsera, porque quien quiera llevar en su muñeca un dispositivo para estar al tanto de las notificaciones de su móvil probablemente opte más por un 'smartwatch', con una pantalla más cuadrada.

A nivel de manejo, las pantallas de la Realme Band y la Xiaomi Mi Band 5 carecen de botones físicos, aunque tienen un botón táctil en la parte baja de la pantalla. En el primer caso es el centro de todos los controles: con una pulsación corta permite cambiar de pantalla y explorar sus distintas opciones, mientras que una pulsación larga ejerce de ok o enter, como lo queráis llamar. Un manejo bastante limitado respecto a la pulsera de Xiaomi, cuyo botón táctil hace las veces de botón de atrás, mientras que sobre la pantalla podemos hacer gestos en todos los sentidos (laterales, de arriba a abajo y viceversa) para navegar por sus menús.

Todo cambia con nuestras otras dos protagonistas. En el caso de la Fitbit la pantalla no es más grande y por lo menos para mí tiene un gran inconveniente, que es en blanco y negro. Cierto es que está orientada a deportistas y que la aplicación con la que se vincula es de las mejores, con un buen puñado de datos sobre los ejercicios realizados que harían las delicias de la unidad de datos de El Confidencial, pero para el tema notificaciones y casi para cualquier cosa, se echa mucho de menos los colores. Los controles pasan por los gestos, aunque también se puede apretar por los lados la pantalla para bloquearla y desbloquearla.

La pantalla del Huawei Watch Fit juega en otra liga. 1,64 pulgadas, una mayor superficie que viene muy bien a la hora de leer notificaciones pero que también da mucho juego para recibir instrucciones del entrenador virtual. El panel AMOLED a todo color es como tener la pantalla de un móvil en miniatura, aunque claro, puede llegar a ser demasiado grande, según para quién. A nivel de manejo, el Huawei Watch Fit es el único con un botón físico, aunque casi que sería innecesario teniendo en cuenta que su pantalla de mayor tamaño hace más fácil la navegación por gestos.

placeholder Fitbit Charge 4. (M. Cid)
Fitbit Charge 4. (M. Cid)

Todas las pulseras comparten la posibilidad de personalizar las 'esferas'. Se puede indicar qué elementos individuales queremos que se vean en ellas, con el foco en los resultados de los entrenamientos o en la actividad diaria, o podemos seleccionar diseños completos, que cambian tantos los datos que se pueden ver a simple vista como la apariencia estética. Hasta tiendas (gratuitas) de diseños de esferas nos podemos encontrar.

Cada oveja con su pareja

Un punto fundamental a la hora de hacerse con una 'smartband' es su autonomía, aunque me gustaría detenerme en otro punto que considero importante: la forma en la que se cargan. Tras años y años de pelea para que los móviles y 'tablets' caminan de la mano hacia la estandarización, con el uso del USB-C en casi todos los dispositivos, salvo los iPhones. Pero una vez conseguido ese logro, han llegado los 'wearables' y tenemos una fiesta de cargadores tremenda. Cierto es que por tamaño es difícil o no es del todo conveniente ponerles un puerto USB-C, pero a algún tipo de acuerdo podían haber llegado los fabricantes para fijar un estándar.

De las cuatro pulseras probadas, cada una se carga de una manera distinta, aunque como ya he mencionado al principio, la Realme Band juega con ventaja al poderse cargar directamente a cualquier USB, sin cables. Las pulseras de Huawei y Xiaomi se enganchan al cable de carga mediante imanes (gracias Xiaomi por abandonar aquel cargador que obligaba a sacar la cápsula de la pulsera para cargarla), mientras que la Fitbit tiene una especie de pinza que para mí tiene un fallo, y es que no impide que se pueda dejar la pulsera en el sentido incorrecto, pudiendo provocar que la dejemos cargando y que la pongamos de tal manera que no se cargue.

Acabada la fiesta de cargadores de todo tipo para móviles, ahora llega la 'rave' de los cargadores de 'wearables'

Soy crítico con el tema de que cada una tenga su propio cargador, porque si en una misma casa hay varias pulseras de distintas marcas no podremos intercambiar cargadores, pero estas pulseras juegan con un importante punto a favor, la autonomía. No hay ninguna que baje de una semana de uso sin problema, a no ser que tiremos del GPS que tienen las de Huawei y Fitbit. Hay otros factores que también influyen en gran medida en la duración de la batería, como cada cuanto hagamos un chequeo de nuestra frecuencia cardiaca o el tiempo de ejercicio a lo largo de los días, pero todas las pulseras dan para días de uso lejos de sus respectivos cargadores.

Si hay que nombrar un ganador en este aspecto, probablemente sería la Xiaomi Mi Band 5, que ya sobre el papel es la que más batería tiene y en mis pruebas también lo he podido percibir. Pero también me ha sorprendido que teniendo una pantalla bastante grande respecto a sus competidores, la Huawei Watch Fit puede sacar pecho de la autonomía. Si se activa la opción de que la esfera sea siempre visible la batería dura menos obviamente, pero funcionando bien como funciona la activación de la pantalla mediante giro de muñeca, creo que es algo prescindible.

placeholder Xiaomi Mi Band 5. (M. Cid)
Xiaomi Mi Band 5. (M. Cid)

Como pulsera de actividad, ¿con cuál me quedo?

Visto como se puede manejar cada pulsera, la duración de la batería y con cuál me quedaría si el centro de la decisión de compra fuese el recibir en la muñeca ciertas notificaciones (tampoco todas, por favor), toca hablar del lado deportivo. Todas las 'smartbands' de esta selección tienen en la práctica deportiva uno de sus principales argumentos de venta, pero desde las características hay diferencias importantes a tener en cuenta, si lo que queremos es una 'smartband' dedicada a monitorizar actividades deportivas.

En este aspecto se nota la brecha de precio. La Xiaomi Mi Band 5 tiene las actividades que pueden ser suficientes, mientras que la Realme Band es algo más limitada, porque además de tener solo nueve actividades incluye críquet, de rara práctica por estas tierras (un saludo al comentarista que llegará asegurando que practica este deporte en España). En cambio, la Fitbit Charge supera los 20 tipos de ejercicio y la Huawei Watch Fit debe tener incluso deportes que se practican en otros planetas, porque tiene 96. Pero hay un punto importante, más allá de los tipos de deporte a monitorizar: mientras las 'smartbands' económicas no tienen GPS integrado, la Charge 4 y Watch Fit sí cuentan con él, lo que permite salir a correr sin el móvil y disponer posteriormente del recorrido hecho. Este puede ser un factor decisivo para algunos usuarios.

Para los que practican deportes de agua también deberían tener en cuenta la resistencia al agua, aunque todas las pulseras salvo la Realme Band comparten la misma resistencia de 5 ATM. En la letra grande eso quiere decir que aguantarían hasta una profundidad de 50 metros bajo agua, pero lo cierto es que la letra pequeña de todos los fabricantes indica que te puedes duchar o echar unos largos en una piscina sin problemas, pero que mejor no te la lleves a bucear o a una sauna. En el caso de la Realme Band, tiene la clasificación IP68, que en palabras de la propia marca quiere decir que “está protegido contra la suciedad, el polvo, la arena y las inmersiones ocasionales en el agua”. Yo no la metería demasiado bajo el agua, vamos.

Más allá de las características sobre el papel, las cuatro pulseras monitorizan de por si el número de pasos, las supuestas calorías quemadas y las distancias recorridas. En otra arena entramos si ya queremos poner a monitorizar un ejercicio concreto que vayamos a hacer. La información que muestran en pantalla al monitorizar una carrera o paseo la Realme Band o la pulsera de Xiaomi es la básica, con el tiempo transcurrido, la distancia recorrida, los pasos, las calorías quemadas o el ritmo cardiaco. Tampoco es muy distinta la información que recogen en pantalla las pulseras de Huawei o Fitbit, que si acaso dan más detalles sobre el ritmo de carrera que se lleva.

placeholder De izquierda a derecha: Realme band, Xiaomi Mi Band 5, Fitbit Charge 4, Huawei Watch Fit.
De izquierda a derecha: Realme band, Xiaomi Mi Band 5, Fitbit Charge 4, Huawei Watch Fit.

La diferencia la encontramos en cómo esos datos luego se trasladan a cada aplicación, si queremos analizarlos más en detalle. Mientras la Realme, que recordemos no tiene aplicación para iOS, se limita a trasladar los datos que vemos en la pantalla de la pulsera y muestra un gráfico de en qué umbrales nos hemos movido en el ejercicio, con la aplicación de Xiaomi podemos ver en un mapa el recorrido completado, toda la información que se ve en la pantalla, además de gráficos del ritmo durante todo el ejercicio, los tiempos por kilómetro, la evolución y el tiempo por zonas de ritmo cardíaco, y las diferencias de altitud. Una foto mucho más completa del entrenamiento.

Similares son los gráficos y datos que muestran las aplicaciones de Huawei y Fitbit, con distintas maneras de mostrarlos pero al fin al cabo mostrando evolución a lo largo del tiempo, tiempos medios y recuentos totales de pasos o calorías quemadas. ¿No es suficiente con lo que muestran estas aplicaciones? Para los deportistas más amateur seguramente sí, pero para los que quieren llevarse sus datos a su aplicación de confianza, decir que la que más fácil lo pone de largo es Fitbit, que trabaja a la perfección con Strava, Endomondo o Peloton, por poner algunos ejemplos de las apps más populares.

placeholder Realme Band. (M. Cid)
Realme Band. (M. Cid)

La compra es fácil (si sabes para qué la quieres)

Llegados a este punto, es turno de sacar conclusiones, siempre teniendo en cuenta que he probado pulseras de dos categorías distintas de precios. Entre las más baratas está claro que la Xiaomi Mi Band 5 es más completa, mucho más manejable y con una aplicación más completa. A la Realme Band solo le veo la ventaja de que no necesita de un cargador, pero por lo demás no se me ha quitado la sensación de que se trata de un dispositivo “importado”, no ideado para la exigencia de un usuario medio, con una usabilidad limitada y escasos deportes a monitorizar.

La Fitbit Charge 4 y la Huawei Watch Fit son como la noche y el día, para distintos tipos de personas. Personalmente, no siendo precisamente un adicto al deporte (juro que lo estoy intentando por lo menos) me quedaría con la Huawei Watch Fit, por su gran pantalla a todo color, mucho más cómoda para ver notificaciones, aunque solo sea verlas. Y ojo, que incluso para deportistas, profesionales y amateurs, la pulsera de Huawei puede ser interesante, porque también incorpora un entrenador personal que aparece en pantalla y puede ser muy útil para quien quiere iniciarse en eso de cuidar su cuerpo.

Sobre la Fitbit Charge 4 tengo que decir que no sería una opción para mí personalmente, pero que desde luego tiene un público que debería optar por ella si quiere una pulsera por unos 100 euros. Su pantalla no es ni mucho menos la mejor para leer notificaciones, pero sí es muy completa para deportistas, por todos los datos que toma, por el cómo los representa en su aplicación y por su capacidad para sincronizarse con un buen número de apps de terceros. La Fitbit Charge 4 es la mejor opción para los deportistas sin ninguna duda.

Las mismas marcas que pelean por vendernos sus 'smartphones' están inmersas en una profunda batalla por también tomar posiciones en nuestras muñecas, en forma de 'smartbands'. Un mercado que hace unos años era todo o casi todo Fitbit, ahora tiene un dominante claro por la gama más alta, el Apple Watch, pero por la gama de entrada tiene infinidad de protagonistas. Por eso, he querido despojarme del reloj de Apple por unos cuantos días para probar cuatro 'smartbands' de precio reducido.

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