La analista que avisa del peligro real del 5G: "Somos vulnerables a la tecnología china"
  1. Tecnología
Entrevista con Janka Oertel

La analista que avisa del peligro real del 5G: "Somos vulnerables a la tecnología china"

Oertel, una de las mayores especialistas en Europa en geopolítica tecnológica, cree que nuestra dependencia en el 5G de Huawei y ZTE supone un enorme riesgo económico y de seguridad nacional

placeholder Foto: Janka Oertel. (MSC / Kuhlmann)
Janka Oertel. (MSC / Kuhlmann)

"En el debate sobre el 5G, todo depende de las gafas que te pongas". Janka Oertel avisa con esta frase políticamente correcta sobre algo que podría resumirse de foma mucho más expeditiva: no te fíes de nadie. Nunca antes en el despliegue de una tecnología habían confluido intereses tan potentes de seguridad nacional, económicos y de ciberseguridad, millones y millones en 'lobby' y PR gastados por gobiernos, operadoras, fabricantes y proveedores destinados a señalarnos el malo de la película. ¿Trump? ¿Huawei? ¿Las telecos? ¿Las agencias de Inteligencia? En este cruce de manipulaciones encontradas, voces como la de Oertel, cuyo trabajo es precisamente quitarse y ponerse todas estas gafas cada día, a cada segundo, son fundamentales para entender lo que de verdad está en juego ahora mismo en Europa con el 5G.

Oertel, directora del Programa de Asia en el European Council on Foreing Relations (ECFR), uno de los 'think tanks' independientes más rigurosos de Europa, lleva años analizando la "increíblemente compleja" geopolítica del 5G, y su conclusión es bastante preocupante para Europa. "Tenemos muchas redes 5G que están al 100% basadas en tecnología china. En Alemania, es el 70%. (...) Nuestra exposición es demasiado alta. Somos vulnerables", explica en conversación con Teknautas. El ECFR y otros organismos europeos han llegado a una conclusión tras años de investigación: la tecnología de un Estado autoritario como China viene 'de fábrica' diseñada con una serie de valores, se ha desarrollado con una lógica. Y o se crea pensando por y para la privacidad o para todo lo opuesto.

Foto: EC.

Los servicios de seguridad en prácticamente toda Europa han sido muy claros: depender de tecnología china para el despliegue de redes 5G no es seguro. Estas agencias argumentan que su código es complejo y no está bien desarrollado, es tecnología que simplemente no podemos controlar, verificar ni confiar. De ahí el veto total o parcial a Huawei y ZTE en buena parte del continente: UK, Bélgica, Noruega, Suecia, Dinamarca, Francia, casi toda Europa del Este, muy probablemente Italia... "Solo queda un gran agujero en el medio, que es Alemania y España", se ríe Janka. Y España, para variar, está esperando a que Alemania mueva ficha para posicionarse, pasando de momento la patata caliente a los operadores. La cuestión es, ¿por qué nos debería importar todo este entramado de alta geotecnología?

Bienvenidos a ThinkTek

Estás leyendo ThinkTek, nuestra serie de artículos de análisis sobre los grandes temas tecnológicos del momento. En esta segunda serie, desciframos las claves sobre el despliegue mundial del 5G y la guerra contra Huawei. ¿Cómo afectará el cambio de administración en EEUU al la batalla por el 5G? ¿Y a España? ¿Qué va a suponer para las operadoras en nuestro país? ¿Es el 5G el negocio revolucionario que nos están vendiendo o solo una vuelta de 'marketing' más? Y, sobre todo, ¿quién se va a beneficiar de verdad? Aquí puedes leer la primera y segunda entrega sobre este tema.

Si aún no has leído los anteriores ThinkTek, sobre la guerra contra Google, Amazon, Facebook y Apple, los todopoderosos GAFA, no te lo pierdas. Puedes leer aquí la parte Iparte II y parte III.

PREGUNTA. ¿De verdad va a ser el 5G tan, tan decisivo para el desarrollo económico de las próximas décadas o es solo la excusa para lanzar una nueva guerra comercial entre EEUU, China y Europa que iba a ocurrir de todas maneras?

RESPUESTA. Creo que es importante diseccionar esto un poco. En el 5G hay, por un lado, una cuestión tecnológica, el despliegue tan rápido de estas redes en todo el mundo para crear nuevos servicios. Esto es un hecho en sí mismo: el 5G será crítico para la futura prosperidad de Europa. Tener liderazgo en Europa en estas tecnologías, con Nokia y Ericsson como compañías globales, creo que es algo que debería hacer sentir orgullosos a los europeos. Sin embargo, es curioso que esta conversación se ha enmarcado durante los dos últimos años en el problema de tener que escoger entre EEUU y China, cuando, en realidad, para los operadores europeos es una cuestión de elegir entre tecnología europea y tecnología china.

Más allá de esto, hay otra variable de ciberseguridad y otra económica. Respecto a lo primero, si conoces los sistemas muy bien, si los has desarrollado, es obvio que puedes tener control sobre ellos de forma mucho más sencilla que si no los conoces o no los has desarrollado. Si miras los informes del National Cibersecurity Center (NCSC) de Reino Unido, señalan que la complejidad del código es tan alta que no es posible comprobar si de verdad se han creado puertas traseras. Está claro que ahí hay un riesgo, hay una vulnerabilidad que puede ser abusada de ser necesario. Existe una preocupación en este frente. Punto.

"Huawei ha hecho creer a los decisores políticos que no habrá 5G sin ellos. Ha sido una mentira, pero una mentira que mucha gente se ha creído"

Y luego está la preocupación económica. Nos enfrentamos a un sector en el que las compañías chinas, con un mercado local relativamente cerrado a la competencia internacional, han logrado crecer fuera y desarrollar mucho poder, lo que las ha hecho convertirse en gigantes globales. Al final, se convierte en una situación de competencia desleal. Ni siquiera tienes que mirar el tema de los subsidios chinos, es un plano aparte. El hecho de que no estamos compitiendo de forma igualitaria implica que las compañías europeas están en desventaja.

Este es el espectro completo del debate. No creo que el 5G sea una excusa para una guerra tecnológica. Es verdad que el debate se inició por presión de EEUU, pero el hecho de que debamos tener esta conversación no debería ser porque es algo que preocupa a EEUU. Es porque el futuro de nuestros sistemas debería ser de grave preocupación para los europeos.

placeholder Janka Oertel. (Robert Bosch Stiftung)
Janka Oertel. (Robert Bosch Stiftung)

P. Entonces, ¿estamos en ese punto en el que o las empresas y gobiernos se cuelan al inicio en el 5G o ya quedan fuera para siempre?

R. Sí, creo que es importante remarcar que esto no tiene una sola dimensión. Hay una cuestión de espionaje, de sabotaje, de ciberseguridad. Pero también hay una cuestión de si seremos capaces de liderar el 6G si nuestras compañías no son capaces de sobrevivir en una situación de competencia desleal. Este será un aspecto crítico. El que sea capaz de entrar en Europa y luego mantener una presencia masiva será el que tenga mayor poder en la competencia a nivel mundial. Si las compañías chinas no son capaces de liderar en los mercados asiáticos desarrollados, como Japón, Corea, Australia… y no son capaces de operar en EEUU o Europa, entonces está claro que tienen un problema económico.

Lo mismo ocurre con las compañías europeas: si no pueden entrar en China, esto ya es un problema, pero si encima pierden también Europa, les pone en una situación de total desventaja. Hay que entender que, en términos de exposición, EEUU no estaba expuesto, su infraestructura 4G y 5G no incorporaba tecnología china. Pero en Europa esto es diferente, tenemos muchas redes que son al 100% basadas en tecnología china. No hablamos de un fenómeno marginal, en grandes mercados como el alemán, hasta el 70% de las redes 5G está basado en tecnología china.

P. ¿Por qué es esto importante para los consumidores, para la gente de a pie, más allá de las altas esferas geopolíticas?

R. Es superimportante para los consumidores de a pie. Se están tomando decisiones que tienen implicación a largo plazo. Ahora mismo, el 5G no es importante para el consumidor, no hay apenas móviles 5G y las mejoras no serán tan espectaculares. ¿Podrás descargar vídeos más rápido? Bueno, fantástico, pero eso no es tan relevante. Ahora mismo, la clave está en el uso industrial del 5G, ahí estas redes darán ventajas competitivas serias a las compañías que sepan integrarlo en sus procesos de producción. Para los consumidores, el impacto vendrá más adelante, en cinco o 10 años. Pero el problema se empieza a gestar ahora: hoy yo no puedo hacer una llamada telefónica en Berlín siendo cliente de Deutsche Telekom sin que esa llamada no vaya a través de tecnología china, y no tengo elección. Tener diversidad de proveedores es importante, pero añadir más capas a las redes no las hace más seguras si una de las compañías no es segura en absoluto.

P. ¿Por qué ha explotado este debate ahora y no con el 4G?

R. Si miras lo que ha ocurrido con las redes ya instaladas, primero no hay transparencia en absoluto, nadie sabe qué tipo de tecnología de red se está usando. Como consumidor, cuando firmas un contrato con, por ejemplo, Telefónica, no le preguntas, “mmm, ¿qué proveedores de radio de acceso estás usando?, ¿son seguros?”. Esto no va así. Y no va a así porque no estamos, digamos, entrenados para hacer estas preguntas y porque las operadoras han tenido mucho cuidado de no dar visibilidad a este asunto. En términos de transparencia para el consumidor, sería importante para el futuro entender qué compañía usa tecnología china en el ‘core’ de su red 5G. Creo que sería un gran paso, pero nadie está hablando de eso ahora mismo.

P. Donald Trump tomó las medidas más drásticas para vetar Huawei no solo en EEUU, también en medio mundo. Pero todo apunta a que esa estrategia va a continuar ahora con Biden.

R. Es probable que la estrategia se mantenga pero se comunique de forma muy diferente. El debate sobre Huawei ha comenzado como una década antes en EEUU y Reino Unido, y ahora en el resto Europa estamos solo empezando. El riesgo ya estaba ahí con el 4G y, desde luego, deberíamos haber hablado antes de ello. Esto ha pasado de ser algo puramente comercial a tener unas implicaciones mucho mayores. Y una clave ha sido nuestra forma de ver China. Mientras en Europa la veíamos simplemente como un actor económico más con el que interactuamos, estas decisiones no parecían erróneas. Pero a medida que el rol de China en el mundo ha cambiado, nuestra relación con la cuestión de cuán vulnerables queremos ser al estar expuestos a su tecnología también ha cambiado. Todo esto no va a desaparecer porque tengamos un nuevo presidente de EEUU. Creo que veremos una clara continuidad con la Administración de Biden.

placeholder Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei, durante su juicio en Vancouver. (Reuters)
Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei, durante su juicio en Vancouver. (Reuters)

P. ¿Ir con Huawei o no ir con Huawei? Al final, esa es la gran decisión a la que se enfrenta Europa, ¿no es así?

R. Sí, pero Europa no está tan dividida. Hay más bien solo un gran agujero en el medio que es Alemania y España. Así que al final creo que todo depende de Alemania, y el proceso de decisión aquí está siendo un desastre.

P. ¿Usted defiende un veto duro a Huawei?

R. Creo que en este punto estamos ante una decisión crucial para Europa. Esto no tiene que ver con Huawei como compañía, la empresa a mí me es indiferente. Esto tiene que ver con los diferentes ángulos sobre el debate de China y nuestra exposición a ello desde el punto de vista de seguridad nacional y económico. Desde estos dos puntos de vista, no veo ninguna razón por la que debamos incrementar la vulnerabilidad de los ciudadanos europeos en presencia de alternativas europeas seguras y de gran calidad. Sería muy complicado si solo pudiéramos escoger entre tecnología china y rusa. ¿Qué haríamos entonces? Pero en este caso, no es así.

P. Es curioso, porque en países que han establecido un veto a Huawei, como Suecia, los propios rivales de la compañía china se quejan de la decisión. El CEO de Ericsson dijo que el veto era un error y dañaba la competencia. ¿Tiene razón o es solo un mensaje de cara a la galería?

R. Tiene cierta lógica. Cuando una compañía europea dice que queremos competencia justa, en el fondo dice que no quiere que nos convirtamos en China. A las empresas europeas les encantaría competir de forma igualitaria para entrar en el mercado chino, eso sería muy bueno para su negocio. Si no tuvieran que competir con las compañías chinas dopadas, entonces su negocio iría mucho mejor. En los países nórdicos, especialmente, hay cierta aversión a optar por los vetos, porque su lógica es que si los aprueban, entonces no son mucho mejores que China. Pero ahora mismo es imposible competir de forma equitativa, no es lo que quiere el Gobierno chino, así que si Europa quiere mantenerse como un actor creíble, tiene que tomar medidas protectoras.

"Europa no está tan dividida. Hay más bien un agujero en el medio que es Alemania y España. Al final, creo que todo depende de Alemania"

P. Dice que el proceso de decisión en Alemania está siendo un desastre. ¿Por qué?

R. Nuestra exposición en las redes alemanas a la tecnología china, de Huawei y ZTE, es demasiado alta. Somos vulnerables. El 70% del núcleo de nuestra red de acceso está desplegado por ellos. Y la forma en que este debate se ha desarrollado en Alemania demuestra lo vulnerables que somos. No somos libres de tomar la decisión que queramos, solo podemos limitar el daño.

P. La decisión en Alemania es clave, ¿qué cree que va a ocurrir?

R. No está en absoluto claro. La Ley de Seguridad Tecnológica no toma ninguna decisión, de momento es solo un borrador, no ha llegado al Parlamento. Hay mucha volatilidad. Lo que sí sabemos es que entre los parlamentarios hay una clara inclinación a vetar o restringir de forma significativa el uso de tecnología china en las redes 5G. El problema es que mientras no hay ninguna claridad legal, los operadores continúan tomando decisiones de negocio y desplegando las redes 5G cada día y siguen contando con la tecnología china. Creo que básicamente solo España está esperando a ver qué hace Alemania, el resto de países ya ha renunciado a saber qué hacemos y están tomando sus propias decisiones (risas).

P. En España, el Gobierno de momento no se ha posicionado y está dejando la decisión en manos de las operadoras. ¿Qué le parece?

R. Lo que vemos del ejemplo de Alemania es que dejar esta decisión en manos de las operadoras no es la idea más inteligente. Y no les culpo. En Europa, soportan una competencia brutal, tienen una presión enorme para reducir precios, tienen que pagar millones por las subastas del espectro de 5G… Hemos creado unas condiciones que hacen que las operadoras quieran escoger precio sobre seguridad.

placeholder Reuters.
Reuters.

P. Aquí, las operadoras parece que estan apostando por el camino contrario a las alemanas. Telefónica, por ejemplo, anunció que reducirá gradualmente su dependencia de Huawei. José María Álvarez-Pallete fue incluso alabado por Mike Pompeo, el anterior secretario de Estado de EEUU, por unirse a la Iniciativa de Red Limpia y por asegurar que sus redes están "completamente limpias". Menudo eufemismo, ¿no cree?

R. Es el problema de crear toda esta terminología. La Iniciativa de Red Limpia simplemente no se ha hecho bien. En Alemania, algunas operadoras también están reduciendo su dependencia en el núcleo de la red, no necesariamente en el acceso, pero está por ver qué ocurre. Dentro de poco, habrá una cuarta operadora y no se sabe qué decisiones va a tomar. El problema con este debate es que se ha alimentado con hechos confusos, mitos y con una campaña de propaganda de Huawei que ha hecho creer a los decisores políticos que no habrá 5G si no hay Huawei, lo cual ha sido una mentira desde el principio, pero una mentira que mucha gente se ha creído. Han lanzado números de cuán caro sería no contar con ellos, de los retrasos que habría, etc. La realidad en Dinamarca es que el cambio está teniendo lugar y no cuesta tanto dinero. Simplemente, está ocurriendo. Huawei ha usado su maquinaria de PR para inflar el reto que sería ir sin ellos en el despliegue del 5G. No les culpo, es su trabajo, pero creo que hay un problema si no presentamos los hechos tal y como son.

P. China está buscando aliados para evitar estos vetos con su Iniciativa Global en Seguridad de Datos. ¿Corremos el riesgo de acabar con un 5G y una internet divida en dos grandes bloques, Occidente vs. China?

R. Creo que es muy importante que, desde la perspectiva europea, este tipo de iniciativas no se tomen como iniciativas serias. El Gobierno chino es muy claro sobre hacia dónde quiere ir: quiere ser autosuficiente, líder en tecnología e independiente de los mercados globales. Todavía no están en ese punto, pero quieren llegar ahí muy rápido. La cuestión es: ¿queremos reforzar China para que sea independiente de los mercados globales y los llegue a dominar de forma que nosotros seamos dependientes de ellos? Ese es su objetivo, crear dependencias que luego pueden utilizar para ganancias políticas.

"En el debate sobre el 5G, todo depende de las gafas que te pongas". Janka Oertel avisa con esta frase políticamente correcta sobre algo que podría resumirse de foma mucho más expeditiva: no te fíes de nadie. Nunca antes en el despliegue de una tecnología habían confluido intereses tan potentes de seguridad nacional, económicos y de ciberseguridad, millones y millones en 'lobby' y PR gastados por gobiernos, operadoras, fabricantes y proveedores destinados a señalarnos el malo de la película. ¿Trump? ¿Huawei? ¿Las telecos? ¿Las agencias de Inteligencia? En este cruce de manipulaciones encontradas, voces como la de Oertel, cuyo trabajo es precisamente quitarse y ponerse todas estas gafas cada día, a cada segundo, son fundamentales para entender lo que de verdad está en juego ahora mismo en Europa con el 5G.

Telecomunicaciones
El redactor recomienda