Probamos el invento de Nintendo que te flipará aunque no te gusten los videojuegos
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'TAKE MY MONEY AND SHUT UP'

Probamos el invento de Nintendo que te flipará aunque no te gusten los videojuegos

Mientras llega la nueva Xbox y la PS5, la marca nipona reinventa su mítica saga 'Mario Kart' con un sistema que convierte tu casa en un circuíto de carreras. Spoiler: barato no es

Foto: Luigi, preparado en la parrilla de salida, en una esquina del salón. Foto: M. Mcloughlin
Luigi, preparado en la parrilla de salida, en una esquina del salón. Foto: M. Mcloughlin

Mientras la industria se encontraba enfrascada en un debate casi orgásmico sobre la nueva PS5 y la Xbox Serie X y Serie S, discutiendo de juegos exclusivos, barra libres al más puro estilo Netflix y 'teraflops' entre muchas otras cosas, Nintendo seguía a su bola, pergeñando una de esas cosas que solo ellos saben hacer o solo ellos se atreven. En su lista reciente de extravagantes inventos podemos encontrar Labo, un videojuego en el que primero te tienes que montar los accesorios con cartón. También Ring Fit Adventure, un conjunto de aro de pilates y banda la pierna que te permite controlar al personaje de una aventura de rol de acción en el que tendrás que avanzar con ejercicio físico que se agotó durante el confinamiento por eso de entrenar en casa. Ahora vuelven con una propuesta única: una nueva entrega de su consagradísima saga Mario Kart que viene con un sistema de 'realidad mixta' que convierte cualquier habitación en un circuito de carrera.

Foto: Sony desvela el precio y la fecha de lanzamiento de la PlayStation 5 (Reuters)

No es que Nintendo haya convertido el Mario Kart en algo de carne y hueso (algo que consiguió el cómico troll francés Remí Gallard) pero lo ha convertido en algo palpable. El juego combina por una parte el 'software' (de descarga gratuita) con un coche teledirigido, equipado con una cámara que es la 'responsable' de crear la magia y conectar los dos mundos.

Tras haberlo podido probar unos días solo puedo decir: 'Take my money and shut up'. Vamos, tiene todas las papeletas para convertirse en uno de los regalos estrella de esta Navidad. Y no solo para los pequeños de la casa. También para los no tan niños y algún que otro padre -ya he documentado algún caso- que aprovechará la excusa del zagal para darse este capricho.

El mecanico asistente, revisando el eje trasero del bólido. Foto: M. McloughlinUna de las curvas del gran premio celebrado en Francos Rodríguez. Foto: M. Mcloughlin

Este juego es una de las bazas con las que Nintendo pretende exprimir por enésima vez el componente de nostalgia de sus juegos. No hay que olvidar el éxito que cosechó con las versiones mini de la NES y la SNES. Ahora aprovechando el 35 aniversario del nacimiento del fontanero más conocido de la historia han lanzado una batería de novedades, entre 'remakes' y propuestas como esta.

Además del coche, el pack se completa con cuatro 'metas' volantes de cartón y dos curvas que te permitirán construir en el salón de tu casa un circuito a la carta y jugarte los cuartos contra una serie de corredores, como ocurriría en cualquier entrega de este archiconocido videojuego (me atrevo a decir que junto al Tetris y el Pacman es el más conocido de la historia).

Es fácil caer en el error de pensar que las posibilidades son escasas, que simplemente es un coche teledirigido y unas puertas que atravesar. Las posibilidades del juego pasan por dos factores esenciales: la casa donde vivas y tu imaginación para explotarla.

Tu casa, tus normas

Es más, puede ser una magnífica 'herramienta' para estimular la creatividad de los más jóvenes de la casa y compartir un rato con ellos diseñando la pista de carreras, que puede convertirse en una auténtica puñeta si uno se lo propone. Sí, el coche tiene que atravesar las citadas metas, pero uno puede hacerlo pasar por donde quiera, siempre que alcance su conexión de internet y no tenga barreras arquitectónicas como escalones o rieles de puertas correderas.

Si tienes una buena señal de internet que llega a toda la casa, las posibilidades se multiplican

La primera vez que lo probé pequé de ambicioso. Pretendí deslizar el bólido hasta el final del pasillo, que diese la vuelta en un dormitorio de la casa en cuestión, se cruzase el salón y acabase en la cocina. El 'router' daba para lo que daba, así que nos limitamos a explorar las posibilidades de la sala de estar. Sin embargo, cuando lo probé en mi apartamento, donde tengo un par de amplificadores de señal, la cosa fue como la seda.

Por donde uno quiera incluye entre las sillas del comedor, por debajo de la cama, la estantería... Además, si cuentas con un 'animalico', como la perrita que se ve en la foto de arriba, la cosa se puede poner mucho más interesante, que en nuestro caso invadió el terreno de juego en más de una ocasión.

Aquí, con los preparativos del bólido. Foto: M. Mcloughlin.La consola es el volante. Sirve para la Switch normal como para la Lite. Foto:  M. Mcloughlin

Para sincronizar todo, solo necesitas apuntar con la cámara del coche a un QR en la pantalla. Es cuestión de segundos. Una vez conectado, el juego te invita a hacer una ronda de reconocimiento e incluso a sacarte un carnet de conducir para aprender a manejar el auto. El diseño lo tendrás que hacer cada vez que inicies el juego de cero, pero también puedes cambiar el circuito cuando acabes una carrera. Obviamente te va a llevar más tiempo pero también echarás un buen rato recolocando elementos.

Te untan, virtualmente hablando, las ruedas con pintura y tus pasos quedan grabados. A partir de ahí, puedes utilizar el trazado para echarte una contrarreloj, una carrerita o una Copa, que consta de cuatro carreras. Hay un total de ocho, cada uno con sus particularidades. Exactamente igual que en el 'Mario Kart' clásico de toda la vida, podrás coger zonas de aceleración, cazar cajas de objetos que te permitirán obtener caparazones, bombas, estrellas, setas o plátanos para atizar a los rivales.

Según ganes monedas y puntos irás subiendo de categoría, ganando nuevos atuendos así como diferentes chasis y componentes para tus vehículos. El nivel de entrada es el de 50cc. Es ideal para los primeros pasos, pero rápidamente el cuerpo te pedirá subir hasta los 100cc, cuando el coche irá más rápido. Se puede desbloquear niveles de 150cc y 200cc. Si coges una seta, el coche pisará el acelerador durante unos segundos. Si te muerde una planta carnívora se frenará en seco haciéndote perder un tiempo valioso.

Imposible no emocionarse

La respuesta es buena, aunque dependiendo de la calidad de tu conexión puedes notar un pequeñísimo 'lag', que en mi caso no ha supuesto un lastre para la jugabilidad. El coche, por cierto, se carga por USB tipo C y una vez tienes el tanque de combustible lleno te da para echar un buen rato y fácilmente se te puede ir media tarde en ello. Compatible tanto con la Switch como la Switch Lite, la imagen que trasmite el coche a la máquina no es la mejor, pero es lo suficientemente buena. Probablemente, si subiesen la resolución se complicaría replicar esas imágenes por el consumo de datos que supondría. Por cierto, la función de capturas de pantalla no está activada durante las carreras

Seas jugón o no, es prácticamente impensable que no sueltes un 'Qué guapo' y te motives un poco bastante la primera vez. La unidad de prueba de este artículo, la de Luigi (también hay otra configuración para los 'Mariobelievers'), fue testada por tres treinteañeros. Y dio para un buen largo rato de diversión. Tecnológicamente es un ejercicio, aunque hay algunas cosas mejorables, realmente impresionante.

Después de no sé cuánto tiempo dándonos la barrila con la realidad aumentada (esta tecnología, junto al reconocimiento de imágenes, obra el milagro) alguien le da un uso que realmente puede llegar a miles de personas. Bueno, también hay que reconocerle el mérito a los filtros de Snapchat e Instagram. El reto, al igual que con uno de los filtros de estas redes sociales, es saber cuánto dura la emoción y cuánto somos posible de estirarlo.

placeholder Mario también tiene su pack. Foto: M. Cid
Mario también tiene su pack. Foto: M. Cid

Porque aunque se llame Mario Kart tiene cambios notables. Uno especialmente reseñable. Aquí lo del modo multijugador, responsable gran parte de la popularidad que ha logrado esta franquicia, se pierde un poco. O mejor dicho, se dificulta. No tenemos, por motivos evidentes, modo 'online'. Imagínate estar compitiendo desde mi sofá en el circuito que ha montado un colega o un jugador 'random' en el recibidor de su casa.

El problema también es su precio. En EEUU se vende por 99,99 dólares, que serían cerca de 89 euros al cambio. Sin embargo, en España, con la conversión y los impuestos locales, el precio se va a los 109 euros. Viene solo un coche y necesita cada uno su consola. Si vieneses dos, como en los 'scalextric' de toda la vida, sería mucho más barato. Otra de las oportunidades perdidas, teniendo en cuenta que el 'software' es gratuito, es no haber permitido también que se juegue desde una tableta o un móvil, ahora que Nintendo anda coqueteando con las aplicaciones móviles. Hubiese sido una buena solución para abaratar el modo 'multijugador' donde cada uno necesita su coche y su consola, que aquí no hay la posibilidad de dividir la pantalla como ocurre en el 'Mario Kart' de toda la vida. Sea como sea, tiene muchas papeletas de ser un 'súper ventas' estas Navidades.

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