Ekranoplano: el monstruo que podía volar y navegar se muere olvidado en una playa
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PERDIDO EN PLENO TRANSPORTE

Ekranoplano: el monstruo que podía volar y navegar se muere olvidado en una playa

Posiblemente uno de los inventos más majestuosos de la URSS, no terminó de producirse en serie por sus costes/beneficios y su único prototipo se encuentra varado en el Mar Caspio

Foto: Ekranoplano: el monstruo que podía volar y navegar se muere olvidado en una playa
Ekranoplano: el monstruo que podía volar y navegar se muere olvidado en una playa

¿Se imaginan un impresionante avión que midiera más de 73 metros de largo, 44 metros de envergadura y pesara 286 toneladas sin carga que, además de volar, pudiera navegar por el mar? Pues, por muy extraño que pueda parecer, esta nave no solo existió sino que a día de hoy se encuentra olvidada en una playa del mar Caspio donde las autoridades siguen valorando qué hacer con ella. Esta es la historia del Ekranoplano, el avión más disparatado y majestuoso de la Guerra Fría.

La tensión entre la URSS y EEUU al término de la Segunda Guerra Mundial se convirtió en una verdadera competición entre ambas potencias por convertirse en los líderes del nuevo mundo establecido. Y, dentro de ese complicado equilibrio, el desarrollo de nuevas tecnologías se convirtió en un elemento fundamental para ambos países, en el que centraron todo tipo de esfuerzos por demostrar que eran los mejores. La carrera espacial es, sin duda, un claro ejemplo al respecto.

Foto: El último viaje del 'monstruo del Mar Caspio': el mítico Ekranoplan se va al museo

Pero en lo terrenal, la URSS fue capaz de construir un monumental avión pensado para la guerra. En la década de los sesenta, varios ingenieros, encabezados por Rostilav Alexeiev, presentaron una idea a las autoridades: si pudieran construir en serie una gran nave que fuera cargada de armas y tuviera la capacidad de volar a ras de suelo y, a su vez, desplazarse por el mar, serían imbatibles. La capacidad de carga le permitiría llevar un arsenal casi imposible de detener por ninguna defensa militar.

El propio Nikita Jrushchov dio el visto bueno al proyecto, que comenzó a construirse en los primeros años de la década de los sesenta. Sería en el año 1966 cuando se llevaría a cabo el primer prototipo, conocido como Korabl-Maket (en ruso, prototipo de buque), que contaba con 90 metros de largo y 37 de envergadura. Alexeiev, descubridor del 'efecto suelo', consideró que era oportuno mejorar el diseño para poder llevar a cabo la fabricación en serie de un avión tan impresionante como este.

El 'efecto suelo' se produce cuando un vehículo circula a muy poca distancia del suelo, que provoca que el flujo del aire que se mueve bajo la nave genere fuerza sobre las alas y que el aparato tenga mejor estabilidad. Bajo esa premisa, el Koralb-Maket tenía buenos resultados, pero los ingenieros estaban convencidos de poder mejorarlo: haciéndolo más corto, pero dotándolo de mayor envergadura, no solo aumentaría su capacidad de carga, sino que tendría una mejor sustentación.

Sin embargo, los norteamericanos, a través de fotos satélites espías, consiguieron fotografíar al Koralb-Maket en pleno Mar Caspio en 1967. Las imágenes revelaron las letras KM en sus alas, lo que hizo que los militares norteamericanos lo denominaran Kaspian Monster, es decir, el Monstruo del Mar Caspio. Pero, en realidad, desconocían que solo era un prototipo y que el avión que estaba aún por construirse iba a ser mucho más espléndido que el que habían fotografiado.

Este fue el primer Ekranoplano, el KM, fabricado en 1966.
Este fue el primer Ekranoplano, el KM, fabricado en 1966.

Sería en 1975 cuando comenzó la construcción del Ekranoplano Lun MD-160, pensado para ir cargado de misiles, y que contaba con 73 metros de largo, 44 metros de envergadura y de 286 toneladas sin carga de peso. Propulsado por ocho motores turbofan Kuznetsov NK-87, su gran ventaja radicaba en su capacidad para desplazarse más rápido que un barco (se movía a unos 500 km/h), pero con las ventajas de un avión: gasto de menor carburante, mayor capacidad de carga y, al volar tan bajo, se convertía en indetectable por los radares enemigos.

Sin embargo, también contaba con inconvenientes. Para mantener el 'efecto suelo', necesitaba volar a menos de tres metros de altura, la maniobra de despegue era muy complicada y no tenía tanta autonomía como un barco. Pero, por encima de todos ellos, la principal situación adversa ante la que se encontraba era la dificultad para manejarlo, especialmente si había oleaje, razón final por la que la construcción del Ekranoplano se detuvo en seco. No merecía la pena tanto esfuerzo económico para construir una nave de guerra que no era realmente operativa. Precisamente por esa razón, el prototipo fue 'aparcado' en la base naval rusa de Kaspiysk en la década de los noventa, de donde nunca se ha movido... hasta ahora.

El pasado 31 de julio, las autoridades rusas decidieron remolcarle desde Kaspiysk en dirección a Derbent (Daguestán), con el objetivo de convertirlo en un parque-museo. Sin embargo, según cuenta 'Gizmodo', lo inesperado ocurrió en pleno desplazamiento: cuando el Ekranoplano llegó a su destino, las autoridades se dieron cuenta de que no sabían dónde colocarlo... momento en el que las ataduras que le sostenían al barco que le transportaba se rompieron y la meganave, a su suerte, terminó encallando en la costa del Mar Caspio. Desde agosto, sigue allí varado a su suerte, esperando una solución para uno de los grandes inventos de la historia soviética.

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