PONEN A PRUEBA SUS COHETES

Cómo Elon Musk y Jeff Bezos juegan a ser la nueva NASA: el espacio es cosa de magnates

Ambos multimillonarios se convierten en la gran esperanza de volver a la Luna. Ambos han hecho demostraciones de fuerza en los últimos días sobre sus respectivas tecnologías

Foto: Foto: Reuters
Foto: Reuters

Esta misma semana, la NASA dio un nuevo impulso a lo que se ha venido a bautizar como los 'Acuerdos de Artemisa'. Se trata de un texto con el que se pretende dejar unas normas de juego clara para la nueva era de la exploración espacial que se ha precipitado en los últimos años y que pasa, entre otras cosas, porque un ser humano vuelva a pisar la luna en 2024, en una misión que estará protagonizada por un hombre y una mujer, la primera que pisará el satélite terrestre. Este tratado, de momento, solo ha sido firmado por Australia, Canadá, Japón, Luxemburgo, Reino Unido, Emiratos Árabes Unidos y Luxemburgo. Faltan en esta lista aún muchos, algunos muy importantes, como son China y Rusia, lo que siempre dispara las suspicacias de que todo derive en un escenario en que la Luna o Marte se conviertan en una extensión de las tensiones geopolíticas de la tierra.

El texto, que se basa a su vez en un gran acuerdo de 1967, persigue, entre muchas otras cosas, la creación de zonas seguras, incluso antes de empezar a colonizar el espacio, para evitar roces una vez las diversas potencias vayan llegando hasta allí. Pero también quiere establecer un marco para explotar los recursos extraterrestres. Es decir, crear un marco legal adecuado para que las empresas puedan prestar servicios en otros astros, por ejemplo, en cosas como minería y otras actividades necesarias de cara a establecer una base fija en la superficie lunar.

Las acuerdos de Artemisa pretenden crear un marco legal para la explotación privada espacial

Esto abriría las puertas a la consolidación de una industria espacial privada que ya ha empezado a hacer fuerte en la Tierra. El sueño de colonizar estos lugares siempre ha estado ahí con mayor o menor intesidad, pero la capacidad de impulsarlo y hacerlo realidad ya no es cosa de los países, sino de un grupo de multimillonarios entre los que destacan dos nombres especialmente: Jeff Bezos y Elon Musk.

Ellos son los fundadores de Blue Origin y SpaceX, respectivamente. Son dos de las compañías que más han dado que hablar en los últimos años y que apuntan ahora a una revolución total de los viajes al espacio, abaratando los costes de las misiones. Hay otras que se han metido en la pelea, como son Richard Brandson y su Virgin Galactic, pero sus propuestas distan de ser tan ambiciosas como las de estos dos magnates, que fueron seleccionados por la NASA para crear sendas naves capaces de volver la Luna en 2024. La tercera fue Dynetics, otra compañía americana.

Los avances

Todas ellas deben lleva a cabo, antes de febrero del próximo año (a excepción de que se les otorge una prórroga por los problemas y parones derivados de la pandemia), una misión de demostración con sus creaciones. Una vez superado ese trámite´y demostradas sus capacidades, la agencia norteamericana seleccionará a por los menos dos de ellas para que trabajen conjuntamente para dar forma al trasbordador espacial que ejecute el histórico alunizaje.

Foto: SpaceX.
Foto: SpaceX.

Conforme avanza el tiempo y se aproximan a la primera gran meta volante, los candidatos presentan y hacen públicos nuevos avances. Así Elon Musk ha mostrado estas semanas, a través de su cuenta de Twitter, varios avances del último prototipo que están construyendo de Starship, la nave que ha diseñado SpaceX para conseguir cumplir esta misión.

"La Starship SN8 (el código con el que se conoce a esta versión) con los 'flaps' traseros", rezaba un tuit del pasado 26 de septiembre, en el que ya se veía el tronco casi ensamblado al completo. En los últimos días, comentó el empresario, se ha procedido a instalar el morro en este prototipo como paso previo al vuelo de prueba correspondiente, en el que esperaban alcanzar en esta ocasión los 15 kilómetros de altura.

Puede parecer poco, pero hasta ahora, la máxima altura que han alcanzado estas 'maquetas' del Starship han sido 150 metros, así que será un salto cualitativo importante. Para ello dispondrá de tres motores 'Raptors', después de que las pruebas criogénicas para comprobar que puede aguantar el calor que se genera al ponerlos en marcha hayan salido bien.

En la prueba de despegue, la nave tendrá que enfrentar la llamada maniobra 'bellyflop', que es el movimiento que se realiza cuando se llega a la máxima altura para colocar el cohete en una posición óptima para poder controlar su descenso y aterrizaje. El empresario también desveló que el SN9, el próximo prototipo, se empezará a construir este mismo mes.

Si estás pruebas se cubren con éxito, Elon Musk cerraría un año casi glorioso en lo que se refiere a Space X. ¿Por qué? Tras haber sido capaz de crear cohetes Falcon reutilizables, que despegan y aterrizar minutos después en una plataforma en alta mar, en este curso consiguio mandar a dos astronautas de la NASA hasta la Estación Espacial Internacional y traerlos de vuelta. Fue un hito, por varias razones.

La primera, porque después de diez años, Estados Unidos conseguía soltar amarras con Rusia, a quien pagaba millones de dólares cada vez que quería llevar a alguien en sus Soyuz lanzadas desde los antiguos cosmódromos soviéticos. Segundo, porque podía suponer la hormona del crecimiento para una oferta turística real, aunque muy alejada del bolsillo del común de los mortales.

Blue Origin le sigue de cerca

Pero Musk no ha sido el único que ha dado que hablar esta semana ya que Blue Origin, la empresa del fundador de Amazon, ha conseguido realizar con éxito las pruebas con New Shepard. Se trata de un cohete reutilizable, clave para que la firma pueda competir de tú a tú con SpaceX y así poder llevar también a humanos al espacio exterior y traerlos de vuelta. Ahora, tras sufrir varias cancelaciones, la compañía ha llevado a cabo un exitoso test en el que consiguió que un New Shepard se elevase hasta cien kilómetros de altura sobre Texas y después aterrizase junto la cápsula en la que se transportará a la eventual tripulación, tanto de astronautas como de turistas espaciales..

Es el séptimo vuelo consecutivo que se logra llevar a cabo sin contratiempos técnicos. Lo interesante de esta prueba es que ha servido para poner en práctica el sistema de alunizaje de alta precisión que la NASA ha diseñado, algo clave de cara a la deseada llegada al satélite terrestre en 2024 (se puede ver el momento en el toma tierra a partir del minuto 44 del vídeo).

El plan de Bezos para llegar a la Luna pasa por este New Shepard, pero también el módulo lunar 'Blue Moon'. Este 'lander' contará con un tren de aterrizaje ajustable que podrá aterrizar hasta en desniveles de 15 grados y que contará con un sensor LIDAR para escoger el mejor lugar donde posarse. Esta máquina podrá transportar hasta 6,5 toneladas de carga, algo fundamental tanto para llevar suministros como para recoger muestras. En su interior, contará con un rover así como una serie de satélites de reducido tamaño para utilizarse en misiones en la superficie lunar.

Maqueta del Blue Moon. Foto: Reuters.
Maqueta del Blue Moon. Foto: Reuters.

Dynamics, por su parte, mantiene un perfil mucho menos mediático, pero hace unas semanas presentó una maqueta a gran escala del módulo de aterrizaje que está preparando para la misión Artemis. El aparato que mostraron incluye la cabina de la tripulación, la plataforma logística autónoma para cargar mercancia, tanques de combustible de ascenso y descenso y paneles solares desplegables.

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