No solo basta con incentivar la compra

El uso de la bici se dispara en España tras el covid, pero no todas las ciudades están listas

En Madrid y Barcelona su uso se ha llegado a multiplicar en un 100% durante los meses de la desescalada, pero si no acompaña un cambio urbano todo podría quedarse en nada

Foto: (Foto: EFE)
(Foto: EFE)

El mundo vive un nuevo 'boom' ciclista tras la pandemia. La explosión del covid en todo el planeta ha generado un miedo al transporte público y las aglomeraciones que ha terminado de impulsar el ya de por sí pujante cambio de modalidad en el transporte del planeta que se fue generando por la concienciación medioambiental y la saturación de tráfico en las grandes ciudades. España no es una excepción y también se ha sumado a esta ola de ciclismo urbano, pero ¿estamos preparados para apuntalar este 'boom' o se pasará como la fiebre por el papel higiénico?

Los datos son contundentes, el sector espera ser de los pocos en cerrar en positivo después de que se quedasen casi sin existencias en la desescalada (la patronal calcular que los números de venta estarán por encima de las 1.260.000 bicicletas y los 1.871 millones de euros de volumen de negocio) y hay tiendas como AliExpress que hablan de un 95% más de ventas en este campo que en 2019. Y aunque no es tan sencillo de calcular, también hay 'apps' y servicios que empiezan a mostrar ese crecimiento disparado.

Una de ellas es Strava, una especie de red social de 'runners' y ciclistas que supera los 2.8 millones de usuarios en España y los 69 a nivel global. Según datos de su servicio Strava Metro (pensado para dar datos anonimizados de movilidad a instituciones e investigadores y que ya utiliza el Área Metropolitana de Barcelona) a los que ha tenido acceso Teknautas, el uso de la bicicleta se ha disparado en las cuatro ciudades más grandes de España con especial impacto en Madrid y Barcelona.

Como se ve en el gráfico, las dos urbes más grandes de nuestro territorio llegaron a multiplicar el uso de la bicicleta en porcentajes que rondan el 100% durante los primeros meses de la desescalada, pero Valencia y Sevilla no se quedaron mucho más atrás. Y crecen tanto en número de viajes como en personas que al menos realizaron un viaje en todo el mes.

El 'boom' es claro, pero hay otro punto que preocupa y es esa bajada en julio. ¿Quiere decir que la moda ha pasado o que ha sido una burbuja? Según los expertos, es pronto para decirlo y analizar si esto ha impulsado un crecimiento en el número de ciclistas urbanos, pero dejan claro que si este crecimiento no va de la mano de políticas locales e incluso nacionales que ayuden a consolidar el cambio, esto podría quedarse en poco más que un espejismo.

¿Están preparadas nuestras ciudades?

"La política local va a ser clave, ya tenemos casos anteriores en nuestro país que lo demuestran. Está claro que no basta con que la situación externa impulse a la gente a usar la bici, tiene que sentirse cómoda y segura. Quedarse con la sensación de que la bici es un buen modo de transporte para sus trayectos diarios y notar que sus vecinos también lo ven así", apunta en conversación con Teknautas Adrián Fernández Carrasco, experto en transporte y responsable de movilidad de Greenpeace. Para él, hay factores externos clave, como la orografía, la climatología o la situación económica del lugar, pero su impacto depende más de los factores internos, es decir, de las decisiones sobre este modo de transporte.

Un buen indicador de ello es el número de kilómetros de carril bici que tiene cada ciudad. Según estos datos, se ve una clara diferencia entre la capital del país y los otros tres núcleos urbanos analizados. Según los datos recogidos por la organización de consumidores OCU para un estudio publicado este mes de agosto, de las cuatro ciudades analizadas en este artículo, la que más kilómetros de carril bici segregado y protegido tiene es Barcelona, seguida de Sevilla y de Valencia. Madrid queda muy por debajo. En cuanto a la relación con el total de kilómetros de vías que tiene cada municipio, las tres primeras están en 0,15 kilómetros de carril bici por kilómetro de vía total, mientras que Madrid está en 0,01.

Estudio de la OCU.
Estudio de la OCU.

Pero, como explica Fernández, no basta solo con tirar kilómetros. "Por ejemplo, en Barcelona empieza a verse una saturación de los carriles y eso podría tener un efecto negativo. También hay que ver hasta dónde van y cómo son esos carriles y qué estrategia sigue cada ciudad. Por ejemplo, en un lugar como Madrid estaría bien fomentar la intermodalidad, apoyar el uso combinado de tren o Metro y bici para ir a trabajar, pero claro ahora eso es complicado de vender por el miedo que se ha generado entorno al transporte público". En ciudades como Valencia, Fernández también destaca la apuesta decidida de la administración local por este tipo de transporte y el apoyo a todo el que opta por él.

La misma OCU también ha realizado una encuesta sobre la opinión de los vecinos sobre el transporte en bicicleta en su ciudad y el uso de este tipo de vehículo. Con unos resultados interesantes que cuadran, aunque no en su totalidad, con el gráfico anterior. Los vecinos que mejor opinión tienen son los de Valencia (71% de satisfacción), que además son los que más utilizan la bici (un 30% de ellos lo hace), a estos les sigue Sevilla, con un 65% de satisfacción y otro 30% que lo usa. Barcelona está en un 64% y 25% de uso y Madrid cae a un 47% de valoración y un 14% de uso.

Gráfico del estudio de la OCU.
Gráfico del estudio de la OCU.

Esta información apuntala la idea de Fernández, que asegura que esto tiene mucho de cultural. "Si ves que tus amigos, compañeros, vecinos utilizan la bici y están contentos, es bastante probable que tú también te sumes. Hay casos como Sevilla o Valencia donde en pocos años se consiguió un gran crecimiento de ciclistas por una apuesta decidida de los políticos. Obviamente, hay elementos externos como la orografía o la meteorología que pueden influir, pero está claro que el aspecto interno es clave".

Sobre si este 'boom' se quedará o se disolverá, Fernández es optimista y cree que se puede mantener, al menos para ganar un buen número de ciclistas urbanos, pero es pronto para asegurarlo. "Creo que si se hace una apuesta decidida, combinando la ampliación de los carriles bici con políticas públicas que incentiven la compra y el uso de la bici en el entorno urbano, podremos ver que este 'boom' por el covid acaba convirtiéndose en un crecimiento sostenido en la próxima primavera. Pero por otro lado, lo que más preocupa, y eso empezamos a verlo en Madrid, es que se sustituya el transporte público por coches privados, eso sería fatal para todos", termina el experto.

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