Las máscaras de barbilla contra el covid-19 se ponen de moda: por qué no debes usarlas
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sin filtro ni material homologado

Las máscaras de barbilla contra el covid-19 se ponen de moda: por qué no debes usarlas

Estas 'pantallas' de plástico transparente que se sujetan en la barbilla y cubren solo la boca y nariz se venden a través de internet en páginas como Amazon o Aliexpress

Foto: Imágenes promocionales de este tipo de productos.
Imágenes promocionales de este tipo de productos.

Los productos de protección para evitar contagios de covid-19 están en continuo movimiento y cada vez aparecen más opciones y productos que supuestamente protegen contra el virus. El último en ponerse de moda en España es una especie de 'mascarilla' que parece una pantalla protectora pero se apoya en la barbilla y cubre la boca y parte de la nariz. Una máscara de plástico transparente que deja ver la boca y puede parecer útil, pero que no tiene ninguna evidencia científica de que proteja contra el virus.

Si ya existía controversia con respecto a las máscaras protectoras y los expertos advertían de que no pueden sustituir nunca a las mascarillas, sino que pueden usarse solo de forma complementaria, este nuevo invento procedente de los países asiáticos tiene todavía menos utilidad práctica. Además, hay que tener cuidado si se quiere utilizar para "sustituir" una mascarilla en zonas públicas en las que su uso sea obligatorio: los científicos avisan de que no están homologadas y no pueden siquiera considerarse mascarillas. Eso implica que llevarlas en lugares públicos supondría no estar cumpliendo con la normativa de mascarillas obligatorias y podría costarnos una multa.

Foto: Trucos para llevar mascarilla en verano sin sofocarse (iStock)

Luis Gil, secretario general de la Asociación Española de Equipos de Protección Individual, explica que este tipo de productos "no ofrecen ningún tipo de protección comprobada y verificada" y que en no pueden utilizarse como sustituto a las mascarillas. "No es equiparable ni a una mascarilla higiénica ni quirúrgica y mucho menos con un EPI".

Ni el diseño ni el material

Las deficiencias como forma de evitar el contagio de este dispositivo no están solo en su falta de homologación por parte de los organismos públicos. Además, su diseño y falta de ajuste a la cara, material y ausencia de filtro, hacen que su capacidad de proteger contra el coronavirus sea prácticamente nula. Lo explica David Callejo, que es médico especialista en Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor que ha estado publicando a través de Instagram durante toda la pandemia vídeos divulgativos sobre el coronavirus y las medidas de protección. "Creo que no son seguras y en ningún caso pueden sustituir a las mascarillas. El objetivo de la mascarilla es evitar la dispersión de aerosoles que favorecen el contagio. Estos dispositivos de plástico no sellan bien a la cara y eso hace que sigamos emitiendo aerosoles que podrían contagiar a otras personas".

Estos dispositivos de plástico no sellan bien a la cara y eso hace que sigamos emitiendo aerosoles que podrían contagiar

El sistema es sencillo, se parece a las caretas de protección pero en lugar de ajustarse en la frente tiene un pequeño soporte de plástico que se apoya en la barbilla y sostiene una pantalla de plástico, bastante fino, transparente que cubre, dependiendo del tamaño, la boca y parte de la nariz. "Estas mascarillas-pantalla no tienen ninguna evidencia científica y al no sellar bien a la cara ofrecen una protección muy inferior a las mascarillas quirúrgicas, ffp2, ffp3 e incluso que las higiénicas", dice Callejo. Lo corroboran desde la Asociación Española de Equipos de Protección Individual, que considera "prácticamente nula" la protección de estas máscaras. "Por un lado por las propias características del diseño, que no ofrece ningún sistema de filtración de las partículas del aire", explica Luis Gil.

A la falta de filtro se debe sumar que el plástico puede ser muy pequeño o muy grande para nuestro rostro, provocando que tengamos que llevarnos las manos a la cara en varias ocasiones para colocar el dispositivo correctamente, lo que aumenta considerablemente el riesgo de contagio. Además, no tiene ningún sistema de ajuste a la cara por los lados, lo que deja un hueco considerable por el que pueden introducirse las partículas. "No es más que una pantalla bucal", dice Gil, "es un trozo de plástico que para algunas partículas pero la nariz y la boca siguen estando muy expuestas a la entrada de aire que puedan contener patógenos, no tiene filtro y la superficie que cubre el plástico es mínimo". "En el caso de que alguien estornude cerca, esa expansión de gotículas hace que pueden entrar perfectamente, quizá no directamente pero sí por todo el contorno", explica.

Pensado para la industria alimentaria

Este ingenio que ya se empieza a ver en algunas terrazas y zonas públicas viene de países asiáticos como Corea del Sur, China o Japón, donde se utilizan por los profesionales de la restauración (camareros o cocineros) o esteticistas (peluqueras, profesionales de estética y manicura, etc.). Su uso evita que salten objetos hacia la zona de la boca y la nariz e incluso en el caos de camareros o cocineros frena estornudos o partículas que puedan caer en la comida.

No están etiquetadas correctamente ni cumplen ninguna norma de seguridad avalada por organismos sanitarios

Sin embargo, los expertos advierten de que no protege contra el covid y, por tanto, no puede comercializarse legalmente como tal. En España, estos productos pueden adquirirse online, principalmente en plataformas como Amazon y Aliexpress, y aunque aparecen fácilmente si buscas con la palabra 'covid' o 'coronavirus', lo cierto es que en la descripción del producto no aparece por ninguna parte que ese sea su uso. Se venden como "mascarillas reutilizables anti vaho de plástico". Nada más. Y esa es la primera pista de que no debemos usarlas. "Estamos viendo diversidad de productos, sobre todo en el ámbito de las mascarillas higiénicas, que nos presentan muchas dudas", reconoce Gil. Y es que aunque no aparezca mencionada la palabra virus en ninguna parte, sí que se utilizan como reclamo imágenes de enfermeras o médicos con estos dispositivos pese a que no son de uso profesional o sanitario.

Callejo, como profesional sanitario lo tiene muy claro: "Las pantallas pueden ser útiles en determinadas situaciones de alto riesgo de contagio como complemento a las mascarillas, nunca como sustituto. Habría que usar pantalla y mascarilla a la vez; y estas pantallas deben de cubrir ojos, nariz y boca. Durante la pandemia empleamos pantallas y mascarillas en procedimientos como intubar, procedimientos de alto riesgo, que generan aerosoles y que ponían en riesgo al personal sanitario". Pero nunca este tipo de dispositivos.

Foto: Foto: Reuters.

"Me parece peligroso que productos como estas mascarillas puedan estar al alcance de la población, haciendo creer que pueden protegerse con ellas del virus. Lo más importante es adquirir productos que estén homologados para que tengamos garantizada su fiabilidad", dice Reme Navarro, farmacéutica y cofundadora de Mifarma.es, que recuerda que "a la hora de recomendar y escoger una mascarilla debemos ser conscientes del uso que le vamos a dar y adaptarlo a nuestras necesidades, no podemos olvidar que dará igual el modelo escogido si no la utilizamos correctamente".

Nada que ver con las pantallas

Las pantallas, que también se pusieron de moda al inicio de la pandemia como una 'copia' a las que llevan los sanitarios, tienen como principal objetivo la protección ocular, una utilidad muy diferente a la de las mascarillas y que no es comprable. Según la guía del Ministerio de Sanidad para fabricantes de equipos de protección, las pantallas debe garantizar unos requisitos mínimos en el visor para que no tenga defectos como ondulación o franjas horizontales, cumplir la normativa para evitar que provoque daños oculares o problemas de visión y utilizar materiales homologados como policarbonato o acetato de celulosa. Estas normas son tan concretas que incluyen hasta el grosor que debe tener la banda que se sujeta a la frente.

Sin embargo, no hay mención alguna en los documentos oficiales a este tipo de mascarillas que se sujetan en la barbilla y eso hace que los fabricantes puedan utilizar cualquier material o diseño que consideren, haciendo aún más precario el producto. En el caso de las mascarillas, explica Gil, "es importante que los materiales ofrezcan las características filtrantes que las normas establecen y por eso existen estos documentos técnicos". Además hay otros factores como el etiquetado, que deberían establecer las normas sanitarias que se cumplen y lo primero a comprobar si tenemos intención de comprar algún sistema de protección. "Las higiénicas, por ejemplo, no tienen que estar homologadas pero si tienen que tener unos requisitos de información del fabricante, almacenamiento, lavado, etc. Si no aparece esta información de producto ya debe ser un elemento de sospecha". Ninguna de las máscaras de barbilla que se venden actualmente online tiene este tipo de especificaciones.

Coronavirus Ministerio de Sanidad
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