LA PINZA DE AMD Y ARM

El año que está haciendo temblar a Intel: ¿puede caer el rey de los procesadores?

Retrasos, los avances de sus rivales de AMD y los avances de ARM con Apple llevan al mayor vendedor de procesadores incluso a plantearse cambios de calado en los próximos años

Foto: Vista de un elemento electrónico de Intel. (EFE)
Vista de un elemento electrónico de Intel. (EFE)

Si hay un negocio al que la pandemia le haya sentado bien, exceptuando los grandes agraciados como son la alimentación o los suministros sanitarios, es el de los ordenadores. El botón que sirve de muestra en este caso son los resultados de Apple. Cuando muchos auguraban un aperitivo de la catástrofe que podía venir para el gremio de la electrónica de consumo, se encontraron con otro trimestre récord. Una plusmarca financiera que no se basó en su dispositivo talismán, el iPhone, que solo creció un 2% en este periodo. Sin embargo, se dispararon como hace tiempo que no ocurría las ventas de sus portátiles y tabletas. Tiene toda la lógica dada la transición acelerada al teletrabajo que se ha vivido en medio mundo por culpa del covid-19 y que ha causado que miles de personas renueven o compren un equipo para esta nueva etapa. Las cuentas de AMD, fabricante de procesadores, también son un síntoma de esta situación y sus ventas lo han disparado en bolsa hasta su máximo histórico.

Cualquiera podría pensar que el champán, un jugoso cheque en forma de 'bonus' o como quiera que celebren estas cosas en este tipo de empresas también serían la tónica en Intel, que al fin y al cabo es el mayor vendedor mundial de procesadores para ordenadores. Pero nada de eso. La empresa yanqui está viviendo su particular 'verannus horribilis' desde que en Cupertino anunciasen que empezaban la transición para dejar atrás sus 'motores' con arquitectura x86 y cambiarlos por los suyos propios construidos con el patronaje de ARM, una firma británica propiedad de Softbank, que podría cambiar de manos a cambio de los 32.000 millones de dólares que podría pagar Nvidia por esta compañía. Un cambio de paradigma importante que junto al avance de AMD ha hecho que muchos se pregunten sí el rey del mercado puede perder el aún notorio liderazgo que mantiene en ventas.

A esta pérdida, quedarse fuera de los MacBook, hay que sumarle un nuevo frente en los últimos días, tras anunciar un nuevo retraso para sus primeros chips de siete nanómetros, Granite Rapids, siendo 'reprogramados' para 2023. Momento en el que TSCM, un fabricante de origen taiwanés que se ocupa de dar a los diseños de terceros, pretende tener capacidad para bajar esa referencia hasta los tres nanómetros.

Los siete nanómetros

Esto ha supuesto una amarga cucharada de ricino, y van unas cuantas, para los analistas e inversores que castigaron a los de Santa Clara con una caída de más del 15% de sus títulos bursátiles, que habían superado el valle vivido en marzo por lo incierto que se presentaba todo por el coronavirus. Todo ello ha desembocado en que Bob Swan, actual CEO de la compañía, haya apartado a su director de Ingeniería y haya dividido esta área en cinco tentáculos diferentes, abriendo la puerta a mayores cambios, algunos de ellos nada menores, en la compañía.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Cuando se habla de un portátil, un móvil o cualquier aparato se hace referencia a los nanómetros del procesador y es probable que muchos no sepan exactamente a qué se refiere y cómo influye que el número sea mayor o menor. "Estos chips se fabrican en obleas de silicio. Cada una de estas planchas está dividida en cuadrados donde se construyen los chips, por así decirlo. Cuando se habla de procesos en tantos nanómetros estás hablando del tamaño que ocupan los transistores que llevan los procesadores. Si los haces de 14 nanómetros podrás meter menos que si los haces de diez o de siete. Un tamaño compacto te permite meter muchos más en la misma superficie", explica Sergio Ríos-Aguilar, profesor de la Escuela de Ingenieros Informáticos de la Universidad Politécnica de Madrid.

Al poder dotarlo de un mayor número de piezas y más pequeñas nos encontramos con varias ventajas. La primera, que necesitan menos potencia para funcionar, lo que redunda en una mayor eficiencia energética y, por tanto, consuman menos batería. La segunda, que se calientan menos y, por tanto, se puede hacer que 'corran' más. "Es un aspecto crítico. Junto al número de núcleos y la velocidad de reloj son los tres factores que determinan cuán potente es".

Los 10 nanómetros, primer problema

A Intel ya se le atragantó el salto a los diez nanómetros, que aunque ha llegado a muchos portátiles, aún hay que esperar a 2021 para verlo en equipos de sobremesa "Tienen un problema gordo y tiene que ver con su proceso de fabricación. Ellos optan por un método monolítico. Básicamente apuestan por sacar un único bloque más grande", agrega este experto. ¿Cuál es el problema? Que si se detectan impurezas o fallos, tienes que desechar todo ese bloque y el material que pierdes es mayor. "Si fuese un porcentaje bajo, no sería un drama. Pero aquí hablamos de que si consiguen cien de cada oblea, se mueven en un nivel de que igual solo 30 son válidos".

Lisa Su, CEO de AMD. (Reuters)
Lisa Su, CEO de AMD. (Reuters)

Aquí es donde AMD, que recientemente también anunció que había conseguido nuevas metas en eficiencia energética, ha conseguido 'adelantar' a Intel, en lo que se refiere a la optimización de recursos. Su receta se llama 'Infinity Fabric'. En lugar de hacer el proceso 'monolítico' optan por uno modular. "Básicamente crean chips de 4 núcleos que se pueden combinar tantas veces como uno quiera. Al ser más pequeños, si uno es defectuoso se gasta menos materia prima. Aun así han conseguido ser muy eficientes. Rondan el 80% de efectividad", aclara Ríos-Aguilar a este respecto, señalando que es uno de los grandes méritos del fabricante de semiconductores dirigido por Lisa Su, que lo ha rescatado del ostracismo de hace unos años.

Pero a pesar del despegue de AMD, que ya ha empezado a ser protagonista de algunos ordenadores de renombre como Surfaces, entre otros; es Intel el que sigue manejando el mercado de procesadores (con arquitectura x86) para ordenadores con mayoría absoluta. Su cuota de mercado es del 65%, mientras que la de sus compatriotas es aproximadamente del 35%. "Intel ha ido siempre por delante y eso le da margen. Hay sectores donde a pesar de estos problemas siguen siendo especialemente fuertes como en las categorías más potentes o en 'gaming', cuyo rendimiento sigue siendo muy notorio. Hay que recordar que fueron ellos lo que cedieron esa licencia a AMD para que hiciese este tipo de piezas para IBM hace muchos años", remata este ingeniero. Destaca la influencia, los contratos vigentes y la capacidad de presión que tiene aún la firma en los grandes fabricantes de ordenadores como Lenovo, Dell o HP, entre otros tantos. "Han venido desarrollando una política de precios superagresiva", continua. "Luego hay que tener en cuenta la imagen de marca. A la práctica mayoría les suena o conocen Intel. Y AMD no tanto. Comercialmente, la pegatina de Intel Inside ha sido un inventazo".

¿Externalizar la producción?

"Prácticamente desde su fundación, cuando decidió hacer algo por lo que nadie daba un duro como son las memorias con semiconductores, Intel ha ido por delante siempre en las reglas de diseño y en la tecnología de fabricación. Pero eso ha empezado a cambiar hace tres o cuatro años, por lo que este escenario es relativamente nuevo", comenta Ignacio Mártil, catedrático de Electrónica de la Universidad Complutense y autor de 'Microelectrónica: La historia de la mayor revolución silenciosa del siglo XX'.

Este experto, que es bastante cauteloso sobre alcanzar los cinco o los tres nanómetros, señala que entre los grandes nombres del gremio solo Samsung e Intel hacen todo el producto en casa: diseñar y producirlo. "Luego están los llamados 'pure fabs', que solo fabrican, como son TSMC o Global Foundries. Y los 'fabs less' —AMD o Qualcomm, entre otros— que diseñan pero externalizan el proceso".

Pero esta fotografía podría cambiar. Y es que el propio CEO de Intel habló de "planes de contingencia" para solventar el atasco que están viviendo a día de hoy, que pasarían, en parte, por contratar a terceros para dar forma a sus diseños de siete nanómetros, aunque no concretó quiénes serían. Algo que ha hecho que incluso varios analistas especulen con la posibilidad de que a medio plazo se desprenda de sus fábricas.

Logo de TSMC. (Reuters)
Logo de TSMC. (Reuters)

"No sería descabellado", opina Mártil. "Cada salto de generación o de nodo supone que hay que renovar mucha maquinaria. Es una inversión altísima, algo que explica que haya tan pocos actores de tamaño significativo que se ocupen de todo el proceso". El problema, según el catedrático, sería que la fabricación de algo tan estratégico como esto se concentraría, al igual que ha pasado con las placas fotovoltaícas, en "el sureste asiático".

"Intel tiene el problema de que ha sido hegemónico en una industria que cada vez tiene menos peso", dice refiriéndose a las ventas de ordenadores. "Se está estrechando su principal actividad y lo difícil viene en que lo que podría darle una salida, el mercado de la telefonía móvil, es un campo donde no tienen nada que decir". Convertirse en una firma que solo diseñe le daría "cintura" para poder explorar esos nuevos terrenos con más efectividad que ahora.

ARM, la revolución a la venta

Pero no solo AMD es la única amenaza al negocio de los de Santa Clara. El nuevo riesgo viene del tándem Apple-ARM, que puede robarles un trozo del pastel. La arquitectura de la empresa británica es la que utilizan la totalidad de los fabricantes de teléfonos móviles, aunque tambien tiene mucho peso en 'routers', drones y otros aparatos por el estilo. Tradicionalmente ha estado vinculado a este tipo de dispositivos porque requerían menos potencia pero podía ofrecer grandes ventajas en aspectos como la eficiencia energética.

Jensen Huang, CEO of Nvidia. (Reuters)
Jensen Huang, CEO of Nvidia. (Reuters)

Sin embargo, en Cupertino, tras años de trabajo en el iPad y en el iPhone, han logrado un rendimiento que les ha hecho empezar a dar la espalda a Intel y utilizar este estándar para crear sus propios procesadores para sus portátiles. "En el medio plazo lo vamos a ver en los Macbooks más baratos, en los de gama media-baja", augura Sergio Ríos, porque estos desarrollos no están tan lubricados como para sostener lo que necesita un usuario de MacBook Pro o de un ordenador de 'gaming' por la arquitectura que utiliza cada uno de ellos. "En esas parcelas, Intel y AMD van a seguir compitiendo entre ellos. Otra cosa es en modelos básicos y en otros como los Chromebooks. Pero sí, les pueden robar un importante negocio".

La historia es que ARM, propiedad del gigante japonés Softbank, es una revolución que tiene colgado el cartel de se vende. Y parece que hay un comprador muy interesado, que no es otro que Nvidia. Según avanzó 'Financial Times', la compañía asiática, conocida especialmente por sus tarjetas gráficas, podría desembolsar hasta 32.000 millones de dólares en efectivo y acciones para hacerse con ella. Esta operación, en conversaciones avanzadas según el periódico, supondría que Nvidia podría pasar a ser un actor muy importante en el sector de los componentes no solo para móviles sino también para ordenadores. A su negocio de gráficas, podría unirse un importante papel en el mundo de los chips si prosperan los equipos con procesadores ARM.

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