Así intentan averiguar lo que está por venir

Los modelos matemáticos avisan: cambio de tendencia y regiones en riesgo de desborde

Con la situación actual, es difícil ver tendencias a medio o largo plazo, pero lo notificado en los últimos días empieza a mostrar también unos cambios preocupantes en los modelos

Foto: Foto: EFE.
Foto: EFE.

Aunque nos parezca que ha pasado un siglo, hace pocas semanas seguíamos con más atención la evolución de unos gráficos y la predicción de unos modelos que la actualidad futbolística e incluso política. Durante meses, leíamos a los matemáticos y sus modelos como la única ventana fiable para averiguar lo que estaba por venir. Ahora, con la proliferación de los rebrotes y la situación de lugares como Lleida o Huesca, de repente hemos vuelto a mirar hacia ellos con la idea de conseguir algo de certeza, pero ¿qué dicen los algoritmos de la situación actual? Consultados por Teknautas, varios expertos apuntan a que en este momento es difícil predecir lo que viene, pero el aviso de preocupación comienza a aparecer.

Según explican estos investigadores, la situación actual con una cifras tan bajas a nivel general hace que sea muy complicado poder predecir lo que va a pasar y adivinar las tendencias por las fluctuaciones de los datos y el escenario tan variable al que nos enfrentamos, pero pese a esto, y a que la situación es muy diferente a la de marzo por el número de test que se realizan y el control sobre los contactos, los modelos muestran, al menos, una cierta alerta. La tendencia ha cambiado desde inicios de julio y, sobre todo, lo ha hecho empujada por regiones que están a punto de desbordarse, si no lo han hecho ya.

Así al menos lo muestran programas como el de, por ejemplo, el equipo BIOCOMSC de la Universidad Politécnica de Cataluña, uno de los grupos que más de cerca siguen en estos momentos la evolución de la pandemia, y que ahora se dedica, principalmente, a monitorizar el riesgo de pérdida de control de la epidemia tanto a nivel nacional como regional, e incluso por ciudades. "Básicamente, lo que hemos hecho es crear un algoritmo que uniendo diferentes métricas y pintado sobre un gráfico muestra la situación de un país o región a diario, analizando cómo evoluciona la epidemia allí y cómo de cerca está el colapso de la situación", explica Sergio Alonso, uno de los investigadores del grupo.

Su algoritmo (aquí explicado y detallado por sus creadores), aúna un número de reproducción similar al conocido R calculado por estos expertos (lo llaman tasa de crecimiento empírica) con el número de casos activos que hay en ese momento, conseguido sumando los casos notificados en los últimos 14 días, y multiplica ambas métricas. El resultado de esa multiplicación da el que denominan como índice de crecimiento potencial (EPG) y se pinta en una gráfica como una especie de semáforo del riesgo. Si tu región o país tiene menos de 30 EPG, está en verde, es decir, la situación está controlada, si tiene entre 30 y 100, está en amarillo o naranja (se acerca a su límite), y si tiene más de 100, llega al rojo (la situación se desborda y toca actuar de forma severa).

Los modelos matemáticos avisan: cambio de tendencia y regiones en riesgo de desborde

El algoritmo no entra a valorar si una región ha puesto más recursos o menos para controlar la epidemia, pero sí toma unos valores "ideales" de rastreadores y PCR diarios por 100.000 habitantes para marcar los límites. Por lo que la situación puede ser peor de lo que marca el gráfico. Es más, Alonso asegura que el cálculo se hace contando con el ideal de unos 100 PCR por 1.000 habitantes y el propio Ministerio de Sanidad aclaró esta semana que la media a nivel nacional son 81 test por cada 1.000.

Así funciona el algoritmo de BIOCOMSC.
Así funciona el algoritmo de BIOCOMSC.

Si vamos a los últimos datos, según su programa, pensado especialmente para países, España aún se encuentra en zona verde, similar a otros países de nuestro entorno como Alemania e Italia, aunque algo peor que estos. Pero el problema aquí está, sobre todo, en regiones concretas. "Como se ve en los gráficos, cuanto más arriba y a la derecha estés, peor es la situación, y hemos visto que hay regiones como Lleida o Huesca que empiezan a llegar a posiciones muy preocupantes que incluso pueden acabar siendo peores que en marzo", apunta Alonso.

Gráfico de España.
Gráfico de España.

Gráfico de Italia.
Gráfico de Italia.

Gráfico de Alemania.
Gráfico de Alemania.

Este experto aclara que el crecimiento del testeo y del seguimiento de los contactos influye de forma básica en el resultado de la gráfica, pero el problema es que una vez metidos en esa parte de color rojo, tus sistemas de control empiezan a no dar abasto y todo se puede desbordar de un momento a otro. "Claro que las mejoras en los recursos afectan, pero lo malo es que si los casos siguen multiplicándose, habrá un momento en que esas posibilidades se agoten y no se pueda ni rastrear ni seguir a los contactos".

Gráfico de Lleida.
Gráfico de Lleida.
Gráfico de la ciudad de Barcelona.
Gráfico de la ciudad de Barcelona.

Como él mismo explica, su cálculo no es una medida exacta aplicable a la realidad de cada región de forma exacta, pero sirve, y mucho, para evaluar la situación de cada lugar y el riesgo de que todo se desborde y haya que tomar medidas severas. "Digamos que mientras te mantengas en zona verde o amarilla, aún puedes controlar todo con los sistemas de Salud Pública y la atención primaria, cuando entras en el rojo, eso ya no sirve y tienes que ir a medidas severas, sobre todo de corte de movilidad, que es lo único efectivo para reducir los contagios".

De momento, no hacen predicciones directas con este riesgo, pero el mero semáforo ya te da una idea de qué pasará en los siguientes días. Y también han podido ver algo preocupante en el caso estatal: hay un cambio de tendencia en las últimas semanas, pues antes solo descendíamos hacia la izquierda del gráfico y ahora hemos girado 180 grados y vamos hacia la derecha, y hacia arriba. La diferencia es pequeña y está muy lejos de lo que ocurría en marzo o abril, pero no son los únicos que han detectado y visto este cambio. "Es verdad que ahora mismo no tiene mucho sentido hacer grandes predicciones, porque los números fluctúan muchísimo y es muy difícil averiguar la tendencia, pero sí se está viendo un cambio".

Un cambio de tendencia

Eso mismo también lo ha detectado Santiago García Cremades, un matemático murciano que creó un algoritmo para predecir el número de muertes diarias que se darían en la época más dura de la pandemia y tuvo un error de menos del 5%, y que ahora lo ha adaptado para predecir la evolución de la curva de contagios. Aunque la subida es mucho más tendida y suave que en marzo, y es imposible comparar ambos periodos, el cambio de tendencia desde principios de julio, según su modelo, es claro.

Gráfico del modelo de Santiago García Cremades.
Gráfico del modelo de Santiago García Cremades.

"He diseñado un modelo según la variable 'casos en los últimos siete días', pues es la que más se usa y es la más fiable últimamente, y ya estamos viendo el cambio de tendencia e incluso podemos ver predicciones. Es un modelo de series temporales, el mismo con el que se predijeron los fallecidos en el mes de mayo, y en ese momento se ajustaba con un error por debajo del 5%", apunta García Cremades en conversación con este periódico.

Gráfico del modelo de Santiago García Cremades.
Gráfico del modelo de Santiago García Cremades.

La predicción de este experto llega hasta los próximos 10 días y, según sus cálculos, nos esperan días en que el número de contagios no va a parar de subir, de forma tendida pero continuada. "La curva está subiendo, pero, eso sí, es un escenario totalmente diferente al que vivimos al principio de la epidemia". Su análisis encaja con el de Alonso y su equipo, aunque habrá que esperar para ver qué ocurre finalmente, pues un fuerte rebrote puede echar por tierra toda la predicción.

Cada vez menos estudios

Por si no fuese ya de por sí difícil predecir la evolución de la pandemia en una situación como la actual, los cambios continuos de los parámetros y los datos ofrecidos por las instituciones han supuesto el fin para muchas iniciativas que intentaban ayudar a averiguar el camino del coronavirus. Como ya explicamos en este otro artículo, el cambio en la presentación de los datos y las modificaciones en los históricos acabaron por mandar al traste numerosos proyectos, y con el fin de la desescalada el problema se ha hecho aún más profundo, con proyectos que han tirado la toalla como el de Curva en Aragón, que analizaba el caso de la región. Otros grupos nacionales han optado por cambiar de objetivo ante la situación española.

Ese es el caso de Ángel Manuel Ramos del Olmo y su grupo Momat, de la Universidad Complutense de Madrid. La mala calidad de los datos, según explica él mismo a este medio, hizo que desistieran del caso español y se lanzasen a otro como el italiano. Ahí sí han podido seguir realizando informes e incluso han llegado a lanzarse a pronosticar cómo podría ir la situación hasta agosto. Al menos dando tres posibles escenarios publicados en un informe la pasada semana.

El estudio da una idea del peligro que tiene la situación tras el fin de las medidas de contención, y cómo podría rebrotar todo si se abandonan las políticas de control en cualquiera de los países. "Hacer pronósticos siempre es muy complicado. Lo que se apunta en el informe que hemos hecho de Italia es que a poco que se relajen las medidas de control, puede haber rebrotes. Mostramos en el 'paper' esto y explicamos por ello que la pandemia no se puede dar por acabada en Italia", apunta Ramos del Olmo. Ni en Italia ni, como muestran los expertos, en España tampoco.

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