Solo los invitados pueden entrar

Clubhouse, la 'app' para la élite que arrasa y muestra todo lo que está mal de Silicon Valley

Mientras todos creemos que TikTok es la red social del momento, las altas esferas de la tecnología se arremolinan en este chat de voz para, entre otras cosas, cotillear y cargar contra periodistas

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Si preguntases a alguien en este instante por la red social del momento, seguramente te hablasen de TikTok, bueno, quizá si es alguien muy metido en materia tirase por Twitch o Discord, o incluso Houseparty. Son muchas las opciones que se han disparado con el confinamiento, pero es seguro que a no ser que te codees con las altísimas esferas, nadie te diría que es algo llamado Clubhouse. Esta misteriosa red, que ni siquiera ha salido al mercado, es el último grito en Silicon Valley y tanto es así que ya ha tenido su primera polémica al mostrar los trapos sucios que se mueven en la Meca de la tecnología mundial.

Esta 'app' de la que aún poco se sabe, a parte de lo que han desvelado ciertos usuarios y han podido indagar algunos periodistas, lleva en el runrún de internet desde abril, pero ha sido estos días cuando el interés por ella se ha disparado. ¿El motivo? Un audio filtrado de una conversación mantenida en esta red en el que se oye cómo grandes inversores y alguna celebridad del entorno californiano atacan a una periodista de 'The New York Times' que justamente había escrito un artículo sobre Clubhouse y debaten sobre qué podrían hacer ellos para acabar con el poder de los periodistas. El audio, publicado por el medio especializado Motherboard (parte de Vice News) ha puesto esta 'app', aún más, en el disparadero.

Como explican en el artículo, el audio, de más de una hora de duración, es, básicamente, una conversación entre varios inversores y miembros de distintas compañías enfadados con las críticas de la prensa hacia las tecnológicas, también hacia Clubhouse, y aparecen nombres como el empresario emprendedor Balaji Srinivasan, varios empleados del fondo de capital riesgo Andreessen Horowitz y hasta el personaje televisivo Roland Martin. El audio acabó generando una gran polvareda en otras redes incluso antes de ser publicado, pero tras su filtración el 'boom' ha sido mucho mayor, destapando lo que ya comentaba la propia periodista del NYT, que este espacio se ha convertido en el lugar preferido de la 'jet set' californiana y recuerda a lo peor del valle.

Si escuchas el corte filtrado, sorprende la ligereza con la que tratan temas tan delicados, pero más aún llama la atención que todos charlan de forma distendida como si estuviesen en un espacio privado, a pesar de que están en un chat público en el que cualquiera, de los invitados a esa 'app', se puede unir sin tener siquiera que participar ni avisar de que está grabando la conversación. Una funcionalidad similar a la de otras 'apps' de videoconferencias o red social al uso, pero que en este caso parece no importar demasiado a los afectados. ¿Por qué actúan así si saben que están en una red social? Bueno, ese es uno de los misterios y alicientes de Clubhouse.

2.000 usuarios, pero valorada en 100M

Decimos que es uno de ellos porque Clubhouse está rodeado de estos. Se sabe que sus fundadores son Paul Davison (ex de Google, Pinterest o Benchmark y conocido en Silicon Valley como emprendedor con éxito medio) y Rohan Seth, ex también de Google, pero de ahí en adelante el secretismo crece a pasos agigantados. De la propia estructura de la 'app' no hay casi nada (no tienen página web, ni beta publicada en las tiendas de 'apps' o sitios de código, solo algún perfil en redes sin actividad) y para apuntarte se hace a través de un formulario de Google Forms que revisan los propios creadores antes de confirmar tu invitación, pero su éxito es rotundo.

Con apenas 2.000 personas en este "Twitter en tiempo real", según lo describen algunos usuarios, han conseguido que la compañía llegue a estar valorada en 100 millones de dólares. ¿Dónde está el secreto? Todo apunta a la exclusividad y a quién está en su 'club'.

Estos puntos son los que posiblemente llevaron a que, según The New York Times, la empresa de riesgo ya mencionada en el artículo, Andreessen Horowitz, decidiese en mayo invertir un buen dinero en esta red. Andreessen Horowitz acordó poner sobre la mesa 10 millones de dólares, además de gastar otros 2 para comprar acciones de los accionistas existentes de Clubhouse. Todo eso, no lo olvidemos, con una empresa que nació en febrero, un desarrollo 'en pañales' que echó a andar en marzo y con apenas dos empleados en plantilla. Pero hay pocas cosas que superen a la influencia y a una buena cartera de clientes.

Entre los 2.000 usuarios de la versión 'beta' actual aparecen nombres como los citados anteriormente, pero también Kevin Hart, MC Hammer, Deepak Chopra, Ashton Kutcher, Will.I.Am, Mark Cuban o Jared Letto. ¿Qué hacen todos allí? Pues ahora mismo pueden hacer dos o tres cosas: intervenir en una conversación, sentarte como oyente o meterte en una de las 'fiestas' que lanzan tras las ponencias. Aunque, como explicaba un usuario al NYT, la cosa de estar ahí es, fundamentalmente, intentar no perderte nada. Vamos, una mezcla de cotilleo, 'networking' clásico y posicionamiento social que está funcionando más que bien.

Así de simple es la aplicación. Para hacerse una pequeña idea, funciona como una mezcla de Zoom y Twitter con un toque HouseParty. Para los que consiguen entrar (de momento solo se hace por invitación) hay diferentes 'rooms' en las que, sin vídeo, algunos usuarios conversan sin parar de temas como la tecnología, las 'startup' o la inversión, mientras que el que quiera se une para escuchar o también para dar su opinión. Todo de forma dinámica y sin barreras, algo que permite filtraciones como la ocurrida, pero también genera debates interesantes entre perfiles de alto rango y de ramas diferentes.

Es tanta esta influencia que ya se ha visto hasta dónde pueden llegar sus polémicas, pero su pujanza empieza a afectar incluso a las otras redes. Algunos apuntan a que fue el empuje de Clubhouse el que llevó a Twitter a implementar la posibilidad de tuitear un audio y medios como TechCrunch la colocan como abanderada del futuro de las redes: espontaneidad, puro directo y cercanía tras la pandemia que nos ha separado. Puede que sea cierto que caminamos hacia redes más cercanas, humanas y dinámicas, pero también hay muchos que han visto aquí lo peor de las tecnológicas y también graves problemas de control. Ni siquiera ha salido de la 'beta' y ya tiene su primer escándalo.

Así es Clubhouse. (Fuente: SubStack)
Así es Clubhouse. (Fuente: SubStack)

Es la élite, amigo (o 'Chicas Malas')

Los que critican esta 'app' lo hacen por una razón sencilla, Clubhouse, nacida justo cuando empezaban los confinamientos y todos los trabajadores, incluidos los 'mandamases', se veían obligados a borrar todas las reuniones presenciales, triunfa porque es una especie de club para las élites como los de toda la vida, pero llevado a la red y esto choca con todos los mensajes lanzados por estos mismos líderes tecnológicos. Mientras con el movimiento 'Blacks Lives Matter' hablan de integración, horizontalidad y democratización, por detrás se lanzan sin freno a una 'app' solo para invitados en la que, para más inri, critican a periodistas y hablan de qué pueden hacer para acabar con su vigilancia.

Esto se menciona en el criticado artículo de NYT en el que se pone el ejemplo de Marc Andreessen, uno de los jefazos del Andreessen Horowitz. Andreessen escribió un 'post' en abril criticando la postura de EEUU sobre el coronavirus y pidiendo más inversión para construir todo tipo de infraestructuras, pero solo un mes después se gastó 12 millones de dólares en impulsar Clubhouse como una 'app' cerrada y elitista. Este juego de Clubhouse incluso ha dado para crear un meme en diferentes redes impulsado precisamente por jóvenes 'techies', en su mayoría negros o de otras minorías, muy críticos con el modelo de esta y otras 'apps' exclusivas como Hey.

Básicamente el 'troleo' destapó todo lo que está mal de estas ideas, y en Silicon Valley en general. Con un misterioso icono de dos ojos y unos grandes labios consiguieron engañar a numerosos miembros de los círculos tecnológicos haciéndoles creer que era el logo de una nueva 'app' llamada 'It is what It is' y que estaba a punto de lanzarse solo para invitados exclusivos. Pronto empezaron a volar las peticiones para estar en ese espacio y en menos de 24 horas la historia se había desmadrado. Los impulsores sorprendidos por el tirón solo tuvieron que mostrar lo conseguido para sacar los colores a todo el sector.

Aún no se sabe cómo acabará todo el asunto de Clubhouse pero, mientras las élites se divierten en un entorno en el que 'casi' están solos y miles de usuarios buscan como locos una forma de entrar para poder codearse con ellos, fans de la tecnología y hasta empleados de las propias tecnológicas se preguntan si esto es lo que toca ahora. Incluso hay quien, tras probar la aplicación, relaciona su éxito con el grupo exclusivo de las adolescentes más populares del instituto de la película 'Chicas Malas' comparando los 'chats' de la nueva red social con las llamadas de grupo de la película. Todo apunta a que el cotilleo y los entornos tóxicos están lejos de desaparecer de Silicon Valley.

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