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15 días con el portátil más 'cómodo' que vas a encontrar: pantalla XXL y peso pluma
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UNA PROPUESTA SINGULAR

15 días con el portátil más 'cómodo' que vas a encontrar: pantalla XXL y peso pluma

Seguro que en estos tres meses, si ha teletrabajado, se ha quejado de que necesita una pantalla más grande. El LG Gram te da hasta 17 pulgadas, sin que sea un mamotreto. Eso sí, hay que pagarlo

Foto: Foto: M. Mcloughlin.
Foto: M. Mcloughlin.

Muchos lo tienen que reconocer. Han echado de menos la oficina. No sólo por los compañeros, quizás ese sea el último de los motivos, sino por esa silla que lleva moldeando años con su trasero y que no es comparable a la que tiene en casa para trabajar. También por el monitor de su puesto de trabajo, que ha sido sustituido en gran parte de los casos por un portátil de 12, 13 o 14 pulgadas. En su día le pareció una idea magnífica. Le venía hablando en plata ni que al pelo. Le parecía una compra acertadísima: una pantalla lo suficientemente amplia para el uso que le daba. Si se iba a algo mayor, el peso aumentaba sensiblemente y corría el riesgo de convertirse en un mamotreto, difícil de llevar de un lado a otro, que al fin y al cabo es la gracia de haber dejado atrás los PC de sobremesa.

Ojo que nadie está diciendo que haya errado el tiro. Pero es probable que después de varias semanas encorvado sobre su modelo, intentando encajar las ventanas suficientes en el escritorio o exprimiéndose la vista, tenga la sensación que su productividad se resiente cuando trabaja mucho tiempo en su portátil y agradecería estirar un poco más la diagonal. Pero volvemos a lo mismo de antes: más pantalla, más peso. Eso es lo que dice la lógica. Pero no siempre se cumple. En este caso la solución no la tiene uno de los grandes fabricantes mundiales de ordenadores como Lenovo, Dell, Asus o Apple. Lo tiene LG. A diferencia de los electrodomésticos, televisiones, equipos de audio o móviles, aquí solo tiene una propuesta. La del LG Gram. Pero es lo suficientemente particular para tenerla en cuenta.

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Foto: M. Mcloughlin.

Su nombre dice mucho de por donde van los tiros. Su principal virtud: ser el equipo más ligero que puedas encontrar. Lleva varios años en esta línea. Su oferta, renovada con nuevos modelos en 2020, va desde 14 pulgadas hasta las 17. Me he pasado 15 días trabajando con uno de los de mayor tamaño. Y poco o nada tiene que envidiar a un monitor de sobremesa de los que pueblan la oficina media española. Aquí va lo mejor y lo peor de mi experiencia con este LG Gram de 2020, que puede ser una buena opción si lo que buscas en la nueva normalidad es un portátil con una pantalla enorme y que puedas mover fácilmente de un lado a otro.

Sin rival en la báscula

El LG Gram cuenta con una diagonal de 17 pulgadas. El peso es tan solo de 1,3 kilogramos. ¿Pero eso es mucho o poco? Depende con que lo compares. Si lo comparas con equipos compactos igual no haya tanta diferencia. Pero si lo comparas con los de su talla la historia cambia sustancialmente. Un HP Envy con esa misma medidas pesa prácticamente dos kilos. Un Ideapad 330 de Lenovo, también de 17", roza los tres kilazos. Una barrera que supera un HP Omen, un equipo para 'gaming', con 3,31kg. El MacBook Pro de 16 pulgadas pesa 2 kg. Este ordenador del fabricante asiático pesa lo mismo que el último MacBook Air, aunque da cuatro pulgadas más que el equipo de Apple. En fin, en lo de subirse a la báscula, un año más no tiene rival.

Este LG Gram de 17" pesa lo mismo que un MacBook Air con pantalla de 13 pulgadas

Pero ya se sabe que en esta vida uno no puede medir 1,90 metros, estar 'mazado' y musculoso y pesar setenta kilos. La clave aquí está en el material que utilizan para crear el armazón. El aluminio queda descartado. Aquí es una aleación de magnesio, lo que le permite ser tan liviano. Obviamente, hay renuncias. Lo primero es que el diseño no es tan robusto como utilizando otros ingredientes. El segundo que no es tan 'premium' ni a la vista ni al tacto. Es más, hay personas que lo confunden con el plástico cuando lo tocan. Sin embargo, incluye certificado militar, así que parece que no tiene la piel tan fina como pueda parecer a primera vista.

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Foto: M. Mcloughlin.

Quizás es algo que no guste teniendo en cuenta que es un equipo de alta gama. El aspecto exterior es sobrio. Sin estridencias. No va a destacar por ser precioso. Tampoco es feo. Es funcional, como la arquitectura soviética. Hay una cosa que se agradece: que se haya huido de los acabados brillantes. Toda su superficie es mate, con una superficie algo áspera que ayuda a disimular las manchas. La bisagra, por cierto, ahora queda oculta, lo que da una imagen más compactada.

Bien servido de conexiones

Sobre sus medidas, cabe destacar algunos puntos. No es el más fino del mercado, pero en absoluto es un equipo gordo. 1,74 centímetros de grosor. Muy ajustado y estilizado. De largo mide 38 centímetros. De ancho, poco más de 26. Se puede llevar perfectamente debajo del brazo y cabe bien en una mochila estándar. Es una línea continuista. No ha habido grandes cambios en lo estético, pero no es una decepción porque poco margen de mejora había.

Antes de entrar a valorar aspectos como el teclado, el 'trackpad' o la pantalla, vamos a hablar de las conexiones. Va bastante bien servido. Contamos en su lado izquierdo con puerto HDMI, un puerto USB tipo C (Thunderbolt 3), un USB estándar 3.0 así como la toma de corriente para conectar el cargador propietario. Un cargador también bastante ligero. Si algún día no lo tienes a mano también puedes cargarlo con el USB tipo C. En el otro lado tenemos otros dos puertos USB estándar (3.0), un lector microSD, el conector jack de auriculares así como un lector de microSD. En la caja incluye un adaptador para utilizar uno de los puertos como ethernet. Respecto a la conectividad inalambrica, maneja Wifi 6 y BT 5.0.

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Foto: M. Mcloughlin.

El teclado, que está retroiluminado, es un punto interesante que analizar. Obviamente en este formato tienes muchas posibilidades. No tienes que andar midiendo hasta el último milímetro. En este caso nos encontramos con un teclado completo más ancho que el del pasado año, lo que se agradece. Tiene también una zona no alfanumérica, que siempre ayuda a la hora de meter datos en un Excel. Es lo suficientemente silencioso como no para no molestar a los que te rodean. Si tengo que sacarle una pega, igual se agradecería más un poco de recorrido al presionar las diferentes teclas.

El acabado se siente raro al principio pero después de un par de hora de uso desaparece esa sensación. Otro detalle son los accesos directos, marcados en naranja, en la fila de los números. Presionando la tecla 'Función' y el comando de turno tendrás atajos para subir o bajar el volumen o el brillo, modular la retroiluminación, activar el modo avión...

Va bien servido de teclado, conexiones y 'trackpad'. Pocas pegas se le puede sacar en ese sentido

Aquí sobra hasta espacio. Tienes sitio de sobra para apoyar las muñecas en el ordenador mientras se escribe aunque se agradecería, por redondear la experiencia, un mecanismo con el que incluyen los Asus para elevar ligeramente el equipo y no escribir en plano. El 'trackpad' es cómodo y amplio. Ha mejorado su superficie para facilitar que el dedo deslice, aunque no llega a igualar al rey de la categoría, que no es otro que Apple. Lo redondo sería que estuviese más pegado al borde inferior, para evitar esos toques accidentales de refilón que puedes dar con la parte inferior de las manos cuando estás tecleando rápido.

La biometría corre de la mano de un lector de huellas, integrado en el botón de apagado en la parte superior derecha. Funciona correctamente pero si tienes el dedo muy húmedo no responderá. De todas formas he de decir que las veces que he recurrido al PIN en su lugar se pueden contar con los dedos de una mano. A la altura de lo exigible para un equipo de alta gama.

Una pantalla ideal para trabajar

Es hora de mencionar algo de la pantalla más allá de que maneja 17 pulgadas de diagonal (también está disponible en 15 pulgadas, en 14 en 14 en formato convertible y táctil). Lo primero es el formato. Han optado por un 16:10 y no un 16:9. ¿Esto que significa? Que cuenta con más espacio en vertical, lo que en mi opinión se agradece al ser algo menos alargado. Tenemos un panel WQXGA con 2560 x 1200 píxeles de resolución. En los modelos inferiores se maneja con Full HD. En ese aspecto van bien servidos, como en la anterior hornada, y han resuelto uno de los campos donde tenían margen de mejora: la reproducción del color.

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Foto: M. Mcloughlin.

Me parece que han logrado matices más fieles y profundos (96% sRGB). Sus 300 nits son un nivel de brillo bueno, tampoco espectacular, que nos permite manejarnos en un amplio abanico de entornos, tanto en interior como en exterior. Eso sí, tiene una capa 'glossy' que molesta mucho cuando incide directamente una luz fuerte debido a los reflejos que genera. Basta con evitar el sol directo, pensarán. Y razón no les falta, pero también te puedes encontrar con un molesto reflejo por la luz cenital de la iluminación de la cafetería de turno donde quieras trabajar o la oficina si es el caso. Un pequeño apunte aquí acerca del sonido: cuenta con sonido estéreo gracias a dos altavoces de 1,5W, así como DAC de audio HD y DTS:X Ultra.

Su cal y su arena

Ya hemos hecho un buen recorrido por este LG Gram de 17 pulgadas pero nos falta aún dos facetas imprescindibles en todo buen portátil: el rendimiento y la autonomía. Este equipo maneja procesadores de décima generación de Intel. El modelo que hemos probado concretamente, un i7 Ice Lake. A esto hay que sumarle una RAM de 16 GB (2x8, DDR4) con 512 GB de almacenamiento interno (256, en los modelos inferiores) expandibles hasta 4TB. Integra también una gráfica de Intel Iris Plus. Esta carta de presentación es bastante mejor que la generación de portátiles del año pasado, que integraban procesadores de la octava generación, algo 'obsoletos' para un 'pata negra' a esas alturas de la película.

Ofrece un buen rendimiento, pero está un pasito por detrás de otras bestias del mercado

Si lo que te llama la atención es su portabilidad y lo quieres para un uso normal, en el que no abuses de programas pesados que devoren recursos, va a ir todo como la seda.

Yo he podido manejar Photoshop con soltura, aunque es cierto que cuando trabajaba con documentos con varias capas el equipo se notaba algo más fatigado y se calentaba ligeramente. Es probable que sin el sistema de refrigeración que se incluye el termómetro se hubiese disparado. Lo mismo con Adobe Premiere. Cuando he manejado proyectos con recursos en 4K daba ciertos síntomas de necesitar un pequeño empujón. Para los juegos tres cuartas partes de lo mismo. Puede manejar algunos, pero es probable que si lo que buscas es un peso pesado para 'gaming' y quieres mover algunos de los títulos más exigentes todo esto te sepa a todo a poco. Respecto al rendimiento de la SSD, he de decir que tanto la lectura como la escritura de archivos se siente rápida.

La batería es otra de sus bazas. Cuenta con una 'pila' de 10.336 mAh y 80Wh. Esto es posible que le diga más bien poco. La compañía habló de hasta 21 horas de autonomía. Lo cierto que ahí están hablando de un uso mixto. Ha rondado las diez horas alejado del enchufe, siempre que no lo he utilizado para trabajos con programas como Premiere, he mantenido el brillo a un nivel medio y he desactivado cosas como las retroiluminación. Repito: eso con tareas que no exigiesen demasiados recursos. Cuando he tenido que meter edición de vídeo, he notado que se quedaba en una autonomía que ronda las seis o siete horas. En cualquier caso, en una mayoría de casos servirá para pasar la jornada.

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Foto: M. Mcloughlin.

XXL hasta en el precio

Y ahora el asunto más espinoso. El precio. Este no es un equipo barato, nada barato. Es un portátil 'premium'. Su precio de salida son 1.740 euros. Compite en la liga de los MacBook Pro, las Surface y otros equipos de quilates. Su punto flaco quizás sea ese golpe de pedal que se echa en falta cuando le toca rendir al máximo. Sus fortalezas están claras: un diseño que ofrece una portabilidad y una ligereza única, sin renunciar a ofrecer un panel equiparable a muchos de escritorio y que seguramente supere al de su oficina en términos de calidad y resolución.

Es el portátil XXL más cómodo que vayas a encontrar. Todo ello rematado con una autonomía que te da para pasar lejos del enchufe perfectamente una jornada intensa de trabajo. Si buscas un chollazo descártalo. Perdón, por no haberlo mencionado antes. Sí eres de los que el presupuesto no es un problema, igual quieres tenerlo en el radar.

Muchos lo tienen que reconocer. Han echado de menos la oficina. No sólo por los compañeros, quizás ese sea el último de los motivos, sino por esa silla que lleva moldeando años con su trasero y que no es comparable a la que tiene en casa para trabajar. También por el monitor de su puesto de trabajo, que ha sido sustituido en gran parte de los casos por un portátil de 12, 13 o 14 pulgadas. En su día le pareció una idea magnífica. Le venía hablando en plata ni que al pelo. Le parecía una compra acertadísima: una pantalla lo suficientemente amplia para el uso que le daba. Si se iba a algo mayor, el peso aumentaba sensiblemente y corría el riesgo de convertirse en un mamotreto, difícil de llevar de un lado a otro, que al fin y al cabo es la gracia de haber dejado atrás los PC de sobremesa.

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