'DropAli', la nueva técnica para cazar incautos en Instagram con relojes a 10 euros
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La misma estrategia, diferentes webs

'DropAli', la nueva técnica para cazar incautos en Instagram con relojes a 10 euros

Comprar productos en AliExpress muy baratos, subirlos a una tienda online por un precio muy superior al real e intentar cazar compradores. Es la táctica que ahora se extiende en Instagram

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Imagina que entras en Instagram y ves a un 'influencer' al que sueles seguir (ponga aquí su nombre) ofreciéndote un chollo que no puedes rechazar: relojes de 50 y 100 euros a solo 10 o incluso menos. ¿El truco? Un código de descuento limitado, o un sorteo, pensado para los fans de este prescriptor, que hace posible el chollo. Dudas, pero te lanzas. Compras uno, y hasta un par. Esperas la entrega y entonces suceden dos cosas: el reloj nunca llega o, si lo hace, es una baratija de plástico que no vale ni un euro. Esto es justo lo que está sucediendo ahora en Instagram, donde 'influencers' promocionan productos para pescar 'clientes' mediante una nueva técnica que ya tiene nombre: 'DropAli'.

"Os traigo un sorteazo de un viaje a Dubái, de un iPhone 11 Pro Max y relojes de alta gama". Así promocionaba el famoso e 'influencer' Gonzalo Montoya (conocido por participar en 'realities' como el exitoso La Isla de las Tentaciones) una web de relojes en sus historias de Instagram (519.000 seguidores tiene en esta red) el pasado 24 de mayo. Parecía una de las tantas promociones que realizan estos 'instagrammers', pero en realidad tiene mucho más detrás.

Foto: (Foto: G. C.)

Tras este 'clip', que ya no está disponible en su cuenta de Instagram, venía otro vídeo en el que explicaba la dinámica del concurso. Incluso subió uno más al día siguiente asegurando que la marca de relojes ampliaba una jornada más el concurso por la buena acogida. El problema: como se puede comprobar aquí, el sorteo en realidad era una simulación y los relojes no eran de alta gama. La publicidad apunta a una tienda que no cumple con la legislación española y que vende relojes de AliExpress multiplicando por 100 sus precios. Y no, Montoya no es el primer ni el único 'influencer' que publicita algo similar.

Una promoción parecida de otra tienda, realizada por la compañera de Montoya en el reality de Mediaset, Katerina Safarova, llevó a Daniel a adquirir dos relojes a principios de mayo y ver que a los pocos días todo desaparecía. "Katerina subió unos vídeos con unas promociones bastante llamativas de relojes. Costaban 50 euros pero con un código se quedaban en 10. Mi pareja y yo caímos y compramos dos. Nos llegó el correo de confirmación, pero pasaban los días y no llegaba nada... Nos mandaron otro comunicado un poco raro y poco profesional diciendo que estaban teniendo fallos en la web, y ahí fue la última vez que supimos algo", explica este joven en conversación con Teknautas.

De repente la web había desaparecido y no había ni rastro de los relojes ni tenían dónde reclamar. Escribieron a Safarova pero tampoco les respondió y Daniel decidió colgar en su cuenta de Twitter todo lo ocurrido. Para su sorpresa, pronto le empezaron a escribir otros tantos usuarios con el mismo problema o en promociones similares realizadas por 'influencers' como Alex Bueno, Adara Molinero o Violeta Margriñán. Además, le informaban de que los relojes que había adquirido valían 10 veces menos de lo que había pagado.

Con el tiempo, Daniel fue recibiendo más y más mensajes de afectados. Algunos aseguraban que no habían llegado a recibir ningún reloj a pesar de que llevaban meses esperando y otros, como el propio Daniel, sí acabaron viendo cómo aparecía el producto. Eso sí, mucho tiempo después, con grandes diferencias frente a lo prometido por la tienda y sin que el comprador tuviera ninguna información.

Este joven pagó 10 euros por cada uno de los relojes en oferta que le llegaron más de 30 días después de la compra y ahora no tiene ni dónde reclamar ni cómo devolver lo adquirido. Poco después comprobó que, efectivamente, ese mismo reloj se podía encontrar por AliExpress muchísimo más barato. "Me han llegado pero son una basura de plástico. La verdad es que todo apunta a que en todos los casos son las mismas personas que cuando llegan a un número máximo de dinero cambian el nombre o cierran la página".

'DropAli' e 'influencers' sin frenos

La primera gran polémica de este estilo apareció con la 'youtuber' e 'instagrammer' Paula Gonu que promocionó una tienda de relojes. Seguía el mismo esquema que las del resto de famosos y tras meses de protestas de sus 'followers' incluso la propia Gonu aseguró que denunciaría y buscaría a los responsables, pero poco más se supo. Desde Teknautas hemos contactado con Paula, además de con otros influencers involucrados en esta polémica, como Gonzalo Montoya, Katerina Safarova y Adara Molinero, pero al cierre del mismo no hemos recibido respuesta. Pero, ¿de dónde sale esta actividad de reclutar 'influencers', proponerles promocionar y vender productos e intentar pescar incautos?

La estrategia responde a una versión deformada del 'dropshipping' (vender sin 'stock' y sacando ganancias de hacer de intermediario) que algunos conocen como 'DropAli'. Esto consiste, como explicamos en este otro artículo, en encontrar productos en AliExpress, subirlos a tu tienda por un precio muy superior al real e intentar cazar a los compradores a través de anuncios en Facebook o Instagram o, como en este caso, a través de marketing de 'influencers'. El objetivo es sacar el máximo dinero de ese extra que paga el usuario por cada producto y, como en este caso, puedes hasta desaparecer a los pocos días para evitar devoluciones o quejas por lo ocurrido.

Así funcionaba la tienda en la que cayó Daniel, pero también la del resto de afectados que podemos ver en redes, foros, blogs o incluso en páginas de asociaciones de consumidores como la OCU. La rapidez de internet permite que, si se cierran unas webs, se pueden crear otras en horas, reclutar y pagar a 'influencers' distintos y llevarte otro buen pellizco. Eso sí, para eso necesitas de la otra pata clave, que los prescriptores acepten.

En la gran mayoría de los casos, los 'influencers' no son siquiera los culpables: les contacta un intermediario, les ofrece lanzar la promoción, les paga razonablemente bien y ellos se limitan a su parte. Al otro lado, muchos consumidores ni reparan en que, tal vez, un reloj de 'gama alta' por 10 euros, por mucha oferta y supuesta compra en bloque que haya, es algo sospechoso. A un lado y a otro se hace la vista gorda y el que sale ganando es el creador de estas webs y esquema de venta, que desaparece sin dejar rastro.

¿Quién es responsable?

Obviamente, los creadores de las páginas son los principales responsables pero, ¿qué pasa con los que lo anuncian? Como explica la abogada penalista especializada en delitos informáticos Ruth Sala, no hay nada muy claro en este sentido, pero sí podrían llegar a tener cierta responsabilidad en lo ocurrido. Sobre todo si son reincidentes y, claro, si tienen algún tipo de relación con las personas que están detrás de las tiendas.

"El código penal regula en este escenario dos delitos. El primero es la publicidad engañosa, que en este caso sería ejecutada por el 'influencer', y el segundo es la supuesta estafa, llevada a cabo por la persona física o jurídica que se encuentra detrás de la tienda anunciada", apunta Sala. "La clave está en que en el artículo 282 se condena la publicidad engañosa o falsa pero se atribuye la autoría de este delito a los fabricantes o comerciantes de productos. En realidad el famoso no los comercializa, solo da publicidad de los productos", añade.

El dilema es si puede o debe considerarse su responsabilidad como cooperador necesario

Esto les libraría de cualquier responsabilidad a priori, pero hay matices. "El dilema es si puede o debe considerarse su responsabilidad como cooperador necesario (artículo 28), puesto que 'cooperan en la ejecución de un supuesto delito de estafa con un acto sin el cual no se habría efectuado', precisamente por la supuesta credibilidad o reputación que pueda tener el 'famoso' o 'influencer'. Incluso también podría calificarse como cómplice, aunque para que recaiga en él/ella responsabilidad penal, se debería acreditar que el influencer conocía de la ilegalidad de la promoción del producto y aun así decide hacer la promoción".

Eso es un punto fundamental y que puede salpicar aún más a casos reincidentes o a cualquiera que tras recibir las quejas de sus usuarios siguiera colaborando con dichas marcas. "Imaginemos que una Organización de Consumidores o una Institución privada o los mismos usuarios advierten al 'influencer' de la supuesta estafa asociada a los productos que está promocionando y aun así este continúa con la promoción. Casi diría que sería una imprudencia no dejar de hacer promoción y comprobar los hechos porque está formando parte de un supuesto engaño a gran escala y sería muy raro decir que no lo sabía".

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