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Atasco en Europa por las 'apps' del covid: qué hacen nuestros vecinos y qué hará España

Los grandes países europeos inician el desconfinamiento sin tener una solución lista. El principal debate se produce en torno a la resistencia de algunos países a renunciar a utilizar un servidor central

Foto: Foto: EFE.
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Que lo de imponer una nueva generación de aplicaciones que vigilasen con quien entramos en contacto para avisarnos de posibles contagios de coronavirus iba a traer cola en Europa estaba bastante claro. Existe más o menos un consenso generalizado sobre la idea de utilizar los 'smartphones' como una 'pseudo baliza' sanitaria en la fase de desconfinamiento como han hecho países como Israel, Singapur, Corea del Sur o la propia China pero la cultura digital poco o nada tiene que ver en estas latitudes. No han sido pocas las voces que han alertado de que las prisas por dar luz verde a estar medidas por la evidente urgencia que impone la pandemia, puede derivar en una difícil digestión en lo que se refiere a la protección de datos.

La historia es que, a pesar de que el asunto lleva en primera línea del debate desde hace semanas y hemos asistido a una inusual unión entre Apple y Google para crear una solución común, los grandes países europeos no han movido ficha aún. Aunque se ha remarcado la importancia para terminar el encierro y poder evitar grandes brotes hasta que se tenga un fármaco o vacuna efectiva, países como Alemania, Italia, Francia o la propia España han empezado a poner en marcha el desconfinamiento sin tener estas herramientas.

En el caso de nuestro país, el propio Salvador Illa reconoció, en una rueda de prensa celebrada el pasado jueves, que se estaban valorando diferentes opciones a través de la Secretaria de Estado para la Digitalización e Inteligencia Artificial pero que "se utilizarían" en caso de que aportasen algo a la estrategia establecida. El próximo martes se celebrará en Bruselas una cumbre de los diferentes ministros de los estados miembro sobre los que recaiga esta responsabilidad para intentar sentar al menos, una base común. El objetivo no es otra cosa, informan fuentes conocedoras del programa de dicha reunión, es avanzar para tener una solución "interoperable" y respetuosa con la privacidad.

Angela Merkel. (EFE)
Angela Merkel. (EFE)

Alemania mira a Apple y Google

El escenario a día de hoy es bastante incierto. Y esa incertidumbre se refleja, por ejemplo, en cómo ha ido variando en los últimos días la postura de Alemania. En el Ejecutivo de Angela Merkel, la menos afectada de las grandes economías de la zona euro por la pandemia, eran partidarios de un sistema basado en la tecnología de Rastreo Paneuropeo de Proximidad para Preservar la Privacidad (PEPP-PT), basado a su vez en el protocolo DP-3T, desarrollado independientemente por un grupo de ingenieros, entre los que se encuentra la española Carmen Troncoso.

El proyecto, al que España le brindó apoyo, fue objeto de una fuerte polémica, ya que los creadores de DP-3T criticaron la opacidad y modificaciones sustanciales realizadas sobre lo que ellos crearon y se desvincularon de esta iniciativa, que ha quedado ahora en un extraño limbo.

Berlín ha pasado ahora, no con ciertas reservas, a apostar por lo que proponen Apple y Google, que ya prueban una API común en Android e iOS basada en el rastreo por bluetooth de corto alcance (más efectiva que la localización, por ejemplo, en interiores) sobre la que luego se pueden construir fácilmente aplicaciones. La idea no difiere tanto de lo que proponía DP-3T pero facilita la implementación en los móviles. Además hay una cosa esencial en la que pueden contribuir estas empresas: alcanzar el 60% de población que utilice el sistema, cifra que se ha señalado como el nivel donde puede empezar a ser realmente efectivo. El paquete para desarrolladores empezó a ser distribuido este miércoles para que vayan ultimando detalles de cara a una primera versión abierta.

Apple y Google proponen una API común sobre la que construir las aplicaciones fácilmente

Precisamente eso es lo que ha ocurrido en Alemania. Ellos eran partidarios de un sistema centralizado, en el que las autoridades sanitarias tendrían un control total y pudiesen utilizar esos datos para analizar la pandemia, pero lo de Cupertino no pasaron por el aro y se han negado a adaptar su sistema operativo al desarrollo teutón, que podría presentar problemas en la gestión energética y también en el acceso a ciertas funciones del sistema. Esto es algo que también ocurrió en su momento en Singapur, donde tuvieron problemas a la hora de utilizar las aplicaciones en los móviles.

El gran sacrificio es que la cancillería tendrán que optar por un modelo descentralizado (preferido por los expertos en seguridad), en el que no podrán tener acceso a los datos, ya que estos se almacenan localmente en los terminales móviles y no en un servidor.

Francia y su 'app' soberana

En Francia, sin embargo, el Ejecutivo parece insistir en su propia receta y se resiste a aceptar otras alternativas. Son partidarios de una solución 'soberana' centralizada, tal y como aseguró el ministro de Economía digital galo, Cedric O. Reconoció que el equipo técnico al cargo de la solución había establecido contactos habituales con Apple para eliminar las barreras al desarrollo pero que no se había alcanzado ningún acuerdo.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Este mensaje ha sido reforzado por las declaraciones realizadas desde Orange, la operadora que lidera el proyecto, y recogidas por Reuters donde ha dejado caer que a finales de mayo su solución podría estar listo. Sin embargo, desde la teleco insisten en que no han cerrado nada con la manzana, a pesar de los "contactos diarios". Aunque avanzasen en este sentido y finalmente estuviese lista para finales del próximo mes, su puesta en marcha también que pasar el trámite de la Asamblea Nacional, donde se iba a celebrar un debate esta semana que quedó pospuesto 'sine die'.

Francia y Reino Unido tienen el mismo problema: quieren un sistema centralizado

En Italia a lo largo de mayo también esperan poder poner en marcha su 'app' de rastreo que ha sido bautizada como Inmunni. Sin embargo, aún no se ha decidido si los datos recopilados por la app para el seguimiento de los contactos se almacenarán en los dispositivos de los ciudadanos, como pretenden Google y Apple, o en un servidor público.

El incendio inglés

La situación es similar en el Reino Unido, que aunque haya salido de la UE, mantiene una estrategia similar a la de sus exsocios continentales. El Servicio Nacional de Salud, más conocido por las siglas NHS, está desarrollando su propia aplicación que contará con una versión tanto para iPhone como para Android. Desde Downing Street se han negado a utilizar la API que propone el tándem Apple y Google. ¿Por qué? Pues básicamente por lo mismo: las restricciones. Las multinacionales, conscientes de que hay muchos ojos escrutando tanto la privacidad como la seguridad de su solución. Por eso han impuesto sucesivas capas de privacidad y evitar almacenar datos de usuarios en un servidor central, algo que choca de frente con los planes del ejecutivo de Boris Johnson.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Algo que ha despertado la indignación de gran parte de la comunidad tecnológica 'british'. Al menos 177 personalidades del gremio de la ciberseguridad han firmado un manifiesto en el que se pide extremar las técnicas de salvaguarda de información personal en cualquier iniciativa de este tipo que se ponga en marcha. El escrito está dirigido al NHSX, el departamento que se encarga de la parte digital de la sanidad inglesa. En la carta pedían que la aplicación fuese lo "suficientemente probada para justificar los peligros" que conlleva.

Expertos en ciberseguridad temen que la solución de UK acabe creando un sistema de vigilancia

Estos expertos critican que el sistema centralizado por el que apuesta Londres puede convertirse en un "sistema de vigilancia estatal" más adelante, ya que al almacenar la información en un servidor único, podrían volver a identificar los datos. "Sostenemos que deben aplicarse los principios habituales de protección de datos: recopilar los datos mínimos necesarios para lograr el objetivo de la aplicación", continúan. "Es vital si se quiere generar la confianza necesaria en la aplicación", rematan.

¿Dónde y qué se ha puesto en marcha?

Foto: EFE.
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Que en Italia, Francia, España, Reino Unido o Alemania no hayan conseguido todavía tener sus sistemas funcionando ni tengan atados todos los detalles, no significa que otros países no hayan logrado activar sus apps para trazar los contactos y ya estén probándolas.

Ha sido el caso de Austria. Ellos se adelantaron incluso al PPEP-PT y crearon su propia app, con el apoyo de Cruz Roja y Accenture. Ahora la están actualizado para ajustarla al protocolo DP-3T. Una tecnología que también han aplicado dos países como Estonia y Suiza. Esto no significa que cuando la solución de Apple, que se empezó a distribuir ayer a desarrolladores, pueden actualizar nuevamente sus creaciones.

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