CÓMO GANAR EN EFICIENCIA EN LOS HOSPITALES

Los ingenieros ponen a las matemáticas a luchar contra el coronavirus

Todo vale para la lucha contra el coronavirus. También las matemáticas. Un grupo de ingenieros se moviliza para mejorar la eficiencia del sistema nacional de salud.

Foto: (Reuters)
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La guerra para vencer al coronavirus se libra en distintos frentes. En la ciencia, en la política, en la economía y, también, en el de la solidaridad. No se trata sólo de derrotarlo, eso está por ver; de lo que se trata, fundamentalmente, es de mantenerlo a raya. Y para frenar su expansión resulta imprescindible, entre otras muchas cosas, y una vez superada la etapa de emergencia, reinventar los sistemas nacionales de salud. En este caso, la sanidad española.

Muchas cabezas se dedican estos días a pensar cómo gestionar mejor la pandemia en el medio y largo plazo, pero lo que no todo el mundo sabe es que las matemáticas son hoy un aliado perfecto para alcanzar esta victoria. Así es, matemáticas para vencer al coronavirus.

Por eso, porque las matemáticas están llamadas a ocupar un papel central en la reinvención de los hospitales y la red de atención primaria, el equipo de ingenieros que fundó hace nueve años Baobab y los expertos en incidencia pública de beBartlet se han unido para lanzar un programa de acción (solidaria) que contribuya a la transformación del modelo sanitario haciendo uso de la analítica prescriptiva.

La iniciativa pone también de relieve la necesidad de la colaboración público-privada. Hablamos de un lenguaje lleno de ecuaciones que ayuda a identificar (grandes) problemas que escapan al campo de visión del ojo humano. Una vez que se ha identificado la función objetivo, permite describir en décimas de segundos cuál es el mejor camino para llegar a la mejor solución. Y lo que es más importante: consigue validar si los resultados serán óptimos antes de desplegar sobre el terreno la iniciativa. Ahorro de costes y de tiempo.

Una línea roja en el suelo marca el límite del riesgo de infectarse en la planta 8 del Hospital Materno-Infantil de Las Palmas de Gran Canaria, ahora planta Covid-19. (EFE)
Una línea roja en el suelo marca el límite del riesgo de infectarse en la planta 8 del Hospital Materno-Infantil de Las Palmas de Gran Canaria, ahora planta Covid-19. (EFE)

Antes de seguir, y para aquellos que no saben nada de esta ciencia o, mejor dicho, para aquellos que sólo saben que las matemáticas son el lenguaje de la física, tal vez convendría desplegar encima de su mesa de teletrabajo el mapa de Dominic Walliman.

Física cuántica

Walliman es inglés, y cuando terminó su carrera universitaria en Birmingham se doctoró en física cuántica. Después, se hizo youtuber y abrió para los adolescentes el canal didáctico ‘Domain Science’. También se ha inventado un personaje: el profesor Astro Cat, que descubre la ciencia a los más pequeños. En España, sus libros los edita Barbara Fiore.

De la misma manera que Alfred Barr pintó su famosa Genealogía del Arte Abstracto, Walliman ha dibujado un mapa de las matemáticas que coloca a cada uno en su sitio: a la izquierda, en colores violeta, los matemáticos teóricos, a la derecha, en un azul más frío, los aplicados. Y en el centro, los que estudian los fundamentos, porque aquí, en este sancta sanctorum, es donde se encuentra el corazón.

 (Imagen: Dominic Walliman)
(Imagen: Dominic Walliman)

También en este mapa, en una de sus esquinas, arriba a la derecha, junto a la pirámide de la Optimización, se sitúa Baobab, 'spinoff' de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid que utiliza una de las ramas de las matemáticas, la analítica prescriptiva, para resolver los problemas de coste y la organización de las empresas.

Y hacia ese lugar, allí donde también está la inteligencia artificial y el machine learning, es donde el politólogo Nacho Corredor y el economista Adrián Jofre, fundadores de beBartlet y expertos en incidencia pública, aconsejan que miren las autoridades sanitarias de nuestro país para resolver algunos de los problemas con los que la pandemia del coronavirus ha infectado el Sistema Nacional de Salud.

Analítica prescriptiva

Adrián Jofre está convencido de que en el futuro más próximo los servicios sanitarios tendrán que destinar parte de sus recursos a mantener a raya el virus, y de alguna manera convivirán dos sistemas, el de siempre, volcado en la clínica del día a día, y otro especializado en coronavirus. “Hacer una asignación eficiente de recursos, para que ninguno de los dos falle, es clave en este momento. La analítica prescriptiva es una gran herramienta”, dice.

Personal sanitario en una UCI en el Hospital Puerta de Hierro, Madrid. (EFE)
Personal sanitario en una UCI en el Hospital Puerta de Hierro, Madrid. (EFE)

Los fundadores de beBartlet insisten en la idea de la colaboración público-privada. “En un momento de crisis como éste el sector privado debe colaborar con el sector público, pero también tenemos que generar alianzas entre las empresas, como hemos hecho Baobab y beBartlet. Las empresas tenemos un papel en la sociedad y queremos poner esta solución al servicio de las administraciones de forma desinteresada”, señala Nacho Corredor.

Así pues, esta iniciativa solidaria pretende sumar soluciones de ingeniería a las transformaciones políticas y de gestión a las que está abocada la sanidad española. Ayudar a reinventarla y fortalecerla. Un complemento perfecto para los presupuestos sanitarios. Desde el pasado año, Baobab colabora en el rediseño del Servicio Central de Esterilización del hospital madrileño Ramon y Cajal.

“Mucha gente está trabajando en analítica predictiva -explica Pablo Castiella, físico de formación y socio de la empresa- para conocer el comportamiento del virus en el futuro, su posible expansión. Nosotros trabajamos en otro frente, el de la ayuda en la toma de decisiones: la logística y la optimización de los procesos”. Asignación de recursos, dimensionamiento de los servicios. Eficiencia y costes. Una pata fundamental de las políticas públicas.

Una enfermera de la unidad de cuidados intensivos (UCI), ayuda a un compañeros a colocarse las protecciones necesarias antes de entrar en un box para atender a un paciente infectado con COVID 19, en el hospital universitario Morales Meseguer de Murcia. (EFE)
Una enfermera de la unidad de cuidados intensivos (UCI), ayuda a un compañeros a colocarse las protecciones necesarias antes de entrar en un box para atender a un paciente infectado con COVID 19, en el hospital universitario Morales Meseguer de Murcia. (EFE)

“Ahora, con la pandemia, podemos ofrecer soluciones muy rápidas para la asignación de turnos de personal, rotación en UCI, programación de operaciones quirúrgicas, asignación de citas y pruebas diagnósticas, dimensionamiento del SNS, organización de las rutas de ambulancias y una nueva política de proveedores, entre otras áreas”, asegura Álvaro García, ingeniero industrial, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid y otro de los fundadores de la empresa de ingeniería. Hace poco un amigo médico le confesaba: “Ojalá hubiésemos tenido algunas de estas herramientas durante el colapso”.

Como tantas otras cosas, esta rama de las matemáticas se hizo mayor durante la II Guerra Mundial mientras buscaba soluciones para derrotar a la Alemania nazi. Una vez finalizada la guerra dio el salto a la vida civil y desde entonces se ha dedicado a resolver “complejos sudokus” con una rapidez asombrosa. La analítica prescriptiva no tiene un Apple o un Microsoft marcando el camino, pero si exiten start up y spin off ligadas al mundo universitario trabajando en todos los continentes. En la actualidad, la vanguardia de esta ciencia radica en EEUU y Holanda.

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