el trabajo en centros de control eléctrico

Cómo se garantiza el suministro de electricidad en tiempos de cuarentena

El país se ralentiza, pero el suministro de electricidad no se detiene: un equipo de 1.700 personas se afana a diario por garantizar que la energía llegue a todos los rincones de España

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En Red Eléctrica de España (REE), son días intensos. De los más de 1.700 empleados que habitualmente trabajan ‘in situ’ en la empresa, hay unos cuya labor presencial sigue siendo imprescindible: se trata de los 150 ingenieros que aseguran el suministro eléctrico necesario para desarrollar los servicios y actividades esenciales y satisfacer la demanda doméstica. Con y sin cuarentena.

Todos ellos están divididos en equipos y, en tres turnos, trabajan las 24 horas del día los 365 días del año. A raíz de la declaración del estado de alarma, eso sí, tienen condiciones especiales: se ha separado a los distintos grupos de operadores y se han extremado las medidas de higiene para minimizar el riesgo de contagio. El objetivo está claro: garantizar el suministro de luz en todo el país a la vez que evitar que el Covid-19 llegue a sus propias instalaciones.

El trabajo entre ellos, pese a estar aislados, está coordinado. Se dividen en tres centros de control, dos de ellos encargados de la continuidad del suministro en situaciones de normalidad. Estos dos centros son autónomos y están operados por equipos independientes. Ante la expansión del coronavirus, REE ha habilitado un tercer centro de control para reforzar la redundancia de recursos y estar preparados ante cualquier contingencia. Cada uno de estos centros tiene total autonomía —puede hacerse cargo por sí solo de la operación del sistema— y está operado por equipos independientes y totalmente aislados.

El confinamiento ha cambiado la demanda: ahora, la de la mañana es superior a la de la tarde

Aunque el equipo de operadores juega un papel fundamental, no son los únicos empleados que continúan desarrollando una actividad crítica. También es importante la labor del Centro de Supervisión de Telecomunicaciones (CST), en el que un grupo de expertos supervisa y controla la fibra óptica que discurre en paralelo a las líneas eléctricas y más de 30.000 equipos de telecomunicaciones. Estos ofrecen información en tiempo real sobre el estado de la red de transporte y de todos los agentes del sistema eléctrico conectados.

Por último, el Centro de Mantenimiento Integral de Instalaciones (CMI2) también hace analítica en tiempo real: en su caso, se encarga de supervisar las subestaciones eléctricas y los 44.459 km de líneas que las interconectan. Si los operarios detectan cualquier incidencia, analizan la información registrada por los sistemas de monitorización, coordinan los recursos de mantenimiento y ordenan las acciones necesarias para devolver la red a su estado original en el menor tiempo posible. El trabajo de este centro es esencial, especialmente en escenarios de emergencia, cuando la actuación rápida del personal de mantenimiento —desde la fase de diagnóstico hasta la fase de actuación en las propias instalaciones— es crítica e imprescindible para la seguridad del suministro en nuestro país.

Operadores, expertos en telecomunicaciones, técnicos de mantenimiento, tanto en campo como en remoto, e ingenieros informáticos son algunos de los perfiles de los más de 1.700 empleados que componen el engranaje necesario para que la luz esté siempre disponible.

¿Cuándo estamos consumiendo más luz?

El confinamiento y el cambio de paradigma laboral traen consigo evoluciones llamativas en lo que se refiere a la demanda eléctrica. "En los primeros días del aislamiento, se observó que por la mañana se estaban produciendo demandas más bajas de lo habitual, ya que el componente fundamental que fija ese consumo es la actividad económica", asegura a este diario Miguel Duvison, director general de Operación de REE.

Sin embargo, "más adelante, y muy probablemente derivado de las medidas más extremas de confinamiento que fijó el Gobierno, la tendencia cambió, siendo actualmente la punta de la demanda por la mañana similar (sobre las 13:00 aproximadamente) a la que se produce por la tarde, denotando un mayor consumo doméstico en esa primera parte del día y cambiando significativamente la forma típica de la curva para este periodo del año, donde las puntas de consumo por la tarde siempre son superiores a las de la mañana".

En todo caso, la demanda de electricidad en España está bajando durante el confinamiento, ya que, aunque el consumo doméstico ha subido considerablemente, el empresarial ha bajado en una cantidad mucho mayor. "La primera semana se observó una bajada del 8% con respecto a la misma semana de 2019 y poco a poco se ha ido reduciendo más, ya que se han reforzado las medidas de confinamiento", asegura Duvison. En concreto, "durante la tercera y cuarta semanas, se observó una caída del 20% respecto de la misma semana del año anterior, ya que en ese momento solo podían desarrollarse actividades económicas esenciales. La semana siguiente, al permitirse una cierta recuperación de la actividad económica, la demanda se ha ido recuperando parcialmente, registrándose reducciones de consumo del orden del 15% respeto de las fechas comparables del año anterior". Por supuesto, recuerda Duvison, “en los análisis de la variación de la demanda también deben tenerse en cuenta otros factores, como la evolución de las temperaturas y la existencia de días festivos”.

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