LOCALIZADO EN 2008

Descubren el secreto de un exoplaneta que fue y que ya no es

Dagon era demasiado brillante y no mostraba signos de radiación infrarroja, algo muy raro en los exoplanetas

Foto: Fomalhaut , estrella sobre la que orbitaba Dagon. Foto: NASA
Fomalhaut , estrella sobre la que orbitaba Dagon. Foto: NASA
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Astrónomos de la Universidad de Arizona (Estados Unidos) han demostrado que lo que vio el Telescopio Espacial Hubble hace 12 años no era un exoplaneta como se pensaba, sino una nube de polvo fruto de la colisión de dos pequeños planetas de 200 kilómetros cada uno.

El planeta Dagon, también conocido como Fomalhaut b, fue descubierto en octubre de 2008 en el borde mismo del disco de polvo que rodea una estrella llamada Fomalhaut a 25 años luz de distancia de la Tierra. Era directamente detectable a la luz visible, aunque extremadamente raro para ser un exoplaneta, que, por lo general, son demasiado pequeños y débiles para ser detectados.

Tres años después, en 2011 comenzaron las primeras dudas sobre la existencia de Dagon entre la comunidad científica, pero, una vez más, se confirmó la presencia de este planeta fuera de nuestro Sistema Solar al no encontrarse ningún cambio en el brillo del objeto en las observaciones. No obstante, se mantuvieron las dudas: Dagon era demasiado brillante y no mostraba signos de radiación infrarroja, algo muy raro en los exoplanetas que no tienen suficiente tamaño para reflejar una cantidad tan grande de luz y deben ser visibles en el rango infrarrojo.

Una decepción... a medias

Después de recopilar y analizar toda la información histórica disponible del Hubble sobre Dagon, astrónomos de la Universidad de Arizona (Estados Unidos) llegaron a la conclusión de que no se trata de un planeta y sí de una nube de polvo formada por la colisión de dos objetos de unos 200 kilómetros cada uno. La principal prueba de esta versión es que Dagon desapareció en 2014, y los científicos creen que la desaparición fue el resultado de la dispersión de la nube de polvo, cuyas partículas son demasiado pequeñas para ser recogidas por los telescopios y cuya extensión podría ser ahora de unos 200 millones de kilómetros.

Esto, al contrario de lo que podría parecer, no ha sido recibido por los científicos como un fracaso. Lo que vio realmente el Telescopio Espacial Hubble fue un evento muy poco usual que, según sus cálculos, ocurre una vez cada 200.000 años. "Estaba en el lugar correcto en el momento adecuado", señalan los autores en declaraciones recogidas por Science Alert. El hallazgo, ahora, da a los investigadores la oportunidad de observar cómo los planetas pueden destruirse unos a otros, aunque, por desgracia, el telescopio no registró el momento de la colisión.

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