De un 'post' en Facebook a miles de móviles: así explota un bulo en tiempos del Covid
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Perfiles falsos, reenvíos y un gran bombardeo

De un 'post' en Facebook a miles de móviles: así explota un bulo en tiempos del Covid

Analizamos un bulo que ha hecho pasar una pieza de El Confidencial publicada en noviembre como si fuese una noticia actual. Así de fácil es crear, y viralizar, una 'fake news' en las red

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De un 'post' en Facebook a miles de móviles: así explota un bulo en tiempos del Covid

A las 14:35 horas del 22 de marzo, Facebook registraba 4 nuevos 'posts' en grupos relacionados con la extrema derecha en España. Un usuario sospechoso (no cuenta con fotos personales ni ningún dato similar) llamado AC Harold acababa de bombardear, con una diferencia de segundos, los grupos 'Asturias con la Bandera', 'SOMOS LA RESISTENCIA!!!', 'CARLOS CUESTA en La Marimorena', 'Nuestra Prensa Nuestra Voz ESPAÑA [OFICIAL]' con un mensaje recordando una noticia publicada en noviembre por Teknautas en la que se hablaba del recién aprobado 'decretazo digital'. Un movimiento sin, a priori, demasiada importancia, pero que acabó suponiendo el inicio de un bulo que ha acabado llegando a miles de personas.

En medio de la vorágine generada por el peligro de las noticias falsas y los bulos que circulan en las redes y el cruce de las acusaciones, Teknautas analiza un caso ocurrido desde el 22 hasta el día de hoy. Un bulo que ha convertido una noticia escrita en noviembre en esta sección bajo el titular 'Luz verde al polémico 'decretazo digital' para intervenir internet. ¿Cómo te afecta?' en algo actual acusando al Gobierno de Pedro Sánchez de acabar de aprobar un decreto para, supuestamente, controlar la red. Aunque es casi imposible seguir todos los pasos de una 'fake news' hasta convertirse en masiva, ni conocer quién está detrás, hemos podido acceder a su nacimiento y observar los movimientos clave para ser algo masivo.

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Los 'post' de AC Harold son la primera pista del bulo (lo comparte aunque es cierto que explica que la noticia es de noviembre), pero pocas horas después vuelve el bombardeo y la explicación sobre el contexto de la noticia desaparece para dar paso a la descontextualización. A las 21:38 otro usuario lanza la bomba en 3 grupos de Vox (sus mensajes han sido borrados por algún motivo no explicado) y su efecto es suficiente para que diversos usuarios lleven el enlace a otros 6 espacios con ideología y objetivo similar. Ya no hay ni rastro del contexto y se comparte solo el enlace o con un comentario contra la decisión y contra el Gobierno.

Todos los grupos cuentan con miles de seguidores y generan decenas de interacciones tras ver el post. Es el inicio de un bombardeo que no cesa durante días y que acaba por masificar el bulo. Solo entre el 22 y el 23 de marzo el enlace se comparte en hasta 85 grupos, todos simpatizantes de ideologías liberales, conservadoras o nacionalistas españolas. El número de interacciones asciende hasta las 3.000, todo según datos ofrecidos por las herramientas de Facebook.

Acción coordinada o no, la cosa es que mientras esto ocurre en Facebook, el bulo también arranca en otras redes. El primer mensaje con enlace a la noticia que llega a Twitter aparece a las 20:32 del mismo 22 (una hora y 6 minutos antes que en Facebook) ya sin explicación alguna. La comparte el usuario @aguilerapan, pero solo es el primero de muchos. El día 22 solo le siguen otros dos tuits, pero el 23 la cosa coge tracción. 33 tuits en total compartidos entre los dos días que se convierten en 79 si sumamos el 24 y 104 el 26.

Aunque el nivel de bombardeo es de menor impacto que el de Facebook, el tipo de perfil que comparte las publicaciones coincide con el de la otra red social: perfiles muy cercanos a la extrema derecha que comparten numerosos contenidos (memes, vídeos, textos) contrarios al Gobierno y de apoyo a Vox o a partidos parecidos. Además, según el análisis de conexiones realizado por este periódico, los usuarios que comparten el bulo en Twitter están bastante relacionados entre ellos teniendo muchos como referencia a dos cuentas que comparten el bulo: @sonia_riverogc o @GalvezLacsamana.

A esto se añade que al menos 3 de ellos han compartido otros bulos como confirma la experta en análisis de redes, y en especial de Twitter, Mariluz Congosto. Sus 'nicks' son @Juancarfg, @DeYOJOAaITACA y @sergiolopezmir, y además de este bulo también compartieron el pasado 14 de abril uno lanzado por una cuenta falsa en el que se hablaba del supuesto robo de mascarillas por parte de "sindicalistas liberados".

¿Se puede frenar?

A partir del día 25 la curva de la difusión del bulo empieza a descender en Facebook, pero ya parece imposible que el bulo desaparezca. Desde ese día los compartidos en Facebook no paran de aparecer uniéndose incluso alguna página de simpatizantes similares a los de los grupos que han compartido la información. Solo el 24 se comparte en 49 grupos, el 25 aparecen 39 nuevas publicaciones, el 26 hay 29 nuevos registros... Así hasta el 8 de abril, último día registrado por este periódico y que queda con 14 compartidos. En total, entre el 22 y el 5 de abril, el enlace se comparte en grupos hasta 354 veces, generando más de 140.000 interacciones (comentarios, compartidos, clics, 'Me gusta', etc).

En Twitter el camino es similar, mostrando cómo, llegado un punto, es casi imposible parar el bulo. Aunque los mensajes en los que se comparte en enlace caen los últimos días de marzo, repuntan con la llegada de abril dejando un resultado final de unos 200 tuits entre el 22 de marzo y el 9 de abril.

Pero el bulo no se queda aquí. Fuera de las dos redes principales, dos webs copiaron el artículo el día 23 y lo publicaron como si fuera actual: la Asociación de Militares Españoles y La Tribuna de La Moraleja. Foros como Forocoches o Burbuja.info también enlazaron al artículo haciendo caso al bulo y, como comentábamos al principio, aquí faltarían datos como los de WhatsApp, una herramienta esencial en este tipo de desinformación, pero su tecnología hace imposible el seguimiento.

Lo único que podemos destacar es que el llamado 'dark social' donde se añade todo el tráfico de redes que no permiten el seguimiento, ha supuesto el 18% del tráfico logrado desde que se inició el bulo (unas 156.000 visitas vienen de ahí) y que el día 23, cuando el caso explotó, llegó a ser el 25% del tráfico total. Este periódico ha encontrado al menos una cadena en el servicio de mensajería de Facebook en la que se difundía este bulo como verdadero que circulaba, al menos, desde el 25 de marzo.

Para terminar de demostrar el potencial de estos bulos y el impacto social que tienen basta con ver la cantidad de visitas generadas por el bulo al artículo. Desde el pasado 22 de marzo, momento en el que se empezó a mover de nuevo, hasta el 14 de abril, el artículo ha registrado más de 700.000 visitas con picos de 76.000 en un solo día. No hay que olvidar que justo antes de que esto estallase las visitas eran residuales, 3 el día 20 y 10 el 21.

¿Hay alguien detrás?

Por último queda la gran duda: ¿la difusión de este bulo forma parte de una campaña organizada? De serlo, ¿quién está detrás? Lo cierto es que uno de los grandes problemas para contener los bulos es que es muy difícil dar con la fuente original y cortar su campaña. Como vemos en este caso, es complicadísimo incluso para los algoritmos de una red social como Facebook saber que se está difundiendo un bulo como este de forma masiva y coordinada. Aunque puede haber medidas como la suspensión de algún perfil demasiado sospechoso de ser falso y que realiza una actividad llamativa, no deja de ser contenido legítimo sacado de contexto y que se viraliza de esta forma tanto por usuarios extraños como totalmente reales.

Como se ha explicado, es cierto que todas las páginas donde se ha compartido y los usuarios que han difundido el bulo tienen muchos puntos en común y la coincidencia en ciertas horas dan que pensar, pero eso no significa que sea algo organizado necesariamente. También es cierto que aparecen numerosos perfiles sospechosos e incluso cuentas claramente falsas como un tal Liberal Liberais que usa imágenes de banco de imágenes y que comparte el enlace hasta 8 veces en diferentes grupos de Facebook, pero encontrar el origen de cuentas como estas sigue siendo un misterio casi imposible de resolver. Como se ve, el 'reenvío' en WhatsApp no es el único problema de la compañía de Mark Zuckerberg con la desinformación.

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