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¿Aún con Windows 7? Cómo pasar a Windows 10 sin tener que cambiar de portátil

A tu viejo PC todavía le puede quedar carrete por delante. Aunque el soporte a Windows 7 haya acabado, si haces unos ajustes puedes pasar un tiempo sin necesidad de renovar el equipo

Foto: Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Windows 7 ha pasado ya a la historia. No es que los PCs que lo tengan ya no funcionen, pueden hacerlo y por tiempo con mayor o menor problema, pero el soporte oficial por parte de Microsoft finalizó en enero. ¿Qué significa el fin del soporte oficial? Que si se descubren nuevas vulnerabilidades de seguridad o errores ya no serán corregidos. Y tampoco hay mucho que achacar a la empresa de Redmond, ya que esta versión de Windows se lanzó en 2009 y ha tenido soporte durante algo más de 10 años.

La lógica dice por tanto que para no estar expuesto a los problemas derivados de un sistema operativo sin actualizaciones de seguridad, lo razonable sería cambiarlo por uno más reciente, moderno y obviamente, con soporte oficial. De hecho, si tienes Windows 7 (de manera legal) todavía estás a tiempo de pasar a Windows 10 gratis, descargándolo de la misma web de Microsoft. El proceso es sencillo y puede mantener todos tus archivos y programas (incluso Office) intactos pero, ¿es recomendable dar ese paso en cualquier caso? Por el lado de la seguridad sí, pero por el lado del rendimiento quizás no tanto.

Lo mínimo que necesitas

Los requisitos mínimos para que un PC pueda funcionar con Windows 10 no son nada altos, porque es suficiente con un procesador a 1 GHz, 2 GB de memoria RAM y 32 GB de disco duro, algo que cumple casi cualquier ordenador de este siglo. Pero cumplir con los requisitos mínimos no quiere decir que el funcionamiento vaya a ser óptimo. Los ordenadores que más pueden sufrir son los que más tiempo tengan, pero no tienes que tirar la toalla a las primeras de cambio, porque puedes optimizar Windows 10 para que un viejo sobremesa o portátil funcione lo mejor posible. Incluso aunque tengas Windows 10 de serie, los siguientes consejos también pueden ser para ti.

Foto: Reuters
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Si tu equipo no cuenta con un disco duro SSD, algo que es bastante probable si ya tiene unos años, para mejorar su rendimiento lo primero que puedes hacer es usar ReadyBoost. Esta función está disponible desde Windows Vista y es la manera más barata de mejorar el rendimiento, sin recurrir a un cambio de disco duro o a una ampliación de memoria RAM. Básicamente permite usar como memoria caché un disco duro o pendrive conectado vía USB al ordenador, haciendo que los archivos en uso estén más a mano (por así decirlo), acelerando las tareas más habituales. ReadyBoost se activa desde las propiedades del disco duro o USB que quieras usar para ello.

Poner en orden el disco duro también es una tarea imprescindible y que hará que todo se abra más rápido. Y no hablamos de borrar archivos inútiles y organizar carpetas. Si nunca has hecho una desfragmentación del disco duro, estás tardando en hacerla. ¿Por qué? Porque un disco duro es como un armario del que vamos sacando y metiendo archivos, con la diferencia de que si no ponemos orden, los huecos de donde quitamos archivos se quedan vacíos, dejando huecos entre archivos.

Foto: Windows.
Foto: Windows.

Una desfragmentación pone orden en ese caos, ubicando todos los archivos de manera contigua, siendo el acceso a ellos más directo y rápido. Basta con que en la barra de búsqueda pongas “desfragmentar” para acceder a esta herramienta e importante, puedes programar las desfragmentaciones, siendo recomendable programar una mensual a nada que uses tu PC.

Prescinde de efectos y programas de inicio

Una vez con el disco duro en orden y con la posible ayuda de una unidad externa con ReadyBoost, toca empezar a prescindir de elementos superfluos que pueden afectar al rendimiento. Por ejemplo, Windows 10 tiene animaciones y efectos de sombra que tiran de la memoria RAM, por lo que si los desactivas tendrás más RAM disponible para las cosas realmente necesarias. Para acabar con ellos, busca en la barra de tareas “rendimiento” y selecciona Ajustar la apariencia y en rendimiento de Windows. En la pestaña Efectos visuales activa la opción Ajustar para mejorar el rendimiento y adiós efectos.

Algo que puede ralentizar extremadamente el arranque de tu ordenador, y desesperarte, es que con él se inicien programas innecesarios, por lo menos en ese momento. Si reduces la lista de programas que arrancan a la vez que Windows 10 tendrás un arranque mucho más rápido, y para ello solo tienes que pinchar en Inicio, ir a Configuración, Aplicaciones, Inicio y en Aplicaciones de inicio desactiva aquellos que no necesites desde el principio. Sin abandonar el menú de Configuración pero yendo a la opción Sistema, Aplicaciones y características, podrás ver todos los programas instalados, incluidos los que el propio sistema operativo trae de por sí. ¿Los necesitas todos? Probablemente no, así que desinstala aquellos que no vayas a usar.

La Surface Book 2 supone un salto cualitativo en los equipos hechos por Microsoft. (C. Castellón)
La Surface Book 2 supone un salto cualitativo en los equipos hechos por Microsoft. (C. Castellón)

Tras hacer los cambios en los programas de inicio, es recomendable que reinicies tu ordenador para comprobar que ha sido efectivo tu trabajo. Y si aún desactivado, algún programa sigue apareciendo, haz un análisis antivirus y 'antimalware' de tu ordenador, porque puedes tener problemas. De hecho, aunque eso no ocurra, no está de más que si has actualizado a Windows 10 hagas de inmediato un análisis de seguridad, en busca de posibles amenazas, con el mismo Seguridad de Windows o con un antivirus a tu elección.

Adiós a Cortana o OneDrive

Otra cosa a la que puedes decir adiós es a Cortana, el asistente integrado en Windows 10. Te puede ser de gran ayuda en ocasiones, pero si realmente no le vas a dar uso es otro pozo de recursos, porque por defecto está siempre a la espera de un “Hola Cortana” para empezar a hablar contigo. Para desactivarlo sólo tienes que entrar en el propio Cortana y en Configuración y búsqueda de Cortana desactiva el Hola Cortana y la opción de usarlo en la pantalla de bloqueo. Siempre tendrás tiempo de volver a esta pantalla para devolver a la vida al asistente. Lo mismo te puede ocurrir con OneDrive, el servicio de almacenamiento en la nube de Microsoft. Si usas otra alternativa o simplemente no usas este tipo de recursos (alguno deberías usar) entra en OneDrive y pausa la sincronización para ahorrar más recursos.

Foto: Cortana.
Foto: Cortana.

La diferencia en el rendimiento tras aplicar todas estas medidas debería ser notable, sobre todo en los equipos que van más justos para funcionar con Windows 10. De todos modos, si en algún momento notas un descenso brusco de rendimiento, siempre puedes restaurar una imagen del sistema de días anteriores. Busca “punto de restauración” y accede a Crear un punto de restauración, Protección del sistema y elige Restaurar sistema. Esto restaura el estado anterior del sistema operativo, aplicaciones y controladores, sin tocar tus datos personales.

Si igualmente y tras todo esto, el rendimiento no es muy bueno, siempre podrás recurrir a ampliar la memoria RAM o cambiar tu viejo disco duro por un SSD, o ya como última opción cambiar de ordenador. Por menos de 500 euros puedes encontrarte a día de hoy portátiles más que aptos para la gran mayoría de casos de uso.

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